Autor Tema: The Last Trainer  (Leído 723 veces)

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Akira_Blaze

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The Last Trainer
« en: 30 de Septiembre de 2011, 11:48:53 pm »
Holaa. Siento no haber podido conectarme más, pero he estado bastante ocupada con los estudios (sobre todo con los de mi hermano, que es vago como él solo). Se me ocurrió escribir un Fic y, hale aquí estoy. Ahora posteo el Prólogo y el primer capítulo de mi parida Fic.

                                               Pokémon:
                                          The Last Trainer


Prólogo

   Hay varios mundos paralelos al nuestro. Uno de ellos es el Mundo Pokémon, comandado por el legendario Arceus, dios de los Pokémon.

Él nació de un huevo que estaba en medio de la nada. Tras ver el eterno vacío, creó el Mundo Pokémon con su enorme poder.

Después, creó a los Pokémon. Ellos eran criaturas con poderes cuyo instinto de lucha estaba ligeramente elevado a los demás. Al derrotar a alguien, subían de nivel y algunos evolucionaban al llegar a cierto nivel, al tocar algún objeto o tener una gran amistad con alguien.

 A cada uno le dio el poder de uno o dos elementos existentes: Planta, Fuego, Agua, Normal, Volador, Siniestro, Hielo, Lucha, Dragón, Psíquico, Roca, Tierra, Eléctrico, Acero, Veneno, Fantasma y Bicho.

Tras hacer eso, viajó a nuestro mundo y, al ver a los humanos, se llevó a algunos y creó un mundo paralelo al de los Pokémon donde ambos vivirían en completa armonía.

Una tradición de ese mundo era que los humanos, al tener 10 o más años, podían salir a vivir aventuras con sus Pokémon, persiguiendo el sueño de ser el mejor Entrenador, Coordinador, Criador, etc…

Los humanos y los Pokémon hicieron fuertes lazos en esas aventuras, entendiéndose a pesar de no hablar un mismo idioma, uniendo fuerzas por perseguir su sueño.

Pero no todo es felicidad. Hay humanos que se aprovechan de los Pokémon y los tratan como herramientas deshechables, usándolos y deshaciéndose de ellos cuando terminan de serles útiles.

Sin embargo, y gracias a los que se amistaron con los Pokémon, los demás no están dispuestos a esa clase de planes e intentan detenerlos viviendo una gran aventura en la que tendrán que contar con la ayuda de los Pokémon trabajando como si fueran uno.

Esa es la experiencia que vivirá cierta muchacha de apariencia normal, pero de bravo corazón…




Capítulo 1:
¡Empieza la aventura!


Era un día como otro en Pueblo Folklor, en la región Alpha. En una pequeña casa, blanca como la cal, con tejado de pizarra, dormía una chica en una gran cama, totalmente tapada por unas sábanas turquesas. Era alta, de piel morena, con un pelo de color castaño claro, cuyos rizos caían gracilmente. Sus ojos almendrados estaban cerrados suavemente por sus párpados. Entonces, un sonido estridente, molesto, inquietante, venido del peor castigo arcano posible, despertó el dulce sueño de la muchacha:

Ti, tiririrí, tiririrí, tiririrí…

-… Pero… ese sonido es…- dijo con voz suave la muchacha.

Abrió los ojos lentamente. Allí estaba, el maldito causante de tal semejante tortura: el despertador digital de la chica. Marcaba las 7: 45.

-¡Aaah! ¡Oh, no! ¡Llego tarde, llego tarde!

 La muchacha se levantó corriendo de la cama y se vistió lo más rápido y bien posible, o sea, fatal. Tras unos intentos más, logró vestirse correctamente: camiseta de manga corta blanca, chaleco sin mangas y corto de color azul marino, vaqueros cortos y unas deportivas azul marino con cordones celestes. Para rematar, se puso una gorra con visera celeste que contrastaba con su vestuario.
Una vez vestida correctamente, corrió como una loca escaleras abajo, llegó hasta la cocina y dijo rápidamente:

-Buenos días, mamá. Buenos días, papá.

Se tomó de un sorbo la leche caliente que reposaba en un largo vaso.

-Al fin te levantas, Akira. Creía que te ibas a despertar mañana- dijo una mujer mayor, de unos cuarenta años, castaña como la muchacha y de los mismos ojos castaños.

-¿Por qué no me habéis despertado?- se quejó mientras le  daba el mordisco final que hizo que su tostada de mantequilla pasase a mejor vida.

-Es el último día de clase. Tampoco te va a pasar nada- dijo el padre, de pelo negro como el azabache y ojos castaños.

Akira cogió la última tostada que reposaba es el plato y se la metió en la boca.

Cogió su ligerísima mochila de diez kilos y se la subió a la espalda.
   
-Ajta luego, mamá y papá. Tengo que jalir pitando hajia el injtituto. ¡Adioj!- Akira se despidió sin quitarse la tostada de la boca.

Corrió rapidamente mientras devoraba su tostada. Si su madre la veía, la castiaría por correr comiendo. Llegó hasta una casa y paró en seco. Llamó a la puerta y esperó. Una chica de pelo rubio como el oro, ojos azules como el mar, una piel pálida y  una sonrisa pilla en su boca.
   
-Tienes migajas de tostada por toda la cara- dijo ella, intentando aguantar la risa.
   
-¡Rayos! Gracias por avisarme, Celia- ella se limpió rápidamente.

Las dos chicas corrieron hacia el instituto, apresurándose para no llegar tarde el último día de clases. Sí, al día siguiente comenzarían las vacaciones de verano.
   
-Oye, Akira. ¿Qué vas a hacer durante este verano?- preguntó Celia.
   
-Deprimirme y ver por la tele cómo todo el mundo se convierte en entrenador Pokémon y yo me quedo aquí pudriéndome- se quejó Akira.
   
-No te deprimas, Akira. Lo que pasa es que en esta región los Pokémon están a muy alto nivel y es casi imposible conseguirlo. Lo que deberías hacer es viajar a otras regiones y conseguir allí a tus Pokémon.
   
-Sí, pero mis padres creen que es muy peligroso. Nadie me comprende- suspiró Akira.

Caminaron hacia el instituto. Tras seis largas horas de trabajo, charlas y algunas burlas de los compañeros, al fin la directora dio su discurso de fin de curso:
   
-Hemos estado casi un año entero juntos. Habéis hecho un gran esfuerzo. Bueno, algunos- una mirada indiscreta se posó en los rostros de los típicos matones de turno (alias canis)-. Al fin, el camino ha terminado. Podréis tener un gran período de descanso  para perseguir vuestros sueños sin interrupciones y…
   
-BLA, BLA, BLA…- se quejaron los demás .
   
-… Bueno…- siguió la directora, un poco avergonzada-… ¡Felices vacaciones, alumnos!
   
-¡¡¡HURRA!!!- los alumnos salieron del salón de actos al tropel.

Durante el camino de vuelta, Celia y Akira empezaron a charlar animadamente.

Llegaron hasta la casa de Celia, la cual se quedaría también todo el verano en Alpha. Después de despedirse de ella, se fue hacia su casa, suspirando. Un pequeño Rattata salió de un arbusto y se escondió en su madriguera.
   
-Algún día… algún día seré la mejor Entrenadora de todos los tiempos- murmuró Akira mientras lo miraba con cariño.

Entró en la casa. Sin embargo, un fuerte ruido la asustó:
   
-¡¡¡Felicidades, Akira!!!
   
-WTF?!
   
-Akira, estamos muy orgullosos de tu gran esfuerzo en los estudios- dijo su madre.
   
-A pesar de que tus sueños no podían hacerse realidad- continuó su padre.
   
-Por eso… hemos decidido darte esto- dijo su madre, entregándole a su hija una pequeña bolsita.
   
-Hay mucho dinero… y un boleto para un viaje en avión - se asombró Akira, al abrirla- ¿Para qué es?
   
-Para tu viaje a Kanto- dijo su padre.
   
-WTF?! ¡¿Kanto?!
   
-Sí, Akira. Puedes ir a Kanto a vivir una “aventura Pokémon”. Allí, los Pokémon tienen un nivel más bajo y te será más fácil atraparlos. Incluso te dejamos que vayas a otras regiones si el dinero te puede dejar ese capricho. Hemos hablado con el Profesor Oak, el Profesor Pokémon de esa región, y hemos quedado en que te dará tu Pokémon inicial - señaló su padre.
   
-¿En… en serio?- preguntó Akira, con los ojos brillantes.
   
-Lo decimos en serio- sonrió su madre-. Mañana sale un avión hacia Kanto.
   
-No… no puedo… no puedo creerlo…- Akira corrió a abrazar a sus padres-. Gracias. ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Millones de gracias!
   
-Deja de darnos las gracias y ponte a hacer las maletas.

Akira salió corriendo a su cuarto. Abrió un enorme armario de madera y sacó una maleta verde fosforito. Llamaba mucho la atención, pero bueh. Metió de todo: ropa de paseo, ropa de noche, camisón, bañador, neceser, ropa interior, maquillaje, libros… vamos, de todo. Después, tocó lo más importante para Akira, su corazón, su alma, su objeto más valioso: su bolsa. Era una bolsa azul, casi normal. Pero dentro cabían muchas más cosas de las que aparentaba. No solía llevarlo por miedo a perderlo, pero era una ocasión especial, había que reconocerlo.
Tras tener todo preparado, bajó a la cocina a comer. Pollo asado con patatas. Un excelente menú. ¿Qué de dónde sacaron el pollo si estaban en el Mundo Pokémon? Bah, detalles sin importancia. Lo que importa es que era la comida favorita de Akira, sólo superada por la pizza. Tras ese almuerzo, Akira se conectó al Messenger para hablar con Celia:

.:Akira the Best:. dijo: ¡No te lo vas a creer lo que voy a hacer este verano!

Princess of Shadow dijo: Adivino: deprimirte y ver por la tele cómo todo el mundo se convierte en entrenador Pokémon y tú te pudres en tu casa.

.:Akira the Best:. dijo: Has fallado xD. Me voy de viaje a Kanto.

Princess of Shadow dijo: WTF? ¡¿Kanto?!

.:Akira the Best:. dijo:
Voy allí a ser la mejor entrenadora Pokémon.

Princess of Shadow dijo:
¡No me lo puedo creer! Al fin harás tu sueño realidad. ¿Me conseguirás un Pokémon tipo Agua? Porfa…

.:Akira the Best:. dijo:
Ya veremos ¬¬. Por si acaso, le sacaré fotos a los Pokémon tipo Agua para dartelas ^^.

Princess of Shadow dijo: Pero si vas a Kanto, no nos veremos en una temporada. No te pasará nada, ¿no?*.*…

.:Akira the Best:. dijo:  No te preocupes por mí. Además, voy a viajar a otras regiones Pokémon. ¡Quiero verlos a todos! Pero no te preocupes, no me voy a morir ni nada (espero) o.O

Princess of Shadow dijo: Más te vale xD. Bueno, me tengo que ir. ¡Dew, Dewgong!^^

.:Akira the Best:. dijo: Bye!^^

Akira apagó su portatil. Hecho esto, decidió escribir en su diario, además de meterlo en el bolso. Sí, ella tenía un diario en el que contar sus experiencias, emociones y…
   
-¡Oye, que esto no es un diario! Son mis memorias.

Lo mismo es.
   
-Grrr…

Vale, vale, son tus memorias…
   
-¿Lo ves? No es tan difícil.



Bien, las horas pasaron rápidas y veloces. Cuando quiso darse cuenta, eran las 23: 30. Se acostó tras darle las buenas noches a sus padres. Su última noche en Alpha. Estaba a punto de comenzar su aventura.
   
-No puedo dormir… pero tengo que descansar para mañana…- decía.

Poco a poco, los ojos de Akira se fueron cerrándose, hasta que al fin cayó en las dulces garras del sueño.

A la mañana siguiente, Akira se despertó a las 7:00… ¡por voluntad propia! Algo que no había hecho desde… nunca. Cuando sus padres se levantaron unas cuatro horas después, quedaron atónitos al ver a Akira vestida, con la bolsa y la maleta.
   
-Akira… ¿eres tú? ¿No eres un espejismo?- preguntó su padre, restregándose los ojos.
   
-La misma que viste y calza.

Después de que sus padres desayunaran, con la ayuda de Akira, que le era imposible resistirse a una tostada de aceite de oliva, se vistieron y llevaron a Akira al aeropuerto. El vuelo hacia Kanto salía en media hora.
   
-Que tengas suerte, Akira- se despidió su padre.
   
-Envíanos una postal- dijo su madre.

Al fin, tras largas despedidas, Akira metió su maleta en el portaequipajes y subió al avión. Por fin (¡Aleluya!) despegó sin problemas. Akira miraba por la ventanilla, observando el cielo azul. De vez en cuando veía a los Swablu, incluso algún que otro Altaria volaba magestuosamente con sus alas parecidas a nubes.
   
-Vaya, es increíble…

Akira, para entretenerse, miró todo lo que tenía en la bolsa: su diario cuaderno donde estaban escritas sus memorias, su cámara de fotos, si mp3 y su cartera. Aún cabían muchos objetos más, por muy imposible que pareciese.  Pequeño por fuera, inmenso por dentro. Sacó su mp3, se puso los auriculares y empezó a elegir alguna canción que escuchar.
   
“Llegaré a ser el mejor
El mejor que habrá jamás…
¡Pokémon!”

   
-¡Uf, cómo detesto esta canción! La voy a borrar.
   
“Canción borrada”
   
-Mejor escucharé esta.

“La mano arriba,
Cintura sola,
La media vuelta.
¡Danza Kuduro!”

   
-¡Mucho mejor!

Y así, el avión se dirigió hacia la región Pokémon que daría comienzo a la entrenadora Akira: Kanto.

Akira creía que sería una aventura normal: capturar unos Pokémon, ganar Gimnasios y ser la Campeona de la región. Pero algo más la esperaba… una aventura que nunca olvidaría.

*****************************************************************

Aquí termina el Prólogo y el capitulo 1. Comentarios, críticas y demases en su tema correspondiente:
http://www.pokexperto.net/foros/index.php?topic=23367.0



Akira_Blaze

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Re:The Last Trainer
« Respuesta #1 en: 01 de Octubre de 2011, 04:01:38 pm »
Capítulo 2, terminado (no me hago cargo de daños psicológicos, ea  >>)

Capítulo 2:
    ¡Hola, Kanto!


La historia empieza en Kanto, el 22 de junio. El día empezaba bien para todo el mundo.
   
-¡¿CÓMO QUE HAN PERDIDO MI EQUIPAJE?!

Bueno… menos para Akira.
   
-S-s-señorita, lo s-sentimos m-mu- mucho, pe-pe-pero al parecer, alguien ha-ha robado s-su maleta…- dio el asustado señor.

Akira miraba con su mirada asesina al guardia. ¡Toda su ropa! ¡Sus libros! ¡Todo a hacer puñetas!
   
-Como pille a ese ladrón… como lo pille… COMO LO PILLE…

La furia de Akira iba en aumento y el encargado estaba muerto de miedo. Cuando parecía que iba a explotar…
   
-¡Bueno, al menos no se ha llevado mi bolsa! ♪- dijo Akira con voz cantarina.
   
-WTF?!
   
-Me piro. ¡Adiós!

Akira salió fuera del aeropuerto y miró a su alrededor. Era un paisaje que desconocía: Kanto. Caminó por un sendero hasta llegar a Pueblo Paleta.
   
-Según mis padres, el Profesor Oak debería estar en este laboratorio- dijo Akira mientras se acercaba a un laboratorio blanco y con la puerta de madera abierta.
   
-¿Hola? ¿Hay alguien?- preguntó al entrar.

Pero nada, no había nadie en ese lugar. Akira salió del edificio y caminó un poco. Entonces, vio un buen montón de hierba alta.
   
-Según me han dicho, la hierba alta es hogar de los Pokémon salvajes- musitó Akira.

Entonces, un poco de maleza se empezó a mover.
   
-¡Ahí hay algo! ¡Un Pokémon!- dijo Akira, intrigada.

La muchacha se acercó para intentar atrapar a ese Pokémon, aunque fuese metiéndolo en la bolsa. Paso a paso, cada vez estaba más cerca de la hierba alta. Sólo un paso más y la pisaría. Entonces…
   
-¡Miu!

Un Pokémon parecido a un embrión de gato, pero mucho más lindo, salió de la maleza. Su cola era muy larga y tenía dos ojos grandes y azules, además de dos orejitas gatunas. Su cuerpo estaba cubierto por fino pelo rosado y corto, tanto,  que parecía no tenerlo. Miró a Akira a los ojos y se marchó. Ella, mientras tanto, se había quedado embobada viendo al lindo Pokémon. Pero unos gritos la sacaron de su hipnosis.
   
-¡Vuelve a tu Pokéball, bellaco!
   
-¡Chaarr!

Akira se giró para ver lo que ocurría. Entonces, una criatura parecida a una lagartija naranja y bípeda, de ojos grandes y azules y una llama en la punta de su cola, se abalanzó a por Akira y se agarró a su cara.
   
-¡Aaah! ¡Quítamelo, quítamelo, quítamelo!- gritó Akira, asustada.
   
-¡Chaar!- gritó la criatura.
   
-¡Te he dicho que vuelvas!- gritó un anciano de pelo gris, bata blanca y una Pokéball en la mano.
   
-¡Chaar, mander!- la criatura encaró al desconocido.
   
-¡Fearow, usa Golpe Aéreo!- gritó el viejo.
   
-¡Fearr!

Un ave de plumas marrones, con la parte trasera de las alas de un color más claro,  cresta roja y largo pico, se abalanzó a por el lagarto.
   
-¡Chaar!- chilló la criatura, recibiendo el golpe.
   
-Ahora, vuelve. A no ser que quieras que Fearow te ataque de nuevo- dijo el anciano, apuntandolo con la Pokéball.
   
-Charr…- al parecer, la criatura no estaba dispuesta a rendirse.
   
-¡Oye, parad!

Akira  se colocó entre los dos enfrentados y le dijo al anciano, con gran enfado:
   
-¡Deja ya de atacarle! Sólo quiere salir un rato. Tomar el aire fresco no es malo para un Pokémon. ¡Déjale en paz!

El viejo miró a Akira, sorprendido, mientras que el lagarto se escondía entre sus piernas.
   
-Ahora que lo dices, muchacha, tienes razón. Charmander sólo quería tomar un poco el aire, después de estar todo el tiempo encerrado. Pero ahora mismo lo necesito. Dos Entrenadores van a escoger a su Pokémon inicial y él es uno de ellos- dijo el anciano.
   
-¿Les das a los Entrenadores los Pokémon iniciales? Eso significa que tú eres…
   
-El Profesor Samuel Oak. Correcto, señorita, aunque me suelen decir Profesor Oak, o a veces, Oak a secas.

Akira estuvo a punto de decir algo, pero Charmander se subió a su hombro y ronroneó.
   
-¡Le caes bien! Bueno, a lo mejor podemos llevarlo a mi laboratorio sin necesidad de meterlo en la Pokéball.

Ambos fueron al laboratorio que antes había sido visitado por Akira, sólo que esta vez había dos chicos allí.

El primero tenía una camiseta de manga corta blanca, un chaleco sin mangas de color rojo, gorra roja, vaqueros y deportivas. Tenía el pelo marrón y unos ojos de iris tan oscuro, que en vez de marrones parecían negros.

El otro llevaba una sudadera azul marino, unos pantalones piratas de color café y unas deportivas negras. Su pelo era de color café y tenía una expresión fría. Miraba a Akira con sus misteriosos ojos verdes.
   
-¿Quién diablos es ella?- preguntó.
   
-Soy a la que tienes que dar las gracias por haber recuperado a uno de los tres iniciales- dijo Akira, señalando a Charmander, con cierto orgullo.
   
-Pero mira que eres charlatana…- murmuró el muchacho.
   
-¡Oye!
   
-Blue, no te comportes así- dijo el otro muchacho.
   
-Blue, opino lo mismo que Red- se quejó Oak.
   
-Bah.
   
-Bueno, sigamos. Vais a salir de aventuras por la región, por lo que tendréis que llevar un Pokémon. Aquí están los tres a elegir: Charmander- señaló a Charmander-, Squitle- sacó de la Pokéball un Pokémon parecido a una tortuguita azul, de caparazón marrón y cara sonriente- y Bulbasaur- sacó de otra Pokéball un reptil bípedo, con dos orejitas , de piel azul con manchitas verdes y un gran bulbo verde en su espalda.
   
-¡Vaya, los tres son muy cutes!- dijo Akira, sonriente.
   
-Charlatana…- murmuró Blue.
   
-… Grrr…- si las miradas matasen, Blue se habría muerto.
   
-¡Yo elijo a Bulbasaur!- dijo Red, metiéndolo en su Pokéball-. Me cae bien.
   
- El primer gimnasio de Kanto es de tipo Roca, por tanto Charmander es una pésima elección. Elijo a Squitle- Blue hizo lo mismo que Red.
   
-En ese caso… ¡que os vaya bien!- dijo Oak.

Los dos muchachos se marcharon. Charmander, aún en el hombro de Akira, luchaba por contener las lágrimas.
   
-Pobrecillo- le consoló Akira-. No te quieren por no ser útil en los primeros gimnasios, ¿verdad?
   
-Charr…- gimoteó el Charmander, volteando su cara hacia otro lado para que no le viesen llorar.

Entonces, Akira recordó el por qué de su visita a Kanto.
   
-Profesor… Oak, verás, he venido de una región muy lejana, llamada Alpha…
   
-¿Alpha? ¿Entonces eres la chica que quería ser entrenadora?- preguntó Oak, sorprendido.
   
-¡Exacto! Por eso, quería pedirle si me dejaba escoger a un inicial…- continuó Akira.
   
-Si quieres, puedo ir a ver si tengo más Squitle y Bulbasaur. Creo que tengo algunos en…
   
-No. Los dos chicos que entraron aquí no pidieron dos Bulbasaur o dos Squitle.
Haré lo mismo- alzó a Charmander y lo miró a los ojos-. Elijo a Charmander.
   
-¡¿Charr?!
   
-¿De verdad quieres a ese Pokémon? Te será más difícil avanzar…- le dijo Oak, preocupado.
   
-¿Sabe, Oak? Hay muchas cosas que me gustan: los helados, las aventuras, el Messenger. Y entre mis gustos, se encuentran los retos. ¡Me encantan! Te complican la vida, sí, pero una vez los superas, una sensación de orgullo te llena el corazón.

A Charmander le brillaban los ojos. Akira siguió con si discurso:
   
-Este Charmander… sé que tiene un poder especial. Sé que en lo más profundo de su ser habita el poder de un dragón. Y es por eso que esta lagartija con fuerza de dragón se merece un nombre: Draco. ¿Qué te parece? ¿Te gusta tu nueva identidad, Draco el dragón?
   
-¡Char! ¡Char, char!- asintió el Charmander.
   
-A partir de ahora, te llamarás Draco. Y siempre, siempre, estarás conmigo.

Acto seguido, guardó a Draco en su Pokéball.
   
-Bueno, allá tú. Si quieres elegir a Charmander…
   
-Draco- corrigió Akira.
   
-… Eso, Draco. Si quieres elegir a Draco, por mí, vale. Aunque me parece muy bien lo que has hecho por él. Seguro que os llevaréis como uña y carne.
   
-No lo dudes- sonrió Akira.
   
-A los otros chicos se los entregué antes, pero te lo tengo que dar a ti. Mira- Oak le enseñó un cinturón, cinco Pokéball y una maquinita.
   
-¡Que cinturón tan cool! ¡Y una consola!
   
-No es un cinturón normal. Puedes colocar a seis Pokéball en él y así tener a mano a tu Equipo Pokémon. Las demás… no sé dónde las puedes meter.
   
-En mi bolso cabe de todo- concluyó Akira.
   
-… Ok… (cada día que pasa veo cosas más raras). Este aparato NO es una videoconsola. Es un PokéDex. Sirve para almacenar la información de los Pokémon que avistas. Inténtalo con Charma… ¡esteee! Draco.
   
-¡Oki doki!

Draco salió de la Pokéball. En la pantalla de la PokéDex apareció un mensaje:

    Charmander: El Pokémon Lagartija.
La cola de Charmander tiene una llama que expresa su estado. Cuando está enfermo, se hace más pequeña y crece cuando su salud es buena.


-¡Wow, es genial!- dijo Akira.
   
-Puedes comprar más Pokéball en las tiendas, pero por ahora son cinco. Seis, contando la de Draco. Un Equipo Pokémon consta de seis Pokémon, los mismos que puedes llevar en tu cinturón.
   
-Guay.
   
-Bien, empieza tu aventura Pokémon. ¡Que tengas suerte!- la despidió Oak.

Akira salió de allí con Draco a su lado. No le importaba haber perdido el equipaje. No le importaba que un Pokémon extraño desapareciese cuando estaba a punto de atraparlo. No le importaba que Blue la llamase “charlatana”. No le importaba que Draco tuviese desventaja en los primeros gimnasios. Lo que le importaba es que tenía a su primer Pokémon y empezaba una aventura que quedaría grabada en su mente y ni siquiera la muerte podría borrar.