Autor Tema: Pokécidio (Título semi provisional)  (Leído 594 veces)

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Gñé

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Pokécidio (Título semi provisional)
« en: 04 de Junio de 2011, 05:19:17 pm »
En este fic los Pokémon son exactamente como los conocemos. Los que son muy diferentes son los humanos. Algunos no quieren a los Pokémon. Otros les son indiferentes y otros tienen ideas raras.

He tratado de que no sea obligado leer otro fic que hay páginas atrás. (http://www.pokexperto.net/foros/index.php?topic=12178.0) pueden hacerlo para comprender mejor algunas cosas, pero no es indispensable. No es una secuela, pero bueno. Es mucho más corto, palabra.

Algunas cutre-ilustraciones no son exactamente de los acontecimientos, sino "abstracciones" de las ideas.

Dicho lo anterior, empieza. No olviden sus tomates cuando pasen por el tema de los comentarios.




Capítulo 1: Epístola de suciedad

Yara llegó acompañada de su hermana menor, Ondina, a la dirección que indicaba la carta. “¿Por qué esta carta?”-Se preguntaban ambas.  Habían oído hablar de que algunos de sus camaradas recibían una carta sin remitente. Los más osados partieron, en parejas, en contra de la orden dada por el mismo Profesor Gobios, al lugar que se indicaba en la carta. Ninguno había vuelto a ser visto. Se sospechaba era una trampa por parte de viejos conocidos…

Claro, Yara, siendo Yara, era bastante más rebelde que sus compañeros. Ondina se negó al principio, pero terminó por dejarse convencer, como siempre hacía.  Ambas partieron a un punto indicado: un café de Aquarretiro, en una mesa apartada de la entrada.

—Debe ser una misión muy riesgosa. -Murmuró Yara-

—O es una trampa. ¡Sigo sin fiarme, Yara!- susurró su hermana menor.- ¡Mejor vámonos, los Staraptor aún no regresan a su nido y podremos volar en ellos.

—¿Sabes que no tienes amigos precisamente por tu actitud? –Respondió burlonamente Yara-  Era algo que no podía contestar su hermana menor. Siempre pasaba toda su vida rodeada de Pokémon. Y, como es bien sabido, no siempre se puede hablar con algo que usualmente sólo sabe decir su nombre.

Lo primero que vieron fue un hombre en impermeable, con una barba falsa y lentes oscuros.  Llevaba un sombrero ancho bajo el cual se adivinaba una inmensa melena rubia.

—¿Contraseña, niña de anteojos? –Rugió el hombre de impermeable.

—“La suma de las partes es igual al cuadrado del todo” –respondió tímidamente y a trompicones Ondina.

—¿Contraseña, tú, niña grande?

—Ah.. este.. uh.. es..

—“Entre más grande, más pesado. A más peso, más área.” –volvió a responder su hermana menor, que se había tomado la molestia en memorizar ambas contraseñas.

—¡Vale! Lean esto. Nada hay más que explicar.

Ambas tomaron una carpeta en la que había cientos de hojas. Nada más ver un documento inmenso que decía “Informe desclasificado 61-D”, Yara lo tomó y a la fuerza lo puso en manos de su hermana menor. “Toma, diviértete leyendo todo eso”. Ella se limitó a leer una especie de carta, escrita a mano.
Leyó en voz baja cada palabra del documento, el cual decía:

Mis padres ya no quieren saber nada de nada. Han tirado a la basura mis medallas, mis fotos con otros entrenadores y las cintas que ponía en mis Pokémon. Hablando de mis Pokés, me olbigaron a liberarlos a todos y los han echado a la calle.

Absolutamente todos ¡No es justo!. Bueno, no todos. Kirlia sigue en el pórtico de mi casa. A veces papá le grita palabras que me han prohibido usar. No se quiere ir. A veces hace cosas raras, se tira al suelo y chilla. Otras veces sólo deja caer lágrimas. A veces yo lo hago, cuando recuerdo lo mejor que he vivido como entrenador, las batallas, las victorias, las derrotas, mi primera medalla… todo se ha ido a la porra. Y encima, tengo que usar un tonto sombrero con una ridícula hélice en la punta y escuchar los aburridísimos discursos de un gritón que se llama Josú Rinoy que no deja de decir que los Pokémon son malos, que Arceus no existe y que los humanos somos superiores y debemos alejarnos de ellos.

No entiendo nada. ¿Por qué hace eso? Mis padre mismo era un buen entrenador y muy amigo de un criador, el señor Glotón. Por cierto, el mismo señor Glotón fue el primero de la calle en empezar con toda esta tontería. Todos lo llaman ahora “Reverendo Glotón”. Antes venía a casa con una tarta de ciruela y todos comíamos. ¡El comía más que nadie! Siempre estaba feliz y sonriente. Su mejor amigo era un Bellossom que le seguía a todas partes. Le había puesto una boina militar. Él había sido soldado y siempre contaba sus anécdotas del entrenamiento.
Desapareció por unos meses. Le echábamos de menos en casa. Regresó sin su Bellossom y hecho un cascarrabias. Ya no dejaba a los chavales pasar cerca de su césped, el cual está muy marchito y lleno de basura. Antes se esmeraba en cuidarlo.

Me voy a fugar de casa. No soporto más todo. Kirlia sigue ahí, sin moverse. No ha comido ni se ha refugiado de la lluvia, el sol o el viento. Está muy débil. Iremos juntos a algún centro Pokémon para partir lejos. Ojala mis padres lo entendieran.

Gaspar.
« Última modificación: 05 de Junio de 2011, 03:24:10 pm por Gñé »