Autor Tema: [FanFic] Doce deseos más uno.  (Leído 762 veces)

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Pacochef

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[FanFic] Doce deseos más uno.
« en: 13 de Julio de 2012, 02:13:37 pm »
Buenas. He decidido crear mi propio fic. Crearé un tema de comentarios, en el que explicaré alguna cosa y, por supuesto, podréis opinar sobre el fic. Ni se os ocurra comentar aquí. A continuación, el prólogo. Presentaré al protagonista y su vida, la verdadera historia empezará en el primer cap.

Doce deseos más uno.
Prólogo

-¡Juan, baja a preparar tu bolsa!
-Ya voy...

A regañadientes, bajé las escaleras y empecé a preparar la mochila para el último día de clase. Por fin todo acabaría, adiós a las bromas, los golpes, los estudios... adiós a todo. Tendría por delante tres maravillosos meses para estar alejado de todo.

Volví a subir a mi habitación y conecté el ordenador. Mientras cargaba, me acerqué al espejo, y vi reflejado mi pelo marrón y corto, mis ojos verdes y mis gafas. Me habían salido algunas espinillas debido a la pubertad. Entonces, vi reflejado en el espejo que mi madre se había colado en mi habitación, y me dijo.

-Juan, mi querido hijo, ya casi eres un chico mayor...- dijo mientras me abrazaba- en dos días ya cumples 13 añitos.
-Ya lo se mamá. Y estoy muy ilusionado por ello.

Realmente no lo estaba. No tenía con quien celebrarlo excepto con mi familia.

-¿Vas a invitar a algún amigo a la fiesta?
-¿Eh?- aquella pregunta me dejó petrificado; la gente de mi curso no quería saber nada de mi. Yo no existo para ellos, más que para ser el blanco de bromas, insultos y golpes.- N-no... prefiero que sea una fiesta solo para la familia.
-Como tu quieras cariño- dijo mi madre-. Buenas noches- dijo mientras me daba un beso en la frente.

Mi madre salió de la habitación. Entonces miré al ordenador. Me senté frente a el, y abrí la página de Marca, Cuánto Cabrón y miré mi correo. Nada interesante. Suspiré, y tan pronto como abrí esas páginas, las cerré y desconecté el ordenador. No tenía ganas de hacer nada, estaba demasiado cansado y necesitaba fuerzas para afrontar el día de mañana.

Me puse el pijama, me tumbé en mi cama y apagué la luz. Estaba casi seguro de lo que me pasaría mañana y pasado, el día de mi cumpleaños. Pero lo que no sabía, era que el futuro, por una vez, me iba a deparar algo realmente agradable.




Soy lesbiana.

Pacochef

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Re:[FanFic] Doce deseos más uno.
« Respuesta #1 en: 14 de Julio de 2012, 03:35:52 pm »
Primer Capítulo
Un extraño de ojos de fuego


Aquella noche no soñé nada. Extraño, ya que yo suelo tener innumerables pesadillas por noche. Me levanté y, como todas las mañanas, me preparé un tazón de leche con magdalenas. Me vestí y salí a la calle, preparado para afrontar el nuevo día. Pero entonces, como otras veces mi vecino Pedro (y uno de los creídos del curso), me llamó despectivamente:

-¡Eh, Juan! ¡Juan! ¡Gilipollas, ven aquí ahora mismo!

Yo no le hice caso y seguí andando. No quería que ya el día empezase mal. Pero el si, y vino corriendo hacia mi y me agarró del cuello y me dijo:

-Que pasa, colega- dije en su habitual tono sarcástico-. Te gusta ignorar a la gente, ¿eh? Pues yo creo que el único al que se debe ignorar es a ti. Prepárate en clase. Te espera un día muy largo, maricón- me advirtió entre risas-. Y que no se te curra hacer pellas, porque yo se donde vives, jajaja- me amenazó.

Tenía razón. El sabe donde vivo, puede venir a por mi cuando tenga ganas. Se alejó de mi, pero no sin antes escupirme en la cara. Busqué en mi mochila un pañuelo para limpiarme, pero no lo encontré. Miré a mi alrededor para ver si alguien me podía dejar uno. No había nadie. Me puse de rodillas en el suelo. Por mi mente pasaban todo tipo de pensamientos; deseaba con toda mi fuerza que la tierra me tragara, poder vengarme, y muchas otras cosas. Me levanté dispuesto a seguir el camino y volví a mirar a mi alrededor. Un chico... escondido en una esquina. ¿Quién sería?

-Chaval, por favor, ¿me puedes dejar un pañuelo?- le pregunté mientras me acercaba a el.
-Claro- dijo amablemente.
-Gracias- dije mientras me limpiaba-. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
-El suficiente para ver como es tu vida- suspiró aquel chico. Me llamaron la atención sus ojos. Parecían fogosos y tristes, como si una gran angustia llevase acumulada mucho tiempo-. Yo también se lo que es sufrir así- continuó aquel chico.
-¿Qué te ha pasado?- le pregunté con extrañeza.
-Muchas cosas tristes a lo largo de mi vida- dijo mientras sus ojos se volvían cada vez más tristes-. Lo peor fue la muerte de mis padres. Murieron hace años en un incendio.
-Vaya... lo siento mucho.

Suspiré. Eso si que es sufrimiento. No tiene punto de comparación con lo que a mi me sucede. Pero sigo sin saber quien es este extraño chico. Ni siquiera se su nombre. Debería preguntarle.

-Por cierto, ¿quién eres y como te llamas?
-Yo no importo.- dijo con decisión- El que importa ahora mismo eres tú. Durante los siguientes días, por el motivo de tu 13º cumpleaños, te sucederán cosas extrañas e increíbles que nunca serías capaz de predecir.

Lo que dijo me impactó; ¿cómo va a saber él lo que me va a pasar en el futuro sin ni siquiera conocerme? ¿Es adivino? Y lo más importante... ¿Cómo diablos sabe que voy a cumplir 13 años?

-¿Cómo sabes esas cosas sobre mi?- le pregunté cada vez más extrañado.
-Sé más cosas de ti de las que tú piensas- respondió calmado.- Ahora, creo que deberías irte, o llegarás tarde a tu último día, y creo que no te lo deberías perder.

Suspiré. Cuanto desearía no ir al colegio, pero si de verdad me iban a suceder algunas cosas, lo mejor era ponerme en marcha enseguida. Volví a coger la mochila y miré el reloj. Aún tenía tiempo de sobra. Pero decidí ponerme en marcha ya. Cuando iba a doblar la esquina, me detuve, para preguntarle a aquel extraño su nombre antes de irme.

-¡Eh! ¡Eh!- grité esperando a que se diese la vuelta.
-¿Si? Dime.
-Quisiera saber al menos tu nombre, antes de irme.- le dije con prisa.
-¿Mi nombre?- dijo mientras sonreía.- Llámame... Kimera.


Soy lesbiana.

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Re:[FanFic] Doce deseos más uno.
« Respuesta #2 en: 17 de Julio de 2012, 03:57:48 pm »
Capítulo 2
Lo desagradable... y lo extraño.


Kimera... que extraño nombre. Salí corriendo hacia el colegio. En 5 minutos estaba allí y nada mas entrar ya veía como iba a ser el día. Se me acercaron los creídos del curso, Pedro, mi vecino; Álex, el rubio de bote, el más popular del curso, como siempre, rodeado de guarrillas; y Diego, que la verdad no se cómo puede ser alguien de "importancia" con esa cabeza deforme y esos dedos largos y delgados. Prefiero no describir todo lo que me sucedió en este día. Sólo se que, cuando llegó la última clase, la que sería de arte si no fuese fiesta, estaba deseando morirme. Y ahí llegó la tragedia. Pedro y Diego estaban susurrando, pero entendí lo que decían.

-Diego, vamos a joder aún más a Juan. Tengo una idea.-dijo Pedro con una sonrisa burlona en los labios- Tú le dices que venga para aquí, y yo me pongo detrás de él. Después, mientras le entretienes, le pego un balonazo.-Concluyó señalando el balón que había traído Álex.
-Ok.- dijo Diego-¡Eh, Juan, ven aquí!
-No pienso ir allí.- dije con decisión.
-Tío, ven aquí o te rompo las piernas y te traigo hasta aquí.- me amenazó Pedro.
-Ya te he dicho que no pienso... aaaaaaggghh...

Maldición. Me había olvidado por completo de Álex, que se me había acercado sigilosamente por detrás y me había propinado un fuerte golpe en la nuca. Me puse de rodillas en el suelo agarrándome la nuca, ya que el golpe había sido muy fuerte. Pero entonces, Diego me dio un rodillazo en la espalda y me tiré hacia delante; pero fue mala idea. Los pupitres estaban muy pegados y me di en la cabeza contra uno de ellos. Todo estaba muy brillante y veía pequeñas lucecitas flotando alrededor de mi, y después todo se puso negro, hasta que me desmayé en medio de la clase. Lo único que pude ver y oír es a Diego acercándose a mi con su gran cabeza diciéndome:

-Ten cuidado con nosotros, Juan. Ten cuidado con nosotros.

Mientras estaba desmayado tuve unos sueños confusos, imposibles de describir, en los que aparecíamos yo y otras personas conocidas y desconocidas. De repente me desperté. Me costaba abrir los ojos, y no veía donde estaba. Oía unas voces pero no sabía a quienes pertenecían. De repente abrí los ojos y vi donde me encontraba. Estaba en la enfermería del colegio, y delante de mi se encontraban dos chicos que no conocía de nada. Estaban hablando entre ellos de algo que no entendía. De repente, uno de ellos dijo:

-Eh, Ángel, se ha despertado.
-Ah, pues si.- dijo el tal Ángel.
-Eeeeeooooo... bella durmiente, despierta.- dijo el otro sarcásticamente.
-Ay, mi cabeza... uf, como diablos llegué hasta aquí. ¿Y vosotros quienes sois?-les pregunté a esos dos extraños.
-Pues estás aquí gracias a un profesor. Y yo soy Ángel. Este de aquí es un muslito de pollo.- dijo riéndose mientras el otro le dio un codazo.- Vale, vale. Este es Mustal.
-¿Y por qué estáis aquí? ¿Para qué me venís a ver? ¿Y cómo...?
-Calma, calma, Juan...- interrumpió Mustal mi ráfaga de preguntas, y asustándome por segunda vez este día ¿Otro que sabía mi nombre?- Esas preguntas sólo tienen una respuesta: nos ha enviado Él.
-¿Él? ¿Quién es Él?- pregunté extrañado.
-Ya le conocerás.- dijo Ángel sonriendo.- Nos ha enviado a nosotros y a más personas como a Kimera, al que ya has conocido para prepararte para el momento en el qué...
-¡Eh eh, no hables de más!- interrumpió Mustal. -Lo siento, no te podemos explicar más.
-Vale.- respondí yo. -¿Cuándo se supone que le conoceré?
-Mañana.- me respondió Mustal.
-El día de tu 13º cumpleaños.- señaló Ángel.
-Sigo sin entender cómo sabéis todo eso de mi.- suspiré casi resignado.
-Eso si te lo puedo explicar.- dijo Mustal. -Él se prepara a fondo y aprende todo lo que tiene que saber sobre una persona a la que le va a... hacer ese regalo. Después nos transmite lo que aprendemos a nosotros, sus "aprendices".
-Y por eso yo, Mustal y Kimera lo sabemos todo sobre ti.- concluyó Ángel.
-De acuerdo, ya tengo todo bastante más claro.- dije aliviado de por fin saber como lo sabían todo sobre mi, pero aún estaba preocupado, ya que no sabía quién era Él.
-Bueno. Ahora descansa.- dijo Ángel. -Tienes que prepararte para mañana.
-De acuerdo... hasta ¿mañana?- pregunté, ya que no sabía si les volvería a ver.
-Si. Hasta mañana. Estaremos allí.- dijo Mustal.

Después, Ángel y Mustal salieron de la habitación y entró la enfermera. Me puso un poco de hielo y me tomó la información que siempre nos piden cuando vamos a la enfermería. Me dijo que no era nada sólo un pequeño golpe y una contusión, pero debía tratarlo con cuidado. Acto seguido, dejó queme marchase. Salí del colegio y me puse a andar hacia mi casa. Miles de pensamientos se agrupaban en mi mente. Estaba preocupado, pues no sabía ni quien era Él ni lo que quería de mi, pero estaba también impaciente por ver las sorpresas que me iba a traer el día siguiente. El día de mi cumpleaños.


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Re:[FanFic] Doce deseos más uno.
« Respuesta #3 en: 28 de Agosto de 2012, 01:47:12 pm »
Al llegar a casa mi madre ya se había enterado de todo. La habían llamado desde el colegio. Le tuve que explicar detalladamente lo que pasó, eso si, omitiendo que aquellos tres lo hicieron aposta para hacerme daño. Mi madre se quedó tranquila y me dejó en paz toda la tarde, en la que estuve encerrado en mi habitación viendo la tele y pensando en todo lo que me había pasado hoy, en Ángel, en Mustal, en Kimera, en esos tres "verdugos"... pero sobre todo, pensé en "Él". Me exprimí la cabeza pensando en quien podía ser esa criatura, que aspecto tenía y que era lo que quería de mi. Pero no se me ocurrió nada y me resigné a esperar al día siguiente para tener información.

Hacia las 17:00 de la tarde, hoy que llamaban a la puerta. No podía ser mi padre ya que sale de trabajar a las 20:00. No esperábamos visita, así que me asome a la puerta para ver quien, o quienes eran. Y la sorpresa que me llevé fue bien grande; ¡eran Ángel, Mustal y...! bueno, otro chico que no conocía. Oí a mi madre decir:

-¿Juan? Esta en su habitación. ¿Le conocéis?

Yo bajé las escaleras y me apresuré a contestar antes que ellos.

-¡Si, son compañeros del cole!

-Ah, bueno, podéis quedaros. ¿Os preparo algo?

-No, gracias.- dijo el chico que no conocía- Acabamos de merendar.

-Bueno, entonces da igual, divertiros.- dijo mi madre mientras se iba al salón.

-En realidad yo tengo hambre...- se quejó Mustal

-Calla.- le dijo Kimera con una sonrisa- No venimos a llenar la barriga.

-Y además estás gordo.- dijo Ángel de broma.

-Ya claro.- dijo Mustal sin mirarle- Bueno Juan, tenemos cosas de que hablar.- me dijo mientras subíamos a mi habitación.

-Una pregunta, ¿quién es el otro?- pregunté señalando al chico de pelo marrón con flequillo corto.

-Ismael. Isma para abreviar.- dijo mientras cerraba la puerta- Hemos venido para hablar del día de mañana. Ya sabes, tu cumple y tal... te vamos a explicar más o menos como va a ir la cosa, solo que sin revelarte nada "importante".

-Pues tú dirás. Porque yo no tengo ni idea de nada.- repliqué encogiéndome de hombros- Me he estado rompiendo la cabeza para intentar saber algo, pero no se me ha pasado nada por la cabeza; tengo muchas dudas.

-¿Cuáles son tus dudas?- dijo Mustal mientras veía un póster que tenía en la pared.

-Si podemos las responderemos.- añadió Ángel. Kimera estaba sentado en mi cama y miraba a la ventana. Después miró hacía mi y me guiño el ojo. A saber porqué.

-Bueno... en primer lugar- dije cogiendo aliento, pues no sabía muy bien como decirlo- me gustaría saber quién es "Él". En segundo lugar, cuál el su aspecto; y por último, saber que diablos quiere de mí.

-Las 2 primeras preguntas- empezó Isma- las puedo responder "a la vez". Él es una persona, por decirlo de alguna manera, que busca la felicidad en todas las personas. Su nombre no te lo podemos decir, a la vez que su aspecto. Pero te aseguro que no es ningún monstruo, o dragón o troll de las cavernas...

-Bueno, lo de troll...

Todos nos reímos de la ocurrencia de Ángel. Al final iba a resultar que esa cosa era una persona normal y corriente. Y eso fue lo que pregunté.

-Entonces, ¿es una persona?.

-No.- dijo Kimera secándose las lágrimas de tanto reírse.- No es una persona. Lo que Isma quería decir es que no es una criatura fantástica, por así decirlo.

-Ah. Sigo sin entender nada...

-Ya lo entenderás- dijo Mustal- En cuanto a lo que él quiere de ti, es otra cosa que también sabrás mañana. Como ya te dijimos en la enfermería, será un regalo.

-Bueno. Antes de nada quiero decir una cosa.- dije. Quería tener claro que todo esto era de verdad.- No es que no os crea, ni nada, pero... ¿me podéis demostrar que es verdad?

Kimera sonrió, y estiró una mano, mientras decía:

-Ya te lo dije. No es una persona normal. Tiene poderes sobrenaturales. Y esos poderes, nos los transmite a nosotros.

De repente, en su mano se formó una llama azul que elevó un poco. Ángel hizo que la llama se rodease de electricidad, mientras que Mustal empezó a hacer que la llama se empezase a hacer más grande. Isma, de repente hizo que el espectáculo acabase. De alguna manera hizo desaparecer todo. Yo me había quedado boquiabierto. Ahora si que les creía, pues sabía que lo que había visto era real. Isma sonrió y dijo:

-Kimera controla el fuego, y Ángel la electricidad. Mustal puede crear ilusiones y hacer que sean reales, mientras que yo puedo neutralizar esos poderes.

Yo seguía tan sorprendido que no le pude responder. Les pareció normal, ya que para ellos era normal que una persona se quede absorta en su espectáculo. Entonces Kimera empezó a hablar de su vida y después nosotros le imitamos. Para cuando se fueron ya era bastante tarde y me fui a cenar.

Aquella noche no pude dormir, ya que esperaba impacientemente el día siguiente. El día de mi cumpleaños.


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Re:[FanFic] Doce deseos más uno.
« Respuesta #4 en: 29 de Agosto de 2012, 02:46:41 pm »
Capítulo 4: Revelación

Me desperté temprano. A las 8 de la mañana. Supongo que la impaciencia no me dejaba dormir. Como estaba seguro de que no iba a poder dormir más me fui abajo, preparé el desayuno y me fui a ver la tele. Que aburrimiento, nada que hacer. Solo podía esperar e imaginarme lo que podría ocurrir. Pensé de todo. No quería dejar ninguna opción sin contemplar. Y se me ocurrió que a lo mejor era algo malo lo que me quería hacer esa "criatura". Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Era mejor no pensar en eso.

Hacia las 12 empezaron a llegar familiares para la comida. Yo estaba esperando a que vinieran Ángel, Isma, Mustal y Kimera. Había convencido a mi madre para que les dejase venir. Al fin y al cabo, eran las únicas personas que me habían venido a visitar a mi en bastante tiempo. A las 13:30 exactas (el reloj de mi casa acababa de sonar) llegaron ellos.

-Chicos- les susurré por lo bajó- comportaros como personas normales porque si no...

-¿Por quién nos tomas?- dijo Isma algo ofendido.

-Por el mayor fan de Digimon del año.- respondió Mustal sarcásticamente, sacándonos a todos una gran carcajada de la boca.

-Bueno, me refiero a que os comportéis como si fueseis compañeros de cole. Decid que sois buenos estudiantes, que os lleváis bien conmigo y todos esos rollos.

A las 14:00 ya estábamos todos y empezamos a comer. El centro de la atención eramos nosotros; yo por mi cumple y ellos por las tonterías de "¿Caes bien a tus compis? ¿Sacas buenas notas?" Chachara, chachara y chachara... Y además Ángel se llenó la barriga. Al llegar al postre ya no podía más.

-Ángel, no hemos venido a llenar la barriga. Vas a engordar.- dijo Mustal con la sonrisa más burlona que jamás había visto.

-Uff, cállate, no se por qué habré comido tanta carne.- le respondió mientras intentaba tomar un poco de helado.

-La venganza se sirve fría.- le atacó Mustal de nuevo- No lo olvides.

-¿Entonces la venganza es del helado?- murmuró Ángel. Parece que está delirando.

Después de comer pasamos a regalos y tal. Después todos se fueron al salón a charlar. Nosotros nos fuimos a la habitación. Estaba nervioso. Y así lo notaron ellos.

-Tranquilo- dijo Kimera intentando relajarme- No es nada del otro mundo.

-Kimera... si esto no es nada del otro mundo, ¿entonces me puedes decir que es lo diferente para ti?- bufó Isma mientras abría la puerta.

Ángel entro el último y cerró la puerta. ¿Y ahora qué?

-Pues eso... ¿Y ahora qué?- pregunté.

-Pues, ahora... hay que llevarte junto a él.- dijo Ángel encogiéndose de hombros.

-¿Y cómo, si se puede saber?

-Pues primero hay que llamarle, y después es él el que nos lleva hasta allí.- respondió Isma como si fuese lo más fácil del mundo. Mustal pareció adivinar mis pensamientos.

-Que no te quede esa cara. Es algo muy sencillo. Nosotros nos podemos comunicar con él.

Acto seguido, cerro los ojos. Debía de estar llamando a él, él... ya no se ni como llamarle. Un minuto después volvió a la tierra. Abrió los ojos, y como un comisario nos comunicó:

-Bien. Ya está hecho en unos instantes nos teletransportará hasta allí.- nos informó nuestro comisario.

-Bueno agárrate fuerte.- me avisó Kimera.

-¿Y eso porq...?

No me dio tiempo a acabar la frase porque de repente una especia de remolino me absorbió, y al momento me encontré flotando en un espacio. Estábamos subiendo hacia arriba, muy hacia arriba, como si este túnel fuese infinito. Pero entonces, salimos de golpe del torbellino, tan rápido como habíamos entrado. De repente, nos encontramos en un gran salón. Era realmente grande, como un palacio. Había grandes columnas que creaban soportales y el suelo era de un mármol reluciente. Paredes, columnas y lámparas tenían trozos bañados en oro. En el centro del salón había una especie de pirámide maya. Me explico; era como esas pirámides, con escaleras por los cuatro lados, pero bastante más baja. En el centro se elevaba una especie de trono.

Lo que más me llamó la atención de la sala no fue la decoración, si no la cantidad de gente que había allí. Eran cientos de personas que iban de un lado para otro o que se teletransportaban a cualquier lugar. Se nos acercó un grupo de 3 personas. Una era chica y los otros dos hombres (no iban a ser animales). Uno de los chicos nos habló;

-Que hay. ¿Este es vuestro ejemplar?

-¿Ejemplar?- contesté preocupado. A lo mejor era como un ejemplar de pesca, me pescaban, me traían aquí y...

-No seas tonto Pako.- Ángel me sacó de mis pensamientos- Sabes perfectamente de que va esto.

-Perdona, hombre.- entonces se dirigió a mi- Soy Luispako, Pako para los amigos.

-Yo soy Shark. Pero prefiero que me llamen Yuri.

-Yo Suprem. Y prefiero que me llamen, eh... Suprem.

-Pero, ¿no es lo mismo?- repliqué a Suprem

-Déjala.- dijo Isma riéndose- Solo te quiere tomar el pelo.

-Y creo que lo conseguí- dijo Suprem riéndose- Bueno, ya está. Encantada de conocerte...

-Juan.

-Entonces, este es el chico que os mandó traer M...- iba a decir el nombre, pero una mirada de KImera le hizo callara- ¿Es el que os mando traer?

-Si.- contestó Mustal- Es buen chaval, no se como puede tener problemas si es muy enrollado.

-Pues parece que lo habéis traído rápido.- dijo Yuri- Nosotros tenemos que irnos hasta Granada a por una chavala. Estamos esperando a Ciro.

-Pues pasadlo bien.- dijo Isma- Nos vamos, que ya nos debe de estar esperando.

-¡Adiós!- contestaron Suprem, Yuri y Pako al unísono.

Nos dirigimos hasta la pirámide, y empezamos a subir las escaleras. No eran muchas, pero era un poco cansado. Cuando llegamos a la cima me dijeron que diese un paso hacia delante. Y eso hice.

-Llámale.- me murmuró Kimera.

-Ems... ¿hola?

-Más fuerte jod... venga.- dijo Ángel impaciente.

-¡HOLA! ¡Ya estoy aquí!

De repente, se empezó a acumular energía en el centro y apareció Él. Cuando le vi el rostro supe que no era exactamente un humano. Tenía el rostro transparente y azulado. Todo el cuerpo era transparente y azulado, y se suspendía en el aire. Pensé que era un holograma, pero mis compañeros me dijeron que era su aspecto. No era ni una proyección ni un holograma. Entonces se dirigió a mi.

-Bueno, lo primero de todo; felicidades.

-Gracias.

-Segundo. Ya conoces a los cuatro pesad... jovenes que te han traído hasta aquí. Les debes mucho. Y el porqué de tu presencia aquí, ya te lo han "explicado". Sabes que te voy a hacer un regalo.- yo asentí como un buen chico.

-Y tercero y no menos importante. Yo se como te llamas pero tu no sabes como me llamo yo. ¿Verdad?

-En efecto. Me gustaría saber su nombre. Nadie me lo ha dicho.

-Trátame de tú.- dijo mientras sonreía. Después cogió aire y respondió la segunda duda más importante; su nombre.

-Mi nombre es... Melkor.


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