Autor Tema: (FanFic) Pokémon DNA  (Leído 2757 veces)

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gonzaloguay

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(FanFic) Pokémon DNA
« en: 04 de Octubre de 2015, 03:42:49 am »
        Buenas a todos. Llevo unos meses escribiendo (según me vienen las ganas o la inspiración) un fanfic sobre Pokémon.

        No me centro demasiado en las batallas, si no más en los descubrimientos que se van haciendo a lo largo de la historia y en misterios que más de uno de nosotros nos hemos preguntado alguna vez (y aun más si tenemos una edad ya...).

        Espero poder acceder pronto a un escáner para subir alguna de las ilustraciones que he hecho hasta ahora.

(Aquí tenéis el enlace a la página del foro para comentarios http://www.pokexperto.net/foros/index.php?topic=63869.0)

        Rudio ha acabado sus estudios en Kalos y vuelve a Ciudad Azafrán,
y allí empieza a trabajar en Silph en un nuevo proyecto sobre obtención de
energía  de  la  naturaleza,  pero  roban  los  datos  de  esta  investigación.
        Siguiendo los trazos que van dejando los causantes de este robo por
diversos lugares, Rudio viajará y hará amistades que le ayudarán a desentrañar
uno de los grandes misterios del mundo Pokémon: el origen de su poder y la
conexión de éste con los humanos.
« Última modificación: 23 de Enero de 2016, 05:06:38 am por gonzaloguay »



gonzaloguay

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #1 en: 10 de Octubre de 2015, 08:12:01 pm »
PRÓLOGO

        No se veía tierra a pesar de que el barco había dejado Isla Exta hace media hora escasa. ¿Se habrían perdido en lo vasto del Mar de Kanto? No, imposible. La carta naútica indicaba que estaban inmóviles unas millas al sur del Valle Ruinas de Isla Exta, y aunque el afamado investigador Rícaro Enebro había recorrido las aguas de las Islas Sete innumerables veces, ni la brisa ni el oleaje aparentaba ser el de la zona.

        Y lo más inquietante: ni un solo ser o Pokémon a la vista, con la excepción de sus 2 compañeros de viaje y su eterno acompañante Marshtomp. Su gran sentido de la orientación en el agua no le servía para averiguar dónde estaban; colocado al borde de la proa del pequeño barco, Marshtomp giraba la cabeza intentado esbozar un rastro de viento que le indicase el camino que habíamos perdido. Con el gesto torcido y decepcionado, miraba a su amigo Rícaro mostrándole que estaba tan perdido como él y los demás tripulantes. ¿Por qué el navegador no mostraba movimiento a pesar de que avanzaban a una velocidad considerable?
Nada tenía sentido. Y se hizo el silencio.

         El motor quedó callado, igual que todo su alrededor y hasta ellos mismos. Un escalofrío corrió por sus espaldas, ya que en ese momento todos estaban en la cubierta… Nadie había apagado el motor. Rícaro fue al timón con paso firme y vio que todo estaba encendido… Pero sin responder, como si estuviera observando una fotografía del panel de mando.

        Totalmente desconcertado, volvió a la cubierta junto con los otros tripulantes para informarles de tan extraño suceso. Quedó atónito al encontrarlos a ambos en el suelo inmóviles; mientras, Marshtomp los miraba sorprendido y al ver al profesor Enebro, corrió al lado de éste. En ese momento, Rícaro alzó la vista para ver… Nada. Una densa niebla se había tragado el barco como un Magikarp se traga el cebo de una Caña Vieja. La nave se inclinó hacia atrás como si hiciera un caballito y se impulsó hacia delante y arriba. Ya no tocaban el agua.

        Agarrados ambos al borde derecho del barco, sentían como éste se movía en el aire, avanzando y tambaleándose. Sin avisar, Marshtomp saltó al medio de la cubierta, gruñendo y tenso ante algo que Rícaro no conseguía ver. Lanzó Pistolas de Agua en varias direcciones sin más reacción que su mayor nerviosismo. De repente, la niebla lo tapó. El profesor Enebro gritaba su nombre, sin más respuesta que su propio eco.
Un golpe retumbó por el suelo de la cubierta, algo se acercaba dando pasos. Cuando se empezó a vislumbrar una silueta similar a la de una persona, una voz cortó el silencio:

-      Dulces sueños, profesor Enebro. Hipnosis.

       Tras ver un destello rosado, la mente de Rícaro se oscureció, al igual que el barco, que se difuminó entre la niebla.


Imagen del capítulo
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« Última modificación: 01 de Abril de 2016, 06:47:45 pm por gonzaloguay »

gonzaloguay

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #2 en: 17 de Octubre de 2015, 08:38:30 am »
CAPÍTULO 1

        Un enorme torbellino rugía en medio del oscuro mar. Un pequeño barco giraba en él, siendo atraído hacia la enorme boca negra que había en su centro. Desde la embarcación, un hombre y un Pokémon braceaban pidiendo ayuda.

-   Rudio… Rudio…

        El joven observaba suspendido en el aire, impotente, como el remolino abocaba a su padre a la oscuridad. Y éste no paraba de gritar su nombre.

-   Rudio, ayúdame. ¿Por qué no me ayudas…?

-   ¡Papá, aguanta! ¡No puedo hacer nada!


        El torbellino se cerró sobre sí mismo, tragándose el barco y a sus tripulantes. Todo se volvió negro.

-   ¡Papá, no! ¡No!

        Rudio se levantó de la cama sobresaltado, otra vez por culpa de esa maldita pesadilla. El mismo mal sueño que tenía más noches de las que querría desde que su padre desapareció misteriosamente hace un año. Una vez se había tranquilizado, frotó sus ojos para fijarse en el reloj de la mesita. Al lado de ésta, unos ojos claros rodeados de una silueta le observaban con preocupación mientras emitía un quejido triste:

-   Baaaaaaa…

        Alargó la mano sobre la cabeza de su amigo Bagon.

-   Tranquilo, es la misma pesadilla de siempre. Hora de levantarse hay que prepararse para el gran día.

-   ¡Baaaagon!


        De un salto, Rudio se puso en pie y se dirigió al baño a darse una ducha que le despejase la mente. Tras asearse, se miró al espejo: en él vio a un chico alto con ojos oscuros y grandes, con cara redondeada, de barba escasa y pelo normalmente descuidado. Donde hace un año había un cuerpo más bien lustroso, ahora hay un tipo delgaducho, con aspecto de dormir poco por culpa de unas ojeras que lo acompañaban allá donde iba. Se puso su bata, y salió del baño hacia la cocina, donde Bagon lo esperaba, como todas las mañanas, sentado sobre una pequeña manta en la mesa. Rudio no se demoró preparando el desayuno: le pidió a Bagon que calentase leche en una pequeña cazuela con su ataque Ascuas mientras él sacaba unas galletas de chocolate. Al pequeño Pokémon Dragón le encantaba el chocolate; cuanto más negro y picante, mejor. Una vez acabaron, volvieron al dormitorio del pequeño piso en el que vivían.

        Hoy era el día que llevaba esperando tantos años: el día de su graduación, y estaba deseando estrenar el traje que sus padres le compraron tiempo atrás. Tuvo que mandarlo a una costurera para encogerlo un poco debido a su pérdida de peso, pero una vez puesto, se sentía todo un caballero, lo cual era una sensación muy extraña para él. A Bagon le puso un lazo rojo anudado al brazo, y mirándose al espejo, hacía muecas y fingía poses como si de un fino burgués se tratase. El pequeño llevaba con Rudio desde que empezó la carrera hace ya 7 años, ya que su padre, Rícaro, le había regalado el huevo del que salió como premio por haber accedido a la universidad. No solían despegarse, después de todo, el joven nunca había destacado por ser muy sociable, y mucho menos desde que su padre desapareció en la expedición.

        Con todo listo, ambos salieron del pequeño piso localizado en la calle que conectaba la Avenida Primavera con la Plaza Verde en Ciudad Luminalia. Caminaron en dirección sur por dicha Avenida, la cual normalmente era mucho más ajetreada, pero al ser poco más de las ocho de la mañana, solo se veían camiones y operarios descargando las mercancías en las numerosas tiendas. Dos Machoke cargaban un enorme mostrador de cristal hacia el interior de la Boutique de la Piedra, y un Gogoat que llevaba en su grupa un saco con granos secos de bayas entraba en el Café Can Can mientras el dueño del local pagaba al agricultor.

        Ya en el Bulevar Sur, pasaron junto al centro Pokémon. Frente a él había dos entrenadores, ninguno mayor de los 14 años, librando un combate. Uno usaba un Litleo y el otro un Espurr. Se notaba que eran bastante novatos porque ambos Pokémon pasaban la mayoría del tiempo esperando a que sus entrenadores decidieran su siguiente acción. A Rudio nunca le habían interesado los combates, aunque no estaba en contra de ellos e incluso alguna vez había participado en alguno, pero ya desde muy pequeño tenía claro que él quería ser un gran investigador; le fascinaba averiguar cómo un Pokémon podía lanzar fuego, agua o flotar.

       Habían pasado ya casi 10 años del último incidente de “equipos” en el país. No se había vuelto a saber nada del Team Rocket en Kanto o del Team Flare en Kalos, y todos sus miembros estaban o en la cárcel o habían desaparecido del mapa. El “boom” de los combates Pokémon había pasado y solo los mejores entrenadores o funcionarios de la Liga Pokémon (Líderes de Gimansio, Alto mando, operarios de Zonas de Batalla…) podían vivir exclusivamente de los ingresos que obtenían de los combates. Pocos niños tomaban la opción de dejar sus estudios durante unos años para salir de aventuras (solo los hijos de familias pudientes podían hacerlo), la mayoría estudiaban y usaban los combates Pokémon como simple entretenimiento.

       Ya se encontraban frente al Laboratorio del Profesor Ciprés, en cuya puerta esperaban Ciprés, Oak y la madre de Rudio, Paola. Nada más verla, Bagon salió disparado hacia ella y salto a sus brazos.

-   Yo también te echaba de menos, pequeñajo.

-   Baaaaaaaa…


        Tras soltarlo, fue hacia su hijo y lo abrazó y besó en la mejilla.

-   Felicidades hijo.

-   Enhorabuena Rudio, tu padre estaría sin duda muy orgulloso.

-   Gracias Profesor Oak.

-   Señores, aunque yo soy el primero al que le gusta relajarse, hay que cumplir con los formalismos ya que hoy todos tenemos otros compromisos
– Dijo Ciprés.

       Entraron todos al Laboratorio y subieron a la primera planta, donde esperaban uno de los ayudantes de Ciprés con dos cartulinas en las manos. Éste tomo una de ellos mientras que Oak cogió la otra. Ciprés se adelantó para hablar:

-   Bueno, dama y caballeros, es un honor para mí entregar a don Rudio Enebro el título de Bioingeniería Pokémon con matrícula de honor por la Universidad de Kalos.

        Rudio se aproximó, tomó el título y apretó la mano contra la del profesor. Oak se acercó por su derecha con el otro papel.

-   Y para mí es un honor entregar el título de Máster de Investigación en Bioenergía al hijo de uno de mis mejores alumnos. Felicidades Profesor Enebro.

-   Gracias Profesor Oak, pero para mí el único Profesor Enebro que habrá es mi padre. Sigo prefiriendo que me llame por mi nombre, como siempre ha hecho –
contestó Rudio con una sonrisa y guiñando el ojo.

        Tras la entrega, los cinco se tomaron una foto y despidieron. Ambos profesores se quedaron en el Laboratorio, mientras que Paola, Rudio y Bagon fueron a dando un paseo a la Estación que se encontraba en el Bulevar Norte. Durante la caminata, Paola preguntaba a su hijo por sus nuevas responsabilidades.

-   ¿No te van a dejar descansar ni una semana?

-   Ya sabes que no, mamá. Empiezo las prácticas el lunes y como la gran empresa que es, Silph valora el esfuerzo y dedicación de sus empleados o becarios. Tendré tiempo de sobra para descansar este fin de semana.

-   Bueno, al menos ahora estaremos en casa los tres juntos.


        En su momento, Rudio se planteó dejar la carrera un tiempo para irse con su madre tras desaparecer Rícaro, pero Paola insistió en que acabase los estudios diciendo que ella ya estaba acostumbrada a estar sola con los continuos viajes de su marido y que, gracias a la indemnización que le dio el seguro, podría visitarle a menudo. No fue fácil para ella, pero sabía que ese sacrificio ayudaría a que su hijo tuviera una vida mucho mejor.

       Muchas empresas solicitaron los servicios de Rudio, pero éste no dudó en elegir Silph S.A. tanto por su prestigio como porque se encontraba en Ciudad Azafrán, lugar donde estaba su casa. Tras la invasión del Team Rocket hace 10 años, como medida de seguridad, la empresa solo contrataba empleados tras realizar investigaciones sobre su entorno, y no había mejor carta de presentación que ser hijo de un importante investigador y haber nacido y vivido en Azafrán.

       Ya en la estación, apenas tuvieron que esperar quince minutos a la llegada del tren que los llevaría a casa. Una casa en la que Rudio no estaba desde que se despidió por última vez de su padre y que antes de que acabase el día, volvería a pisar. En cuanto tomó asiento en el tren, se acomodó y, con el calor que le daba Bagon en su regazo, se quedó dormido pensando en lo extraño que sería volver a vivir en casa junto a su madre sin su padre al lado.

Imagen del capítulo:
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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #3 en: 26 de Octubre de 2015, 08:08:16 am »
CAPÍTULO 2

        Tras cambiar al magnetotrén en Ciudad Trigal con un par de horas más de trayecto, los altavoces avisaban de la inminente llegada a Ciudad Azafrán. Al ser viernes por la tarde, había un gran bullicio en la estación de gente que salía y llegaba de viaje aprovechando el fin de semana, por lo que Rudio subió sobre su hombro izquierdo a Bagon para tirar de la maleta con su mano derecha junto su madre que llevaba la otra. Una vez fuera, los oblicuos rayos del sol veraniego hacían que la ciudad fuera incluso más anaranjada de lo normal, lo cual llenaba de nostalgia a Rudio.

        En unos minutos llegaron a su casa, que seguía tal y como él la recordaba; localizada en las afueras, ésta tenía dos pisos de tamaño más bien escaso y lucía un color melocotón que rayaba el salmón (salvo permiso especial, el ayuntamiento obligaba a que las casas fueran naranjas en cualquiera de sus tonalidades, ya que este era el sello principal de las ciudades de Kanto). Al lado derecho, estaba la entrada del pequeño laboratorio de su padre, el cual conectaba con la parte trasera en la que había un jardín abierto con árboles de bayas que era frecuentado por los Pokémon de la zona.

        Tras entrar en casa, subió sus cosas al piso de arriba donde se encontraba su habitación. Una vez Rudio deshizo la maleta y tuvo todo colocado, bajó a cenar.

-   Veo que el jardín está muy cuidado.

-   De eso me encargo yo, aunque ya no vienen tantos Pokémon a visitarlo…


        Aunque su madre era tan cariñosa con los Pokémon que venían como lo era su padre, desde que desapareció, éstos visitaban menos el jardín. Rícaro aprovechaba cuando venían a comer y los atendía cuando sufrían alguna dolencia e investigaba sobre ellos.

        Tras acabar la cena y recoger la mesa, los tres se sentaron en el salón para ver un rato la tele, pero tanto Rudio como Bagon no tardaron en subir a su habitación; después de todo, el joven necesitaba dormir, y sobre todo, descansar.

        El fin de semana pasó rápido y el lunes por la mañana Rudio no cabía en sí de ganas de empezar sus prácticas en Silph. Tras darse una ducha, desayunar en condiciones y ponerse sus deportivas, los vaqueros azul claro, una camiseta negra y una camisa blanca de manga corta sobre ésta, salió de casa despidiéndose alegremente de su madre y Bagon que le deseaban suerte desde la puerta de casa.

        Aunque edificio de Silph S.A. tenía solo diez plantas de alto, éstas eran el doble de altas que una normal, además de que cada una de ellas estaba dividida en numerosos sectores de muchos metros cuadrados, lo que hacía que la edificación ocupase una manzana entera de la ciudad. En la entrada había dos guardias de seguridad, lo cual recodaba a Rudio una escena de hace diez años de dos miembros del Team Rocket vigilando en el mismo sitio medio dormidos. Dentro, el hall era enorme; en él hubo antaño una enorme fuente que fue retirada para colocar una pequeña plaza con una estatua del símbolo de la empresa.

        Tras informar a la recepcionista, ésta dio a Rudio una identificación y le indicó que cogiese el ascensor hasta la décima planta, donde estaban las oficinas. Allí, la secretaria lo acompañó hasta el despacho del presidente. Era una amplia habitación con un escritorio en medio y una enorme butaca en la que estaba sentado un hombre orondo, calvo y con unas anchas gafas cuadriculadas. Cuando Rudio entró, el señor se levantó sonriendo hacia él.

-   Bueno, aquí tenemos a Rudio Enebro. Estaba deseando que llegase este día, jovencito – le dijo mientras le estrechaba la mano.

-   Yo también estaba deseándolo, señor presidente.

-   Yo mismo voy a acompañarte hasta el lugar donde vas a trabajar, y si tus referencias académicas no están equivocadas, te auguro un largo trayecto en nuestra empresa
.

        Ambos bajaron en el ascensor mientras charlaban hasta la octava planta, donde se colocaron frente a una especie de pedestal.

-   Este es uno de nuestros más exitosos productos: el Panel de Teletransporte. Ve tú primero, jovencito.

        Rudio dio un paso y se colocó sobre el panel, que se iluminó con un tono azulado. Sintió una extraña fuerza que lo empujaba hacia arriba desde el estómago y vio cómo su vista se difuminaba en rayas verticales, todo esto en menos de un segundo, apareciendo sobre otro panel en una sala distinta. Tras apartarse, el presidente apareció en el panel.

-   Estos pedestales utilizan una tecnología similar al Cable Link de los intercambios: el portal emisor transforma la materia en ondas y las mandan a gran velocidad al portal receptor que las rematerializa. Todo bajo unas medidas de seguridad absurdamente grandes.

-   Conozco su funcionamiento, he tenido la suerte de tener a su inventor como profesor durante mis estudios.

-   ¿Te dio clase el profesor Dwinoc? No dejas de sorprenderme, chico.


        Tras caminar por un pasillo lleno de cámaras, esclusas de acceso y puertas de seguridad, entraron por la última puerta que había. Se encontraban en una enorme estancia, con multitud de salas llenas de aparatos y máquinas que estaban separadas por gruesas paredes de cristal.

-   Este es el laboratorio donde se investiga la Bioenergía y aquí es donde trabajarás. Todos los trabajadores de la sala han sido informados de ello, y tú estarás bajo la supervisión de Lea Iridia, que está en el laboratorio principal. Yo vuelvo a mi despacho, mucha suerte Rudio.

-   Gracias, señor presidente.


        Rudio avanzó hasta la sala donde se encontraba Lea Iridia. De unos cuarenta años, la investigadora usaba unas enormes gafas redondas y llevaba su pelo azulado recogido en una coleta en la que brillaban mechones grises. Vestía una pulcra bata blanca y con un peto marrón debajo. A su lado, estaba un chico, algo más joven que Rudio. También con grandes gafas circulares, su pelo era un poco largo y rubio, de estatura más bien pequeña y vestía un mono enterizo de color añil con franjas amarillas.

-   Buenos días, soy Rudio Enebro – dijo para avisar a los presentes.

-   Hola Rudio, te esperábamos. Yo soy Lea Iridia, la investigadora a cargo de este proyecto, y él es el ingeniero electrónico Lemurio Malva.

-   Ya estaba echando en falta verte por aquí, Lem
– dijo Rudio sonriendo acercándose a darle un abrazo.

-   ¡Enhorabuena tío, vamos a hacer maravillas aquí!.

        Rudio y Lem se conocían por las colaboraciones que éste último había hecho con la universidad mientras Rudio estudiaba; ambos quedaban cuando tenían un hueco y fantaseaban con los artilugios y descubrimientos que podrían hacer juntos. Antiguo Líder de Gimnasio de Luminalia, dejó este cargo en manos de su hermana para sacar sus estudios de Ingeniero Electrónico, aunque ya antes de entrar en la universidad tenía más conocimientos de electrónica que muchos que ya habían acabado la carrera.

-   Actualmente estoy trabajando para Devon – contaba Lem – pero me mandaron aquí para ayudar a doña Iridia con el proyecto conjunto que tienen Devon y Silph. Ven, vamos a mostrarte el prototipo de Asimilador de Energía Natural.

        Los tres se fijaron en un tubo de cristal de unos dos metros de diámetro y tres de altura, rodeado de paneles y cables. Dentro del tubo, dos anchos cables verticales nacían desde arriba y abajo, manteniendo en el medio, sin tocarla, una esfera formada por tres bandas metálicas circulares que giraban cada una en un eje espacial distinto en torno al centro, en el cual había una piedra que emitía un brillo irisado.

-   Estamos investigando el funcionamiento de las megapiedras – explicaba Iridia – para averiguar el origen y el modo de transferir la energía necesaria para que el Pokémon megaevolucione. Sabemos que dicha energía proviene de todo lo que nos rodea: tierra, agua, seres vivos, aire,… y que la megapiedra es el catalizador que la transfiere al Pokémon, pero nos resulta imposible rastrear el origen concreto de dicha energía o ser capaces de catalizarla nosotros mismos y utilizarla, por ejemplo, para encender una bombilla.

-   Y aunque se pudiera, ni siquiera los Pokémon son capaces de almacenarla por completo
– contesto Rudio.

-   En efecto, – continuaba Iridia – al megaevolucionar, un Pokémon usa esa energía para potenciar sus habilidades, pero al cabo de un tiempo o cuando el Pokémon se  cansa, esta energía se disipa en el ambiente. Es como si fuera un préstamo de energía que el Pokémon pide y luego devuelve al medio que lo rodea. Además, ¿por qué los Pokémon necesitan a un entrenador y una piedra activadora para megaevolucionar? Existen excepciones, pero sin una persona que tenga una piedra activadora y un lazo fuerte hacia el Pokémon, la energía no fluye.

       Se acercaron más a la máquina y Lem encendió unos focos que iluminaban la campana.

-   Dentro de la esfera hay una piedra que proviene de los menhires de Pueblo Chómlech en Kalos, la cual tenemos conectada a este almacenador de energía – Iridia señaló a un gran contenedor metálico con un cristal redondo dentro del que se veía otra piedra de color granate, como si se hubiera quemado – en el que hay un meteorito de la Cueva Meteoro de Hoenn. El primero actúa como piedra activadora, mientras que el meteorito tiene las mismas características que las megapiedras. Lem, actívalo.

        Lem activó unos interruptores y un fino zumbido empezó a sonar. La esfera dentro de la campana giraba más rápido y emitía destellos eléctricos. Iridia se adelantó y siguió hablando frente a la campana.

-   Esta máquina emite energía y ondas de casi todas las amplitudes y potencias conocidas hacia la piedra, pero el meteorito no ha reaccionado ni una sola vez hasta ahora. Aquí es donde espero tu ayuda, Rudio. Además de aprender cómo funciona todo aquí, los tres seremos quienes intentemos resolver este misterio.

-   ¡Estoy deseando empezar ya!
– dijo Rudio emocionado.

-   ¡Pues manos a la obra!

        Durante esa semana, Rudio fue aprendiendo e integrándose en la rutina del laboratorio. Su trabajo no era fácil, pero era justo lo que quería, así que estaba encantado. Una vez llegó el sábado por la tarde, Rudio, junto a Bagon, y Lem quedaron para tomar algo en una cafetería. Ya sentados en la terraza, una camarera les tomó nota.

-   Buenas tardes, ¿qué van a tomar?

-   Una limonada para mí y otra para el renacuajo, ¿y tú, Lem?

-   Otra de lo mismo
.

        La camarera se retiró y rápidamente trajo las bebidas. Bagon se sentó en el suelo mientras bebía de la lata.

-   Bueno, ¿qué tal llevas el haber vuelto a Azafrán? – preguntó Lem.
-   Pues bien y mal, lo del trabajo me encanta, pero desde lo de mi padre no había pasado tantos días seguidos aquí…

-   Ya imaginaba… Supongo que no hay novedades al respecto, ¿no?

-   Que va, todo sigue igual
- dijo Rudio mientras bebía del vaso - .La última señal del barco estaba registrada al sur de Isla Exta y allí desapareció. Han buscado por toda la zona, buceando y en los islotes de alrededor y ni rastro…

-   Bueno, eso significa que alguna posibilidad hay de que aparezca en algún lugar…

-   No he perdido la esperanza, pero también soy realista y sé que está complicado…

-   Perdona por haber sacado el tema.

-   Nah, no pasa nada. Vamos a acabarnos las limonadas y vamos a echar un ojo al gimnasio.


        Asomados por las ventanas del gimnasio de ciudad Azafrán, se veían las nueve salas en las que estaba separado, todas conectadas por los paneles de teletransporte de Silph. En el centro, se veía a Sabrina, la líder de Gimnasio que utilizaba Pokémon psíquicos.

-   Cuando tenía diecisiete años, venía con los chicos de la zona a mirar a Sabrina por estas ventanas, creo que sigue estando tan buena como siempre…


        Tanto Rudio como Lem soltaron unas carcajadas.

-   ¿Nunca la has desafiado? – preguntó Lem.

-   Que va, yo he participado en combates contados, nunca me han llamado especialmente la atención.

-   Pues yo tengo un poco de mono, ¡así que voy a desafiarla ahora mismo!
« Última modificación: 23 de Enero de 2016, 05:27:40 am por gonzaloguay »

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #4 en: 24 de Noviembre de 2015, 02:36:48 am »
CAPÍTULO 3

   Dentro del gimnasio, pasaron por los paneles de teletransporte hasta la sala principal, la cual era de color azul oscuro con luz tenue, y en la que se veían carriles que se iluminaban de color verde brillante como si las luces corrieran en busca de algo que nunca encontraban.
Sabrina había sido nombrada la mujer más bella de Kanto y con razón: con algo más de treinta años, tenía un pelo añil espeso, una cara preciosa que delataba carácter, sus ojos eran de un intenso color carmesí y lucía un top y pantalones ajustados que insinuaban su esbelta figura. En ambas muñecas llevaba dos pulseras negras que emitían el mismo destello verdoso que las paredes. Cuando vio a los dos jóvenes, se acercó a ellos.
-   Vaya, vaya… Rudio Enebro, cuanto tiempo. Ya han pasado unos años desde que te asomabas babeando por las ventanas del gimnasio.
-   Pues si, – contestó Rudio avergonzado – pero esos tiempos ya pasaron. Por cierto, os presento, él es…
-   Lem, exlíder de gimnasio de Luminalia – le cortó Sabrina. – Ya sabes Rudio, mis poderes psíquicos no son moco de pavo.
-   Pues entonces ya sabrás que vengo a echar un combate contigo – dijo Lem.
-   Por supuesto. 3 Pokémon cada uno. Cuando estés listo, colócate en el lado contrario del campo de combate.
En el suelo de la sala se dibujó un campo de combate con las luces verdes que lo recorrían. Cuando ambos contendientes estaban listos, iniciaron el combate. Lem sacó un Elekid y Sabrina a Kadabra.
Elekid empezó con Rapidez; las estrellas etéreas se lanzaron directas hacia Kadabra pero éste levantó una Pantalla de Luz que hizo que el golpe fuera mucho menor. Tras esto, Elekid se lanzó directo sobre Kadabra con un Ataque Rápido; cuando estaba lo bastante cerca, Kadabra usó Kinético haciendo que Elekid fallase el golpe y cayese al suelo. En ese momento, Kadabra saltó y golpeó su espalda con un Psicorrayo. Cuando estaba a punto de tocar el suelo, Elekid salió disparado y realizó una Patada Baja que hizo que Kadabra cayera de espaldas. Elekid saltó sobre él y le soltó un Impactrueno en el pecho a Kadabra, que quedó exhausto.
El pequeño volvió junto a Lem feliz y dando saltos y Sabrina retiró a Kadabra. Esta vez, Lem sacó a Magneton y Sabrina a Mr.Mime. El Pokémon Mimo levantó una Barrera que lo acompañaba, mientras que Magneton lanzó una Bomba Imán que quedó frenada por dicha Barrera, aprovechándolo Mr.Mime para realizar Meditación. Magnetón esta vez disparó una Bomba Sónica que hizo retroceder a Mr.Mime, el cual se incorporó y saltó sobre Magneton golpeándole con Puño Fuego, dejándolo bastante dolorido. Cuando Magneton se preparaba para usar Onda Voltio, recibió otro Puño Fuego que lo dejó K.O.
El combate estaba en tablas y los dos siguientes Pokémon decidirían el ganador. Sabrina sacó su Alakazam y Lem a Heliolisk.
-   Me lo estoy pasando pipa, Sabrina.
-   No pensarás lo mismo cuando te haya ganado – espetó la líder de gimnasio.
Heliolisk hizo un Terratemblor que hizo tambalearse a Alakazam, pero éste se elevó del suelo mientras realizaba Paz Mental. El lagarto salió disparado con un Ataque Rápido, que fue frenado en seco con Psíquico por parte de Alakazam. El ataque dejó dolorido a Heliolisk, pero lanzó una Carga Parábola que golpeó duro y volvió cargando la energía del Pokémon Generador. Ambos entrenadores estaban decididos a acabar el combate, así que Heliolisk se lanzó con Ida y Vuelta mientras Alakazam preparaba una Onda Certera. Cuando estaban a unos metros, Sabrina levantó la mano y de un sonoro “basta” detuvo el combate.
-   Paremos el combate, pasa algo grave… - Sabrina cerró los ojos y quedó en silencio un momento – Han robado algo en Silph, vamos para allá enseguida.
Aun estando los dos muchachos sorprendidos por hasta donde llegaban los poderes de Sabrina, Lem retiró a Heliolisk, Rudio guardó a Bagon en su Pokeball y los tres salieron disparados para el edificio de Silph.
Rondaba la hora de cenar y las luces de las calles titilaban con ganas de encenderse por la escasez de luz. En la puerta de la gran empresa se encontraban dos policías hablando con uno de los guardias de seguridad de Silph. Lem se adelantó para hablar con ellos.
-   Somos Lem Malva y Rudio Enebro, ambos trabajamos aquí. ¿Qué ha pasado?
-   ¿Lem y Rudio dices? – contestó el guardia – Me temo que han robado algo del laboratorio de Bioenergía.
-   ¡Esa es la planta en la que trabajamos! – gritó sorprendido Lem – Déjenos pasar, por favor…
-   … De acuerdo. Pase usted también, Sabrina. Es posible que la necesiten ahí arriba.
Cuando se encontraban en la sala, lo encontraron todo descolocado mientras en medio de ésta, Lea Iridia hablaba con una chica.
-   ¡Chicos! – gritó la investigadora – Me alegro de veros aquí. Igual podéis ayudar.
-   ¿Quiénes son, doña Iridia? – preguntó la chica.
Al girarse para ver quien entraba en el laboratorio, vieron que se trataba de una joven de más o menos la edad de Rudio y Lem. Tenía el pelo rubio, muy abombado, recogido en una coleta dejando caer dos espesos mechones hacia la cara, que era fina con algunas pecas. Sus ojos eran anormalmente oscuros y vestían una larga chaqueta fina de color ocre. Debajo, llevaba unos vaqueros piratas y una blusa roja con topos blancos.
-   Somos Rudio y Lem, trabajamos junto a doña Iridia y vinimos en cuanto supimos que habían robado en Silph – contestó Rudio.
-   Mmmmm… ¿Cómo habéis sabido que pasa aquí si nadie ha sido informado? – respondió la chica con un tono de sospecha.
-   A eso puedo contestar yo, – Sabrina apareció tras ellos – sentí lo que ocurría aquí y daba la casualidad de que me encontraba con estos dos chicos cuando eso pasó.
-   Mmmmm… De acuerdo. Podéis llamarme Searcher, soy investigadora de la Policía Internacional.
-   ¿Tan joven y eres ya investigadora de la Interpol? – espetó Lem.
-   Pues si, ¿algún problema rubito? – contestó enfadada Searcher.
-   No, yo solo… Sencillamente me extraña.
-   Bueno, si nos dejamos de tonterías, vamos al tema. Según hemos comprobado Iridia y yo, el ladrón revolvió toda la habitación en busca de algo en concreto, resultando ser los planos de la máquina que tenemos en la sala. Y todo esto sin dejar ni rastro. Ni mis Pokémon que son expertos en la búsqueda de pruebas han encontrado nada sospechoso. ¿Tienen algo que aportar los presentes que pueda servir de ayuda?
-   Sabemos tan poco como tú, – contestó Rudio – sencillamente nos presentamos aquí en cuanto Sabrina nos informó de lo ocurrido. ¿Alguna idea de quién puede hacer sido?
-   Una empresa rival, alguien que quiere vender la información o pedir un rescate por ella,… Vete a saber – dijo la joven policía.
-   ¿Y las cámaras que han grabado? – preguntó Lem.
-   Eso es lo más curioso de todo, – respondió Seacher – que las cámaras no han visto a nadie.
-   Entonces habrá sido un Pokémon fantasma… - observó Rudio.
-   Quizás haya sido una persona – corrigió Searcher.
-   ¿Cómo es eso posible? – dijo Lem sorprendido.
-   Míralo tú mismo.
Searcher sacó una tableta y puso a reproducir un vídeo: era la grabación de la cámara de seguridad durante el robo. Se veía como los papeles volaban de las mesas, los cajones se abrían y los aparatos caían al suelo. Algo invisible sujetaba los planos del asimilador de energía natural y se desplazaba hacia la ventana. Estos chocaron contra la ventana y bajaron hasta el marco; en ese momento se escuchó la voz de un hombre gritando un sonoro “maldita sea”. Algo rompió la ventana, lo cual activó la alarma del edificio, y los papeles salieron por la ventana.
-   Pero… Pero esto es… Imposible.
-   Imposible, pero cierto – dijo Lea mientras observaba la cara de asombro de los chicos.
-   Como pueden ver ustedes – aclaró Searcher – el ladrón o es un Pokémon fantasma que ha aprendido a hablar o es el fantasma de una persona.
Rudio se quedó pensativo durante un momento y una idea se le vino a la mente.
-   Lem, ¿podrías ajustar el detector de energía que tiene el Asimilador en el receptáculo del meteorito al sistema de detección que tiene mi Pokédex?
-   Eeeerm… ¡Claro! En breves lo tendrás. ¿Qué pretendes con esto?
-   Averiguar cuál de las dos ideas que acaba de darnos la señorita policía es la acertada.
Lem estuvo trasteando con la Pokédex y el Asimilador. El resultado fue la Pokédex con un detector semicircular sobre él. Rudio la encendió y la acercó por las zonas donde vio movimiento en la grabación. Ésta empezó a emitir un pitido repetitivo.
-   ¿Ha detectado un Pokémon fantasma? – preguntó Searcher.
-   No exactamente, – contestó Rudio – ha detectado a todos los Pokémon de tipo fantasma que existen.

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #5 en: 22 de Diciembre de 2015, 03:57:04 am »
CAPÍTULO 4

   Esa noche Rudio apenas pegó ojo. Tras llegar de madrugada a casa y dar la oportuna explicación a su madre, se acostó con la cabeza puesta en lo que habían visto en el laboratorio. ¿Cómo era posible que su Pokédex hubiera detectado a todos los Pokémon de tipo Fantasma conocidos de golpe? Le resultaba obvio que allí no habían estado esa cantidad de Pokémon esa noche, por lo que quien sea que robase los papeles de la máquina emitía esa misma energía. Por muchas vueltas que le daba, no encontraba sentido a lo ocurrido.
   La mañana siguiente, Rudio recibió una llamada de Lem diciéndole que la policía les había citado en la puerta de Silph a media mañana. Cuando llegó, ambos estaban allí.
-   Buenos días señor Enebro. Veo que no ha dormido mucho – saludó la chica.
-   Pues no, estuve dándole vueltas toda la noche al tema, pero esto se escapa a mi comprensión…
-   No te vengas abajo tan fácilmente Rudio, seguro que esta amable policía da con la solución al “misterio que nos rodea” – dijo Lem con todo guasón.
-   Pues aunque no me guste reconocerlo, y menos aún a este renacuajo cabeza de baya Zidra, necesito vuestra ayuda. Yo apenas se de estos temas de energías y cosas raras, y he solicitado a la profesora Iridia y a Silph vuestra colaboración, a lo cual han accedido gustosamente – contestó Searcher.
-   Aaaaaah claro, o sea que no nos llamas para solicitar nuestra ayuda, sino para “informarnos” de que vamos a ayudarte… - dijo Lem enfadado.
-   Lem, cálmate – intervino Rudio – Aunque no lo haya hecho de buenas maneras, tenemos que ayudar a Searcher para encontrar los documentos, ya que el trabajo de doña Iridia en Silph es mucho más importante que el nuestro. Además, seguro que así encontramos cosas interesantes, ¿no te parece?
-   Bah, como tú digas – dijo Lem resignado.
-   Sensata respuesta por tu parte, señor Enebro.
-   Y a usted señorita policía, más le vale ser un poco más educada si quiere que le ayudemos. Y llámeme Rudio.
-   Vale, vale… Quien iba a decir que tenías ese genio guardado…

Los tres se dirigieron al oeste, a Ciudad Azulona, donde se encontraba la sede de la Interpol en Kanto. Azulona era la segunda ciudad más grande de la región tras Azafrán y sus casas estaban pintadas de diversos tonos de aguamarina. Contaba con un enorme centro comercial, un concurrido casino, edificios conjuntos de oficina y vivienda para sus trabajadores y un Gimnasio Pokémon regentado por Erica, la tranquila dama de las flores.
El edificio de la sede de la Interpol estaba al sur de los casinos, junto a un bar; dentro había varias mesas con pilas de papeles y carpetas repartidos por ellas, pero solo había trabajadores en dos o tres de ellas. Los tres jóvenes entraron en un despacho al fondo, que tenía más papeles sobre la mesa, fotos del laboratorio de Silph y un ordenador portátil. Searcher tomó asiento y tras ordenar las cosas sobre la mesa, se dirigió a los dos jóvenes:
-   Bueno, revisemos que tenemos hasta ahora: en la grabación vemos como “alguien” se lleva torpemente los planos deeeel… Eeeeeem…
-   Asimilador de energía natural – apostilló Lem.
-   Eso. El asimilador. Luego con ese cachivache que hizo el rubito, detectasteis un rastro de energía que corresponde a todos los Pokémon de tipo Fantasma. Y nada más… ¿Alguna idea señores?
-   Estuve comparando mediante una base de datos – contestaba Rudio – la energía que registramos en la Pokédex y además de ser similar a la energía de tipo fantasma, también deja un rastro igual al que dejan las piedras de Pueblo Crómlech en Kalos. De todos modos, seguimos sin tener ni idea de si es un Pokémon Fantasma extraño capaz de hablar… O una persona capaz de usar el poder de los Pokémon Fantasma.
-   Existen precedentes de Pokémon capaces de hablar telepáticamente o simular el habla humana, por lo que sería más fácil pensar en la primera posibilidad, pero yo estoy casi segura de que ha sido una persona – aclaró Searcher.
-   ¿En qué te basas para pensar eso? – preguntó Lem.
-   En dos puntos. Uno: si os fijasteis bien en el vídeo; la velocidad, la altura y la manera de moverse de los objetos es la misma que si una persona de altura media los desplazase. Y dos: la manera visceral de reaccionar cuando se quedó atascado en la ventana soltando ese “maldita sea”.
Rudio y Lem se miraron el uno al otro sorprendidos. La explicación de la policía parecía encajar.
-   Rudio, si damos por cierto lo que dice Searcher, ¿cómo es posible que alguien fuera capaz de usar el poder en un Pokémon Fantasma como propio?
-   No lo sé… Pero creo saber quién puede ayudarnos.
-   ¿Quién? – preguntó Searcher.
-   Uno de mis profesores en la carrera, Tadror Dwinoc. Es el mayor experto en Bioenergía Pokémon y si le mostramos los datos de energía que registramos, quizás consigamos alguna pista más que seguir.
Searcher encendió su ordenador y Rudio se sentó frente a él para mandar un correo electrónico al Profesor Dwinoc e informarle de todo lo ocurrido junto con los datos que había recopilado. En apenas un par de minutos contestó con una solicitud de videollamada que Rudio aceptó. En el monitor apareció una ventana donde se podía ver a un hombre mayor de unos setenta años de ojos oscuros y cejas pobladas, calvo con un mechón de pelo blanco en medio de la cabeza y una espesa barba y patillas del mismo color. Vestía bata blanca bajo la que había un traje gris oscuro, con camisa blanca y un lazo al cuello.
-   ¡Hola Rudio! Por suerte tenía que recoger unas cosas de mi despacho, así que con la videollamada nos resultará más sencillo y rápido hablar de… - un sonoro golpe sonó por los altavoces - ¡Sableye, deja de trastear ahí  atrás!
Un Sableye saltó detrás del profesor, correteando y posándose sobre su regazo.
-   Perdonad, pero este a monstruito le sobra toda la energía que me falta a mi – Sableye saludó a la cámara mostrando sus agudos dientes. – Bueno, por tu mensaje veo que andáis con problemas. Sin duda, la mejor manera de conocer cómo funciona algo es directamente desde la fuente, así que si vais a Pueblo Crómlech podréis usar la energía de los grandes monolitos para filtrar el rastro que tenéis registrado y así poder estudiar de manera más limpia el otro nivel de energía. Bueno, os dejo que tengo clase. ¡Mucha suerte, Rudio! – y la ventana se cerró.
-   ¡No te ha dejado decir ni media palabra! – dijo Lem.
-   Ya bueno, no me sorprende… El profesor siempre ha sido de ideas claras y perder poco el tiempo – contestó Rudio sonriendo.
-   Bueno chicos – cortó Searcher – tenemos un viaje gratis a Kalos. Id para casa y preparad todo lo que vayáis a necesitar para eso que ha dicho el profesor porque mañana nos vamos. Os avisaré de la hora y el lugar desde el que nos iremos esta misma noche.
-   Otra vez igual, dando por hecho las cosas… - dijo Lem por lo bajo a Rudio.
-   ¿Decías? – Searcher clavó su mirada en Lem.
-   No nada… Ale, ya nos avisarás…
-   Adiós Searcher, nos vemos mañana – se despidió Rudio.
-   Adiós, Rudio – contestó la policía mirándolo fijamente.
Tras salir de la sede de la Interpol, los dos chicos se fueron a Azafrán dando un paseo.
-   ¿Te has dado cuenta de la mirada que te echó la poli cuando salías? – dijo Lem.
-   ¿Eh? Pues… No.
-   Pues yo juraría que no te quita ojo, ¿eeeeeeh? Cuando hablamos los tres, solo te contesta a ti.
-   Pero eso es porque a ti te tiene un asco terrible – contestó Rudio riéndose.
-   Ya te digo, se ve que le hice algo en la otra vida… ¡Jajajaja!
Mientras ambos reían a carcajadas, un Raticate saltó cruzándose en su camino. Tenía el pelo erizado y cara de malos humos.
-   ¿Qué le pasa a éste? – dijo Rudio.
-   Para mí que lo hemos despertado con nuestras carcajadas… Te toca luchar Rudio.
-   ¿Qué? ¡Lucha tú que para algo eres Líder de Gimnasio!
-   Mmmmmmm no. Me apetece ver cómo lo haces. ¿Acaso quieres que el Raticate te de un mordisco en el culo con esos dientes tan grandes? – dijo Lem con tono guasón.
-   ¡Ya te vale! Ffff… Vamos a ello. ¡Sal Bagon!
Bagon salió de su Pokeball e hizo frente al Raticate. El roedor se lanzó con un Ataque Rápido, y Bagon lo paró en seco con Golpe Cabeza. Mientras se recuperaba del golpe, Raticate recibió unas Ascuas, dejando en el aire un tufo a pelo chamuscado. Volvió a tirarse sobre Bagon para usar Híper Colmillo, pero Bagon lo bloqueó con Golpe Cabeza otra vez, con tan mala suerte para Raticate que se partió los dientes en la testa del dragoncito. Dolorido, huyó corriendo hacia la zona de hierba alta. Bagon brincó orgulloso sobre los brazos de Rudio.
-   Lo has hecho genial pequeño, ¿estás cansado? – dijo Rudio a Bagon.
-   ¡Baaaaa! – Bagon saltó de sus brazos y comenzó a caminar sonriente y con el pecho hinchado.
-   Pobre Raticate… Debe haberle dolido el golpe en los dientes…
-   No te preocupes – dijo Lem - , si no tengo mal entendido, los dientes jamás dejan de crecerles. Les viene bien ir renovándolos.
-   Aun así me da un poco de pena… Bueno, volvamos a casa.
Los tres prosiguieron su camino a sus respectivas casas para descansar, después de todo, el día siguiente iba a ser ajetreado. Mucho más de lo que ellos imaginaban.

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #6 en: 19 de Enero de 2016, 01:46:08 am »
CAPÍTULO 5

   Apenas había amanecido cuando Rudio y Lem se encontraron en la entrada norte de Ciudad Azafrán. La noche anterior, tal y como les dijo Searcher, les llegó un mensaje a sus móviles donde ésta les citaba al amanecer en la Ruta 5, que conectaba Azafrán con Ciudad Celeste.
Los jóvenes, cargados con una mochila cada uno, cruzaron la entrada y vieron de frente a unos 50 metros la entrada a una vieja guardería, a la cual no se podía acceder desde ese lado por culpa de un pronunciado desnivel (la normativa del país a la hora de modificar los terrenos era absurdamente estricta por las leyes de protección medioambiental), teniendo que cruzar hasta el extremo contrario del camino para poder entrar en el edificio. El desnivel era rodeado por dos caminos rectos y paralelos, encontrándose en el derecho Searcher llevando en una mano un bolso de tamaño mediano.
-   Buenos días chicos, hoy hace un día genial para atrapar ladrones, ¿no os parece? – dijo Searcher en un tono jocoso.
-   Vaya, que contenta se te ve hoy…
-   Por supuesto, rubito. No hay nada que me guste más que hacer mi trabajo y más aún cuando tengo que hacer algo que me suba la adrenalina como lo que está a punto de ocurrir.
-   ¿Qué está a punto de pasar? – preguntó Rudio.
-   Que vamos a montar en una avioneta sin necesidad de que ésta aterrice – contestó alegre. – Mirad allí.
La chica señaló una zona concreta del cielo en la que se veía aproximarse una avioneta gris plateada. Cuando estaba sobre ellos, comenzó a dar vueltas alrededor de la zona donde se encontraban y Searcher meneaba ambos brazos saludando.
-   Rubito, ve hacia el medio del camino y ponte mirando hacia nosotros, que vas a ser el primero en subir y no tenemos tiempo que perder.
-   ¿Cómo? – preguntó Lem muy extrañado.
-   Tú hazlo y el Pokémon de mi amiga hará el resto.
Lem hizo lo que le indicó Searcher y se escuchó desde el cielo un graznido agudo y repetitivo. Una sombra salió del avión y voló hacia Ciudad Celeste, bajando y acercándose rasante por el camino hacia Lem.
Cuando llegaba a su altura, desde la distancia Rudio distinguió la sombra: un Pokémon volador de grandes alas, de espalda color bermellón y panza añil, y con una corona de plumas blancas; un portentoso ejemplar de Braviary. Agarró con sus zarpas a Lem por los hombros sin apenas detenerse, con lo que el joven dio un breve grito se sorpresa y ambos se elevaron en el cielo. Desde el suelo, Rudio y Searcher se reían mientras veían como el Braviary soltaba a Lem dentro de la avioneta.
-   Ay, no niego que tuvo su gracia… Pero podrías haber avisado, ¿no? – dijo Rudio.
-   Entonces no estaríamos riéndonos ahora mismo… - contestó Searcher sonriente.
-   Ya bueno… - Rudio hizo una breve pausa - Te creía bastante más seria.
-   Mi trabajo es serio… Más de lo que puede parecer. Además, estos días estaba algo seca y nerviosa… No deja de ser mi primer caso, y necesitaba hacer algo que me relajase.
-   A ver si la próxima vez no es a costa del pobre Lem – dijo Rudio con una sonrisa.
-   Lo intentaré, pero no prometo nada. – Searcher sonrió sonrojada y apartó rápidamente su mirada de Rudio para dirijirla al cielo – Mira, Braviary vuelve. Es mi turno.
Searcher se colocó donde antes se encontraba Lem y Braviary realizó el mismo proceso para llevar a la chica a la avioneta. Finalmente, Rudio se puso en medio del camino y el Pokémon volador lo levantó al igual que a sus otros compañeros. Mientras se elevaba, veía Ciudad Azafrán, la Ruta 5, y parte de Ciudad Celeste y de las otras 3 Rutas que rodean la capital de Kanto. Braviary se acercó por detrás al aeroplano y soltó a Rudio en un asiento junto a Lem, con cara de enfadado tras la broma. En el delantero, separado tras un parabrisas que evitaba que el viento les diera en la cara, se encontraban Searcher y la piloto, de la cual solo se distinguían dos mechones pelirrojos saliendo de un casco con gafas y una chaqueta celeste. Braviary se posó en un pequeño poste en la cola de la avioneta, ligeramente agazapado.
Desde delante, Searcher señalaba a Rudio gesticulando y señalando los cascos que ella llevaba puestos. Rudio miró en la parte baja del asiento y encontró otros cascos, los cuales se puso.
-   ¿Me oyes, Rudio? Con el ruido que hay, sólo se puede hablar así.
-   Si, si, te oigo.
-   Perfecto. La piloto es Gerania, la mejor que hay. Nos llevará directamente a Kalos, concretamente a la Ruta 8 al sur de Ciudad Relieve. Disfrutad del viaje chicos, tenemos unas horas hasta llegar – Searcher se quitó los cascos y se giró hacia delante.
Lem miraba con mala cara a Rudio y se acercó para hablarle.
-   Sois muy graciosos los dos… Mucho.
-   ¡Juro que no tuve nada que ver!
-   Pues bien que te reías… Bah. Ya te digo que esa lo hizo para quedarse a solas contigo – la expresión de Lem se volvió pícara y Rudio se ruborizó.
-   Anda ya… No te niego que la chica es guapa… Pero dudo que lo hiciera por eso, yo sigo pensando que lo hace todo por lo “bien” que le caes – dijo Rudio en tono irónico.
-   Si bueno, seguro que así mata dos pájaros de un tiro…
-   ¡Nunca mejor dicho!
Rudio arrancó a reír a carcajadas, y aunque a Lem no le hizo gracia al principio, en breves hizo igual que su amigo.
   Se elevaron alto en el cielo, justo bajo las nubes. Bajo ellos se diferenciaba la silueta de la región de Kanto, y a su alrededor se veían bandadas de Spearow comandadas por algunos Fearow, y a veces, majestuosos Pidgeot se elevaban a gran velocidad y se zambullían en las nubes para después bajar dejando estelas de vapor tras de ellos.
Tras unas horas de viaje, Searcher volvió a girarse indicando a Rudio que se pusiera los cascos.
-   Ya estamos llegando a nuestro destino – dijo la policía.
-   ¿Vamos a bajar igual que subimos? – preguntó Rudio.
-   No, esta vez la avioneta realizará un amerizaje y nos bajaremos en la playa de la Ruta 8. Será movidito, sujetaos.
La Ruta 8 de Kalos era conocida como “Muralla Costera”. Por ella discurría una playa flanqueada por un lado por el mar, y por el otro se elevaba un abrupto acantilado contra el que chocaba el aire marino, provocando corrientes de aire ascendentes que hacían difícil aproximarse a cualquier ser u objeto desde arriba. En lo alto del acantilado se divisaba gran cantidad de vegetación y un camino que conectaba la entrada de una cueva al norte con Pueblo Petroglifo al sur.
La avioneta se adentró en el mar y dio media vuelta, bajando y finalmente amerizando perpendicular a la orilla. Los cuatro ocupantes se bajaron y, siguiendo las indicaciones de la piloto, aseguraron el transporte con cabos a unas rocas. Tras esto, la conductora se quitó el casco y la chaqueta, dejando ver a una joven de veintimuchos con melena roja recogida, grandes ojos azules, piel morena y una figura imponente vestida con un traje de piloto celeste que dejaba más piel al descubierto que la que ocultaba.
-   Hola chicos, me presento oficialmente: Soy Gerania. ¡Encantada! – se abalanzó sobre Rudio y Lem y los estrujó con un gran abrazo.
-   En-encantados – respondieron mientras se recuperaban de tamaño apretón.
-   Searcher se puso en contacto conmigo ayer y por casualidad tenía que venir a Kalos a hacer unas cosillas, así que encantada le ofrecí sitio en mi avioneta. ¿Qué tal el viaje?
-   Pues bastante tranquilo para ser la primera vez que monto en avioneta – dijo Rudio.
-   Lo mismo digo – confirmó Lem – Por cierto, ¿por qué dejas a tu Braviary en la cola de la avioneta? ¿No sería más seguro que lo guardaras en su Pokéball o que volase por su cuenta?
-   Si en algún momento la avioneta se desestabiliza o necesito frenar o hacer un cambio brusco de dirección, Braviary usa sus fuertes alas desde ahí atrás para ayudarme. Es el mejor copiloto que se puede tener – contestó Gerania sonriente.
-   Oh, muy práctico – dijo Lem.
-   Bueno, si no os importa – interrumpió Searcher – tenemos que seguir nuestro camino.
-   Si, cierto – confirmó Gerania – Ponte en contacto conmigo si necesitas algo. ¡Encantada de haber viajado con vosotros! ¡Ciaaaaoooo!
Gerania fue andando hacia el sur, mientras que los otros tres iniciaron su caminata hacia el norte, a Ciudad Relieve. Pasaron la ciudad y llegaron a la Ruta 10: El Camino de Menhires. Toda la ruta estaba flaqueada por decenas de menhires, datados de hace más de 3000 años. Nada más entrar, Rudio sacó el detector de la Pokédex que había modificado Lem previamente. Entre los dos, lo configuraron para reaccionar ante el rastro de energía de los menhires, tal y como les dijo el profesor Dwinoc y lo encendieron.
-   Bueno, esto ya está reaccionando… -dijo Lem.
-   Si, pero los niveles de energía no son lo bastante altos para filtrar el rastro registrado – contestó Rudio.
-   ¿Qué hacemos, chicos? – preguntó Searcher.
-   Ir al norte, a Crómlech. Es donde la energía de las piedras es más potente – dijo Lem.
-   Por lo del incidente de Lysson, ¿verdad rubito?
-   Si, – contestó Lem mirando serio a Searcher – el arma que dispararon los del Team Flare concentraba toda esta energía y lo hicieron desde allí.
-   Pues vamos para allá.
Cruzaron la ruta dando un paseo, aprovechando para disfrutar de la visión de las enormes piedras que rodeaban el camino. Ya en Crómlech, vieron que en el centro del pueblo había un inmenso boquete lleno de restos de rocas similares a los menhires pero de aspecto más cristalino y rodeado por vallas de seguridad. Junto a estas, se leía en un cartel:

“Boquete originado por la explosión del Arma Definitiva creada hace
3000 años por el Rey de Kalos y usada en la guerra. Activada de
nuevo por el Team Flare con la energía de los Pokémon Legendarios
Xerneas e Yveltal y destruida por dos valerosos jóvenes”.

-   Tú lo viste, ¿verdad Lem? – preguntó Rudio.
-   Si… Fue algo impresionante. El arma tenía unos 200 metros de alto y brillaba como si fuera puro cristal. Cuando se activó, disparó un enorme rayo hacia el cielo, pero por suerte, Calem y Serena detuvieron a los Pokémon Legendarios y al Team Flare antes de que ocurriese una desgracia.
-   ¿Conocías a los entrenadores? – dijo Searcher.
-   Si, ambos eran unos entrenadores excepcionales. Dominaban la megaevolución y superaron en poco tiempo tanto a los Líderes de Gimnasio como al Alto Mando.
-   Es curioso como un buen entrenador puede hacer a sus Pokémon mucho más fuertes… Tanto como para derrotar a un Pokémon Legendario - dijo Rudio pensativo.
-   Ojala hubiera podido ver ese combate, – se compadecía Lem – habría sido algo totalmente irrepetible…
Searcher se puso en medio de los dos chicos con gesto torcido.
-   Parecéis viejos pensando en las cosas que hicisteis o no de jóvenes. ¿Nos dejamos de ranciadas y nos ponemos manos a la obra?
-   Joder Searcher, que mustia eres – dijo Lem enfadado.
-   Lo que tú digas, pero me cansé de perder el tiempo con tonterías. Venga, usad la maquinita.
Molestos con la actitud de la joven, Rudio y Lem apuntaron el detector hacia el enorme hueco. Empezó a hacer un ruido que era cada vez más agudo que cesó con un pitido final.
-   ¡Ya está! – dijo Lem sonriendo.
-   Va, va, decidme que habéis averiguado – apretaba Searcher.
-   Pues – contestó Rudio – hemos conseguido que el rastro energético del ladrón quede totalmente limpio. Ahora podemos rastrearlo fácilmente.
-   ¿A qué esperamos entonces? Venga, probad a ver si detecta algo…
Tras volver a trastear con el detector, Rudio y Lem volvieron a encenderlo. Empezó a sonar un pitido intermitente que se aceleraba poco a poco. Ambos se miraron serios.
-   ¿Pasa algo, chicos? – preguntó Searcher.
-   Si – contestó Rudio – algo con un rastro de energía parecido al del ladrón viene directo hacia nosotros.


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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #7 en: 23 de Enero de 2016, 04:57:20 am »
CAPÍTULO 6

-   ¿Un rastro parecido? ¿Dónde está la diferencia? ¿Podéis encontrarlo? – preguntaba Searcher nerviosa.

-   La base de la energía es la misma, pero mira; – Rudio mostró la pantalla del detector a Searcher – ahora detecta a todos los Pokémon de tipo tierra aproximándose desde… Allí.

        Rudio señaló hacia el sur de Pueblo Crómlech. Los 3 miraron hacia allí, pero no vieron nada extraño.

-   No se ve nada… - dijo Searcher decepcionada.

-   Espera Rudio, déjame un momento el detector. – dijo Lem cogiéndolo – Mira, si apunto hacia abajo, la señal es más fuerte…

-   Rubito, ¿estás queriendo decir qué sea lo que sea eso, viene hacia aquí bajo tierra?


-   Pues… Eso parece – contestó Lem extrañado.

-   Pues no perdamos más el tiempo… ¡Sal, Swinub! ¡Busca vibraciones bajo tierra!

        Searcher sacó de su Pokeball a un pequeño Swinub, que se empezó a corretear por toda la zona olisqueando mientras gruñía. De repente, se quedó quieto y salió corriendo hacia el boquete del centro del pueblo, saltando la valla y lanzándose dentro de él. Searcher, junto con Rudio y Lem, corriendo a asomarse desde la valla y vieron como Swinub saltaba y gruñía junto a la pared del hueco.

-   Sea lo que sea que venga, saldrá por ahí – dijo Searcher – así que vamos a escondernos a ver qué pasa… ¡Swinub, vuelve!

        El Pokémon cerdo volvió con su entrenadora, y los 3 chicos se quedaron agazapados en el borde el hueco, atentos de cualquier cosa que pudiera pasar. Apenas pasó medio minuto cuando empezó a removerse la tierra donde había señalado Swinub. De ella surgió una persona baja y regordeta, vestida con una especie de traje marrón que lo cubría entero parecido al de un astronauta, pero mucho más ceñido y ligero, y que emitía un brillo de color ocre. Llevaba en la espalda una especie de mochila metálica y en la cabeza un casco, que empezó a abrirse hacia atrás, plegándose en la mochila y dejando ver un rostro. Gafas grandes, nariz rechoncha y anchos mofletes, y una calva con pelos que la cruzaban como puentes y una coleta de aspecto sucio detrás.

        Se acercó hasta una de las rocas cristalinas y, tras sonar un pitido, en su mano apareció un rayo de luz, similar al que le rodeaba pero mucho más brillante, que tomó forma de hueso. Con él, golpeó la roca y rompió un trozo de esta, que guardó en su mochila.

-   ¿A-acaba de hacer un Hueso Palo? – susurró Lem muy sorprendido.

-   Eso parece… - contestó Rudio - ¿Qué hacemos Searcher?

-   Esperar un poco más… En cuanto parezca que ha acabado, intentaremos capturarlo…

        El hombrecillo se dio la vuelta y empezó a caminar hacia el lugar por donde había salido. Cuando estaba cerca, Searcher se incorporó y saltó al boquete, cayendo junto al extraño.

-   ¡Interpol! – gritó enseñando una placa - ¡Queda usted detenido por ser sospechoso de robo!

-   Pe-pero ¿qui-quién eres tú chi-chiquilla? ¿Y-y co-cómo me has en-eeencontrado? – dijo el hombre.

-   Eso no es de tu incumbencia, ahora quédate quieto ahí – dijo Searcher llevándose la mano a su cinturón para sujetar una Pokéball.

-   ¡Ah, n-no! ¡Vosotros no me va-vais a coger! – dijo el hombrecillo mientras veía que Lem y Rudio estaban en el borde del hueco.

        En ese momento, éste último levantó el brazo y tras un pitido, volvió a aparecer un hueso de luz ocre en su mano, y esta vez lo lanzó hacia Searcher. La policía se agachó para esquivarlo, y el hueso voló girando hacia Rudio y Lem que lo esquivaron con facilidad; pero el hueso volvió hacia a atrás, teniendo esta vez que saltar para evitarlo, al igual que tuvo que hacer Searcher. Volvió a sonar otro suave pitido y vieron cómo se cerraba el casco del hombrecillo y aparecía en sus manos unas grandes garras de luz ocre.

-   ¡A-ahí os quedáis, mo-mocosos! - El extraño dio un salto hacia el suelo y empezó a excavar rápidamente, hundiéndose en la tierra y escapando.

-   ¡¿Alguien sabría explicarme que es lo que acaba de pasar?! – gritaba Searcher frustrada.

-   Pues… - comenzó a hablar Rudio sorprendido – parece que ese hombre podía usar ataques de Pokémon…

-   Hueso Palo, Huesómerang, Excavar… Todos de tipo tierra – añadió Lem – y parece que todo gracias a este extraño traje. Estoy flipando.

        Ayudaron a Searcher a salir del hoyo y pararon a hablar.

-   ¿Qué hacemos? – preguntó Lem.

-   Yo creo que deberíamos ir a Luminalia. – contestó Rudio – Allí hay una base de la Interpol donde Searcher puede informar de lo ocurrido y además podemos ir a ver al Profesor Dwinoc en persona para ver si puede ayudarnos.

-   Sin duda es lo más inteligente que he oído en todo el día. – dijo Searcher – Pues venga, vámonos cuanto antes.

        El grupo volvió por donde había venido, pasando por Ciudad Relieve y más tarde por la Gruta Tierraunida, la Ruta 7, y finalmente Pueblo Vánitas, donde pararon en el hotel para descansar esa noche tras la larga caminata. Searcher se quedó en una habitación ella sola, y Lem y Rudio en otra, los cuales estuvieron un buen rato hablando de todo lo pasado hasta el momento. Antes de ir a dormir, Rudio contactó con el profesor Dwinoc para citarse al día siguiente por la tarde en su despacho de la universidad.

        Por la mañana, siguieron con su viaje cruzando la Ruta 5 y llegando a Ciudad Luminalia al mediodía. Tras comer los tres en un restaurante, Searcher fue ella sola a las oficinas de la Interpol, mientras que Rudio y Lem fueron hacia el campus de la universidad, en el norte de la ciudad. Cuando llegaron, se veía a muchos alumnos caminando o descansando en los jardines que había junto a los edificios de la universidad. Los chicos se dirigieron hacia la facultad de Bioingeniería, donde estaba el despacho de Dwinoc, y entraron en ella.

        Rudio encabezaba el paso hasta llegar frente a una puerta donde se leía “Profesor T. Dwinoc. Catedrático de Bioingeniería”. Llamaron y una voz desde dentro dio permiso para entrar.

-   Buenos tardes, profesor.

-   Rudio, Rudio, quién me iba a decir que iba a volver a verte tan pronto. –
dijo en tono jocoso el profesor mientras abrazaba a Rudio – Oh, y tú eres Lem, el antiguo Líder de Gimnasio – dio la mano a Lem – He oído que tu hermana tiene mejor registro de combates que tú, ¿eh?

-   Si, sin duda es toda una máquina
– contestó Lem algo pillado.

-   Bueno, bueno, sentaos y contadme.


        Todos tomaron asiento y el profesor comenzó a servirse una taza de café. En persona, se le veía encorvado y utilizaba un bastón de aspecto antiguo para caminar. El despacho estaba todo perfectamente ordenado y había varias estanterías llenas de libros, además de un gran escritorio de madera sobre el que había un ordenador, y frente al que estaban sentados los jóvenes y tras el que estaba el profesor.

-   Profesor, ayer vimos como una persona usaba los poderes de los Pokémon de tipo tierra, y estamos seguros de que alguien con los mismos poderes de tipo fantasma fue quien robó los planos en Silph. Filtramos el rastro de energía con los menhires del arma definitiva de Pueblo Crómlech y detectamos cómo se acercaba el hombre con los poderes de tipo tierra…
-   Va-vaya Rudio, me dejas sin palabras…
– dijo el profesor sorprendido - ¿Sabríais decirme como podían hacer eso?

-   Pensamos que era con un traje extraño que les sirve para usar esos poderes – dijo Lem – pero desconocemos cómo funcionan… Eso sí, vimos como usaba ataques de tipo tierra, como Excavar o Huesómerang.

-   Ya veo… Impresionante. Tenemos que averiguar cómo funcionan esos trajes para hallar una manera de detener sus fechorías. ¿Tenéis ahí los datos del rastro de energía?

-   Si
– contestó Rudio mostrando el detector.

-   Déjamelo un momento a ver si averiguo algo.

        El profesor tomó el detector y lo conectó a su ordenador, y durante un par de minutos, observó la pantalla en silencio.

-   Chicos, yo no soy capaz de averiguar nada más de lo que hasta ahora me habéis dicho… Lo único que podemos hacer es rastrear la energía que emiten esos trajes e intentar capturar a uno de sus usuarios. Si os parece, lo prepararé todo para que mañana usemos los detectores de la universidad para realizar un escaneo que abarque todo Kalos, a ver si así encontramos algo.

-   ¡Eso sería fantástico profesor!
– dijo Rudio emocionado.

-   Perfecto entonces. Mañana a las 10 os espero en…

        Las luces del despacho empezaron a brillar intensamente y explotaron. El ordenador empezó a echar humo y, de repente, uno de los enchufes emitió un enorme chispazo que se quedó estático en medio de la habitación, haciendo que los presentes cayeran de espaldas al suelo. La enorme chispa tomó forma de persona, hasta que dejó de brillar, dejando ver a alguien con un traje similar al que vieron ayer, solo que esta vez brillaba con un tono amarillo y era muy delgado, además, tenía tics extraños que hacían que moviera su cuerpo dando pequeñas sacudidas. Miró a los presentes y alzó la voz:

-   ¿Profesor Dwinoc?

-   ¿S-si?
– contestó asustado.

-   Jejejejejeje… Viene usted conmigo.

        El extraño agarró al profesor, ante lo cual Rudio y Lem reaccionaron llevándose sus manos a las Pokéball. El hombre se giró hacia ellos.

-   Jejejejeje… No lo creo. Onda Trueno.

        Alzó la mano hacia los 2 chicos y una onda que brillaba en tono amarillo los golpeó, haciendo que cayeran al suelo paralizados. El extraño agarró por el cuello al anciano profesor, que era incapaz de librarse, y le puso un brazalete que brillaba igual que su traje. Tras esto, ambos comenzaron a brillar intensamente y a emitir chispazos, tomando ambos forma de chispa eléctrica y entrando por el mismo enchufe por el que salió antes.

        Rudio y Lem no tardaron mucho en recuperarse de la parálisis y tras ello se levantaron y corrieron a avisar a la policía. Searcher tardó poco en aparecer junto con otros dos miembros de la Interpol.

-   ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien, Rudio?

-   Si, si, estamos bien, con un buen calambrazo encima… Otro tipo, esta vez con poderes de tipo eléctrico, salió por un enchufe y se llevó al profesor dejándonos paralizados…

-   Gracias por preocuparte por mí, Searcher
– dijo Lem enfadado.

-   Bah, tu eres Líder de tipo eléctrico, seguro que estás acostumbrado – contestó aguantándose la risa.

-   Me parto contigo – dijo Lem con tono irónico.

-   Bromas aparte, haremos todo lo posible por encontrar al profesor. ¿Os dio tiempo a averiguar algo?

-   Apenas nada
– contestó Rudio – el profesor quería citarnos para mañana y rastrear a estos tipos con los radares de la universidad… Pero sin él, no nos darán permiso.

-   Vaya mierda, no damos pie con bola
– dijo Searcher decepcionada - ¿Habéis probado a usar el detector para ver si el secuestrador sigue cerca?

-   Pues no.
– dijo Lem – Vamos a probar.

        Rudio sacó el detector de la mochila y empezó a mirarlo junto a Lem, pero su gesto se torció en cuanto acabó de encenderse.

-   Mierda. – dijo Lem - Los datos de Pueblo Crómlech se han dañado.

Searcher resopló y se llevó la mano a la cara.

-   Sin duda, un día redondo.
« Última modificación: 06 de Marzo de 2016, 06:04:31 am por gonzaloguay »

gonzaloguay

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #8 en: 06 de Marzo de 2016, 06:37:27 am »
CAPÍTULO 7

        El viaje de vuelta a Ciudad Azafrán fue deprimente. En apenas unas horas, habían pasado de tener pistas concluyentes sobre el robo a no tener ni pistas ni a uno de sus principales apoyos en su búsqueda. Tras llegar a la estación de tren, se dirigieron a sus respectivas casas, quedando antes en verse en Silph por la mañana del día siguiente.

        Tanto Rudio como Lem llegaron a tiempo, y viendo que Searcher se retrasaba, entraron al edificio de Silph a intentar recuperar los datos del detector. Cuando llevaban un rato allí, la joven apareció con cara de satisfacción.

-   Hola chicos, ¿alguna novedad?

-   Pues no,
– contestó Rudio – llevamos un rato intentando recuperar los datos del detector pero no hay manera…

-   Pues creo que tengo la solución aquí mismo.
– Searcher sacó una Pokéball y se la dio a Rudio – Es un regalito por tu esfuerzo, acabo de conseguirlo del casino de Azulona.

       Rudio cogió la Pokéball y la abrió. De ella, salió un Pokémon rosa y celeste con forma de pato, pero de cuerpo anguloso y cara inexpresiva.

-   ¡Es un Porygon! – dijo Lem sorprendido – Es el primer Pokémon artificial, lo crearon aquí en Silph, pero hace unos años escaparon unos cuantos ejemplares y dejaron de crearlos. He oído que los capturan en una isla perdida para venderlos en el Casino por una suma ingente de fichas…

-   Pues si rubito, así que
– Searcher se giró hacia Rudio - no es un regalo que debas desaprovechar. Conéctalo al detector, a ver si puede ayudarnos a recuperar los datos.

        Rudio y Lem conectaron a Porygon al detector, y tras indicarle lo que debía hacer, el Pokémon se iluminó y comenzó a emitir pitidos intermitentes.

-   ¿No decían que en este estado, mirarlo causa ataques epilépticos? – preguntó Rudio a Lem.

-   Que va, fue un bulo que inventó una organización ecologista para boicotear su venta. Mira, parece que ha acabado.

        Porygon dejó de brillar y miró a Rudio dando un pequeño brinco. Los jóvenes revisaron el detector en busca de algún resultado.

-   Bueno, - comenzó a hablar Lem – parece que Porygon ha sido capaz de recuperar los datos que obtuvimos en Crómlech, pero nada más.

-   Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer?
– preguntó Searcher.

-   Podemos intentar rastrear la energía a lo largo de las regiones cercanas desde Silph – contestó Rudio – pero de una manera superficial…

-   Bueno, algo es algo. Manos a la obra
– dijo Searcher.

        Tras realizar los ajustes y prepararlo todo, conectaron el detector a las antenas de Silph y éste comenzó a buscar. Tras unos minutos, se iluminó un punto en el mapa de las regiones.

-   A ver… - comenzó a hablar Lem – Tenemos una señal viene del oeste de Teselia.

-   Eso eeees… Mmmm… Hay una cueva con electricidad por esa zona, ¿no?
– dudaba Searcher.

-   Si – contestó Lem – creo que se llama Cueva Electrorroca.

-   Bueno, el nombre es lo de menos,
- dijo Searcher con tono secante - lo importante es que tenemos nuevo destino. Esta tarde pillamos el tren, así que preparaos. Os veo luego.

        La policía salió de Silph, seguida de Lem y Rudio, que fueron a sus casas dando un paseo.

-   ¿Ves como no te quita ojo? Hasta te ha regalado un Pokémon…

-   Si, bueno… No sé, alguien tendría que quedarse a Porygon. Es un poco raro todo. Yo sigo pensando que más que gustarle yo, es que tú le caes tan mal que parece que yo le gusto
– dijo Rudio con tono guasón.

-   Si si, ríete, pero tenemos razón los dos. Solo digo que quizás deberías intentar hablar más con ella… Si se portase conmigo como lo hace contigo, igual hasta me gustaba.

-   No sé ni si me gusta. Apenas sabemos nada de ella…

-   Cierto… Va, si, dejémonos de comidas de tarro. Hasta luego Rudio.

-   Si, en un rato nos vemos.


        Tras volver a preparar sus petates, los tres se presentaron en la estación de Azafrán para tomar el tren hasta Ciudad Mayólica en Teselia. Llegaron de noche, pudiendo admirar la iluminación de sus pintorescos edificios deportivos y de la gran noria.

        Tras hacer noche allí, siguieron su camino hacia el oeste, a la Ruta 5 y el gran Puente Fayenza, llegando finalmente a Ciudad Fayenza, donde pararon a descansar y comer. Retomaron el camino hacia la Ruta 6, cruzándola y llegando finalmente a la Cueva Electroroca. Dentro, toda la cueva radiaba un bello brillo azul eléctrico, y se veían flotando sobre el suelo desde pequeños cristalitos hasta enormes piedras cristalinas, todas emitiendo ese intenso color azul.

-   ¡Jajajajajaja! Mirad vuestro pelo – exclamó Lem.

        El pelo de los tres chicos se había electrificado, abombándose. Searcher se ponía las manos en la cabeza con mal gesto.

-   No te tapes, que no te queda tan mal esa permanente – bromeó Rudio.

-   Juuummmm… - Searcher lanzó una mirada fría a Rudio, y camino tras una roca para ocultarse.

-   Joder, hasta ahora solo me miraba así a mí – dijo Lem.

-   Pues si… Espero que no se haya enfadado…

        Searcher salió detrás de la roca con un gorro puesto, y miró brevemente a los chicos, haciendo un gesto hosco con la cabeza para indicar que continuasen adentrándose en la cueva.

        Ninguno de los tres tomó la palabra, el único que hacía algo era Lem, que encabezando el grupo usaba el detector para buscar el lugar donde la energía fuera más potente. Tras bajar a la parte inferior de la cueva, el detector dejó de funcionar un momento y se apagó para volver a encenderse solo.

-   ¿Qué pasa? – preguntó Rudio a Lem.

-   Se está reiniciando, no sé por qué… Oh… ¡Oh! ¡Ha recuperado los datos! Pero… Espera… ¡Detecta a alguien con un poder similar al ladrón aquí abajo!

-   Eso debe ser lo que ha hecho que recupere los datos – dijo Rudio.

-   Silencio chicos, - dijo Searcher – hay alguien ahí delante… Acerquémonos con sigilo.

       Tras caminar unos metros, se ocultaron detrás de unas rocas y se asomaron para ver a dos hombres hablando. A uno de ellos lo reconocieron rápido, era el secuestrador del profesor Dwinoc, que se había quitado el casco. Tenía la cara alargada, nariz puntiaguda, una cresta rubia y una perilla zigzagueante del mismo color.

      La persona con la que hablaba tenía también un traje extraño de colores rojo y aguamarina, parecido al del secuestrador, pero la parte superior tenía forma de chaqueta. Era bajito, engominado y repeinado, y de cara redonda, con ojos pequeños, nariz aplastada y bigote fino. Los jóvenes atendieron a su conversación.

-   Anda que dejaros ver por los mismos niñatos… Si yo fuera el jefe, os habría dado un escarmiento tanto a ti como a Earthman – decía el bajito.

-   Jejejeje… Pero no lo eres, “Gran” Timinio.

-   ¿Quieres acabar de cargador de móviles, Zapman? No me toques las narices. Vamos, coge un trozo de la gran roca.

-   Jejejeje… Va. Puño Trueno.

        El hombre del traje amarillo creó sobre un puño una esfera amarilla que emitía chispazos y golpeó la gran roca con fuerza, arrancando varios pedazos. El golpe fue tan fuerte que se desprendieron del techo varias rocas, cayendo algunas sobre los chicos que se ocultaban, con lo que hicieron ruido.

-   ¡¿Quién anda ahí?! – gritó el hombre pequeño.

        Los tres salieron de detrás de las rocas, adelantándose Searcher para hablar.

-   ¡Quedáis detenidos en nombre de la Interpol!

-   Jejejeje… Son los mocosos que se cruzaron en nuestro camino.

-   Lo suponía. Niñatos, más vale que os quitéis de nuestro camino si no queréis salir escaldados.

-   ¡El único que va a salir escaldado aquí vas a ser tú!
– Seacher sacó una Pokéball y a un bello Kirlia de ella.

-   Niña estúpida, vas a averiguar lo que le pasa a los que se cruzan en el camino del Gran Timinio del Equipo ADN – Timinio sacó a Ledian.

        Ledian se lanzó hacia Kirlia con Ultrapuño, golpeándolo fuerte, pero sin mucha efectividad. Kirlia devolvió el golpe con Hoja Mágica, con un resultado similar. Ambos Pokémon se estaban tanteando. Esta vez, Ledian ejecutó un Golpe Aéreo que hizo bastante daño a Kirlia, que respondió rápido con un Beso Drenaje que le hizo recuperarse. Ledian usó Viento Plata, pero Kirlia dio un grácil salto para esquivarlo y usar Confusión. Esta vez, el ataque hizo bastante daño a Ledian, que quedó confuso en suelo. Kirlia usó por última vez Confusión, empujando a Ledian contra unas rocas, quedando fuera de combate.

-   Vaya… Eres fuerte chiquilla… ¡Zapman, entreténlos mientras preparo un regalito!

-   Jejejeje… Allá voy.


        Zapman saltó sobre los chicos con un Puño Trueno, teniendo éstos que apartarse para esquivarlo. Rudio cayó golpeándose la cabeza con el suelo, quedando algo mareado. Lem se adelantó para protegerlo.

-   Si vas a luchar como un Pokémon, tendremos que defendernos igual. ¡Sal, Magneton!

        Magneton usó una Bomba Sónica contra Zapman, que cayó de espaldas. Se levantó con cara de enfado.

-   Jejejeje… ¿Crees que puedes ganarme? ¡AHORA VERÁS!

        Zapman empezó a brillar, creando un poderoso Rayo que golpeó fuertemente a Magneton, que quedó atontado en el suelo.

-   Jejejeje… Ahí va eso… ¡Electrocañón!

-   ¡Cuidado, Magneton!
– gritó Lem.

        El ataque dio de lleno a Magneton. Salió volando contra la gran roca de la sala, quedándose pegado con la gran descarga que había sufrido. De repente, la piedra empezó a emitir chispas y a brillar. Magneton cayó al suelo, soltando gran cantidad de chispas, seguido de un potente brillo que lo envolvió. Al desaparecer la luz, se veía un Pokémon mucho mayor, los tres cuerpos de Magnezon se habían unido, formando a Magnezone.

-   Jejejeje… Parece que a tu Magneton le ha venido bien el calambrazo… ¡Ahí va otro!

-   ¡Ahora verás!
– respondió Lem decidio.

        Zapman lanzó otro Electrocañón, pero Magnezone lo esquivó fácilmente, respondiendo con una Bomba Imán que golpeó fuerte a Zapman, dejándolo tirado en el suelo. Antes de levantarse, Magnezone lanzó un Triataque que quemó partes del traje de Zapman, dejándolo inutilizado.

-   Jeje… Je… Je… Eres fuerte…

-   Y más aún que puedo serlo. ¡Rendíos!
– dijo Lem.

        Timinio se puso delante de Zapman, entre los jóvenes y él.

-   Eres patético Zapman. Derrotado por un simple ex-Líder de Gimnasio… Tendré que ser yo el que acabe con ellos.

-   ¿Acabar?
– dijo Seacher extrañada – Te he derrotado, no os queda manera de resistirios.

-   Eso es lo que TÚ te crees, monina. ¡Terratemblor!


        Los chicos cayeron al suelo, cuando intentaban levantarse, Timinio lanzó un Rayo Hielo, congelando el suelo y sus pies, dejándolos inmovilizados.

-   ¡¿Cómo puedes hacer ataques de dos tipos?! ¡Ni siquiera tienes un traje como el suyo! – dijo Rudio extrañado.

-   ¿Y a vosotros qué os importa eso? Que sepas que esta vez os vais a librar porque tengo que llevarme cuanto antes a este inútil para que arreglen su TSAPE, pero si vuelvo a cruzarme con vosotros, me encargaré de que la siguiente molestia que causéis sea a los que tengan que cavar vuestra tumba. ¡Adiós, mocosos!


        Timinio ayudó a Zapman a levantarse, y ambos salieron rápidamente de la cueva. Dentro, Rudio sacó a Bagon que derritió el hielo de sus pies con unas Ascuas.

-   ¡Maldita sea, no damos ni una! – se quejaba Searcher.

-   Bueno, eso no es del todo correcto Searcher, – dijo Lem – he podido registrar la energía del enano ese, y ahora el detector marca en el mapa la dirección exacta que tenemos que tomar para encontrar a alguien con esos poderes.

-   ¡Genial! – exclamó Rudio – Volvamos a Ciudad Fayenza para descansar y dar con ellos. Por cierto, ¿estáis bien?

-   Si
– exclamaron los otros dos al unísono.

-   Me alegro. La verdad es que habéis luchado genial… Yo debería haber hecho más… – se lamentaba Rudio mientras caminaban hacia la salida de la cueva.

-   No te preocupes, no estabas para combates – le consoló Lem.

-   Cierto, la próxima vez dejaré que seas tú el que les patee el culo – dijo Searcher guiñando un ojo.

-   Gracias… Va, ¡vamos a prepararnos para darles para el pelo a esos personajes!

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #9 en: 13 de Abril de 2018, 06:36:14 am »
CAPÍTULO 8

-   ¿Ahora a Hoenn? – protestaba Searcher – Vamos a patearnos todo el maldito país a este paso…
-   ¿Y qué hacemos? – contestó Lem – Ni que fuera culpa mía que la señal de uno de esos trajes haya salido allí…
-   Ya, bueno… Cierto. ¿Dónde hay que ir exactamente?
-   Pues desde aquí no podemos concretar – aclaró Rudio – porque aunque ahora podemos detectar las energías con mayor facilidad, se necesita usar una antena más potente… Y la única a la que tendríamos acceso en Kalos no podemos usarla sin estar presente el profesor Dwinoc…
-   Entonces vamos directamente a Ciudad Férrica en Hoenn – ideó Lem – . Seguro que nos dejan usar las antenas en Devon; después de todo, trabajo para ellos.
-   Pues si queréis salimos ahora mismo para allá – dijo Searcher – . Podemos pedir a uno de los marineros que hay aquí en Fayenza que nos lleve, nos lo pagará la Interpol.
-   ¡Genial! – exclamó Rudio – ¡Vamos a prepararnos!
Atardecía en el Puerto de Fayenza y había un gran jaleo de enormes barcos soltando y recogiendo grandes contenedores con todo tipo de mercancías. En la zona más antigua y cercana a la costa se encontraban los barcos más pequeños, tanto pesqueros como de recreo. Los chicos preguntaron a todos los que se encontraban por la zona, pero ninguno de ellos quería o podía llevarlos hasta Hoenn.
Cuando estaban saliendo del puerto frustrados, se cruzaron con un hombre bastante mayor, de aspecto desgarbado, que lucía un gran mostacho blanco y llevaba una gorra de marinero, una enorme chaqueta azabache que le bajaba de las rodillas y dejaba su torso descubierto y unos pantalones oscos embutidos en botas negras. Searcher se adelantó hacia él para preguntarle.
-   Disculpe, me llamo Searcher y pertenezco a la Interpol; ¿por algún casual podría llevarnos a Hoenn? Tenemos una misión importante en Ciudad Férrica y podemos pagarle.
-   ¿Pagarme? ¡Juajajajajajaja! Iba a salir para Hoenn ahora mismo, así que no hace falta que me deis nada, chiquilla. Seguidme hasta mi barco.
Acompañaron al marino hasta un barco poco cuidado, de unos 6 metros de eslora. Una vez subieron, vislumbraron una gran cabina en la cual estaba en la parte delantera el timón y, separada en otra habitación,  una litera de dos camas y un baño. Cuando habían soltado todas sus cosas, el hombre puso en marcha el barco y lo dejó navegando con rumbo fijo. Tras esto, se acercó a los chicos.
-   Por cierto, olvidé presentarme, mi nombre es Dracón.
-   ¿Dracón? – dijo dubitativo Lem – Tu nombre me suena de algo… ¿Eres Líder de Gimnasio en algún lugar?
-   ¡Juajajajaja! Lo fui hace muchos años ya, chavalín. Pertenezco al Alto Mando de Hoenn.
-   ¡Vaya, un Alto Mando! – se sorprendío Rudio – ¿Y qué tipo utilizas?
-   El poderoso tipo dragón… Mmmm… Tú tienes un Pokémon dragón, ¿verdad chiquillo? – dijo Dracón dirigiéndose a Rudio.
-   S-si. ¿Cómo lo has sabido?
-   ¡Juajajajajaja! ¡Son muchos años los que llevo con mis amigos y se cuando alguien usa Pokémon dragón con solo mirarlo! Solo que creo que tú no eres de los que les agrada demasiado combatir, ¿cierto?
-   ¡Jajajajajaja! – Se reía Lem – ¡Este tío te conoce mejor en 10 minutos que nosotros en todo este tiempo, Rudio!
-   ¡Juajajajaj! Id a la popa del barco y mirad hacia arriba, chiquillos. Voy a enseñaros algo que no olvidaréis.
El sol hacía un rato que había desaparecido. Dracón apagó tanto el motor como las luces del barco y una intensa oscuridad silenciosa los engulló durante unos momentos. Los 4 miraron hacia el cielo y vieron como poco a poco aparecía un tupido manto de estrellas que los envolvía. Toda la bóveda celeste parecía sembrada de miles y miles de pequeñas bombillas que relucían y parpadeaban como si quisieran mandar algún tipo de mensaje en morse.
Cuando llevaban unos minutos en silencio contemplando tan maravilloso espectáculo, en el mar empezaron a brillar gran cantidad de luces rojas y otras que pasaban por todos los colores del arcoíris. Cientos de Staryu y Starmie tumbados bocarriba hacían relucir sus gemas centrales devolviendo el luminoso mensaje al cielo.
-   Creo que es lo más bonito que he visto en mi vida… - dijo Searcher susurrando.
-   Si, es increíble… - respondió Rudio.
-   No me canso de ver esto – susurró Dracón en un tono suave que no parecía suyo – . Llevo más de 50 años navegando y cada vez que veo esto es como si fuera la primera vez… Se te amansa el alma. Como jóvenes que sois, procurad que todo esto siga existiendo, haced todo lo posible por conservar toda la belleza natural de este mundo. – Dracón hizo una pausa para respirar profundamente – Os aconsejo que durmáis un rato. Cuando empiece a amanecer, estaremos llegando a Hoenn.
Los chicos hicieron caso al marino y se acostaron. Rudio y Lem ocuparon la cama de abajo, y Searcher la de arriba.
-   No os deis demasiados besitos ahí abajo, que quiero dormir un rato – dijo Searcher en tono guasón mientras se asomaba cabeza abajo desde la cama de arriba.
-   ¡Ja! Ya te gustaría estar en mi lugar – respondió Lem.
Searcher disparó una mirada asesina a Lem seguido de un bufido mientras los dos chicos se reían.
-   Que durmáis bien los dos, a ver si mañana os lleváis un poco mejor – dijo Rudio sonriendo.
-   Bah, ¿quién quiere llevarse bien con un cabeza Sunflora como ese? – respondió Searcher enfurruñada – Si, buenas noches… A los dos.
-   Buenas noches a ti también, Searcher – dijo Lem mientras lanzaba una sonrisa pícara a Rudio.
Cuando Searcher se hubo acomodado en su cama, Lem lanzó un codazo a Rudio.
-   En cuanto tú se lo dices, se amansa como un Slakoth a la hora de la siesta – dijo a Rudio mientras juntaba sus manos y hacía como sin diera besos.
-   Tssssh… Déjate de tonterías y duerme – respondió sonrojado – Hasta mañana cabeza Sunflora.
-   Hasta mañana, cariño.

Un tremendo golpe sacudió el barco. Los tres jóvenes se despertaron sobresaltados y salieron corriendo para asomarse al borde del barco a ver qué pasaba. Un Sharpedo daba golpes contra el barco a babor, rodeado de varios Carvanha que lo acompañaban intentando morder el casco.
-   ¡Juajajaja! ¡Buenos días, grumetillos! ¿Dormisteis bien?
-   ¡Dracón! – gritó Searcher - ¿Por qué nos atacan esos Pokémon?
-   Pues… Parece que estamos en su territorio y no les agrada que pasemos por él. Tenemos la costa ahí cerca, pero si enciendo el motor podría atraerlos a la hélice.
-   ¡Pues espántalos con tus Pokémon! – espetó Searcher - ¿Eres un Alto Mando, no? Seguro que los despachas en un momento.
-   Mmmmmmm… No. Rudio, hazlo tú. Derrota a Sharpedo con tú Bagon y todos los demás Carvanha se irán también.
-   ¡¿Qué?! – se sorprendió Rudio - ¡Tú lo harías más rápido! ¿Por qué yo?
-   Porque me apetece verte combatir – respondió Dracón con tono serio - . Y más les vale a los otros dos no hacer nada si no quieren que los lance por la borda. Si lo creo totalmente necesario, te ayudaré.
Lem y Searcher se quedaron atónitos con las palabras de Dracón, y callados retrocedieron dejando hueco a Rudio, el cual se adelantó y sacó a Bagon de su pokéball.
-   Bagon, tenemos que darle pal’pelo a ese Sharpedo… ¿Estás listo?
-   ¡Baaaaaah! – gritó el pequeño dragón hinchando el pecho.
Bagon lanzaba Ascuas desde el borde del barco, pero Sharpedo se sumergía en el agua para evitarlo. Sharpedo seguía golpeando la nave con Acua Jet, pero Bagon se mantenía firme. Una de las Ascuas golpeó a Sharpedo, haciéndolo enfurecer y lanzando un potente Chirrido que dejó a Bagon atolondrado. Justo después, Sharpedo volvió a golpear el barco, haciendo que Bagon perdiera el equilibro, pero en vez de caer, aprovechó para saltar y dar a Sharpedo con un Golpe Aéreo. Bagon rebotó sobre él y volvió a caer sobre Sharpedo con Golpe Cabeza. Bagon cayó al agua, y Sharpedo aprovechó para darle un gran Mordisco que lo dejó dolorido. Bagon hizo lo mismo a Sharpedo, mordiéndolo y lanzándolo por los aires, saltando del agua Bagon para darle otro Golpe Aéreo. Ambos cayeron al agua; Sharpedo dolorido lanzó un rugido al que respondieron los Carvanha, lanzándose sobre Bagon.
-   ¡Bagon, no! ¡Sal de ahí! – gritaba Rudio desesperado dispuesto a saltar al agua.
Dracón se echó la mano al cinturón en busca de sus pokéball cuando un fuerte brillo escapaba entre el grupo de Carvanha. Estos saltaron por los aires, dejando al descubierto a un Pokémon color marfil de aspecto redondo y robusto; Bagon había evolucionado a Shelgon.
Los Carvanha se lanzaron otra vez sobre Shelgon, pero este usó Protección evitando que lo golpeasen. Shelgon saltó del agua y cayó con fuerza hacia esta con Cabezazo Zen, mandando por los aires a todos los Carvanha y alejando a Sharpedo. Uno de los Carvanha cayó al barco, aprovechando Rudio para capturarlo. Shelgon saltó al barco con gesto alegre y dando pequeños botes.
-   ¡Tranquilo, Shelgon! – dijo Rudio – Ahora pesas mucho más, no sea que vayas a hundir el barco…
-   ¡Juajajajaj! Lo veo difícil muchacho, este barco está hecho para resistir hasta el barrigazo de un Wailord.
-   ¡¿Y eso no nos lo podías haber dicho antes?! – protestó Searcher – ¡Llevo todo este rato pensando que el barco podía zozobrar en cualquier momento!
-   ¡Juajajajaja! Que poca confianza tienes en un Alto Mando, chiquilla. Deja de quejarte, en unos minutos llegaremos a la ruta 115, al norte de Ciudad Férrica.
El barco continuó hacía la costa hasta que encalló en la arena, y los chicos bajaron a la orilla.
-   ¿Cómo tienes pensado sacar el barco de la arena? – preguntó Rudio a Dracón.
-   ¡Juajajaja! No te preocupes por eso chiquillo y cuida de ese Shelgon tuyo. Por cierto, creo que tienes potencial como entrenador, solo que aún no has tenido la oportunidad de demostrarlo. Si algún día tienes tiempo, yo mismo te enseñaré en combate como desatar el verdadero poder de un Pokémon dragón. ¡Hasta pronto, jovenzuelos!
Dracón sacó una pokéball y un enorme Salamence salió de ella. El marino le lanzó un cabo, y el dragón comenzó a volar en dirección opuesta a la orilla, sacando el barco de la arena y alejándose rápidamente de allí.
Los chicos se dirigieron hacia el sur, a Ciudad Férrica. Allí, entraron en la sede de Devon, donde  les indicaron que subieran al despacho del presidente, el señor Peñas. Una vez arriba, se encontraron al presidente hablando por teléfono; cuando acabó de hacerlo, indicó con su mano a los jóvenes que se acercasen.
-   Hola Lem, perdona que sea tan directo, pero necesito tu ayuda. Quisiera que vayáis cuanto antes al Centro Espacial de Ciudad Algaria.
-   ¿Por qué señor presidente?
-   Esta mañana temprano han entrado en los servidores de Devon y han obtenido información sobre el uso energético de los cohetes y los datos registrados durante el incidente de la caída del meteorito hace años, además nos han dejado sin posibilidad de comunicarnos con Algaria. Si todo lo que me has ido contando hasta ahora es cierto, es muy posible que la misma gente que buscáis sea la que ha hecho esto y creo que podrían intentar algo allí en breves.
-   Lem, - dijo Rudio – enciende el detector, a ver que dice.
-   A ver… Nada. No dice nada.
-   Jóvenes, si definitivamente vais a Algaria, tenéis mi permiso por escrito para usar la antena del Centro Espacial. Es la más potente del país. Fuera os esperan 2 Noivern que os llevarán hasta allí en unas dos horas. ¿Lo haréis?
-   Creo que deberíamos hacerlo, chicos – dijo Searcher – Ahora mismo esta es la manera más segura de anticiparnos al movimiento de esta panda de rateros.
-   Estoy de acuerdo con Searcher, ¿tú también Lem?
-   Pfff, claro, pero la verdad es que estoy un poco harto de tanto viajar… Si, ¡vámonos!
-   Toma, Lem. Aquí tienes el permiso para usar el sistema de detección – el señor Peñas entregó un sobre a Lem – Muchas gracias y espero que tengáis bien viaje.
Los chicos salieron a la calle, donde esperaba un trabajador de Devon con dos grandes Noivern a su lado. El trabajador montó en uno, indicando que a los jóvenes que cogieran un casco y que uno de los chicos subiera con él y dos de ellos debían montar en el otro. Lem salió corriendo para montar junto al trabajador, dejando en el otro a Searcher y Rudio. La chica subió primera, y él subió después agarrándose a ella.
-   No tengo donde poner las manos, ¿te importa que me sujete a ti?
-   Para nada… Sujétate que nos vamos.
Los Noivern alzaron el vuelo, encabezando el que dirigía el trabajador de Devon. Durante un par de horas volaron cruzando todo Hoenn de oeste a este, tiempo que aprovecharon para disfrutar de unas vistas geniales de toda la región. Durante casi todo el viaje, ni Rudio ni Searcher hablaron.
-   Mira – dijo Searcher – Ya se puede ver Algaria desde aquí. Por cierto Rudio, ¿estás bien con todo lo que pasó esta mañana? Dracón te forzó a luchar en una situación bastante peligrosa…
-   Si, estoy bien, me ha hecho sentir como si me hubiera quitado la espina de no haber hecho nada en la Cueva Electrorroca. Además ahora tengo otro Pokémon y Bagon ha evolucionado – contestó con tono alegre.
-   ¿Y con todo este jaleo, estás contento? Nadie te obliga a ir de un lado a otro…
-   Lo sé, Searcher. Sinceramente… Me está gustando mucho, nunca había viajado tanto ni visto tantas cosas, y no estoy dispuesto a permitir que nadie use mi trabajo o el de mis compañeros para hacer lo que le venga en gana. Además, me llevo muy bien con los dos aunque entre vosotros no tanto… Jajaja.
-   Me alegro de ello… Va, aterricemos.
-   Si, y gracias por preguntar – concluyó Rudio dándole un par de golpes en el casco a Searcher.

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #10 en: 13 de Abril de 2018, 06:39:20 am »
CAPÍTULO 9

Ciudad Algaria se encontraba en una isla del mismo nombre, al noreste de la región de Hoenn. Mientras los dos Noivern descendían sobre ella, se podía divisar en la parte derecha de la isla unas grandes instalaciones con edificios y una extensa pista con rastros de haber sido quemada. Los Pokémon tomaron tierra junto al que parecía el edificio principal.
-   Muchas gracias por traernos – dijo Rudio al Noivern sobre el que vino mientras lo acariciaba.
-   ¡Veeeeeerrnnn! – gritó el Pokémon frotando su cabeza contra la mano del joven.
El operario se quedó cuidando de ambos Pokémon e indicó a los chicos que, una vez dentro del edificio, mostrasen la carta del Sr. Peñas a uno de los vigilantes que allí habría, y que así los conducirían al centro de mando. Hicieron como les dijo el operario, y un guardia los llevó a una gran sala con paneles y pantallas alineados, todos mirando hacia una pared en la que se proyectaba un gran holograma de lo que parecían satélites que giraban alrededor del planeta. Un hombre con una bata blanca y gruesas gafas se acercó a ellos.
-   Hola, chicos. Me han dicho que venís desde Férrica con una carta del presidente, ¿no es así?
-   Si, señor – contestó Lem – Aquí la tiene.
El científico leyó la carta y avisó a uno de los guardias que había en la sala.
-   Avisa con tu walkie a la cabina de seguridad que doblen el número de guardias y que estén muy atentos, estamos bajo amenaza de ataque terrorista.
-   ¡S-Si, señor! – contestó el guardia mientras salía pitando.
-   Bueno, chicos, el presi dice en la carta que os da su permiso para usar las antenas para buscar cierto tipo de energía… Os dejo con esos dos científicos que hay ahí sentados para que os ayuden, yo voy a ver si consigo reestablecer la conexión con Devon.
-   Muchas gracias, señor – dijo Lem – Bueno chicos, si queréis dejadme a mí con esto y dad una vuelta por aquí, que en cuanto esté todo listo os aviso. ¡El centro de Algaria es muy instructivo!
-   Buena idea, Lem – contestó Rudio.
-   No sé cómo podéis tomaros las cosas tan a la ligera… - dijo Searcher frustrada – Si, venga, demos un paseo…
Ambos fueron a una gran sala acondicionada para las visitas, donde había pantallas y hologramas mostrando el funcionamiento de los cohetes, satélites, gravedad… Y en una habitación de la sala había una gran pantalla que mostraba el evento de hace unos 10 años cuando un meteorito casi llegó a caer sobre la región de Hoenn. En él se podía vez como se quiso usar la tecnología del Cable Link para mandarlo a otra dimensión, pero que finalmente, gracias al esfuerzo de unos jóvenes, se consiguió que el Pokémon legendario Rayquaza apareciese y destruyese el meteorito.
-   ¿Alguna vez has visto un legendario? – preguntó Rudio a Searcher.
-   En directo no. En la Interpol tenemos grabaciones de los eventos más recientes en los que han aparecido, pero no hay gran cosa… ¿Y tú?
-   Si, vi a Zapdos cuando era pequeño. Hubo un gran apagón en todo Kanto durante una noche así que me asomé al balcón de mi casa con mi padre para ver el cielo y, en ese momento, vimos pasar a Zapdos volando desde el este, rodeado de nubes negras y lanzando chispazos.
-   Vaya, que suerte… Eso me hace preguntarme una cosa… ¿Cuántos Zapdos hay? O sea, sé que hay entrenadores que usan Pokémon legendarios, pero se supone que los legendarios cumplen algún tipo de función en el mundo, como para darle equilibrio o algo así…
-   No eres la primera persona que se pregunta eso. Se ha investigado mucho y hasta ahora, lo más aceptado es que en la naturaleza, solo existe un Pokémon legendario de cada especie, y que cuando uno muere o es capturado, de alguna manera desconocida aun, es reemplazado por otro de su misma especie.
-   Entonces, ¿qué pasa con los que son capturados?
-   Digamos que pierden ese “poder” o “función” dentro de la naturaleza. Usando el caso de Zapdos, al ser capturado dejaría de provocar tormentas o cambiar el clima de manera natural, solo podría hacerlo por medio de ataques y temporalmente, y en mucha menor escala y potencia.
-   Oh, que curioso… ¿Y cuál es la función de cada Pokémon legen… Espera. ¿No oyes eso? – preguntó Searcher.
-   ¿E-el qué? No oigo nada…
-   Exacto. Hace unos momentos oía a los trabajadores de la sala y a los que están fuera hablar, y ahora no se oye nada. Vamos a asomarnos con cuidado…
Los dos jóvenes se asomaron en silencio por la entrada a la habitación, y vieron que todo el mundo estaba tirado en el suelo, durmiendo aparentemente. Todos salvo dos personas que caminaban por el medio de la sala en dirección a la escalera que subía al piso superior, donde estaba el centro de mando. Una de ellas era una niña menuda de no más de catorce años, con el pelo morado recogido en dos coletas y gran cantidad de maquillaje en los ojos, vestida con un traje similar a los dos que ya habían visto antes del Equipo ADN, solo que esta vez era de color malva. Junto a ella, Un chico joven de unos veinte años, alto y estirado, peinado con tupé y rapado alrededor de la cabeza y vestido con un traje igual al de Timinio.
En ese momento, por la escalera bajó un guardia de seguridad. Apenas le dio tiempo a darse cuenta de que pasaba allí, porque la niña se deslizó sobrevolando el suelo hacia él y mandó con sus manos unas extrañas ondas que lo dejaron dormido.
-   ¿Has visto que bien lo he hecho, Guaninio? – dijo la niña al joven.
-   Genial, pequeña Psygirl. Sigue así y al final del día tendrás dos de mis fotos firmadas en vez de una. Ah, y no olvides seguir rompiendo todas las cámaras de seguridad que veas.
-   ¡Kyaaaaaaa! Eres tan bueno y tan guapo… - contestó Psygirl sonrojada.
-   Lo sé, lo sé. Sigamos.
Rudio y Searcher vieron todo lo que acababa de ocurrir escondidos.
-   Parece que esa niña usa un traje con poderes de Pokémon psíquicos y el otro viste igual que el enano ese, Timinio – dijo Searcher.
-   ¿Qué hacemos? ¿Les atacamos por sorpresa? – preguntó Rudio.
-   No… Esta vez no podemos arriesgarnos a perder o a que huyan. Tengo una idea: usa a Shelgon y haz que choque contra la ventana, eso activará la alarma.
Rudio hizo lo que le pidió Searcher: sacó a Shelgon y le hizo chocar contra una gran ventana que había en la habitación; al momento, una sonora alarma comenzó a sonar en todo el edificio, y grandes rejas comenzaron a bajar por todas las puertas, dejando a todos encerrados dentro del edificio. Rudio y Searcher caminaron hacia los dos miembros del Equipo ADN.
-   ¡Vosotros dos! ¡No tenéis donde ir, así que rendíos ante la Interpol! – gritó Searcher.
-   Vaya, vosotros debéis ser los que derrotaron a Timinio y a Zapman – dijo con tono tranquilo Guaninio.
-   Si, somos nosotros, y correréis su misma suerte, ¡solo que no huiréis! – dijo Rudio decididio.
-   ¡¿Qué manera es esa de hablar a Guaninio, el más guapo de todos los ejecutivos del Equipo ADN?! – gritó enfadada la niña – Amor mío, déjame encargarme de estos dos idiotas y sigue tú con el plan.
-   Gracias, Psygirl. Hazlo y te firmaré en el brazo con tinta imborrable – contestó Guaninio mientras seguía caminado hacia la escalera.
-   ¡Kyaaaaaaaah! ¡Qué envidia voy a dar a todas las del Equipo!
-   Rudio, pasemos de esta niñata, ¡vamos tras el ejecutivo! – dijo Searcher mientras corría hacia ellos.
-   De eso nada. ¡Barrera! – gritó Psygirl. Una barrera rosada apareció en el camino de Searcher, la cual frenó en seco pero no pudo evitar golpearse con ella.
-   Aaarg, que cansada estoy de tanto friki con poderes raros…
-   ¡Seacher, déjame a la niña a mí, tengo una idea! – gritó Rudio.
-   ¿Una idea? No va a servir de nada. Con mis poderes psíquicos hoy se os acaba el chollo – dijo con tono chulesco Psygirl.
-   Ahora veremos… ¡Sal, Carvanha! – Rudio sacó al Pokémon de agua que capturó hace poco, el cual cayó sobre el suelo, donde daba saltos incapaz de moverse del sitio.
-   ¡Jajajajajajajaa! ¿Vas en serio? – preguntaba Psygirl mientras no paraba de reír - ¿Vas a intentar derrotarme con ese pescado inútil?
-   Si, justo eso voy a hacer – contestó Rudio mientras cogía a Carvanha del suelo.
-   Ya me cansé de tonterías, ¡toma Psicorrayo!
Un rayo de ondas salió disparado hacia Rudio, que se escondió dentrás de Carvanha. El Pokémon tomó el golpe sin apenas inmutarse. Searcher aprovechó la confusión para colarse detrás de Psygirl y subir la escalera.
-   ¡¿P-pero que ha pasado?! – se sorprendió Psygirl - ¡¿Por qué mi ataque no ha hecho nada?!
-   Jeje… Como suponía – dijo Rudio sonriente – Si usas ataques de Pokémon, las efectividades entre tipos funcionan igual. Carvanha es de tipo siniestro además de agua, por lo que tus ataques psíquicos no le hacen absolutamente nada. ¡Ahora verás el mordisco que te va a dar! – Rudio salió corriendo hacia Psygirl con Carvanha cogido.
-   ¡Ah, no no! ¡Aleja eso de mí! ¡Psíquico! ¡Psicorrayo! ¡Confusión! Eeerm… Psicoooo… Eeeem… - todos los ataques daban a Carvanha sin hacerle nada. Rudio estaba ya a unos metros de la niña, paralizada de miedo.
-   Carvanha… - dijo Rudio susurrando cuando estaba ya frente a Psygirl – Cara Susto.
El Pokémon Feroz hizo una mueca horrible, como si fuera a morder a la niña, la cual gritó y cayó desmayada al suelo. Rudio felicitó a Carvanha y lo devolvió a su pokéball, después se acercó a Psygirl para observar de cerca el traje. Vio que había finos cables por todo el traje que salían de la mochila metálica de la espalda, en la cual aparecián dos columnas de tres luces redondas, las cuales parpadeaban a distinta velocidad y distinto color: rojas (las más rapidas), amarillas y verdes (las más lentas). En medio de la mochila había una especie de cierre de rosca, el cual giró Rudio, abriéndose la tapa de la mochila desde un resorte en la parte baja. Allí había seis pokéball. El chico, sorprendido, quiso seguir investigando, pero recordó que Searcher había subido al centro de mando corriendo detrás de Guaninio y salió pitando hacia allá. Una vez ariba, encontró varios científicos y a Lem junto a varios paneles, y a Searcher usando a Kirlia contra un Roserade que controlaba Guaninio. El comandante se giró al ver que Rudio había subido sólo.
-   ¿Has derrotado a Psygirl? Niña inútil… Pienso acabar yo solito con todos, uno a uno, hasta que me deis los datos del incidente del meteorito que no están en la red.
-   ¿Tú solito? – dijo Searcher – Apenas eres capaz de aguantar frente a mí… ¡Kirlia, Confusión! - El ataque dio de lleno al Roserade, que cayó inconsciente.
-   Tss… Vuelve, Roserade – Guaninio cogió la pokeball de Roserade y la guardó en un cinturón metálico que se unía mediante a un cable a la mochila metálica de su espalda, algo más grande y aparatosa que la de Psygirl - ¿No creeréis que habéis ganado?
-   Sabemos muy bien que también puedes usar ataques de Pokémon, no nos pillaras desprevenidos – dijo Searcher.
-   Desprevenidos o no, voy a  hacer que os arrepintáis de haberme mirado si quiera. Aunque digamos que estáis de suerte… Si esa belleza viene a darme un beso, igual solo os doy una paliza– dijo Guaninio señalando a Searcher, que se sonrojó – Ven aquí, sé que lo estás deseando.
-   ¡¿Quién iba a querer besar a un baboso como tú?! – gritó enfadado Rudio - ¡Con esas cejas depiladas y ese pelo a lo modernito pareces un Scrafty maquillado!
Se hizo un breve silencio, seguido de carcajadas de todos los presentes. Searcher seguía roja de vergüenza, y Guaninio estaba rojo… de ira.
-   ¡¿Cómo te atreves a hablarme a mí así?! ¡A Guaninio el Bello! ¡Voy a enseñarte lo que es el sufrim – el Kirlia de Searcher golpeó a Guaninio por la espalda con Confusión, mandándolo contra unas estanterías y dejándolo K.O.
-   ¡Buen golpe! – dijo Lem dando una palmada en la espalda a Searcher – ¡y mejor golpe el tuyo, Rudio!
-   Los creídos como este hacen que me hierva la sangre… - contestó Rudio.
-   Gracias por defenderme, Rudio – dijo Searcher sonrojada – Vamos a sacar al payaso ese de ahí.
Los jóvenes, junto con los científicos del centro de mando, levantaron las estanterías donde Guaninio había quedado sepultado. Tenía el traje rasgado, y emitía chispazos y ruidos raros. Cuando iban a levantar al comandante, Psygirl apareció tras ellos a toda velocidad, empujándolos con una onda y levantando del suelo a Guaninio con sus poderes psíquicos.
-   ¡Os odio a todos, os odio a tope! – dijo la niña con lágrimas en los ojos – Mi pobre Guaninio, vámonos para que te curen. ¡Malditos monstruos, os lo haré pagar! – Psygirl salió flotando hacia una ventana, y haciendo un Psicocorte, la abrió huyendo por ella junto con el ejecutivo.
-   Vaya, otra vez que se escapan… - dijo Rudio decepcionado.
-   No del todo – apuntó Lem – mira lo que se ha dejado.
En el hueco entre las estanterías donde Guaninio estaba, ahora se encontraba la parte de la espalda de su traje, mochila incluída.

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #11 en: 13 de Abril de 2018, 06:40:45 am »
CAPÍTULO 10

Tras el incidente del centro espacial Rudio y Lem estuvieron trabajando en los laboratorios que Devon tenía allí, averiguando cómo funcionaba el traje de Guaninio e intentando localizar al resto de los miembros del equipo ADN, mientras que Searcher se encargaba de informar a la Interpol de lo ocurrido hasta el momento.
Al cabo de un par de días apareció por allí alguien que pedía reunirse con los jóvenes y con el director del centro. Cuando se reunieron todos en la sala principal, vieron que se trataba de un hombre de treinta y muchos años, con el pelo plateado y vestido con un traje negro y morado, con un gran parecido físico al presidente de Devon.
-   ¡Vaya, si es Máximo! – exclamó Lem.
-   ¿Máximo, el excampeón de la Liga de Hoenn? – preguntó Searcher.
-   El mismo – contestó Máximo – Ya estoy informado de todo el periplo por el que estáis pasando. Venía a ver que habéis averiguado sobre el equipo ADN y sobre ese traje.
-   Pues mira – dijo Rudio – hasta ahora sabemos que en el equipo ADN usan dos tipos de traje: uno que permite a su usuario realizar los ataques Pokémon de un único tipo, y otro más potente que llevan hasta ahora los ejecutivos que les permite realizar ataques de varios tipos.
-   ¿Y cómo consiguen hacer eso los trajes? – preguntó Máximo.
-   Explicado de manera sencilla – contestó Lem – los trajes usan la energía de Pokémon que el usuario lleva encima. El traje que conseguimos tiene aplicada la tecnología del Asimilador de energía que usábamos en Silph para transferir la energía de los Pokémon conectados al traje y así usar sus poderes. También hemos averiguado que es muy complicado conseguir que éste gestione energía de varios tipos de Pokémon, por eso es más sencillo hacer los trajes para que hagan ataques de un solo tipo. Lo peor de todo esto es que al usar su energía, los Pokémon van perdiendo fuerzas y quedan exhaustos. ¡Los usan como si fueran pilas! Por eso no pueden permitirse el lujo de usar los trajes de manera continuada, si los Pokémon se quedan sin fuerzas, los trajes dejan de funcionar.
-   Entiendo… - dijo Máximo - ¿hay alguna manera de inutilizar los trajes?
-   Cuando están encendidos, la única manera de dañarlos es mediantes la energía de Pokémon, vamos, peleando contra ellos como si fueran otros Pokémon – respondió Rudio.
-   De acuerdo. Mi padre también me dijo que intentabais usar la antena para encontrar a estos tipejos, ¿habéis tenido suerte?
-   No… – contestó Lem – Hemos conseguido rastrear una gran extensión de terreno, pero los trajes solo son detectables cuando están encendidos.
-   ¿Y tenéis alguna idea de por qué intentan robar este tipo de información? – preguntó el excampeón a Searcher.
-   Hasta ahora solo tenemos teorías… Podrían estar intentado mejorar los trajes, crear armas,… Silph, Crómlech, el secuestro del Profesor Dwinoc, la Cueva Electrorroca, la información del suceso del meteorito… Todos los incidentes están relacionados de algún modo con distintos tipos de energía que tiene que ver con los Pokémon.
-   Vale… - dijo Máximo – Chicos, hay que intentar anticiparse al próximo movimiento de esta gente. Yo voy a ir a Ciudad Férrica para informar a mi padre y de paso llamaré a los campeones de las regiones cercanas para que sepan todo lo que habéis averiguado hasta ahora. Cuando acabe, me quedaré en Hoenn y estaré atento de que si vuelven por aquí no escapen. Id donde creáis oportuno e informadme de lo que averigüéis, ¿de acuerdo?
-   De acuerdo Máximo – contestaron los tres al unísono.
El excampeón salió del centro y se fue volando de la isla a lomos de su Skarmory. Mientras lo veían alejarse, el móvil de Searcher sonó. La chica se apartó para hablar, y cuando acabó la conversación, se dirigió con gesto preocupado a Rudio y Lem.
-   Han robado las Tablas Elementales que tenía Fortuny en su mansión de Sinnoh y han entrado en la casa del señor Fuji en Pueblo Lavanda.
-   ¿Y qué pasa con eso? – preguntó Lem.
-   ¡Pues que han sido los del equipo ADN, ceporro! Las cámaras de la mansión han grabado como un tipo con un traje de esos de color gris tirado abajo las paredes y se ha llevado las Tablas, y en casa del señor Fuji saltó la alarma y varias personas vieron huir a otro miembro del equipo ADN volando. Esta vez han actuado rápido y a la vez para que no los cogieran…
-   Cuanta una leyenda que Arceus usó esas tablas para dar a los Pokémon sus tipos – dijo Rudio – así que no es de extrañar que las hayan robado. Y el señor Fuji es uno de los mayores expertos en genética Pokémon y megaevolución, pero lleva años retirado.
-   Me han dicho al llamarme que el señor Fuji se encuentra en Isla Canela de vacaciones, deberíamos ir allí tanto por obtener información como para ver si intentan atacarle.
-   Me parece bien – contestó Rudio - ¿Vienes Lem?
-   Si, claro. Ya estoy tan metido en este asunto que cualquiera se pierde un viaje a un sitio tan agradable.
-   Eh, rubito, que no nos vamos de vacaciones, ¿vale?
-   Me minas la moral, Searcher – contestó Lem, a lo que Rudio soltó una carcajada.
-   Bah, sois un par de pánfilos. Vamos a averiguar si hay algún ferry pronto que nos lleve allí.
-   ¿Os llevo yo, queridos?
Los tres se giraron para ver quien había hecho la pregunta. Era un tipo delgaducho y amanerado, vestido de manera estrafalaria con telas brillantes de blanco y turquesa. Llevaba una larga capa y un gorro blanco sobre sus cabellos azulados.
-   ¿Tú eres Plubio, el campeón? – dijo Lem.
-   El mismo que viste y calza – contestó haciendo una reverencia – Máximo me llamó hace un momento para contarme vuestros affaires y casualmente estaba por la zona, así que me preguntó si podía llevaros a donde necesitéis.
-   Boh, este Máximo es un crack – exclamó Rudio.
-   Queríamos ir a Isla Canela, si no es mucha molestia – dijo Searcher.
-   Au contraire, bella dama, con mis Pokémon de agua el viaje será rápido y placentero. ¿Nos vamos?
Caminaron hasta la orilla y Plubio sacó dos pokéball, de las que salieron dos enormes Pokémon: Gyarados y Wailord. Gyarados cogió con su boca a los cuatro de uno en uno para montarlos sobre Wailord; tras esto Plubio lo devolvió a su pokéball e iniciaron el viaje sobre el enorme Pokemon Ballena.
-   ¿Cuánto suelen medir los Wailord? – preguntó Rudio a Plubio.
-   Sobre los 14 metros y medio. El mío mide 17.
-   Vaya, son enormes – exclamó Rudio.
-   Si, pero a pesar de su enorme tamaño, suelen rondar los 400 kilos de peso.
-   Entonces, ¿los Wailord están hechos de gomaespuma o algo así? – dijo Lem riéndose.
-   En absoluto, mon amie. Ese es el peso de un Wailord en “seco”, o sea, sin tragar agua. Tragan agua y la filtran con sus barbas, haciéndola más o menos salada, así cambian la densidad total de su cuerpo para sumergirse o emerger con gran facilidad, o para resistir las presiones del fondo marino. Un Wailord lleno de agua puede alcanzar las cincuenta toneladas de peso.
-   Vaya, que curioso. Nunca te irás a la cama sin saber nada nuevo – dijo Lem - ¿Cuánto tardaremos en llegar?
-   Unas cuatro horas, querido. En cuanto salgamos de la zona de islas, Wailord tomará una corriente marina que nos llevará a toda máquina hasta nuestro destino.
Al cabo de unos minutos Wailord llegó a una zona donde el agua se movía muy rápido; vista desde arriba parecía un enorme dragón blanquecino corriendo bajo ellos. Al ponerse sobre la corriente, Wailord dio un acelerón y, como dijo Plubio, en cuatro horas habían llegado a la orilla de Isla Canela. Los jóvenes se bajaron del enorme Pokémon igual que subieron, con la ayuda de Gyarados.
-   ¡Muchas gracias Plubio! – gritaron desde la orilla.
-   De nada, queridos. Marcho a Hoenn, espero volver a veros pronto. À bientôt!
Vieron como el campeón se alejaba sobre Wailord mientras caminaban por la playa. Isla Canela sufrió hace una década una erupción que destruyó casi todos sus edificios, pero con el paso de los años había sido reconstruida. Aun así, se veían los claros efectos del devastador poder del volcán Canela por todos lados: chorreras de lava endurecida que bajaban desde lo alto del volcán hasta la playa, tejados que parecían salir del suelo… Bajo el suelo, el magma calentaba la tierra que pisaban, haciendo que el clima de la isla fuera aún más cálido.
Caminaron hasta el hotel donde la Interpol había indicado a Searcher que el señor Fuji se encontraba, pero allí les dijeron que había salido tras recibir una visita.
-   Yo creo que sé quién puede haber visitado al señor Fuji - dijo Rudio – Blaine, el líder de Gimnasio de aquí.
-   ¿Y cómo sabes eso? – preguntó Searcher.
-   Pues resulta que mientras estudiaba, vimos que tanto Blaine como Fuji habían sido compañeros de trabajo en el campo de la genética durante muchos años. Deberíamos ir al gimnasio, tengo entendido que está junto al volcán.
Caminaron hasta el edificio que se encontraba más elevado en la isla, que parecía salir desde el mismo interior del volcán. Una vez dentro, vieron que no había nadie en la entradilla, pero se escuchaban risas desde el fondo. Pasaron por un túnel hecho en la roca y se encontraron dentro del mismísimo volcán. Bajando una pasarela había una enorme losa rectangular de piedra sujeta en sus cuatro extremos por gruesas cadenas a las paredes del volcán; dicha losa parecía flotar sobre la lava que tenía debajo y tenía dibujado sobre ella el clásico patrón con la pokéball de todos los gimnasios. Justo sobre la pokéball, estaban dos ancianos hablando a voces, sentados sobre hamacas y bebiendo de unos vasos que dejaban sobre una mesa metálica que había entre ellos. Los chicos se acercaron a ellos; el hombre sentado a la izquierda estaba totalmente calvo, llevaba sombrero, gafas de sol y lucía un espeso bigote; vestía con una camisa roja, un chaleco blanco y pantalones beige. El otro señor, también calvo, tenía unas pobladísimas cejas y vestía con una camisa violeta con flores amarillas y un pantalón corto amarillo. Ambos tenían una garrota recostada sobre sus sillas.
-   Disculpen – dijo Rudio mientras se acercaban – ustedes son los doctores Blaine y Fuji, ¿cierto?
Los dos viejos se miraron y soltaron sendas carcajadas.
-   Hace años que nadie nos llama así, chavalín – contestó Blaine - ¿Qué os trae por mi gimnasio?
-   Veníamos a hablar con el señor Fuji – dijo Seacher acercándose al anciano – Soy Searcher de la Interpol, y ellos son Rudio y Lem ¿Sabe que han entrado en su casa de Pueblo Lavanda?
-   Oh, ¿cuándo ha ocurrido eso?
-   Hace unas horas, el tipo que entró escapó por desgracia. ¿Sabe qué podría estar buscando en su casa?
-   Supongo que algo relacionado con mis trabajos, pero no habrá encontrado nada. Hace años que doné todos mis estudios a la universidad de Azafrán, es algo que sabrían fácilmente con meterse un minuto en internet…
-   Entonces, ¿qué buscaban? –preguntó Lem.
-   Ni idea, jovencito – contestó Fuji con gesto torcido.
-   Bueno, de todos modos venimos también a ponerle en preaviso – continuó Searcher – Pensamos que es posible que vengan a por usted una vez sepan dónde está.
-   ¡Jajajaja! No os preocupéis, mientras esté conmigo, dudo que puedan hacer algo – exclamó Blaine llevándose la mano al cinturón donde estaban sus pokéballs – es más, ¿quién de vosotros va a ser el que combata contra mí? Será la manera de compensarme por entrar sin permiso en mi gimnasio.
-   Blaine – dijo Rudio adelantándose – no creo que sea el mejor momento para…
-   ¡Tenemos un candidato! – gritó Blaine.
-   P-pero yo no quie…
-   ¡Chitón! Los demás ayudad a Fuji a salir de la arena de combate y sacad estos chismes de aquí – ordenó Blaine mientras se levantaba con ayuda de su bastón y señalaba las sillas y la mesa.
Lem y Searcher hicieron como Blaine les dijo, extrañados con la situación, y sacaron al señor Fuji y las cosas de la arena. Se colocaron en la plataforma de entrada mientras el Líder de gimnasio y Rudio se colocaban en los extremos de la enorme losa de piedra.
-   Jovencito, sabes que uso Pokemon de fuego, ¿verdad?
-   Pues si.
-   ¿Quieres utilizar algún Pokemon de tipo agua?
-   Hombre, me vendría bien, pero un volcán no es un sitio donde pueda…
-   No hay problema, usa esto – Blaine sacó un mando de su bolsillo y al pulsar un botón, al lado de Rudio se abrió una trampilla de la que salió un pequeño pedestal sobre el que había un parche con el símbolo de una gota de agua – Eso es un Dispositivo Simulador de Agua. Pégaselo a tu Pokémon debajo y podrá moverse a ras de tierra como si nadase.
-   ¡Vaya, que útil! Pero, ¿por qué me das esto? Se supone que no te viene bien que use un Pokémon de tipo agua…
-   Tengo muchos años jovencito, y cualquier cosa que no suponga un reto no me emociona. Además, tienes pinta de necesitar que te de ventaja. ¡Jajajaja!
-   Que gracioso es usted… – dijo Rudio molesto mientras sacaba a Carvanha de su pokéball y le ponía el parche en la tripa – Vamos al lío.
-   Si, vamos al lío – dijo Blaine mientras se giraba y miraba al borde de la arena, hacia la lava – ¡Sal, tenemos combate!
La lava empezó a burbujear intensamente y frente a él emergió un Pokémon de un salto, cayendo sobre la arena con fuerza. De color rojo y amarillo, con dos morteros en cada brazo y emitiendo un humeante brillo nacarado, el incandescente Magmortar de Blaine estaba preparado para la pelea.

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #12 en: 13 de Abril de 2018, 06:41:36 am »
CAPÍTULO 11

Magmortar disparó Pirotecnia por uno de sus morteros; Carvanha lo esquivó, pero al tocar el suelo, la bola de fuego explotó en varias chispas, de las cuales algunas le dieron en un costado. Carvanha salió disparado con Acua Jet, golpeando en la tripa a Magmortar, el cual retrocedió con el golpe, pero se lo devolvió con un Puño Fuego que hizo al Pokémon Feroz salir despedido, aunque se hirió por la Piel Tosca de Carvanha. Tras recuperarse éste último, volvió a lanzarse veloz hacia el Pokémon de Blaine, dándole un Mordisco en su pata derecha. Magmortar hincó la rodilla en el suelo, y cuando Carvanha se disponía a golpearle con otro Acua Jet, usó Humareda, emanando de su cuerpo una gran cantidad de llamas y humo. Carvanha cambió de dirección para esquivar el ataque; cada vez que intentaba atacar a Magmortar, éste despedía una Humareda, mientras que cuando se mantenía lejos, le lanzaba Pirotecnias.
El cansancio hacía que al Pokémon de Rudio le costase esquivar los ataques, así que decidió arriesgarse yendo directo a Magmortar con Acua Jet. Cuando Carvanha estaba cerca el Pokémon de fuego volvió a usar Humareda, pero Carvanha viró veloz haciendo un círculo, derrapando y lanzando el agua que envolvía su cuerpo a Magmortar, disipando el fuego que lo cubría para después lanzarse con fuerza sobre él. El Pokémon de Blaine cayó de espaldas, pero se levantó rápidamente enfadado y apuntando con sus dos cañones a Carvanha. Cargó energía y disparó un brutal Híper Rayo; Carvanha se alejó e intentó esquivarlo como pudo, pero el golpe lo rozó y quedo malherido. Al ver que Magmortar estaba recuperándose tras atacar, Carvanha hizo un último acopio de fuerzas y salió disparado con Acua Jet. Justo cuando estaba a punto de golpear a Magmortar, éste se incorporó y le atinó un Puño Fuego que lo mandó volando contra el borde de la arena, derrotado.
Rudio hizo volver a su pokéball a Carvanha, y Magmortar se lanzó a la lava. Ambos entrenadores se dirigieron hasta las escaleras donde esperaban los demás.
-   Buen combate chico. Hacer derrapar a tu Carvanha para empapar a Magmortar ha sido muy inteligente.
-   Gracias, pero no me ha servido de mucho…
-   Yo creo que si; ganes o pierdas el combate, sobre todo cuando pierdes, siempre aprendes algo nuevo que te ayudará en el siguiente.
-   ¿Ya te has quedado a gusto, vejestorio? – preguntó Fuji a Blaine.
-   Ya te digo, carcamal – contestó con una sonora carcajada a la que se unió el otro anciano.
-   A ver, señores… - irrumpió Searcher – Si ya se han distraído lo suficiente, creo que deberíamos decidir qué hacer con respecto a lo que ha pasado en casa del señor Fuji…
-   Señorita agente, creo que lo mejor es que me quede aquí con Blaine.
-   ¿Y no tiene pensado salir nunca ni irse a casa? – preguntó Lem.
-   Pues… Si. No se…
-   Mire, señor Fuji, creo que lo mejor que podemos hacer es que yo llame a la central de la Interpol para ponerle escolta mientras se soluciona este tema – dijo Searcher.
-   Bueno… De acuerdo – cedió el anciano.
Los cinco salieron del gimnasio para que Searcher y Fuji hablasen por teléfono con la Interpol, ya que dentro no había cobertura. Al acabar, escucharon un gran alboroto que provenía de la playa sur de la isla.
-   Me da mala espina todo ese jaleo – dijo Lem.
-   Opino igual, rubito… Blaine, creo que debería quedarse aquí con Fuji por si las moscas. Nosotros tres iremos a la playa a ver qué pasa. ¿De acuerdo?
-   Eeeem… Bueno, aquí esperaremos – confirmó Blaine.
-   ¡Y ni se te ocurra llevarle la contraria! – dijo Lem mientras le daba con el codo a Rudio, que no pudo evitar reírse. Searcher clavó su mirada asesina en los dos chicos.
Fueron corriendo hasta llegar a la playa, donde se cruzaban con gente huyendo en dirección contraria y más adelante había dos policías ordenando a sus Pokémon atacar a una mujer más o menos joven, alta, de cara redonda y con pelo largo y añil, con un traje de color azul similar a los otros tres que se habían encontrado antes. Una enorme ola surgió a espaldas de la mujer y arrastró tanto a los policías como a sus Pokémon varios metros, dejándolos mareados e incapaces de hacer nada.
-   ¡Ja! Eso os enseñará a no cruzaros en el camino de Hydrowoman – la mujer levantó la vista y se fijó en los jóvenes que iban hacía ella– Vaya, vaya… Estoy seguro de que sois los estúpidos entrometidos que se creen que pueden parar nuestros planes. Deduzco que, si estáis aquí, también lo está el señor Fuji, ¿cierto?
-   Te va a dar igual que esté aquí o no – dijo Searcher adelantándose – porque vas a ser detenida ahora mismo y se te va a acabar el juego.
-   ¡Jajajaja! – tras reírse, el gesto de la cara de Hydrowoman se volvió serio – ODIO que me lleven la contraria. Tenía pensado ir de “tranquis” pero por tu insolencia, ¡pagaréis todos! Solo tendré que recoger a Fuji del agua después de esto…
La mujer se giró hacia el mar y su traje comenzó a emitir un destello azulado. Se sumergió en el agua mientras Searcher, Rudio y Lem corrían hacia ella y desapareció.
-   Pues… Menudo farol se acaba de tirar – exclamó Lem extrañado.
-   No… No ha sido un farol – le respondió Rudio señalando al mar con cara descompuesta.
El agua de la orilla se retiraba hacia el interior del mar, en el cual aparecieron de la nada unas enormes nubes negras que comenzaron a descargar lluvia mientras surgía una ola de en torno a treinta metros de altura que iba directa a Isla Canela.
-   E-estamos b-bien jodidos… - susurró atónita Searcher.
-   Ha usado Danza Lluvia y después Surf – musitaba Lem – ¡Esa loca ha provocado un maldito Tsunami!
Rudio arrancó a correr hacía el agua que retrocedía.
-   ¡¿Qué haces, insensato?! – grito Searcher – ¡Huyamos hacia el interior de la isla!
-   ¡Lem, ven conmigo! ¡Searcher, si no tienes ningún Pokémon con ataques eléctricos, corre a resguardarte!
-   ¡Ah! ¡Ya sé que pretendres! – contestó Lem mientras empezaba a correr en la misma dirección que Rudio.
Searcher salió de la playa y subió a un mirador desde donde veía a los dos chicos, que estaban frente a la orilla viendo cómo se acercaba la enorme ola. Rudio sacó a Porygon y Lem a Heliolisk, Magnezone y Elekid.
-   Cuanto más cerca esté de nosotros, mejor funcionará esto ¿verdad? – preguntaba Rudio temblando.
-   Técnicamente… Si. Vamos a ello.
Los cuatro Pokemon pisaba el agua y observaban asustados junto con sus entrenadores como se aproximaban la tormenta y la ola, y sobre esta última, Hydrowoman cabalgándola.
-   ¡Jajajajaja! ¡Eso es, poneos cerquita, así todo acabará antes! – gritaba la mujer.
-   A la de tres – dijo Rudio – Una… Dos… Y… ¡Tres! ¡Descargadad!
Justo cuando la enorme ola estaba a apenas veinte metros de Rudio y Lem, sus Pokémon usaron sus ataques eléctricos más potentes, provocando una brutal descarga que subió hasta la cresta del tsunami. Hydrowoman soltó un grito y la ola comenzó a desmoronarse mientras seguía avanzando, llevándose por delante a los chicos y sus Pokémon, pero sin que llegase a salir de la zona de la playa.
Cuando el agua había retrocedido, Searcher bajó corriendo a la playa donde tanto Lem como Rudio se encontraban algo magullados y mareados tras el golpe de la enorme ola.
-   ¡Maldito par de idiotas! ¿Estáis bien? – preguntaba Searcher de pie junto a los dos chicos que permanecían tumbados por la arena.
-   Rudio – decía Lem mientras tosía y escupía agua – la próxima vez que quieras que haga algo así… Uuuuf… No cuentes conmigo. Tengo el mono lleno de arena.
-   Aaarg… Pues quítatelo y así tomas el sol, que te vendría muy bien, blanquito… Jajajaja.
Ambos se reían mientras Searcher los miraba enfadada.
-   ¿Cómo podéis reíros después de esto? Sois… Sois unos… - se agachó y los abrazó con un brazo a cada uno – Sois idiotas, no volváis a darme un susto así.
Se levantaron y devolvieron a las pokéball a sus Pokémon, que tampoco estaban muy magullados. A unos metros de ellos, Hydrowoman se levantaba de la arena, totalmente despeinada y con cara de pocos amigos.
-   Vosotros… Malditos… - exclamaba mientras tosía – La próxima vez que os vea, os ahogaré yo misma… No lo olvidéis…
Con su traje soltando humo, se lanzó tan rápido como pudo al agua, esta vez para desaparecer. Tras ver esto, los tres se giraron para hacia la salida de la playa, donde esperaban Blaine, Fuji y numerosas personas en bañador que habían huido de la playa, que los recibieron con un aplauso y dándoles las gracias.
-   Gracias por todo – dijo Blaine – Si no fuera por vosotros, la ciudad sería un acuario y mi gimnasio, una sauna.
-   Oye, pues una sauna te vendría genial para la artrosis, vejestorio – gritaba Fuji a carcajadas., provocando las risas de los presentes.
Tanto los dos ancianos como los tres jóvenes se acercaron al centro Pokémon, dónde aprovecharon para descansar. Searcher se acercó a los chicos.
-   Mirad lo que tengo – metió su mano en la gabardina y sacó un pequeño Pokémon azulado – Es un Horsea. Al chocar la ola contra el muro de la playa, salió volando y lo cogí antes de que tocase el suelo. Parece que quiere quedarse conmigo…
-   ¡Hooorrss… Hoooorsea! – gritaba alegre el pequeñajo.
-   Es un Pokémon adorable – le dijo Rudio – Quizás deberíamos aprovechar para hablar con Fuji ahora que estamos tranquilos… Me da la sensación de que nos podría haber contado algo más antes…
-   Vaya, parece que se te está pegando su olfato de detective – dijo Lem a Rudio mientras señalaba a Searcher.
-   Buena idea Rudio, vamos a ello – contestó la chica obviando el comentario de Lem.
Los cinco estaban solos en una sala del centro Pokémon tomando bebidas calientes. La noche había llegado y por la ventana se vislumbraba el paseo marítimo iluminado por farolas y la playa, que aún estaba patas arriba tras lo ocurrido esa tarde. Tras insistir un poco, tanto Fuji como Blaine empezaron a hablar.
-   Es importante que no comentéis esto con nadie – les dijo Fuji – Se supone que es información clasificada.
-   Tiene usted nuestra palabra de que esto no saldrá de aquí – le respondió Rudio.
-   Vamos a ello… Si bien es cierto que mis estudios son públicos y cualquiera puede acceder a ellos, hay algo de lo que no existe documentación oficial hoy en día y en lo cual trabajamos tanto Blaine como yo. De esto hace ya… ¿Cuánto es, vejestorio?
-   En torno a veinte años, carcamal… Diría que son algo más de veinte – contestó Blaine.
-   Bueno… En ese momento ambos estábamos en el clímax de nuestra carrera científica, pero llevábamos unos años en los que apenas habíamos hecho descubrimientos relevantes. Nuestro campo de estudios genéticos y de bioingeniería dejaba de interesar y dejaron de financiarnos.
-   Entonces – siguió Blaine – apareció un joven que nos propuso invertir una ingente cantidad de dinero en un proyecto fantasioso. Era un entrenador de prestigio, regentaba un gimnasio de esta región y hasta le propusieron alguna vez para el Alto Mando. Supo invertir sus ganancias e hizo amistades convenientes, por lo que se hizo de una gran fortuna y nos ofreció la posibilidad de trabajar en nuestro campo a cambio de mayor fama y mucho dinero.
-   Ese Giovanni… - dijo Fuji con cara triste y mirando al suelo.
-   Espera, espera… - cortó Rudio - ¡¿Hablas de Giovanni, exlíder del Team Rocket y exlíder de Ciudad Verde?!
-   Si, el mismo – confirmo Fuji asombrado a los jóvenes – Giovanni entonces aun no era conocido por ser un gran criminal, si no por lo que Blaine acaba de contaros. Tras años como entrenador había escuchado algunas leyendas que localizaban a Mew, el Pokémon legendario, rondando por las ruinas de una jungla de otro continente, y organizó varias expediciones a la zona. No había ni rastro de Mew más allá de inscripciones en muros, pero un día descubrieron una sala donde se encontraba un altar ceremonial con restos de Mew dentro de una urna.
-   Nos los trajeron al laboratorio que teníamos aquí en Isla Canela – continuó Blaine – y al analizarlo, encontramos restos de ADN que se correspondían con la base genética de todos los Pokémon conocidos, pero las secuencias estaban incompletas porque el ADN estaba dañado tras tantos años. Primero probamos a duplicar parte de ese ADN en una matriz artificial de clonación para ver si el código genético se restauraba por sí mismo, pero el resultado fue un Pokémon que ya conocéis: Ditto.
-   ¿Ustedes crearon a Ditto? – preguntó sorprendida Searcher.
-   En efecto – respondió Fuji – Debido a que aparecía la secuencia base de todos los Pokémon pero faltaba una parte del que es exclusivo de Mew, al forzar la regeneración genética se formó un Pokémon sin forma ni poder propio pero que podía replicar el de cualquier otro de manera temporal.
-   No lo sabe mucha gente, pero yo al menos si había leído que ustedes crearon a Ditto por un error en un experimento – comentó Rudio – pero los detalles que dan de éste no tienen nada que ver con lo que están contando…
-   Como comentó Fuji antes – dijo Blaine – todo esto es confidencial por orden judicial, así que nos inventamos una chorrada para explicar este suceso.
-   Bueno, continuo – prosiguió Fuji – Nos habíamos estancado en la investigación y Giovanni comenzó a impacientarse, amenazándonos con cortar el grifo si no conseguíamos algo pronto. Entonces, un miembro del equipo propuso algo descabellado: usar ADN humano para completar el genoma de Mew. Tanto Blaine como yo nos opusimos rotundamente. Hasta entonces teníamos dudas de la moralidad de la investigación que estábamos realizando, pero aquello cruzaba una línea muy peligrosa. La Ingeniería Genética Interespecie podría ser algo maravilloso en la lucha de enfermedades, pero ni en ese momento ni ahora se daban las condiciones para realizarla de manera segura. Además, en malas manos se podría usar para mejorar genéticamente a humanos y conseguir darles capacidades que solo pertenecen al mundo Pokémon…
-   Vaya… Parece que el Equipo ADN intenta hacer justo eso, pero usando trajes… - dedujo Lem.
-   Eso parece, chaval – le contestó Blaine – Por eso os explicamos esto, porque después de que nos contaseis todo lo que ha ocurrido hasta ahora, Fuji y yo pensamos que alguien que conoce la historia va detrás de lo que sabemos de IGI… Fuji… ¿deberíamos contarles el resto?
-   Supongo que sí, a fin de cuentas, les viene bien saberlo.

Ambos ancianos se miraban con gesto serio y triste.
-   Oigan… ¿No querrán decir que…? – iba a preguntar Rudio con cara de sorprendido.
-   Si, hijo – contestó Fuji – Al final se hizo el experimento usando ADN humano con el de Mew.

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Re:(FanFic) Pokémon DNA
« Respuesta #13 en: 23 de Enero de 2019, 02:35:53 am »
CAPÍTULO 12

Los tres jóvenes se habían quedado sin palabras tras la afirmación de Fuji, el cual prosiguió con su relato.

-   La decisión de hacer dicho experimento era nuestra como jefes de la investigación, por lo que Giovanni nos relevó del cargo en pos de otro compañero con menos escrúpulos que no compartía nuestra visión conservadora y que, tras casi diez años invirtiendo en este proyecto, nos dijo que eran necesarios resultados, los cuales fueron inmediatos: el ADN de Mew asimilaba a la perfección el ADN humano y todos los errores y huecos del primero parecían subsanarse. Creamos una matriz artificial e insertamos un cigoto con el ADN reparado de Mew, que comenzó a desarrollarse exitosamente.

-   E-es increíble… - decía casi sin voz Rudio – Solo ustedes dos podrían haber conseguido algo así.

-   Por desgracia tienes razón, chico – respondió Blaine – Giovanni sabía que sin nosotros dos era mucho más complicado, si no imposible, conseguir todo esto que os hemos mencionado, así que nos amenazó y obligó a permanecer en el equipo. Y la historia aun no acaba…

-   Eso me temo – proseguía Fuji dirigiéndose a los chicos – Todo seguía avanzando según lo planeado, pero vimos que Mew seguía desarrollándose más allá del tiempo estimado de gestación, si es que puede llamarse así. A pesar de no tener ninguna fotografía que nos certificase el aspecto de Mew, aquel ser empezaba a tomar un aspecto distinto del que mostraban los grabados e imágenes encontrados en templos y manuscritos. Tras un tiempo, había alcanzado más de cuatro veces el tamaño estimado, su color se tornó gris violáceo en vez del rosa que se supone que es Mew. Lo más curioso fue la evolución de su cerebro; éste había crecido mucho más en proporción a lo que esperábamos, e incluso había desarrollado un segundo canal desde su cuerpo a éste lleno de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.

-   Registraba una actividad cerebral bestial – continuó Blaine – con una capacidad mucho mayor que la de Alakazam y Metagross juntos. Algunos conjeturaban que MEW02, que era como lo llamábamos en clave, a pesar de no haber finalizado su desarrollo, podría estar leyendo la mente de todos los presentes y que sus poderes psíquicos llegarían a ser tan poderosos que podría crear materia física psíquica.

-   ¿Qué se supone que es eso? – preguntó Searcher.

-   Los ataques de tipo psíquico son siempre energéticos, no crean materia real – contestó Fuji - Ataques como Barrera, Psicocarga, Psicocorte o Cabezazo Zen concentran poder psíquico que actúa como repulsor, por lo que el ataque Barrera no hace que te des de bruces contra un “cristal” psíquico, ni Psicocorte es una enorme cuchilla, son concentraciones de poder que crean a la vista y sensación que son de materia real. Te invito a tocar con cuidado un ataque de éstos, verás cómo puedes vencer parte de la repulsión haciendo suficiente presión. La materia física psíquica es justo realmente lo que la gente ya cree que son estos ataques anteriores, pero crearla requiere un poder sobrenatural que ningún Pokémon conocido hasta la fecha es capaz de manejar. Tendría muchísimas utilidades científicas, pero a la vez también poseería un poder de destrucción sin igual.

-   Giovanni no buscaba esto en principio, – continuó Blaine – pero al enterarse de que existía esta posibilidad, se le abrieron los ojos como Cloyster frente a un buffet de sushi.

-   Cierto… El caso es que cierto día – seguía Fuji – uno de los trabajadores se tiró al suelo, con la cara descompuesta, y sin parar de murmurar la misma frase: ¿Quién soy? Dimos por supuesto que el pobre había caído loco ya que muchos de los que estábamos allí éramos a efectos prácticos prisioneros, y apenas descansábamos ni veíamos la luz del sol. Pero al cabo de pocos días esa frase sonaba en la cabeza de todos los presentes, y fijamos nuestra atención en el clon de Mew. Creyendo que podría ser él el que, mediante telepatía, hacía que escuchásemos esas palabras, el jefe del proyecto se dirigió a la matriz artificial y, tras dar un golpe en el vidrio preguntó si era él, el clon, el que estaba haciendo aquello. Tras unos segundos de silencio, el clon de Mew abrió los ojos. Nos quedamos helados. La frase volvió a sonar en la cabeza de todos, esta vez con una claridad y volumen abrumadores – Fuji cogía aire… - “¿QUIÉN SOY?” dijo por última vez. Hubo un apagón y al encenderse las luces de emergencia, el clon estaba fuera, frente a todos nosotros. Nos miraba uno a uno, escudriñando nuestras mentes. Uno de los presentes, un científico inglés, fue el único que habló: “you are a Mew’s clone. You are… Mew two” El clon repitió sus palabras telepáticamente “Mew two…” De repente, todos los paneles y ordenadores de la sala explotaron y cuando nos quisimos dar cuenta, ya no estaba allí.

-   La policía llegó para investigar lo sucedido – terminaba Blaine – pero Giovanni se aseguraba de que no hubiera nada que lo implicase con lo que ocurría allí, así que detuvieron al jefe de la investigación y otros responsables, mientras que a nosotros nos dejaron libres. Se decretó que la investigación y sus detalles debían ser confidenciales. Sabemos que nadie se atrevió a delatar a Giovanni, a fin de cuentas, eso significaba que te arriesgabas a acabar hecho comida para Magikarps y no volvimos a tener noticia del clon de Mew… o Mewtwo, que es como lo llamamos desde entonces.

-   Eso es lo que creemos que busca esa gente de nosotros – dijo Fuji – Blaine es un líder de gimnasio con experiencia y no creo que se atrevan a atacarlo así por las buenas, mientras que yo solo soy un viejo inútil, mucho más fácil de subyugar.

Los jóvenes aún seguían sin palabras tras escuchar tremenda historia. Searcher fue la primera en dirigirse a los ancianos.

-   Como yo no llevo mucho tiempo en la Interpol, no tengo el rango para acceder a esa información… Yo solo sabía que en la antigua Mansión Pokémon había un laboratorio en el que ustedes trabajaron, y que una explosión la malogró. Y bueno, que casi dos años después el volcán entró en erupción y la sepultó junto con media isla.

-   En efecto, señorita – confirmó Blaine – Como os dijimos, tenéis que manejar esta información con sumo cuidado, y ya de paso usarla contra esta gentuza para conocer sus próximos pasos.
Se vieron interrumpidos por el sonido del teléfono de Searcher. Ésta se apartó de los demás, atentos a la joven mientras hablaba, que, tras colgar, se volvió a dirigir a todos los presentes.

-   Era mi p-jefe – dijo atragantándose un poco – me ha mandado un mensaje de voz que resuena en los altavoces de cualquiera que se acerque a las Islas Sevii – Searcher tecleó en su móvil y lo puso apuntando a todos – “SOMOS EL EQUIPO ADN. HEMOS TOMADO DE REHENES A LOS HABITANTES DE LAS ISLAS SEVII. CUALQUIERA QUE SE ACERQUE SUFRIRÁ UN DESTINO ACIAGO. EN UNOS DÍAS VOLVEREMOS A COMUNICARNOS Y ATENDERAN NUESTRAS REIVINDICACIONES”.