Autor Tema: [fic]Pokémon: Unidos por la leyenda  (Leído 917 veces)

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daniquaza

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[fic]Pokémon: Unidos por la leyenda
« en: 30 de Septiembre de 2013, 05:17:28 am »
Soy nuevo en esto de escribir fics, espero que les guste :p

Prólogo:

-Desde los tiempos más remotos, cuenta la leyenda que todo comenzó en medio de un universo desolado e inhabitable, en donde por milagro, de la nada apareció un huevo del cual nació ya en forma adulta un ser tan magnífico e imponente que solo su presencia encandilaba. Era Arceus, que con su poder moldeó el universo y dio origen al mundo que conocemos. Arceus deseaba hacer la  vida y para eso creó a Mew, pero Arceus sabía que sin un lugar habitable, no iba a conseguir su cometido, así que primero creó a Dialga y a Palkia para crear el tiempo y el espacio respectivamente y a Giratina para que se ocupara de contralarlos. Luego creó a Groudon. Kyogre y Rayquaza. Groudon para que construyera las masas terrestres, Kyogre para crear las masas de agua y a Rayquaza para crear los gases necesarios para la vida
-¿Falta mucho para la parte que me gusta papi? –dijo un niñito con una voz tierna y melodiosa
-Un poco, Daniel –dijo el padre del pequeño –A ver… Luego, Arceus creó a Regigigas para que movieran las masas de tierra y convertirlas en continentes y creó a Manaphy para que cuidara de los mares. Pero poco a poco la tierra empezó a colapsar y se crearon los volcanes, para solucionar esto, Arceus dio origen a los Heatran. Arceus para crear la naturaleza, hizo a Shaymin y a Celebi. Ya teniendo lugar para crear la vida, ordenó a Mew que creara los primeros habitantes, siendo estos los hoy extintos pokémons fósiles. Ya teniendo un mundo Arceus creó a Ho-oh y a Lugia para simbolizar al Sol y la luna respectivamente. Pero Arceus quiso que sus habitantes vivieran a gusto y para lograr la comodidad de estos creó a Articuno, el ave fría, a Zapdos, el ave de la tormenta y a Moltres, el ave del calor, dando origen así al clima y la temperatura. Pero estas aves teniendo tanto poder pelearon entre si para ver quien era más fuerte, por lo que Lugia tubo que intervenir y detenerlas. Darkrai, el pokémon que simboliza la oscuridad fue creado a partir de la sombra de Arceus, y para controlar a este creó a Cresselia. También creó a Uxie, Mesprit y Axelf que son los cuidadores y otorgadores de los sentimientos
-¿Cuánto más? –dijo el niño de voz melodiosa
-Poco, hijo, espera –respondió nuevamente el hombre –Landorus, Thornadus y Thunduros fueron las catástrofes naturales que ayudaron al clima a existir y Kyurem fue creado para ser el máximo señor de los casquetes polares. Ya teniendo todos los preparativos Arceus le ordenó a Mew que creara más vida y así lo hizo dando origen a los pokemon de hoy en día… -Dio una pausa y luego dijo –Esta es la parte que te gusta, Daniel
-¡Si! –Exclamó el niño
-Al tener su mundo completo, otros seres se fueron generando: los seres humanos. Y desde ese momento humanos y pokémon vivimos juntos, lo cual enorgulleció mucho a Arceus, por lo que nos regaló a Meloetta, símbolo de la cultura, Kerudio que representa la valentía, Latios y Latias, los hermanos inseparables que simbolizan el valor, la pureza y la ingenuidad que tanto apreciaba Arceus fueron muy apreciados por los demás debido a su alto poder, sabiduría y sentimientos –dio un soplido y respiró hondo –Pero no todo era perfecto en el maravilloso mundo de los pokémons. Más de una vez los humanos metimos en problemas a los pokémons, por ejemplo, cuenta la leyenda que un día unos humanos incendiaron la Torre Hojalata y dentro de ella junto con las enormes brasas murieron tres pokémons, Ho-oh con sus increíbles poderes resucito a los fallecidos, pero otorgándoles nuevos poderes y nuevos cuerpos, dando así origen a…- no terminó la frase porque se vio interrumpido
-¿Entei, Raiku y… Suicune? –dijo el pequeño
-¡Muy bien, Daniel! Veo que estás prestando atención –respiró hondo y continuó –A partir de todos estos desastres ocasionados por  humanos, los pokémons legendarios se han ocultado del hombre por miedo a este tipo de cosas
-¿Papi, como dices que dijiste que se llamaban esos pokemons legendarios que eran hermanos? –preguntó el chiquillo con ternura
-Latios y Latias –respondió su padre con ternura igualmente y una sonrisa
-¿Y ellos en donde viven?
-No lo sé
-¿Y son hermanos así como Deino y yo?
-Si, Daniel
-Entonces algún día quiero conocerlos para que juguemos a las escondidas –dijo sonriente el chiquillo
-Ro-Jiii –respondió un pequeño pokemon que yacía acostado al pie de la cama, era un Deino
-¡Algún día lo haremos Deino!
-Bueno, tal parece que ya terminé la historia, así que es hora de que se duerman chicos –dijo el papá de Daniel mientras besaba en la frente a su hijo –Buenas noches mis pequeños aventureros –al terminar su frase salió de la habitación cerrando la puerta






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« Última modificación: 09 de Octubre de 2013, 01:54:04 am por daniquaza »


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daniquaza

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Re:[fic]Pokémon: Unidos por la leyenda
« Respuesta #1 en: 09 de Octubre de 2013, 01:50:27 am »
Capítulo 1: La Leyenda comienza
Spoiler: mostrar

     9 años después…
     Mi madre murió cuando yo apenas tenía 2 años, desde entonces vivo con mi padre en Pueblo Arcilla-Teselia. Mi padre es un arqueólogo-explorador, se dedica a ir de región en región buscando fósiles y esas cosas. Cuando mi papá no está en la casa, normalmente me quedo solo o en algunos casos me quedo en casa de mi amigo Javier. Gracias al trabajo de mi padre tengo a mi más preciado compañero; Deino. Mi papá encontró hace once años un huevo de Hydreigon y de él salió mi amigo. Deino a pesar de ser un pokémon, me entiende perfectamente y yo lo entiendo a él, de vez en cuando puedo escuchar hasta su voz, lo que me hace pensar que estoy loco o algo así.
     Por cierto mi nombre es Daniel, tengo 17 años, como ya les dije vivo en Pueblo Arcilla con mi padre, en este pueblo no hay mucho q hacer. Su población es de más o menos 700 habitantes de los cuales solo el 10% son de mi edad o por lo menos la rondan, así que no hay muchos con quien hablar.
     En fin, les voy a hablar más de mí. Mi cabello es rubio y mis ojos son de color marrón, soy de una estatura media -mas o menos 1,75 cm-, soy delgado y tengo un cuerpo atlético debido a que hago ejercicios junto con mi padre porque muchas veces él tiene que escalar montañas y ese tipo de cosas, así que necesita estar en forma y en su intento por estarlo; yo lo acompaño. Somos muy unidos. Desde que era pequeño mi papá me llenó la cabeza de leyendas y mitos sobre los pokémons que al principio me parecían impresionantes y muy buenas, pero poco a poco me di cuenta de que no todo es real y no todo puede serlo. Pero eso no importa. Mi más grande sueño es poder salir de Pueblo Arcilla y explorar toda la región en busca de los pokémons, en pocas palabras: ser un entrenador. Y muy pronto eso se va a cumplir ya que hoy me gradúo de la escuela. Podré explorar libremente sin tener problemas con las autoridades y esas cosas que tienen que ver con que adolescentes de mi edad deambulen por toda una región.
     En este mismo momento estoy en mi casa tendido en la cama, me da mucha pereza levantarme para ir a la escuela, Deino todavía está dormido pero lo mejor será despertarlo para irme…
-Deino, levántate –dije suavemente –Deino, que te levantes –pero él todavía seguía durmiendo –¡¡DEINO, LEVANTATE!! –grité a todo volumen
     Deino, asustado saltó y se puso en guardia pero al ver que era yo se calmó y respondió somnoliento.
-Ro-jii –dijo él saludándome
-Ya es hora de que me vaya a la escuela, solo quería recordarte que hoy me gradúo –dije sonriente
-¡Ro-ro-jii! –respondió Deino feliz
-Yo también estoy feliz… –respiré hondo mientras acariciaba la cabeza de mi amigo –Eso significa que podremos irnos de este pueblo, por fin…
     Luego me dirigí al baño a lavarme los dientes y a ponerme mi uniforme del colegio, era un pantalón de vestir azul oscuro y una camisa color blanca con la insignia de una pokebola. Ya estando vestido bajé las escaleras y fui directo a la cocina para comer mi desayuno.
-¿Cómo está mi graduado favorito? –dijo un hombre de cabello marrón amarrado en una coleta que vestía un traje de exploración con botas altas y un arnés de seguridad, era mi papá, Julius Alcott
-¡Buenos días papá! –exclamé y corrí a abrazarlo
-Hijo, quiero que sepas que estoy muy orgulloso y estoy completamente seguro de que te volverás un gran entrenador y que Deino algún día será un Hydreigon con increíbles poderes… Pero de lo que más estoy seguro es que si tu madre estuviera aquí en este mismo instante estaría también muy orgullosa
-Gracias, papá –respondí con ojos llorosos
-Te extrañaré Daniel
-Y yo a ti
     No pude evitar las ganas de abrazarlo así que lo hice sin pena alguna. Fue un momento… un poco… ¿Gay?
-Por cierto tu desayuno está listo, lo puse en la mesa -dijo mi padre mientras señalaba el plato
     Me estaba muriendo del hambre, así que corrí a la cocina y tomé mi plato, volteé la mirada y vi el reloj, eran las 7:20 a.m. por lo que me quedaban exactamente 10 minutos para comer ya que la escuela abría a las 7:30 a.m.
     Terminé de comer rápido y me fui caminando hacia mi escuela, no quedaba muy lejos y en 5 minutos llegué. Ahí estaba mi amigo Javier, un chico de estatura media, piel blanca y ojos marrones, su pelo era corto y amarillo claro, casi blanco, sus cejas apenas se veían y al igual que yo también estaba en el uniforme de la escuela, tiene mi edad.
-¡Hey!, ¿que me cuentas? –dijo él casi gritando
-¿Listo para graduarte? –respondí –Cuento cada segundo para irme por fin de este pueblito
-¡Claro que sí!, a partir de mañana tendré todo el derecho de hacer lo que yo quiera con mi vida, podré atrapar pokémons, salir de viaje, tener batallas, será lo máximo
-¿No crees que para eso primero necesitas un pokémon? –le dije con sarcasmo
-Tu siempre dañando mis fantasías –comentó
     Largué la mirada atrás de él y vi dos sombras grotescas acercándose hacia nosotros.
-Mierda –dije con bajo tono
-¿Que? –respondió Javier
-Voltéate
     Lo que Javier vio no era nada bueno, una figura grande y gorda estaba esperando atrás de mi amigo, era Mario, el típico brabucón de las escuelas, su figura grande y ancha daba miedo al verlo y su pelo negro peinado tapándole los ojos lo hacía ver como un cavernícola con síndrome de Dawn, a su lado estaba Fabián, su hermano menor, este se veía tétricamente igual a su hermano, con la diferencia de que era un poco más pequeño.
-¡Ma-Mario amigo de mi alma!, ¿Cómo te trata la vida en esta crisis económica?, ¿Te ves estupendo! ¿Qué acaso te cortaste el pelo? –dijo Javier en su último intento porcaerle bien a dichos hermanos.
     Verán, el problema es que Javier al no ser muy esbelto físicamente, es un imán para las bravuconerías de Mario y Fabián y al yo ser su amigo… ¡pues a veces también recibo alguno de los golpes!
-¡Cállate! –dijo Fabián con su típica voz chillona, un poco irónico tomando en cuenta su tamaño
-Tranquilo hermano, concédeme los honores –respondió Mario sonándose los dedos
     De un momento a otro Mario ya tenía agarrado del cuello a mi amigo.
-¡Déjalo tranquilo! –dije yo para defender a Javier
-Cállate tú también –respondió Fabián viendo como torturaban a Javier
-¡Ven y cállame! –exclamé muy molesto para provocarlo
-¡¿Te atreves a responderme?! –dijo furioso
     Nublado por la furia Fabián fue corriendo hacia donde yo estaba a darme un puñetazo, pero de repente salió de los arbustos un pokémon que utilizó placaje contra aquel bravucón. ¡Era Deino!
-¡Deino!, ¿Qué haces aquí? –pregunté asombrado –sabes claramente que no debes salir de la casa a estas horas
-Roar-jii –respondió Deino, tratando de decir que solo quería protegerme
-¿A caso esa lagartija es tuya?
     Fabián volvió a embestir pero esta vez a Deino -¿Qué a caso se cree un Rhyhorn?-, al ser un simple humano el golpe fue como una cosquilla. Deino enojado por lo sucedido tomó impulso y utilizó placaje, mandando a volar a Fabián hasta que se estrelló con una reja.
-¡¿Pero que a sucedido aquí?! –Era una señora mayor, alta con una falda gris larga, media negras, zapatos marrones y un sweater tejido a mano de color marrón y rayas moradas. Era la Sra. Robins, mi maestra de historia pokémon
-¡Todo a sido culpa de Daniel! –dijo Mario –¡Él y su tonto pokémon han causado todo esto!
-¡Eso es mentira, Sra. Robins! –exclamó Javier -¡Han sido Mario y Fabián los que han empezado a molestarnos!
-Ro-jii-dei –gruñó Deino para ayudarme
-¡No he pedido que me expliquen, me sabe un comino lo que ustedes digan, todo es mentira! –gritó la profesora
     Nada ni nadie podría hacer cambiar de parecer a la profesora, simplemente era un ogro.
-¡Pero profesora es verdad Mario y Fabián han empezado la pelea!  -dije para suavizar las cosas
-¡Pero que me sabe un comino! –Estaba furiosa –En fin no importa, hoy se gradúan así que no me importa, por favor vayan todos los estudiantes al salón de conferencias. Va a empezar la ceremonia de graduación… ¡Solo no causen problemas!
-¡Bah! Profesora usted si se amarga –dijo Javier con sarcasmo
-¿Algún problema señor Britechnofskii?
     Se me olvidó mencionarlo, Javier tiene una descendencia muy antigua y digamos que su apellido es un poco extraño.
-¡Para nada Señora Robins! –contestó Javier asustado
-Lo supuse… -La profesora se dio media vuelta y se marchó lentamente-
-Deino creo que mejor te deberías ir a la casa –le dije a mi pokémon
-Roo-jii –Acto seguido del que se esfumó por el mismo arbusto por el que vino
-Bueno, vayamos de una vez al auditorio. Estoy ansioso por irme de aquí –dijo Javier…
     Al concluir la ceremonia, 2 horas mas tarde…
     La ceremonia de graduación no fue nada alucinante como la mayoría esperaba. Todos estuvimos ahí, en las togas y birretes que la escuela nos dio para dicho acto. Estuvimos todos los alumnos de la promoción… Yo, Javier… Mario estuvo lejos de nosotros… Se hizo entrega de premios también. Mejor alumno lo ganó Roger. Mejor comportamiento: Angélica. Y por último el premio de “El mejor compañero” lo ganó Andrea –Aunque claro, lo ganó porque está buenísima… Dios, sus ojos azules y su escultural cuerpo hacen de ella la típica chica con la que todos queremos tener algo-.
     Durante todo ese tiempo solo pensaba en una cosa ¿qué haré mañana cuando ya sea un entrenador oficial?...
-Bueno amigo, ya somos entrenadores de verdad –dijo Javier
-Si
-¿Qué acaso eso no te emociona?
-Si, si, claro que me emociona… ¿Pero ahora que haremos?
-Bueno… no se tú pero hoy mi papá me dará mi primer pokémon –dijo Javier luciéndose
-¿Y qué harás cuando lo tengas?
-Errmm… Pues supongo que saldré de viaje con mi pokémon, ya tengo todo planeado, partiré a primera hora de la mañana
-¿Irás solo?, ¿Sin nadie más?
-Gabriela me acompañara
-¿Quién es Gabriela? –dije desconcertado
-¿No te acuerdas? La fea esa que tenía los dientes del tamaño de los de un Bidoof y se ponía trenzas… ¿Ya sabes? La que te comenté que dijo que eras lindo
-Si, ya se quien es. Aunque no me acuerdo de eso ultimo –respondí yo
-¡Oye!, ¡Tengo una idea!, ¿Qué tal si vienes con nosotros?
     La idea era muy tentadora… ¿Pero que hare con mi padre?, ¿Cómo le diré que me iré?
-Pues no se si pueda… Es decir… Mi padre todavía no sabe y además no estoy preparado todavía para el viaje. Primero tendría que comprar comida, bebida, algunas pokebolas de emergencia
-Todo eso lo puedes comprar en Pueblo Terracota
-Mientras mas rápido empiece mejor para mí -comenté
-Bueno, hagamos algo, ve corriendo a tu casa y pregúntale a tu padre si te da permiso de que comencemos el viaje mañana, apenas tengas respuesta me avisas, ¿te parece bien?
     Después de unos segundos de considerarlo, miré al cielo y vi a los pokémon de tipo volador surcando el aire como si fueran las olas del océano… Ese sentimiento de libertad era muy fuerte, así que cerré los ojos y le respondí con una sonrisa.
-¡Vale, deséame suerte!
     Sin nada más que decir hice lo que mi amigo me dijo que hiciera y fui hasta mi casa, al llegar busqué a mi papá en todas las habitaciones, para mi sorpresa estaba en el cuarto de ejercicio junto con Deino escuchando una canción de la banda The White Eyed Peas, que estaba a máximo volumen.
-¡¿Oye papá te puedo hacer una pregunta?! –dije gritando para que me pudiera escuchar
-¡¡Claro!! –respondió él también gritando
-¡¿Crees que mañana pueda empezar mi viaje?!
-¡¿Qué?!
-¡¿Qué si crees que mañana pueda empezar mi viaje?!
     Se quedó mirándome fijamente a los ojos con la boca entre abierta, obviamente mi pregunta le cayó por sorpresa.
-Pe-pero… ¿Qué harás?
-Pues lo típico de siempre… Deambular por toda Teselia recorriendo los bosques, desiertos y montañas en busca de pokémons para poder superar todos los retos que se me presenten y blah-blah-blah. Lo que todas las personas de mi edad hacen cuando se gradúan
-¡Pero si hay muchos riesgos!, ¡¿Y si caminando te atacan los Beedrill?! –dijo preocupado, aunque lo comprendía claramente
-Pues Deino les pateará el trasero
-¡Roo-jii! –dijo Deino para justificar mis palabras
-Pues… de verdad que no se que decir… Empezando con que los Beedrill tienen un aguijón en el trasero
-¡Oh vamos! Javier me dijo que viajáramos juntos –dije para convencerlo- Además no estaré solo, Deino me acompañará y una prima de Javier también estará con nosotros
-Pues… Ya estas grande… La decisión la tomarás tú, yo también tuve alguna vez tu edad y le dije exactamente lo mismo a tus abuelos para que me dieran permiso –respiró hondo y continuó – me acuerdo como si hubiera sido ayer, yo estaba muy emocionado por supuesto, también partí con un amigo mío y me alegro de haberlo echo, claro cabe destacar que era 3 años mayor que tú pero que voy a hacer… los tiempos cambian
-Gracias padre… -corrí a abrazarlo
     El pobrecillo estaba destrozado, soy su único hijo no es para menos.
-¡Ahora mismo llamaré a Javier para contarle!
5 minutos después, hablando con Javier…
-¡¿Qué?!, ¡¿Qué si te dio el permiso?!
-¡Así es, viejo!, ¡mañana mismo estaré en tu casa a primera hora!, llevaré mis ahorros para poder comprar comida en Pueblo Terracota
-¡Vale, tío!, ¡Ya mismo haré mis maletas y le diré a Gabriela que haga las suyas!... Hablando de eso esta tía es fastidiosa, ¡no lleva ni dos horas aquí y ya estoy harto de escucharla!, ¡Tiene mas historias que la Señora Robins!, ¡Uff!, ¡y su pokémon ya me tiene harto, lo único que hace es llorar!
-Tranquilo, Javier no te quejes tanto –entonces me recordé de algo- ¿Y ya te dieron tu pokémon?
-Ehmm… de eso hablamos mañana, ¡buenas noches, estoy impaciente! –dijo descontrolado
-¡Oye no me dejes hablando so… -Javier me cortó la llamada
     Por fin realizaría mis metas, me convertiré en un entrenador pokémon junto con Deino, haré grandes amistades -mi padre conoció a mi madre en su viaje, capaz me encuentre alguna chica-, ganaré batallas, medallas de gimnasio… Tenía el futuro planeado en solo 5 segundos… Pero primero lo primero, hacer el equipaje. No fue muy difícil ya que no tengo tanta ropa, empaqué 3 camisas y un sweater, 5 pares de ropa interior, dos pares de medias, un blue jean y un pantalón deportivo, guantes, un gorro, mi pijama con dibujos de Snorlax y mis zapatos deportivos. También metí mi pañuelo de la suerte en uno de los bolsillos laterales pues para que… pues… para que me diera suerte. En el bolsillo mas pequeño coloqué unas cuantas bolsas de comida pokémon de alta nutrición para que por lo menos aguante unos días, y obviamente unas cuantas golosinas y la bolsa de dormir para el viaje. En un pequeño espacio libre metí mi billetera con 10.000 pokéyens –No es tanto, pero me parece suficiente como para empezar-
-Roo-jii
-¿Qué ocurre Deino?
-Roo-jii-dei –Mi mirada se llenó de ternura al ver lo que me quería decir mi amigo, ya que estaba sosteniendo en su boca probablemente uno de los más preciados recuerdos que tengo… La única foto en la que mi madre aparece. Su rubia cabellera hasta la cintura y ojos ámbar deslumbrantes, una pequeña nariz que daba contorno a sus facciones hacían que se viera muy elegante, sus cejas ni muy grandes ni muy pequeñas y pestañas largas que cubrían sus ya mencionados ojos. Al lado de ella estaba mi padre todavía joven, aunque idéntico a la actualidad, y siendo sostenido por ambos estaba yo, un pequeño niño de apenas 3 meses de nacido, aparentemente sin cabello ni dientes, como es de esperarse, claro.
-Si… Tienes razón debería llevar esto
-¡Roo-jii! –exclamó Deino
A la mañana siguiente…
     Por las cortinas de la ventana de mi cuarto el sol resplandecía como si ya fuera de mediodía, probablemente sin ninguna nube en el cielo. Mi cama, individual y con sábanas verdes estaban enrolladas sobre mis piernas ya que tiendo a moverme mucho mientras duermo entonces se van cayendo. Al lado de esta estaba una pequeña mesa de noche con una lámpara y unas cuantas fotos de mi familia… O mejor dicho de mi padre, Deino y yo. Del otro lado de la habitación un gran Armario de madera con casi toda mi ropa y además de estas cajas con algunos juguetes que utilizaba cuando era mas pequeño...
     Esta era probablemente la vez en que más extrañaría mi habitación…
-¡Reep-Reep-Reep! –sonó el despertador de mi cuarto
     Deino siempre se asusta con este sonido, le tiene pánico al despertador, pero con la emoción que provocaba el día, esta vez se levantó de un solo golpe y empezó a taclear mi cama para que me levantara.
-¡Daniel, se te va a hacer tarde para tu partida! –gritó mi padre desde el piso de abajo -¡Javier llamó para despertarte hace como cinco minutos!
-¡Voy! –respondí
     Sin mucho que pensar me levanté de mi cama –casi me caigo al piso porque las sábanas estaban enredadas sobre mis piernas- y bajé las escaleras hasta la cocina. La cocina no es gran cosa, de hecho es muy común, con tapicería de cerámica color blanco, un lavaplatos y la estufa y microondas para cocinar los alimentos, en el centro una pequeña mesa como para cuatro personas nada mas; sobre esta ya estaba el desayuno preparado, eran tostadas, huevos fritos y tocineta –Mi padre cocina excelente, por cierto-
     En 10 minutos terminé de comer el desayuno…
-¡Roo-jii! –exclamó Deino
-Deino dice que su desayuno también estuvo delicioso –Le traduje a mi padre
-¡Pues me alegro! –Respondió mi padre, quien estaba lavando los platos –Deberías subir a vestirte, recuerda que Javier está ansioso, no es bueno que lo hagas esperar
-No te preocupes ya mismo voy
     Volví a subir a mi habitación como es de esperarse y me puse una de las camisas que había escogido para el viaje; muy cómoda por cierto y de mi color favorito; azul. También me puse El blue jean, medias y mis zapatos deportivos.
     Tomé mi equipaje y bajé las escaleras nuevamente para irme a la casa de Javier
-¡Roo-jii-Roo-jii!
-Yo también estoy emocionado Deino… Aunque también siento un poco de miedo debo admitir
-¿Roo-jii? –dijo Deino confuso
-Si, si es lo que quiero hacer… -respire hondo –Pero ya no será lo mismo, es decir, ¡Papá ya no estará para defendernos ni ayudarnos!, de ahora en adelante seremos tu, yo y Javier
-Roo-Roo-Roo –dijo Deino para decirme que se me olvidaba alguien
-Si, y Gabriela también
-¡Roo-jii! –gruñó Deino diciéndome que era una gallina
-¡No me digas gallina!
-¿Pasa algo, Daniel? –Intervino mi padre que todavía estaba lavando los platos
-¡No-no!, todo está bien, solo hablo con Deino
-¿Ya te vas?
-Si… Creo que ya es hora de irme
-¡Vale, espérame un minuto, no te muevas! –dijo él y salió corriendo en dirección a su cuarto
     Cuando regresó, cargaba en sus manos un aparato un poco extraño.
-Toma; ¡Feliz cumpleaños!... O mejor dicho Feliz viaje, te lo iba a dar para esa fecha pero… ¡Que te puedo decir!, ¡Tu cumpleaños es en Diciembre y apenas estamos en Agosto!
-¡Gracias, papá!
     Era un aparato delgado, cuadrado, de color negro, en su inscripción decía IPoké.
-¿IPoké? –dije sorprendido observando el dispositivo, que en un futuro sería mi salvación para mi aventura
-Te lo he comprado por la web, es muy útil, combina funciones de un celular, GPS, calculadora, PokéDex y además tiene más de 1000 canciones, para eso son los audífonos –en efecto, traía unos audífonos que se extendían-
-¡Excelente! –Salté hacia mi papá y le di un abrazo. Aunque él trató de disimularlo noté que unas cuantas lágrimas caían por su mejilla-
     Sin duda sería muy útil el IPoké.
-Bueno… Creo que es el momento de dejarte libre, ya estas suficientemente capacitado como para aventurarte, pero por favor, ¡ten cuidado con quien te juntas! –Todavía estaba llorando- No consumas drogas, no fumes, usa condón… Aunque trata de que este ultimo no sea ni necesario, por favor… y no te metas en problemas.
-Si, papá no te preocupes, la seguridad en esta región es excelente hay patrullas en todas las ciudades y puntos de control en la vías –dije en mi intento por hacerlo sentir mejor
-¡Tú siempre tan confiado!
     Nuevamente nos dimos un abrazo, al soltarnos Deino se despidió de mi padre y sin nada más que decirnos salimos de la casa en dirección a la casa de la familia de Javier.
     No sabía si mi plan de vida funcionaría o si sería exitoso, pero de lo que si estoy seguro es que siempre estaré acompañado de gente que me valora y me comprende, como mi papá…








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Re:[fic]Pokémon: Unidos por la leyenda
« Respuesta #2 en: 09 de Octubre de 2013, 01:52:02 am »
Capítulo 2: Creando lazos
Spoiler: mostrar
     
     El camino desde mi casa a la de Javier no es muy largo, aunque debo reconocer que termine exhausto de subir la colina que da hacia su casa… O mejor dicho, mansión -¿Recuerdan que les dije que Javier tiene una descendencia un poco rara?, bueno, digamos que no es solo rara sino rica; millonaria diría yo-
     La casa de dos pisos era tan imponente como la de un alcalde, de un color ópalo y con detalles en bronce; las paredes exteriores eran gigantescas, la casa era de dos pisos con ventanas enormes decoradas con marcos de metal. El jardín frontal tenía de todo tipo de rosas y tulipanes y en el medio; una fuente de Cupido decoraba la entrada a la casa. Las tejas de la casa eran de un color bronce y daban a recordar aquellas viviendas construidas en la época del siglo XVIII. Sin duda era una de las casas más hermosas de todo el pueblo.
     En la entrada de la casa estaban dos personas, una era mi amigo Javier y junto a este estaba una chica de su estatura -1,60 calculo yo-, delgada, una figura curvilínea, con una pequeña cintura y muy sexy cadera, tez blanca, pelo marrón oscuro, brillante hasta la cintura, ojos marrones del color de su pelo, facciones delicadas, que terminaban en un mentón definido pero a la vez frágil y una boca pequeña, con labios que expresaban ternura. Era muy linda. Vestía una blusa color azul claro, unos shorts tipo blue jean que le llegaban hasta la mitad de la pierna y unos zapatos de trenzas. Si no me acuerdo mal ella es de nuestra edad.
-¡Roo-jii! –gritó Deino para llamar la atención de Javier
-¡Hasta que llegas! –gritó Javier apenas nos vio
-Lo siento, mi padre me dio algo antes de salir –me justifiqué
-¡Bueno, mejor tarde que nuca! –Entonces la chica disimuladamente le dio un golpe a Javier en la espalda -¡Ah! Casi se me olvida… ¿Te acuerdas de ella?
-No, m-mucho gusto –dije sonriente y muy emocionado mientras extendí la mano ansioso por conocer a tal mujer -Un-un placer conocerte –balbuceé yo, prácticamente sentía como mi sangre me subía a la cabeza de lo sonrojado que estaba
-Claro que la conoces imbécil –dijo Javier –Es Gabriela…
     Mierda. Que pena. ¡Pero no es mi culpa que se haya hecho 5 cirugías plásticas, haya ido al ortodontista y empezara a hacer pilates! Sin contar los litros de shampoo que debió haber utilizado para acomodarse el cabello…
-¡Oh claro! –dije apenado –Vaya que has cambiado –dije para excusarme
-Espero que sea para bien –dijo ella en broma
-Ni lo dudes… -susurré para mí mismo
-¿Dijiste algo?
-No, no… No fui yo
       Uao… Que desastre soy con las mujeres.
-Roo-jii –dijo Deino inclinándose para saludarla
-¡Pero si ya estáis todos reunidos! –dijo un hombre bajo, de tez pálida, era el padre de Javier, el cual acababa de salir de la casa
-Buenos días señor Brites –dije respetuoso
-Por favor llamadme Giusseppe –respondió él
-No quiero ser yo quien termine con esto de darse los buenos días y eso, pero… ¡¿Podemos irnos?! –dijo Javier molesto
-Cuando gustéis –respondió el señor Ali mientras encendía una pipa que recién sacó de su bolsillo
-¡Gracias a dios! –dijo Javier –Pueblo Terracota está a solo cinco horas de viaje si tomamos el camino por el bosque
-Como gustéis –respondió con indiferencia el señor Ali ya que estaba entretenido con su porro -¿Y donde está el Sandile que te regalé?
-¿Tienes un Sandile? –dije sorprendido mirando hacia todos lados para encontrar dicho pokémon
-Si, y es un poco raro aunque él no lo quiera admitir –comentó Gabriela como una broma
-¡Vaya, muchas gracias arruinaron la sorpresa! –dijo molesto Javier
-¿Por eso no me dijiste ayer? –pregunté
-Si, déjame llamarlo para que lo conozcas –respiró hondo y gritó -¡Sandile! –pero nada ocurrió - ¡Sandile, ven! –nada todavía -¡¡Sandile!! -gritó a máximo volumen
-Te lo dije, ese pokémon es defectuoso de fábrica –dijo Gabriela con ironía
-¡Bah!, ¡no molestes! –dijo ofendido -¡Tampoco es que la tuya sea muy valiente, lo único que hace es llorar!
-¡No te metas con mi Oshawott!
-¿Entonces tu tienes un Oshawott? –pregunté
-Una, de hecho
-¡Pues estoy seguro de que si fuera hombre sería mas valiente y menos molesto! –dijo Javier para provocarla
-Ya cállense –dijo Ali con su típico tono de indiferencia –Ahora, Javier, por favor vuelve a llamar a Sandile para que os larguéis
-¡Sandile, que te vengas, es una orden! –gritó Javier en su intento por llamar a su pokémon
     A los pocos segundos, de la tierra salió un pokémon color marrón con rayas negras, era un Sandile, como ya sabrán tenía aspecto de reptil y sus ojos mostraban una enorme indiferencia hacia lo que veía, como si tuviera la mente en blanco.
-Crock –gruñó el Sandile
-¡Hasta que apareces! –entonces Javier sacó de su bolsillo una esfera roja, oprimió el botón que esta poseía y por obra de magia la esfera aumento de tamaño, transformándose en lo que todo entrenador quiere y posee… Una pokebola. Es la primera vez que veía una ya que mi padre no tiene pokémons y en el pueblo casi no hay entrenadores. Además, Deino no está acostumbrado a estar dentro de una y tampoco tiene por qué estarlo, digamos que es un alma libre.
-¡Entra aquí y no te pierdas! –dijo Javier antes de aventársela a su pokémon, de esta salió una luz roja que literalmente “evaporó” a Sandile.
-Bueno, ¿ya estáis listos? –preguntó Ali
-Eso espero porque ya quiero irme –dijo Gabriela
     Antes de partir Javier entró a la casa, sacó su equipaje y el de Gabriela y se despidió de las personas que estaban dentro de esta, abrazó a su padre y empezamos a caminar por la ruta.
     La caminata sería larga, según Javier nada más serían cinco horas, pero digamos que él no es muy bueno calculando el tiempo y mucho menos las distancias.
     Una hora más tarde…
     Ya teníamos una hora caminando –eso quiere decir que eran como las ocho de la mañana- Pero a pesar de eso casi no habíamos cruzado palabras. Javier estaba empezando a emitir sonidos de cansancio y casi se le escuchaba la respiración; y no lo culpo, su bolso era enorme, casi el doble del mío.
-¿Estás bien? –le pregunté a Javier
-Pues algo cansado –respondió él con el aliento entrecortado
-¿Quieres que Deino te ayude a cargar el equipaje? –sugerí
-¡Excelente idea! –dijo sonriendo
-¡Roo-jii! –gruñó Deino molesto por mi idea
-¡Vamos no es para tanto Deino! –dije para convencerlo
-¡Tu siempre te aprovechas, Javier! –dijo Gabriela molesta -¡Tu ya tienes tu propio pokémon!, el pobre Deino no debe hacer eso
-Oh… Tienes razón –Entonces metió una mano en su bolsillo y sacó la pokebola, liberando así a Sandile
-Crock –dijo Sandile apenas apareció: nuevamente parecía que su mirada estuviera en blanco
-¿Sandile, crees que puedas ayudarme con mi equipaje? -preguntó Javier
-Crock –gruñó Sandile mientras movía su cabeza de un lado a otro
-¡Vamos tío soy tu entrenador! –dijo Javier molesto –¿No deberías hacerme caso?
     Entonces Sandile volvió a hacer el mismo gesto con la cabeza. Al mismo tiempo Gabriela soltó una carcajada.
-¿De que te ríes? –preguntó Javier un poco molesto
-¡Pues obviamente Sandile no te respeta todavía! Y dudo que gritándole sea forma de lograrlo –respondió Gabriela con orgullo
-¿A ver sabionda, tu que me sugieres que haga entonces? –dijo Javier con ironía
-¡Pues una batalla! –La mirada de Gabriela cambió de un momento a otro, fue como si de niña tierna pasara a ser luchadora de kick boxing, obviamente su intención era provocar a Javier
-Pe-pero si ni si quiera conozco sus ataques –dijo Javier asustado
     Tanto Javier como Gabriela empezaron a discutir sin llegar a ninguna conclusión.
-¡Roo-jii! –dijo Deino dirigiéndose a mí para que analizara a Sandile con el Ipoké
     Llevé mi mano derecha hacia mi bolsillo y saqué el IPoké que me había regalado mi papá –mientras tanto Gabriela y Javier seguían discutiendo- Encendí el aparato y revisé el menú de opciones; tenía reproductor, GPS, radio, cámara, servicio telefónico, PokéDex y… ¿Escáner de pokémon? –seleccioné esta última, apunté a Sandile y presioné el botón- una luz color celeste salió del dispositivo y escaneó literalmente a Sandile
-Sandile: Vive en las arenas desérticas, donde las altas temperaturas de las mismas evitan que su cuerpo se enfríe. Este ejemplar posee 30 puntos de salud, 19 de ataque, 13 de defensa y 16 de velocidad; sus ataques conocidos son: Malicioso, Furia, Mordisco, Ataque arena y Tormento. Posee un lazo de amistad de 2 por ciento con su entrenador, nivel aproximado: 10 –dijo una voz metálica que parecía provenir del IPoké
-¿Qué demonios es eso? –preguntó Javier
-¡Pero si es el nuevo IPoké! –dijo sorprendida Gabriela–¡Tiene una función de escáner pokémon que te dice… pues… todo lo que dijo!, ¿De donde lo has sacado? Se supone que llegaría al mercado en dos semanas
-Mi padre me lo ha regalado hoy, dijo que lo compró por internet
-¡Vaya suerte! –exclamó Javier -¡Ahora dejemos de hablar y tengamos la batalla! –dijo mientras señalaba a Deino con decisión
-¿Roo-jii? –Dijo Deino confundido
-No con él –intervino Gabriela –Oshawott también quiere luchar –sin ninguna otra palabra sacó de su bolsillo una pokebola…
-¡Mi-juu! –escuché de entre el resplandor emitido por la pokebola, estaba encandilado por el brillo, lo único que logre distinguir fue la sombra de alguna creatura
     Pero al recuperar mi sentido de la perspectiva, logré reconocer a aquel pokémon con aspecto de nutria, era un Oshawott. Su cabeza blanca y su cuerpo azul lo hacían parecer un malvavisco -Si, escucharon bien, un malvavisco-
-Crock-rock –gruñó Sandile al ver a Oshawott
-Mii-mii –dijo el pequeño mientras se ocultaba detrás de Gabriela, en su cara se podía notar una expresión de temor
-¡Vamos Oshawott no seas miedoso!, ¡es solo una lagartija!
-¿Oye, lucharás o no? –preguntó Javier para provocar a Gabriela
-¡Pero que cojones contigo Oshawott! –exclamó Gabriela -¡Vamos, es una simple batalla!
     Claramente Sandile quería pelear ya que se podía ver en su mirada indiferente una sonrisa pícara retando a Oshawott.
-Roo-jii –dijo Deino sonriendo
     Los intentos de darle seguridad a Oshawott dieron resultado, ya que lentamente salió de entre las piernas de Gabriela, todavía con una expresión insegura, pero era un avance. Gabriela para darle ánimos a su pokémon, se agachó y le sobó la cabeza despeinándolo, éste a su vez asintió con la cabeza en señal de comprensión.
-¡Ya podemos empezar!
-¡Que no se diga mas! –dijo Javier -¡Sandile, utiliza Mordisco!
     Como un rayo, Sandile corrió hacia Oshawott y lo atrapó entre sus fauces con una fuerza descomunal. Oshawott estaba atrapado.
-¡Defiéndete, Oshawott! –gritó Gabriela -¡Golpéalo!
     Sin mucho que pensar Oshawott empezó a golpear con sus brazos el hocico de Sandile pero este no lo soltaba.
-¡Salte de su boca! –le ordenó Gabriela, pero Oshawott estaba atrapado -¡Tu puedes!
     En un intento desesperado por salirse del aprieto Oshawott abrió su boca y disparó un pequeño chorro de agua a una alta presión, era el movimiento Pistola de agua.
-¡Excelente, Oshawott! –dijo Gabriela para felicitarlo
-¡Resiste, Sandile! –gritó Javier -¡Embístelo!
-¡Esquiva, Oshawott! –ordenó Gabriela, pero fue inútil ya que Sandile era bastante rápido
-¡Oshawott, Pistola de agua! –ordenó Gabriela, y al escuchar, Oshawott obedeció, lanzando un chorro de agua hacia Sandile con mucha fuerza y dio en el blanco
-¡Sandile! –dijo preocupado Javier ya que el ataque hizo bastante daño
     Ambos pokémon estaban muy desgastados, la batalla era un poco pareja a pesar de que Oshawott debería ganar tomando en cuenta su tipo, pero Sandile era muy rápido y fuerte.
-¡Última vez, Sandile, Mordisco! –gritó Javier
-¡Placaje, Oshawott! –ordenó Gabriela
     Ambos pokémon colisionaron con mucha fuerza en el aire, el impacto levantó hasta tierra del piso, sin duda esa colisión dejaría en pié a solo uno… o ninguno…
     Al levantar mas la mirada, me di cuenta de que mis predicciones fueron correctas, tanto Sandile como Oshawott estaban tirados en el piso uno al lado del otro sin energía para seguir luchando.
-¡Sandile! –dijo preocupado Javier
-¡Oshawott! –también dijo Gabriela
     Ambos estaban derrotados, había sido un empate.
-Lo has hecho excelente Oshawott -dijo Gabriela para dar ánimos; Oshawott respondió con una sonrisa
-Tú también estuviste excelente Sandile –comentó Javier -¡Eres fuerte!
-Crock-oh –respondió Sandile con una mirada de felicidad; probablemente la primera que le había visto
-Fue algo impresionante –dijo Gabriela mientras trataba de curar con una poción las heridas de Oshawott –Casi sentí que era yo la que luchaba
-Yo también he sentido lo mismo, fue como si Sandile y yo estuviéramos conectados
     Tanto Sandile como Oshawott estaban satisfechos, lograron estar en su primera batalla pokémon y estoy seguro que formaron lazos con sus entrenadores… Verlos en ese estado me daba cada vez más ganas de luchar junto con Deino y estoy seguro que él sintió lo mismo.
     Después de hablar sobre la batalla y de sanar a Sandile y a Oshawott, decidimos seguir caminando, pero esta vez ambos pokémon estaban fuera de sus pokebolas caminando junto con sus entrenadores, todavía era bastante temprano y el sol estaba brillando como nunca –excelente escenario como para comenzar el viaje, ¿no?- pero todavía faltaba un largo trecho hasta llegar a Pueblo Terracota, así que lo mejor era seguir caminando hasta que llegáramos a nuestro destino…





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Re:[fic]Pokémon: Unidos por la leyenda
« Respuesta #3 en: 09 de Octubre de 2013, 01:53:44 am »
Capítulo 3: La primera pesadilla
Spoiler: mostrar
5 horas mas tarde…
     Ya era de mediodía, el sol todavía relucía con la misma intensidad sobre el cielo, a la lejanía se podían notar las zonas urbanizadas de nuestro destino, Pueblo Terracota.
-Por fin llegamos –anunció Javier
     Era un Pueblo no muy grande, según la información del GPS de mi IPoké tenía aproximadamente 10.000 habitantes. Los edificios y las casas eran todas iguales, del mismo color, un típico marrón tierra que hacía al nombre del pueblo, en medio de este una gran plaza de descanso y junto a esta un edificio moderno que salía del contexto a los demás: el Centro Pokémon. Su sicodélica arquitectura demostrada lo avanzado que esta el mundo en tecnología. Era de forma sencilla, rectangular, grande… Pero cada metro cuadrado estaba cubierto de una baldosa de vidrio tipo espejo que no dejaba ver hacia adentro pero daba muy buen aspecto al edificio. Ventanales de un vidrio transparente resaltaban sobre las paredes, y, por supuesto, una franja roja y gruesa estaba más o menos a la mitad del edificio, tenía un dibujo con la silueta de una pokebola en blanco. Sin duda el emblema característico de dicho tipo de edificio.
-Deberíamos echar un vistazo –dijo Gabriela señalando al Centro Pokémon –Si pasaremos la noche aquí, deberíamos primero ver las ofertas que nos ofrece
-¿Apenas llegamos y ya quieres comprar? –comentó Javier -¡Típico de las mujeres!
-¡No comprar tonto!, ¡me refiero a las ofertas de hotel! –Aclaró Gabriela –Obviamente tendremos que quedarnos aquí cuando menos un par de días
     Abrimos las puertas de tal edificio y pasamos. Una vez dentro del Centro Pokémon husmeamos  todos los estantes de revistas y accesorios, además de comida tanto para humanos como para pokémon. El edificio era muy grande, de dos pisos: en el primero estaban los mostradores y las cajas de compra, mientras en el segundo estaban las habitaciones y el centro de recuperación –lo sé porque había un letrero que los señalaba-
     Hablamos con la enfermera que estaba atendiendo el centro de recuperación y le dejamos a Sandile y Oshawott para que se terminaran de sanar. Mientras esperábamos por ellos aprovechamos y fuimos a buscar información sobre las habitaciones para así poder hospedarnos y pasar aunque sea 2 noches… ¡Por suerte para nosotros el servicio de hospedaje era gratis para los entrenadores! Así que volvimos a por los pokémon de Gabriela y Javier.
-¡Este lugar es genial! –Exclamó Gabriela– ¡Podría vivir aquí toda mi vida!
-Pues pobrecitos los que duerman en la habitación de al lado –dijo Javier en voz baja para que Gabriela no escuchara
-¿Dijiste algo? –preguntó Gabriela
-¡No, no! –mintió mi amigo
     Seguimos hablando del lugar por un tiempo, pero al final decidimos ir a dar un paseo por los alrededores. Había varias tiendas y restaurants lujosos, todos con nombres muy raros, los Pidove volaban continuamente por el cielo y muchos Purrloin y Lillipup rondaban las calles, probablemente en estado salvaje pero la gente los consideraba como inofensivos –En varios intentos Javier trató de acercárseles… pero digamos que fallaba-
-Tengo hambre- dijo Gabriela
     No me había dado cuenta, pero yo también, sentía como las tripas se me retorcían por comerme una hamburguesa. Por suerte para nosotros había un McDonald´s en la esquina que estaba al final de una de las calles. Sin mucho pensarlo entramos y pedimos la comida, mientras, Deino, Sandile y Oshawott decidieron jugar un rato en el parque para pokémons.
Al terminar la comida…
-Estuvo delicioso –comenté yo mientras limpiaba mi boca con una servilleta
-¡Roo-jii! –era Deino que había regresado del parque, me estaba mirando con una cara de niño apenado… Para mi esas son malas noticias
     Lo que Deino intentaba decir es que ahora él era el que tenía hambre.
-¿No te puedes esperar hasta el hotel? –le pregunté
     Entonces el negó con un movimiento de cabeza.
-¡Por favor, Deino! Acabamos de pagar la cuenta –dije yo -¡En el hotel está tu comida!
-¡Roo-jii! –dijo molesto
     Si hay algo que me molesta de Deino, es sin duda su apetito, ¡A cada momento tiene hambre!, parece una aspiradora
     Entonces volteé la mirada y noté que Gabriela y Javier me estaban viendo con una cara un poco extraña, como si yo fuera un alienígena o algún bicho raro.
-¿Qué sucede? –pregunté extrañado
-¿Cómo demonios sabes lo que Deino te está diciendo? –Preguntó Gabriela -¿Le puedes leer la mente o algo así?
-Pues… -me quedé en blanco ya que simplemente no había razón ni respuesta, Deino y yo tenemos conociéndonos más de diez años, desde que tengo uso de razón lo he comprendido y entendido a pesar pues de que no sabe hablar
-¿Me prestas tu IPoké? –preguntó Gabriela
     Sin responder a su pregunta, saqué de mi bolsillo el aparato y se lo entregué. Apenas lo tuvo en sus manos, apuntó hacia Deino y lo escaneó
-Deino: Mordisquea todo aquello a su paso y se come todo aquello que sea comestible. Es peligroso acercarse a él sin cuidado. Este ejemplar posee 70 puntos de salud, 56 de ataque, 48 de defensa y 42 de velocidad; sus ataques conocidos son: Placaje, Golpe Cabeza, Dragoaliento, Furia Dragón y Mordisco. Posee un lazo de amistad de 100 por ciento con su entrenador, nivel aproximado: 20 –dijo la misma voz metálica que sonó cuando escaneé a Sandile
-¡Pero…! –dijo sorprendida Gabriela
-¿Sucede algo? –pregunté asustado
-¡Que si sucede algo! –exclamó -¡Deino tiene perfecta sincronía contigo!, ¡¿Qué no has escuchado?!
-Pues como no serlo si tenemos viviendo juntos desde que somos niños –entonces le expliqué la historia de cuando mi padre me regaló el huevo de Deino, aunque me costó mucho ya que era muy pequeño y mi memoria para ese entonces no era muy buena que digamos…
-Por supuesto… -dijo Gabriela– ¡Pero igual estoy sorprendida! –exclamó nuevamente –¡Es un pokémon nivel veinte y sus poderes son muy altos a pesar del bajo nivel!
-Pues supongo que es porque come mucho –justifiqué –Proteínas, vitaminas, pocas grasas…
-¡No importa lo que sea! –interrumpió ella -¡Tienes suerte de tener a este pokémon!, ¡Un Deino normal de su nivel no debería tener tanta fuerza pero ni aunque se inyecte esteroides!
-Roo-jii –dijo Deino sonrojado inclinando la cabeza como gesto de agradecimiento
     Nunca tuve idea de que Deino fuera tan fuerte… Es decir nunca ha estado en una batalla lo único que ha hecho es trotar y escalar junto conmigo y mi padre. No había razón alguna como para que eso fuera posible.
-No veo porque tanto alboroto –intervino Javier –Es un simple pokémon solo que con mucha fuerza
-¡Pero que no te das cuenta! –exclamó Gabriela -¡Su  fuerza es casi el doble de la promedio! –hizo pausa para hacer un respiro -¡Es como si fuera un milagro!
-Vamos, no es para tanto sigue siendo el mismo de siempre, eso no lo hace un súper-pokémon ni nada por el estilo –dije yo –Es y siempre será el mismo
-¡Roo-jii! –dijo Deino para justificarme
-Vale pues claro, pero es bueno estar al tanto de los poderes de su pokémon –dijo Gabriela–Al fin y al cabo es simple información
     La plática me parecía un poco incomoda tomando en cuenta de que era Deino de quien hablábamos, es decir, él es un hermano para mí. Por dentro sentía que era algo irrelevante e innecesario, pero a la vez se sentía bien tener a un pokémon fuerte al lado.
     En fin; traté de cambiar el tema comprándole un par de hamburguesas especiales con tocineta para Deino y aproveché y me compré otra a mí ya que todavía me sentía un poco vacío.
     Ya estaba anocheciendo por lo que decidimos volver al Centro Pokémon, alquilamos 3 habitaciones, una para Gabriela, una para Javier y pues la mía. Mi habitación no era nada del otro mundo, era pequeña de aproximadamente cuatro metros cuadrados, tenía una cama, el cuarto de baño, un televisor y un pequeño escritorio con gabinetes para guardar las pertenencias. Entré a la ducha, me bañé y al salir me puse mi pijama –Deino también hizo lo mismo… exceptuando la parte de ponerse el pijama, claro- Ya eran las 8 de la noche y el cielo estaba oscuro, en los pasillos del Centro Pokémon se escuchaban varios gruñidos y gritos de los pokémon que había.
2 horas después…
     Ya eran las diez de la noche, encendí mi IPoké y utilicé su reproductor de música; ya Deino estaba dormido y en menos de lo que canta un gallo yo también caí del sueño…

     Ahí estaba yo en medio de un bosque lleno de arboles y matorrales oscuros, junto a mí estaba Deino, a pesar de que el clima se veía frío no sentía nada, lo que me hacía pensar en que estaba en el limbo… El sonido del aire moviendo las hojas secas que yacían en el piso me provocaban un escalofrío y probablemente Deino también sentía lo mismo y se veía muy asustado. El atardecer se había convertido en una escena netamente terrorífica rodeada de sombras y oscuridad, aparte de nosotros dos, lo púnico que se veían en la distancia eran cuatro siluetas que caminaban lentamente hacia nosotros, cuando se acercaron más logré percibirlas mejor. La primera de izquierda a derecha era un hombre mayor de cómo cuarenta años, estatura promedio, tez morena, cabello corto negro y facciones robustas e intimidantes, ojos negros; el segundo de una edad similar, era un hombre más alto y mucho más delgado que el primero, cabello blanco amarrado en una cola de caballo, ojos grises y una nariz puntiaguda, a pesar de que no se veía muy atlético, las venas marcadas en su cuello y una cicatriz que le cruzaba el labio desde la comisura y subía hasta el borde de la ceja, daba a notar su carácter malgeniado y perverso, tétrico, sínico… Las otras dos siluetas eran dos niños de aproximadamente diez años, ambos eran de una misma estatura; el primero de tez oscura, tenía el pelo negro, corto y con aspecto de afro, tenía facciones propias de la gente de su color, con una nariz pequeña, que lo hacía ver bastante inocente, unos labios carnosos, cejas abundantes. Pero lo que si hay que resaltar, eran sus ojos color rojo escarlata que se podían apreciar a distancia. Lo primero que se me ocurrió al verlos fue pensar en un incendio. Por último estaba un niño de tez muy blanca, cabello blanco que le cubría la frente y orejas, poseía una expresión inocente igual a la del primer niño, tenía pecas y al igual que el otro sus ojos eran muy llamativos, de color azul eléctrico, como luces de neón. Los cuatro llevaban túnicas color vinotinto amarradas con una soga y sandalias en los pies.
     Cuando pasaron por al lado mío intenté hablarles pero mi boca simplemente no articulaba palabras, estaba completamente inmóvil contra mi voluntad, pero al fijarme bien, noté que ambos niños tenían sus manos atadas a la cintura muy apretadas y miraban hacia adelante como si estuvieran castigados o algo así. De pronto, el niño de piel oscura y ojos rojos tropezó con una piedra que yacía en el pasto y se cayó al piso.
-¡Levántate! –gritó molesto el hombre de cabello negro, pero el niño no podía ya que estaba atado de manos
-¡¿Que no has escuchado?! –dijo el hombre de la cicatriz, acto seguido del que sacó de la túnica una especia de cuerda, que utilizó como látigo contra el pequeño
-¡¡No!! –exclamó llorando el niño de piel blanca mientras veía como su compañero se retorcía llorando del dolor -¡Déjennos en paz! –suplicó
-¡Que hagan silencio! –ordenó el del cabello blanco
-¡Levántate y continúen! –dijo el hombre moreno
     El niño de ojos azules se agachó para ayudar a su amigo, pero el hombre que poseía el látigo aprovechó el descuido y sin pensar proporcionó un latigazo a cada uno, Ambos niños yacían retorciéndose de dolor en el piso, llorando uno al lado del otro con la espalda manchada en su sangre…

     De un solo golpe me levanté de la cama, mi cabeza estaba caliente, el corazón estaba a cien revoluciones por minuto, la frente me sudaba a pesar de que no hacía calor, Deino estaba al lado de la cama en el mismo estado que yo, su piel estaba bañada literalmente en sudor y su lenguaje corporal me indicaba miedo… Los audífonos de mi IPoké estaban al lado mío sonando todavía… La imagen de los niños sufriendo me causaba pánico y peor aún la cara de los dos adultos. Solo fue un sueño, pero se sintió como si estuviera en la vida real.
-¿Qué te sucede? –le pregunté a Deino con voz temblorosa
-Roo-jii -me contestó él lentamente con inseguridad, mintiendo probablemente, ya que su respuesta fue “nada”
     Sabía que me estaba mintiendo, y probablemente él sabía que a mi también me pasaba algo… ¿O no me pasaba nada? –fue la pregunta que me cruzó la cabeza- Era un simple sueño, a cualquiera le pudo haber pasado, capaz alguna película que vi en televisión me había causado tal pesadilla.
     Sin duda lo mejor era darme media vuelta y volver a dormirme…

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Re:[fic]Pokémon: Unidos por la leyenda
« Respuesta #4 en: 22 de Octubre de 2013, 02:47:11 am »
Capítulo 4: Me acusan de estafador
Spoiler: mostrar

Al día siguiente…
     Me levanté de la cama pensando en aquellos niños de ojos extraños que tuve en el sueño, aunque por dentro trataba de evitar esa imagen simplemente no podía… Ya eran las 10 de la mañana, me asomé por la ventana y divisé el cielo. Estaba bastante nublado y a lo lejos se podía observar nubes grises cargadas de rayos y relámpagos. Deino todavía estaba dormido así que me moví con mucho silencio para no hacer tanto ruido, busqué mi bolso, me puse mi camisa roja, mis jeans nuevamente y los zapatos. Decidí dar una vuelta por el Pueblo…
     El clima afuera estaba muy frío, casi no había gente en la calle pero a pesar de eso todo parecía normal y regular, apenas pongo un pié en la calle escucho detrás de mi un ruido.
-Roo-Jii –Era Deino que me estaba diciendo que lo esperara; probablemente se despertó cuando salí de la habitación
     Estando a mi lado seguimos caminando y no pude evitar comentar.
-Ayer tuve un sueño muy raro
-Roo –dijo él, tratando de decir que a él le sucedió lo mismo
      Por alguna razón extraña sabía que él había tenido el mismo sueño pero decidí no decirle nada y seguir caminando.
     En la plaza del pueblo el ambiente era distinto, había muchas personas, la mayoría chicos de mi edad que estaban teniendo batallas junto con sus pokémon, de pronto, volteo la cara para ver una de las batallas y me doy cuenta de que un montón de hojas vienen volando hacia mí como si fueran cuchillas… Pero Deino fue más rápido y en su intento por protegerme me empujó fuera del alcance del ataque.
-Gracias –le dije a Deino y él asintió con la cabeza
-¿Estás bien? –preguntó un chico de cabello negro, corto, aproximadamente de mi edad, ojos oscuros y vestía una chaqueta amarilla, debajo de esta una camisa azul marino, unos jeans y zapatos de trotar –Deberías estar más pendiente –dijo él al respecto
-¡Por poco me vuelas la cara! –exclamé
-Quien te manda a no andar pendiente –dijo él con arrogancia –Hoy es sábado; día de combates, no es bueno que estés caminando por aquí tan despistado
-¿Día de combate? –pregunté desconcertado–Lo siento es que no soy de por aquí
-Pues es fácil –contestó él –Nos reunimos aquí y tenemos batallas con los demás –hizo una pausa y continuó -¿Te gustaría participar?
     La mente se me nublo por un momento pero después de recuperar el aliento, respondí satisfecho.
-Sí, me parece bien
-¡Excelente! –dijo el chico –¿Ya lo has hecho antes? –preguntó
     Entonces yo negué con la cabeza.
-Entonces deberías empezar con algo más fácil –dijo él mientras divisaba el terreno -¿Vez a ese chico de allá?, se llama Hugo, deberías retarlo –dijo él mientras señalaba a un chico de doce años con lentes y cabello marrón
     Asentí con la cabeza y me dirigí al muchacho. Al lado de este estaba un Lillipup, probablemente su pokémon.
-¿Disculpa, tu eres Hugo? –le pregunté al chico,–Veras… -dije yo y comencé a explicarle la situación…
-¡Pues claro que pelearé contigo! –contestó el pequeño a mi oferta -¿Qué te parece si apostamos 500 pokéyens? –dijo el chico
-¿Apostar? –dije asombrado
-¡Claro! –dijo el chico -¡Cuando tengas una batalla como premio al ganador… El perdedor debe darle algo al vencedor! –exclamó Hugo, con un tono de niño bueno
-Pues no estoy muy seguro… -comenté al respecto –Pero si tú dices que así se hace pues así será
-¡Vale, comencemos!
     El chico llamó a su Lillipup y yo obviamente elegí a Deino –estaba muy nervioso… Era mi primera batalla-, después de darnos la mano y mostrar que ambos teníamos el dinero, lanzamos una moneda para ver quien empezaría –yo escogí cara-; salió cruz, por lo que él empezaría.
-¡Lillipup, utiliza Placaje! –ordenó a su pokémon
-¡Mu-muévete Deino! –dije muy nervioso
     Si no fuera por la velocidad de Deino, estaríamos en aprietos, ya que simplemente no sabía lo que hacía, me sentía como si estuviera perdido; por desgracia para Hugo Deino logró esquivar el placaje.
-¡Una vez más Lillipup! –ordenó Hugo
-¡Deino! –grité asustado sin poder pronunciar ni si quiera una orden… Para mi suerte, Deino lo logró esquivar a tiempo.
-¡Roo-jii! –gruñó Deino dirigiéndose a mí, diciéndome que me calmara… ¡Pero como haré eso!...
     Respire hondo, por dentro me decía a mi mismo: “Okey, relajemos… No pasará nada, lo peor que puede pasar es que pierda 500 pokéyens y me quede sin dinero… Mierda”. Volví a respirar y  pensé en lo que me había dicho mi IPoké sobre los ataques de Deino. De pronto me acordé de uno de ellos.
-¡Golpe Cabeza, Deino! –ordené
     A máxima velocidad, Deino le dio un golpe muy fuerte al Lillipup usando su cabeza… Lillipup yacía herido en el suelo sin fuerza para continuar tras solo haber recibido un golpe.
-¡¡Me has estafado!! –gritó el pequeño Hugo -¡¡Dijiste que nunca antes habías peleado!! –entonces estalló en lágrimas -¡¡Lo has hecho para quedarte con mi dinero!!, ¡¡Y lo peor de todo es que me creí tu cuento de que era tu primera vez!!
-To-todo esto es un mal entendido –dije en voz temblorosa –¡Yo no le he quitado el dinero a nadie y es verdad, si es mi primera batalla!
     Todo el mundo que estaba a nuestro alrededor estaba viendo las pataletas del pequeño, haciéndome quedar mal a mí en frente de los demás… De pronto el mismo chico que me encontré al principio intervino
-¿Pero que te ha pasado, hermano? –preguntó mientras consolaba a Hugo, quien estaba tendido llorando en el suelo.
-¡Este chico me engañó para llevarse mi dinero! –gritó señalándome con la cara bañada en lágrimas -¡Me ha dicho que era su primera batalla pero es mentira!, ¡Me ha quitado todos mis ahorros!
-¡Que no, es mentira! –interrumpí
-¡Claro que es mentira! -insistió Hugo –¡Ningún pokémon que no tenga experiencia en batalla puede vencer a otros de un solo golpe!
-¡Con que ya veo! –dijo el otro chico. Cada vez había más gente a nuestro alrededor -¡Y yo que te veía con esa cara de niño bueno! –gritó molesto -¡Te reto a una batalla!, ¡Apostaremos 3000 Pokéyens y además si pierdes tendrás que devolverle el dinero a mi hermano!
¡Roo-jii! –dijo Deino tratando de hacer que se calmaran
-¡Pe-pero…! –dije yo tembloroso
-¡Nada de peros!, ¡Así es como se tratan a los ladrones en este pueblo!
     Cada vez me daba más pena y cada vez había más gente, todos me miraban como si hubiera cometido un homicidio… La multitud estaba enfurecida conmigo así que me vi obligado a asentar con la cabeza.
-¡Empecemos! –dijo el chico -¡Me llamo Alex, soy el campeón del pueblo! –gritó con arrogancia -¡Yo y mi Snivy te daremos tu merecido, ladrón! –gritó haciendo énfasis en la ultima palabra. Mientras, de su bolsillo sacó una pokebola, de la cual, en efecto, salió Snivy. Un pokémon verde con aspecto de lagarto-serpiente hecho de hojas. Obviamente tipo planta.
-¡Snivy! –gritó el pokémon al aparecer
-¡Snivy, Látigo Cepa! –ordenó Alex apuntando a Deino
     De su cuello dos especies de lianas salieron y agarraron a Deino por una de sus patas, levantándolo del suelo y después lanzándolo. Deino al recuperar aliento, se paró rápidamente como si nada.
-¡Deino, Placaje! -ordené yo, esta vez seguro de lo que hacía
-¡Esquívalo, Snivy!
     A pesar de que Deino era muy rápido, Snivy logró esquivar con éxito.
-¡Ciclón de hojas! –ordenó Alex
     Nuevamente de su cuello, Snivy produjo un remolino, el cual por dentro tenía hojas duras y puntiagudas como cuchillas que salieron disparadas hacia Deino. Al recibir el impacto gritó de dolor.
-¡Deino! –grité asustado, pero al ver que todavía estaba de pie continué -¡Mordisco!
     Deino salió corriendo a gran velocidad, mordiendo el pequeño cuerpo del Snivy de Alex. Snivy logró soltarse.
-¡Snivy, Ciclón de hojas otra vez!
     Esta vez fui más rápido y utilicé un ataque a larga distancia.
-¡Dragoaliento! –grité fuerte
     Deino abrió la boca y de esta salió disparado como un cañón una gran explosión de energía en forma de rayo color morado, la cual dio en todo el abdomen de Snivy, dejándolo muy débil.
-¡Levántate, Snivy! –ordenó Alex
-¡Termínalo con Golpe Cabeza! –dije yo
     Deino salió corriendo con la cabeza en frente, impactando nuevamente en el abdomen a Snivy.
-¡Snivy! –gritó Alex mientras corría a ver a su pokémon herido… Snivy no podía continuar
-¡Excelente, Deino! –felicité a mi amigo
-¡Esto no es posible! Gritó Alex -¡No habíamos perdido nunca! –entonces metió su mano en el bolsillo, sacó una bolsa llena de monedas y me la lanzó con gran fuerza -¡Toma tu dinero y déjanos en paz!, ¡estafador!
-¿Daniel? –dijo una voz conocida -¿Qué haces aquí?
     Era Gabriela y junto a ella estaban Javier, Oshawott y Sandile.
-¿Alex, que pasa aquí? –preguntó Javier
-¡¿Conocen a este estafador?! –preguntó Alex -¡Nos ha dicho que nunca antes había peleado, pero era mentira y nos ha ganado nuestro dinero!
-¡Claro que lo conocemos! –dijo Javier -¡Él es el chico del que te hablamos!, ¡Nunca ha estado en una batalla!
-¿Entonces… es verdad? –dijo Alex apenado mientras cargaba a Snivy en sus brazos -¡Es imposible!, ¡nos ha vencido a mi y a mi hermano como si nada! ¡Déjense de juegos, nos ha robado todo!
-Es en serio Alex, nosotros tres empezamos nuestro juntos –comentó Gabriela
-¡Eso he tratado de decirte todo este tiempo! –interrumpí yo
-Oh… De verdad lo siento pero es que… ¿Cómo un novato me va a ganar así de fácil?
-¿Cómo dices…? –dijo Gabriela -¿Daniel, le ganaste a Alex? –entonces, asenté con la cabeza
-¡Pero si hace solo un par de horas él nos ganó a Gabriela y a mí en dos minutos y sin mucho esfuerzo! –dijo Javier asombrado

-Pues… Te debo una disculpa… -dijo Alex –Me he comportado como un niño, de verdad que me ha costado mucho admitir que un primerizo me ganó –dijo apenado –Disculpa
-No te preocupes, le ha podido pasar a cualquiera –acepté la disculpa –Ten… dije yo mientras le entregaba la bolsa de dinero que él antes me había lanzado
-Por favor, quédatela como muestra de que de verdad estoy apenado contigo –dijo Alex mientras me sonreía
     Después se me vino una idea a la cabeza.
-¿Cómo es eso de que ya se conocen ustedes tres? –pregunté yo
-Pues veras… Gabriela y yo nos levantamos muy temprano y decidimos volver a dar vueltas por el pueblo, para nuestra sorpresa, tomando el desayuno vimos a Hugo, el hermano de Alex, peleando con otro chico, nos acercamos a ver y conocimos a Alex. Quien nos explicó que todos los sábados se reunían en esta zona y tenían batallas de pokémon con varias personas… Así que decidimos unírnosles. Al principio ambos perdimos con Alex en muy poco tiempo pero después volvimos a probar con otros chicos y pues, ¡he ganado ya 5 batallas! –exclamó Javier emocionado.
-No seas mentiroso, solo han sido cuatro –corrigió Gabriela
-¡Que mas da… cuatro, cinco, son números muy parecidos! –dijo Javier con arrogancia
-Me alegro que les haya ido bien –intervino Alex -¿Qué les parece si los invito a almorzar?
-Todavía es temprano, ¿No les parece? –comenté
-No Daniel, no me parece… -dijo Gabriela -Me estoy muriendo de hambre
-Igual yo, no me caería mal un buen almuerzo –agregó Javier
     Bueno, la mayoría ganó.
-Está bien, vayamos
-¡Excelente! –dijo Alex -¡Conozco el lugar ideal!
     Caminamos un poco hasta llegar al lugar… Era un restaurante muy lujoso, se llamaba “Belle veu”, era bastante elegante, las mesas tenían taburetes muy cómodos y los mesoneros se veían muy amables… Sin duda sería una magnífica comida…
     ¡Y sí que lo fue! –La parrilla que comí estaba tan sabrosa que me terminé chupando hasta el tenedor-. Después de comer estuvimos hablando sobre las batallas que tuvimos hoy y esas cosas… Lastimablemente estuve un poco disperso de la conversación porque a cada 5 minutos me recordaba de la pesadilla que había tenido la noche anterior volvía a atormentarme
-¿Roo-jii? –preguntó Deino; quien se había comido dos tazones de comida pokémon tamaño grande. Me preguntó que qué me estaba pasando
-No… No me pasa nada… -mentí
-¿Has dicho algo? –preguntó Gabriela dirigiéndose exclusivamente a mí -Hoy has estado muy raro –comentó preocupada por mí
-Pues…
-¡Vamos, puedes contármelo! –dijo ella con una sonrisa
-Es que… -no sabía como evitar la conversación
-Hagamos algo –sugirió Gabriela. Mientras tanto; Javier y Alex hablaban de otras cosas –Demos una vuelta nosotros dos solos y así puedes decirme sin que nadie se entere.
-Me parece bien -acepté yo –Gabriela y yo daremos algunas vueltas a la cuadra, ¿ok? –le dije a Javier y a Alex, pero al parecer no les importó mucho, estaban muy concentrados en sus asuntos
     Ambos nos levantamos de nuestras sillas y salimos del local.
     Después de unos cuantos minutos caminando ella rompe el hielo.
-¿Entonces…? –preguntó ella con las manos detrás de la espalda
-Pues…
-¿Por qué andas así?, ¿hay algo que te molesta? –preguntó ella
-Pues es que he tenido un sueño… No… mejor dicho una pesadilla
-¿Y porque este sueño te molesta tanto?
-Pues… Fue muy extraño… En realidad fue irrelevante y no tiene ningún sentido a pesar de lo real que fué –admití yo –Lo que me parece muy raro es que Deino soñó lo mismo al mismo momento que yo.
-Eso es imposible –dijo ella –Además, ¿Cómo sabes que lo tuvieron al mismo tiempo y que fué el mismo sueño?
     Era una pregunta extraña la que me acababa de hacerme.
-Solo lo sé… -dije en voz baja
-Estás loco… -dijo ella con tono burlón
      Solté una pequeña risa y le dije
-Se que piensas que soy raro y no te culpo, pero es que prácticamente pude sentir el dolor que sentían aquellos dos niños…
-¿Qué niños? –preguntó ella
-Veras… -Entonces le conté a ella todo lo que había visto en el sueño, le describí a los dos hombres y a los dos niños, cada palabra que dijeron, cada sentimiento.
-Pues no le veo gran cosa a tu sueño, capaz fue alguna película que vieron ambos –dijo ella para buscar alguna explicación lógica
     Aunque yo sabía que lo que había pasado era imposible, seguí defendiendo mi idea a toda costa; probablemente la razón más lógica no existía.
     Cansados de caminar, nos sentamos en un banco de madera. Ya estaba empezando el atardecer.
-No he dejado de pensar en que le paso a ambos chicos… ¡Es que el sueño está inconcluso!, ¡no sé porque esos hombres los tenía prisioneros!, ¡No sé qué le paso a los niños! Y peor aún; ¡No se quienes eran! –dije desesperado por las grandes dudas que tenía en ese momento
-¡Te entiendo!, Pero no te puedes poner así por un simple sueño –dijo Gabriela- No entiendo por qué le das tanta importancia
-¿Y cómo explicas que Deino tuvo la misma pesadilla?
-Pues… -Al ver que no tenía explicación dejó de hablar y concentró su mirada en el cielo.
     El atardecer estaba deslumbrante. El cielo naranja se matizaba con un sol brillante, poderoso, dorado… mientras las nubes blancas también poco a poco agarraban ese mismo color. Muy hermoso. Nos quedamos callados un momento.
-Es bello –dijo ella mientras me miraba con sus ojos marrones, que con el resplandecer del cielo destellaban. Un mechón del cabello de su flequillo se había desprendido de su peinado, cayéndole sobre su ojo izquierdo y tapándole la frente. Se lo arreglé con mi mano suavemente pasándolo por detrás de su oreja, acariciándole sin querer la mejilla… Se ruborizó y bajo la mirada para no verme –¿Por qué reacciona así?- se alejó unos centímetros de mi pero luego se volvió a acercar. Seguía ruborizada. Me volvió a mirar fijamente con esos mismos ojos y ahora fui yo el que se ruborizó… Espero que no se haya dado cuenta.
-Gracias por escucharme –le dije yo
-Cada vez que quieras lo puedo hacer sin problema –respondió ella con voz dulce y miró hacia sus manos, que estaban posadas sobre su piernas. Dio un pequeño salto y su cuerpo se estremeció, empezó a abrazarse a sí misma.
-¿Tienes frío? –pregunté
-No es nada de que preocuparse, tranquilo. –dijo ella entre dientes
-Vamos, tienes frío –moví mi cuerpo hacia ella y la abrace y la junte hacia mi -¿Mejor?
-Mucho, en realidad.
     Baje la mirada y ella volteó hacia mi… Estaba frente a esos tiernos y adorables ojos, que a pesar de que se había ya ido el sol, seguían brillando. Baje unos centímetros la mirada y observé sus labios, pequeños pero sensuales sin duda, sus ojos, también estaban viendo los míos. Hubo un corrientazo, electricidad que corría por mi cuerpo incitándome a juntarlos con los suyos. Quería besarla.
-¡Ya está oscureciendo! –dijo Javier a la distancia -¡Deberíamos volver al hotel!
     Solté un soplido. Mierda     
     Nos miramos a los ojos y nos separamos poco a poco.
-Vamos –dijo ella mientras me quitaba el brazo de su espalda y se levantaba del banco
     Le hice caso y me levanté yo también. Miré a la distancia para verificar que era Javier el que nos llamaba, en efecto, estaban él y Alex caminando hacia nosotros.
     Al cruzarnos, llegó el momento de despedirnos de Alex, nos prometimos vernos mañana en la plaza para tener más batallas con los demás entrenadores y luego quizás comer algunos bocadillos en su casa, jugar al play y esas cosas. En fin, nosotros tres tomamos rumbo al Centro Pokémon, que era en donde estábamos hospedados y al llegar cada quien se fue a su habitación. Me despide especialmente de Gabriela después de ese momento inconcluso que tuvimos, quien se mostró muy fría y solo se largó a su habitación. Hice lo mismo de siempre, me cepillé los dientes, me bañé, me puse la pijama y de una a ver televisión para entretenerme un rato –estaban pasando uno de mis programas favoritos: CSI: Teselia. Es sobre crímenes y policías…-. Cuando me aburrí, apagué el televisor y cerré los ojos, me despedí de Deino y traté de dormirme lo más antes posible. En ese momento tenía dos preocupaciones distintas: la primera, es que al dormirme sueñe de nuevo; y la segunda, es que cuando me duerma, no sueñe nada y no pueda descubrir mis dudas…







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