Autor Tema: [FanFic] El Jernial  (Leído 648 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Shruikan

  • Aprendiz de Investigador
  • ****
  • Mensajes: 304
  • Karma: +0/-0
    • Ver Perfil

  • Total Badges: 22
    Badges: (View All)
    Nivel 5 Nivel 4 Súper combo
[FanFic] El Jernial
« en: 01 de Septiembre de 2012, 01:09:19 pm »
Me ha dado por escribir un poco y he empezado una historia, os dejo el primer capítulo, espero que os guste, pero criticarla lo mas que podais decirme si os parece aburrido, si es una mierda, o si os ha gustado o maravillado, las formas de expresión, ortografía, etc.  Necesito vuestras críticas porque la idea principal de la historia la tengo en mente, y esto es solo el principio y puedo cambiarlo y empezar de otra manera si realmente esta no es buena. Gracias por dedicar un poco de vuestro tiempo en esto :D

Comentarios aquí: http://www.pokexperto.net/foros/index.php?topic=32584.msg1150921#msg1150921

Pd: El título es provisional

Capitulo 1:

A los pies del Jernial yacía un joven de no más de veinte años, que arrancaba incoscientemente la hierba, impaciente, esperando a que sucediera algo, o a alguien. Su rostro transmitía un tremendo aburrimiento, pero a ratos aparecia una debil sonrisa y, entonces soltaba una larga carcajada, pero despues venía la frustación, que podía simplemente desaparecer con un marcado resoplido resignado o evolucionar hasta convertirse en un puñetazo lleno de rabia dirigido al suelo humedo o hacia la corteza del árbol sobre el que estaba apoyado.

A lo largo del tiempo su rostro había experimentado todo tipo de expresiones, pero sin duda alguna no era un rostro cansado, a pesar de llevar varias horas despierto, a decir verdad no habia dormido en toda la noche, bueno, realmente llevaba varios días sin dormir, pero para ser sincero, el joven de no mas de veinte años llevaba dos ssemanas y tres dias sin dormir. Y no podemos decir que no lo habia intentado, más de una vez se habia puesto a contar las ovejas que saltaban sobre una una valla. Su  media eran ventiocho ovejas, a partir de ahi los pensamientos eran incontrolables y le venían de todas partes, haciendo imposible que puediera atender a sus pobres ovejas, que amenudo eran perseguidas por feroces lobos muertos de hambre que no dudaban en destruir la valla de un bocado. En otras ocasiones eran silenciosos felinos los que acechaban a las presas, o aves gigantes las que llegaban del cielo y se llebaban volando entre sus garras a los caballos, sí, a los caballos, parece que no se contentaban con las pequeñas ovejas.

Despues de pensarlo mucho, y de pensar muchas otras cosas, nuestro joven de no mas de veinte años se decidió a contar todas las ovejas. Aunque a simple vista pareciera una locura, realmente no era una idea muy descabellada, ya que había podido disfrutar de largas horas para desarrollar su imaginación, ahora podía realmente visualizar en su mente practicamente cualquier cosa, puediendo describir con gran detalle los rasgos mas insignificantes. Pero también habia entrenado su mente y podía repeler los pensamientos que no quisiera. Y realmente se puso a contar ovejas que saltaban de una valla. Y pasó una hora, y seguía contando, y pasaron dos horas, luego tres, y llegó el día siguiente, siendo tres millones cuatrocientos docemil las ovejas que habian saltado la misma valla. O pensaba que esas serían las ovejas que habría contado si realmente se hubiera determinado a contarlas durante todo ese tiempo. Lo cierto esque apenas había llegado a treinta y tres cuando no pudo mas y le invadieron todo tipo de pensamientos. Aunque almenos rompió su record personal y le sirvió para estar orgulloso y feliz durante tres minutos y siete segundos.

A los pies del Jernial seguía tumbado el joven de no mas de veinte años, embobado en sus pensamientos, arrancando la hierba inconscientemente. No paraba de pensar en comida, imaginaba un banquete que no tenia fin, en el que se exibían platos de diferentes animales exóticos que no conocía o, simplemente, no existían; acompañados de sopas y frutas tan raras como su imaginación podía alcanzar. Pero sin duda alguna no estaba muerto de hambre, el joven estaba flaco, pero asi era su constitucion, no se le marcaban los huesos exageradamente bajo la piel, a pesar de llevar varias horas sin comer, a decir verdad no habia tomado nada en todo el día, bueno, realmente llevaba varios días en ayuno, pero para ser sincero, el joven de no mas de 20 años llevaba 2 semanas y 3 dias sin comer. Y no podemos decir que no lo habia intentado, pero todo lo que se llebaba a la boca desaparecia. Bueno, realmente no desparecia, de hecho podia masticar, tragar y digerir el alimento, pero no suponia ningun cambio en su cuerpo. Podía comer sin parar o simplemente, no comer. Pero siempre se quedaba hambriento, no hambriento de comer comida sino de algo más, algo diferente, algo que no es sustancial, algo que aun no sabía de que se podía tratar, por eso se dicía a si mismo que en las dos semanas y tres dias no había comido nada.

Pero el joven no siempre estuvo tumbado bajo el Jenial, disfrutando del paisaje y pensando en que hacer el resto del dia.

Hace dos semanas y tres días el joven había despertado, pensando que era un día normal, y le llevó ese día entero con su noche para sospechar que algo andaba mal, despues de todo no había despertado en su cama bajo el techo de su casa. Realmente no recordaba donde había despertado, y pasó miedo, y lloró, y gritó, intentó pedir ayuda pero no había nadie, bueno, nadie para él, porque realmente pasaban de vez en cuando un caminante o un granjero, pero debía de tener un aspecto desastroso para que le ignoraran sin nisiquiera mirarle a la cara.

Temió morir de hambre o volverse loco por no dormir, y sus temores se volvieron realidad. El segundo día con su noche fue demasiado para él y le invadió la locura, deliraba y no podia controlar sus pensamientos, llegaba a ver terribles criaturas y mantenía interesantes conversaciones con reyes de lugares que no estaba seguro de si existían. Llegó a sentirse engañado y humillado por un ratón. No paraba de maldecir a los lobos que asustaban a sus ovejas y llegó a enfrentarse contra un jabalí que triplicaba su tamaño porque no podía permitir que destrozara a su paso una pequeña fllor a la que había prometido proteger, pero que pisó sin querer queriendo, sospechaba que la flor no era del todo justa y se estaba aprovechando de él, y le vinieron sentimientos malvados y contradictorios hasta que en un acto de malicia pisó a la indefensa flor. Y le invadieron sentimientos de culpabilidad y arrepentimiento y salió corriendo del lugar lo más lejos que pudo, sin evitar que de sus ojos brotaran unas lágrimas.

El tercer dia, tras una noche en vela refujiado del mal exterior en una cueva imaginaria, llena de pasadizos secretos oscuros que guardaban tesoros; siguió delirando sin poder refugiarse, sin poder escapar ni por un momento en el dulce refugio del sueño. Los viajeros que antes le ignoraban ahora salian corriendo lo más rapido que podían, perturbados y sudoros, lejos de la presencia de aquel loco, que les hacía estremecerse. Pero no huían de el joven que deliraba, huían de su presencia, del ambiente que había a su alrededor, que les provocaban escalofrios que recorrian sus cuerpos en señal de peligro.

Llego la tercera noche y el joven loco de no mas de 20 años encontro un árbol, y se tumbó a sus pies, y pensó, y reflexionó. Y se acordó del nombre del árbol, era un Jernial, y se acordó de su propio nombre y de quien era, o lo que fue. Y despues de pensar muchas cosas, no pensó nada, y se alivió por dentro, y aunque no llegó a dormir si podemos decir que pudo descansar.

El joven permanecio otro día con su noche bajo la protección de ese árbol. Y llegó el quinto día, y un pensamiento le recorrió y le llenó de esperanza y satisfacción. Porque tras mucho pensar y reflexionar el joven de no mas de 20 años llegó a la conclusión de que todo eso era un sueño, o más bien una pesadilla. Se levantó y tras una larga inspiración pensó que estaba consciente y que ahora que sabía que en un sueño se encontraba, podría manejarlo y dirigirlo. Y pensó que podría volar, y se imaginanó volando entre las nubes junto a las aves migratorias, y entonces se elevó, y pudo volar.
« Última modificación: 03 de Septiembre de 2012, 11:58:37 am por Shruikan »



Shruikan

  • Aprendiz de Investigador
  • ****
  • Mensajes: 304
  • Karma: +0/-0
    • Ver Perfil

  • Total Badges: 22
    Badges: (View All)
    Nivel 5 Nivel 4 Súper combo
Re:[FanFic] El Jernial
« Respuesta #1 en: 03 de Septiembre de 2012, 12:01:38 pm »
Capitulo 2

Un grupo de niños estaban reunidos en lo alto de un árbol, en una caseta construida sobre sus fuertes ramas. La casa era pequeña, pero bastante espaciosa para que cinco personas pudieran tumbarse sobre el plano suelo de madera y no sentirse agobiados. La caseta no tenía dueño, por lo que allí podía subir el que quisiera, pero claro, eso conllebaba serios problemas, ya que los chicos de aquel lugar se peleaban por poseerla. No era extraño que de vez en cuando alguien se rompiera una pierna al caer desde lo alto tras una intensa disputa.

Ahora estaba en posesion de un pequeño grupo de cuatro chicos, de entre doce y catorce años. Estaban pensativos, con el semblante serio, cualquiera diria que estaban preparando una tactita de defensa. Pero en este caso se trataba de algo completamente distinto.

-Entonces... ¿Está todo claro?-el que habló era un muchacho delgaducho, canijo, pero en sus intensos ojos negros no había ni pizca de duda. Todo lo contrario que en sus compañeros, que se mostraban un poco distantes, cabizbajos, no lo tenian nada claro.

-No se Tert...-tragó saliva, algo nervioso- creo que...-antes de que pudiera terminar la frase una esfera que se encontraba en el centro de la habitacion se ilumino de un rojo brillante.

-Mierda

-Mierda-repitió Tert- tenia que ser ahora... Gon, Trébol, ya sabeis, y tú, Pego... ¿Podrás?

Pego asintió firmemente, pero Tert no estaba nada convencido, Pego estaba decaido dede lo ocurrido dos noches atrás.

-¿Quienes son?- preguntó Gon

-Los “matamoscas”-afirmó Tert, y miró a Pego, éste le afirmó con la mirada

-Vamos a divertirnos un rato – Propuso Pego esbozando una enigmatica sonrisa.

Recogieron sus pertenecias y se apresuraron a bajar del árbol, uno bajaba por las escaleras mientras otros dos lanzaban cuerdas fuertemente atadas a las ramas y descendían deslizandose en ellas, pero el cuarto no dudó en saltar desde lo alto. Todo esto entre gritos de euforia y excitación, los rostros serios se habían convertido alegres  sonrisas, pero mantenian un gesto decidido dispuestos a dar sus vidas por aquel fortín. El ambiente estaba tan animado que hasta Gon empezó a imitar a un pavo <<GlúGlugluglu... GlúGlugluglu...>> y todos le miraron atónitos durante dos segundos y empezaron a reir a carcajadas. Pero la alegria se esfumó enseguida.

-¡Fuego!- Una vez dicha la orden fueron lanzadas bolas de barro hacia el grupo de amigos.

Tras ese inesperado ataque aparecieron de entre los árboles corriendo hacia ellos 5 chicos lanzando más barro. Gon calló al suelo, una bola de barro le dió de lleno en la cara, pero los demas seguían en pie, estaban preparados. Estaban apunto de chocar los dos frentes de batalla, y los pajaros que anidaban cerca se espantaron por el alboroto y volaron sobre ellos, pero no sin dejar algun regalito sobre las cabezas de los matamoscas. Se olleron varias exlcamaciones de asco y otras de satisfacción tras aver dado en el blanco. Entonces la verdadera pelea comenzó, los chicos se repartían puñetazos y patadas, se revolcaban sobre la tierra con fiereza. Pero entonces cayeron las bombas, y empezaron a toser, trataban de orientarse pero no veian nada tras la tierra que se había leventado.

Había llegado un tercer frente que se limitaban a tirar más de esas bombas, que producian pequeñas explosiones unicamente para levantar el polvo, haciendo retroceder a los adversarios, hasta que quedaron atrapados, habían caido en la trampa. Estaban rodeados por una especie de barrera imbisible impenetrable, tejida entre los cinco arboles que  los rodeaban.

-Jaaa jaja, a los dos!!, he tios tenemos a las moscas y a las salamandras!- un niño de unos doce años se les acercó, era bajito con la cabeza muy grande y los pelos desordenados

-¿Están todos?- pregunta otro chico que acaba de llegar

-Emmm.. ¿Haber?...-El chico cabezudo frunció el ceño, y trataba de pensar- 1..2..si..¿Cuantas moscas tiene que haver? ¿Eran 5, o 6?...eh... ¡que alguien me lo diga! ¡Manóm!- de verdad que aquel chico parecía sufrir.

-Tranquilizate Bonto, de tanto pensar solo conseguíras  que explote el enorme planeta que tienes por cabeza- replicó Grup, el lider de los matamoscas- Y por cierto somos mata-moscas, tu eres el bicho-Todos reian excepto Grup.

Ya habían llegado todos sus compañeros. Ahora que el humo se había disipado se podian distinguir 7 figuras. Bonto lideraba el grupo, y a su derecha estaba Manóm, alto y atlético intentando calmar a Bonto en vano,ya que los gemelos seguían con las bromas sobre el cabezón de su lider- “¡Socorro! Estoy siendo absorvido por la fuerza gravitacional del inmenso planeta Bontón”.- Vómer y Vortiz eran los nombres de los hermanos, eran casi identicos, de pelo oscuro, que les crecía de forma salvaje tapandoles los ojos, marron amarillento. Lo que les diferenciaba era la cara, Vómer tenia los ojos más marcados como si tuviera siempre ojeras y era un poco más pálido. Pero realmente eran las heridas o cicatrices que tenían distribuidas por el delgado rostro lo que hacía más facil distinguirles. Los tres que quedaban eran Lían, Bejuco y Enre, un trio de amigos inseparable que disfrutaban de las alturas subidos a los árboles como los monos. Este entrañable grupo se hacía llamar las “Hormigas voladoras”.

-¡Manóm, Vómez, Vortiz, deshacer el impedimento, voy a matar a ese imbécil!

-¿Pero estás loco? Dejale que diga lo que quiera, ahora no puede hacer nada, ya les daremos una paliza despues, pero antes necesitamos la caseta.- Intentaba razonar Vómez.

-Tu callate canalla, o te apalasto junto a las moscas, sé lo que tengo que hacer- le replicó Bonto, y entonces le dirigió la mirada a Tert, una mirada llena de rabia, estaba a punto de explotar de verdad- Tert maldita lagartija, dame el amuleto y acabaremos con esto de una vez

-Jamas le dare el amuleto a alguien tan pequeño, hormiga.- Dijo tras un breve silencio.

Un largo “UUUuuuuuuuu” de asombro surgió tras la advertencia, esperando una respuesta.

-Maldito reptil, solo sabes arrastrarte sobre la tierra, escurridizo y asustadizo, rindete ahora, entregame el amuleto y bésame los pies, entoncés te perdonaré.
“UUUuuuuuuu”. Los capitanes se miraban fijamente.

-Dile a tus hermanos los bichos que desaten el impedimento y recibirás lo que te mereces, un beso o..., un mordisco- actó seguido se relamio mientras miraba con deseo al pequeño.

- ¡Soltar la barrera de una vez, voy a arrancarle la lengua larga que tiene haber si le vuelve a crecer!

Manóm y los gemelos agarraban a Bonto que no paraba de lanzar maldicionesy dar puñetazos al aire, Lían, Bejuco y Enre discutían con los cautivos. El ambiente se lleno de gritos, burlas, insultos que se lanzaban unos a otros. La cosa se estaba descontrolando, podía ocurrir cualquier cosa.

Pero no ocurrió cualquier cosa, ocurrió que de entre los árboles cayeron siete sombras, y se lanzaron sobre las hormigas. El duro impacto provocó que desapareciera la barrera invisible, y los cautivos pudieron ser libres. Y todos corrieron o se pegaron, la batalla no se había acabado, acaba de entrar en acción un cuarto frente.

Tert estaba sumido en una intensa pelea llena de agarrones y manotazos contra Grup, habían sido  aliados forzadamente mientras estaban atrapados, pero una vez libres la cosa cambió. Existía una gran diferencia entre ellos dos, Tert poseia un amuleto y Grup, no. El poseer ese amuleto significaba que eras el actual dueño de la tan codiciada casa del árbol, pero también significaba que eras el blanco de todas las miradas, eras la presa más apetitosa.

Una sombra cayó a escasos metros de los dos lideres, pero estos no le dieron importancia. Los chicos estaban agotados, habían parado por un momento, respirando entrecortadamente tratando de reunir fuerzas. Tert se estaba planteando salir corriendo de allí y ponerse a salvo, Grup era mas grande que él y le estaba dando la paliza de su vida, pero estaba seguro de que no lo alcanzaría en una carrera. Y cuando estaba a punto de poner en marcha su plan de huida, una mano le agarró el colgante en el que llevaba el amuleto y de un tirón se lo arranco del cuello. La sombra que cayó de los árboles unos segundos atrás había adquirido la forma de una niña que no dudo en abalanzarse sobre ellos y, tras obtener su premio, le dio un fuerte placaje a Grup, tumbándolo en el suelo.y salió corriendo del lugar, demasiado rápido para que el cansado Tert la persiguiera.

Los dos jóvenes confusos aún tras lo sucedido, fueron a reunirse con sus compañeros de equipo. El campo de batalla había quedado todo revuelto, tierra levantada, hojas desperdigadas, palos rotos, alguna mancha de sangre...

Finalmente Tert encontró a Pego. Ambos buscaron al resto del grupo, y cuando estuvieron todos juntos se reunieron en circulo.

-He perdido el amuleto-confesó Tert

-Mierda, ¿Quien ha sido?- preguntó Gon, aun con la cara manchada de barrro.

-Ahsta, esa ladrona apareció de la nada y no pude hacer nada para evitar que me lo quitara.

-Esas maleantes nos han destrozado a todos- dijo Trebol- ¿vistéis la cara de Bonto cuando se les echaron encima? porque yo sí, ¡casi se mea encima!! ni que hubiera visto a un fantasma, que careto...- Gon estaba emocionado, al igual que sus amigos, pero al oir la palabra fantasma apartaban la vista y se les bajaron los ánimos, al ver esto, Gon se dio cuenta de lo que había dicho y tambien bajo la mirada, borrándosele la mirada.

-Bueno ya sabeis, a medianoche en “La Cabra que rie”- dijo Tert, y sin esperar respuesta se alejó de aquel lugar hacia su casa.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Era una noche cálida de verano, el viento soplaba debilmente refrescando los cuerpos de un grupo de cuatro niños que caminaban por el campo.

-Es una pena que hayamos perdido el amuleto hoy...- se lamentaba Gon.

-Ya, pero ha sido espectacular...- dijo Tert- ¿Cuanto hacía que no peleabamos cuatro bandas a la vez?

-Ni cuatro ni cinco, ni seis, ¡hoy se han metido todos!- contaba Trébol

-¡¿Los siete?!

-Si,si vi a Quant justo cuando ya os habíasis ido, y luego se metieron los locos de Ferb y esos...

Los cuatro amigos charlaban entretenidos sobre lo ocurrido hacía unas horas, y pasaban junto a un árbol solitario, un Jernial, donde los obserbaba un joven de no más de veinte años, pero estos no se percataron de su presencia. El joven esbozó su mejor sonrisa, dejando al descubierto su blanca dentadura, que destacaba en la oscuridad que lo invadía.
« Última modificación: 03 de Septiembre de 2012, 12:04:03 pm por Shruikan »

Shruikan

  • Aprendiz de Investigador
  • ****
  • Mensajes: 304
  • Karma: +0/-0
    • Ver Perfil

  • Total Badges: 22
    Badges: (View All)
    Nivel 5 Nivel 4 Súper combo
Re:[FanFic] El Jernial
« Respuesta #2 en: 04 de Septiembre de 2012, 11:45:40 am »
CAPITULO 3

-Creo que podemos intentarlo aquí- dijo Tert, aferrando una oscura piedra en su mano derecha. Se habían detenido en un valle, habían cruzado el río para llegar hasta allí, y al otro lado se podía ver la silueta del Jernial, el unico árbol que había en aquella zona.- El sentimiento es más intenso por aquí, aunque sigue siendo débil...

-Si... creo que tienes razón..- afirmó Pego, que tambíen sostenía una piedra - aunque no estoy seguro, ya sabes...

-Tranquilo Pego, la recuperaremos- insitía Tert

-Bah! Dejaos de sentimientos y tonterias- dijo Gon, algo histérico- acabemos con esto cuanto antes, o me volveré memo de tantas chorradas.

-Gon, calla estúpido!, tu no lo entiendes, tú no tienes...

-¿El que? ¿No tengo que? ¿Piedras? Sí, no tengo ninguna piedra, y menos mal, desde que encontrasteis esas cosas no parais de decir memeces.

-Gon, tranquilo, no hay razón para decir esas cosas...- intentaba calmarlo Trébol

-¡¿Qué?! Trébol?? no me digas que estas de su parte, esta es la tercera noche que venimos a hacer esta locura, no será que has encontrado una roca mágica de esas??

-No, Gon, no tengo ninguna

-maldito estúpido...-refunfuñaba Pego- Pero no vistes el otro día?? ¡Había algo!, y me robo mi otra piedra...

-¡¿?Algo!?, JA! Eso dices tú, yo no vi nada, ya sabes, no tengo piedras- Gon estaba cada vez más nervioso, respiraba entrecortadamente.

-Gon, ese día todos lo sentimos, no hace falta tener piedras, todos tenemos espir...-Trébol no pudo terminar la frase.

-Fantasmas! Si!, eso es lo que sois, unos fantasmas!- la palabra “fantasma” la escupió con mayor rabia.

Todos miraban atónitos a Gon, ¿Qué le había pasado?, solo hace unos momentos, en el camino, parloteaba alegremente sin preocupaciones. Pero ahora, había un brillo diferente en sus ojos, parecían más profundos, más intensos. Tenía los músculos de la cara en tensión, algo le agobiaba por dentro.

-Chicos... algo va mal- mientras decía esto, Tert sacaba de su macuto un extraño aparato- tengo un mal presentimiento...

-¿Qué es eso? ¿Qué haces? - Se notaba un atisbo de duda en las palabras de Gon, Tert se dio cuenta de eso.

-Ya sabes Gon, la máquina de mi padre- “¿Cómo que no sabes que es esto? Te lo enseñe hace un momento Gon, en la “Cabra que ríe”- Pensaba Tert, y puso el aparato en el suelo, activandolo al apretar un botón


Tert llevaba días esperando ese momento, esperando a que pasara algo impresionante , pero en ese momento deseó todo lo contrario, deseó que no ocurriera nada.

El extraño artilugio en forma de platillo yacía en el suelo, apoyado sobre sus patas, por lo que no llegaba a tocar el suelo. No era ni muy grande ni muy grueso, pero bastante pesado. Del centro del oscuro platillo surgió un punto de luz, algo normal. Pero se empezó a llenar de lunares de luces, parpadeantes, que desaparecían y volvían a aparecer, pero no en la misma posición, y al espectáculo  lumínico lo acompazaba un suave zumbido. Parecía que la máquina estaba a punto de despegar.

Los niños miraban a la máquina, expectantes, y de repente se iluminó entera y sonó un pitido en señal de alarma, que duró tres segundos, tres segundos eternos. Luego de eso la máquina volvio a emitir solo los lunares de luz intermitentes.

Esa era la señal, la señal que andaban buscando desde hace una semana. Habían oido rumores sobre un espírito maligno que espantaba a los granjeros del camino y los hacía temblar de miedo. Desde entonces Tert y sus amigos se decidieron a encontrarlo y cazarlo, bueno más bien era Tert  al que le gustaba la cazería, y arrastraba a sus amigos hacia la aventura, aunque estos no estaban muy ilusionados. El resultado fue 4 noches en vela a la luz de la luna. Pero dos días atrás ocurrió algo diferente, una presencia les invadió empujandoles al suelo un par de metros, no ocurrió nada más excepto que Pego perdió una de sus dos piedras, Gon lo atribuía a que se le habría caido tras el sobresalto, pero Pego no estaba de acuerdo. Es dificil perder tus propias piedras, podrias tirar una intencionadamente al fondo de un lago y al día siguiente la encontrarías debajo de tu almohada, existía una especie de atracción entre el propietario y su piedra, y Pego sabía muy bien de esa verdad, y sospechaba que no se le había caido simplemente la piedra, se la habían robado.

Tras aquel incidinte, los amigos se lo pensaron dos veces antes de salir de nuevo, y la noche siguiente no salieron. Pero ahora estaban de nuevo allí, Tert les había hablado de la máquina de su padre y al final consiguió convencerles para que probaran una noche más.

“Fantasmas...”-pensaba Tert- “¿y ahora qué?”- En nigun momento habia imaginado más alla de encontrarse con el espíritu. Estaba asustado, el sudor le corría por la frente, le temblaban las piernas y era incapaz de moverse de su sitio. Se fijó en sus compañeros, Pego parecía igual de debil que él y Trébol estaba a punto de derrumbarse. Y entonces vio a Gon, tranquilo, inexpresivo - “Mierda Gon... ojalá todo esto sea una broma...” Se cruzaron sus miradas, una debil sonrisa aparecía en el rostro de Gon, y se transformó en una mueca horrible, no parecía humana. Las sospechas de Tert eran acertadas, Gon estaba poseido.