Autor Tema: Fan Fic : Empty Story  (Leído 459 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Morphem The Good Failer

  • Gurú Pokémon
  • ****
  • Mensajes: 3151
  • Karma: +5/-2
  • I'm so weak no one would ever think I'm awesome
    • Ver Perfil
    • Email
  • FC - 3DS: 5214-9927-2633

  • Total Badges: 36
    Badges: (View All)
    Sexto aniversario Quinto aniversario Cuarto aniversario
Fan Fic : Empty Story
« en: 15 de Julio de 2013, 01:27:08 am »
Desperté de repente, sudando y con vendas por todo el cuerpo, mire a mi alrededor, vi una habitación matrimonial con una decoración sencilla pero fuerte, un escritorio con varios libros desordenados y bañados de hojas rotas.

 Había rastros de sangre por toda la habitación, huellas de pies, manos y cuerpos humanos brillaban con un color escarlata intenso y fluido, estaba mareado, confuso y perdido, no sabía mi procedencia, ni mi nombre, nada en su estado más puro, dolor intenso pero intermitente, mareo potente pero constante, esas sensaciones me dieron arcadas pero no vomite porque el estomago estaba vacío, sin algún rastro de comida o liquido.

 Me levante lentamente,  me senté sobre la cama e hice un esfuerzo por levantarme sin caer, con una mirada torpe y débil, visualicé la puerta entreabierta y con varios raspazos típicos de un oso, me apoye con cierto dolor sobre el pomo de la puerta, la fuerza del apoyo hizo que la puerta se abriera del todo, provocando mi caída repentina sobre un tapiz bastante llamativo y grueso.
Miro hacia el lado izquierdo, visualizo una puerta enorme, temblando como si estuvieran intentando derribarla, golpe tras golpe, la puerta se agrietaba y se retorcía como si aguantara un gran peso, un gran golpe hizo que temblara hasta el suelo donde intentaba visualizar lo que pasaba, un silencio incomodo se hizo y cerré los ojos para dormir y recuperarme…

Oí un "¡CRASH!" que me hizo abrir los ojos de repente y sentir el horror en el más puro estado. Ni seres humanos, ni zombies, ni orcos, ni trasgos, eran figuras amorfas que avanzaban a una velocidad increíble, comiéndose entre ellas, mostrando una expresión tan siniestra y sangrienta que me era imposible asimilar el horror, el cual actuaba como tapón en mis bronquios, bloqueaba los impulsos eléctricos de la neuronas, quien paraba los latidos de mi corazón, cuando quise salir del trance en el que el horror me había sumergido, estaba haciendo un amago de correr torpe y descoordinado, el temor de que me alcanzasen invadía mi cuerpo, obligándole a traspasar sus limites, mi cuerpo ardía y mi mirada se congestionaba aún más, caí de bruces en el suelo, me puse boca arriba como pude, pensé en lo que me iban a hacer si me alcanzaban, el miedo  me hacía temblar pero el sosiego que iba a sentir cuando muriese coordino mi respiración en un ritmo lento y fuerte, cuando iba a dar mi última bocanada de aire, vi el reflejo del acero de un arma a una gran velocidad, deslumbraba como el oro y paso rápido como el rayo, ahí perdí la conciencia y todo sentido del tiempo.

- ¡Despierta! - Abrí los ojos lentamente, mi mirada estaba borrosa y una figura con el pelo rojo me gritaba que me despertara, con el tiempo se fue yendo la borrosidad, aquella persona cogió un color de ojos amarillo, una complexión mediana de unos 16 años y una expresión intranquila y preocupada.

- Al fin despiertas - Me dio la mano como señal de ayuda a levantarme, le cogí la mano, la cual estaba templada y con un tacto agradable. - … ¿Quién… eres? - Pregunté confuso, con ganas de saber algo ya. - Soy Raroto, encantado de conocerte - Me sonrió con un sonrisa sincera y agradable.

- No le hagas caso a su carácter amable y pacifico, no es más que una pantalla de humo. - Respondió burlescamente una voz con un toque de ego bastante potente. - Este Mongrel solo actúa así con los novatos. - Añadió con un tono de regodeo.

- Cállate un poco, Pakopez , que bien te hace falta. - Replicó con molestia. - Deja que te muestre a mi dolor de muelas constante pero permanente, Pakopez. - El chico con ojos rojos escarlata con armadura dorada con una copa de vino en la mano, me sonrió con arrogancia y superioridad.

 - Asqueado de conocerte, Mongrel, debes saber que soy tu rey y que vives para servirme. - Se presentó con un gran ego. - ¿Qué vivo para qué? - Respondo confuso.
- Tu no le hagas caso, tiene el ego más grande que la puerta que vistes antes o que el palacio entero. - Me advirtió rápidamente. ¿Palacio? No tenía ni idea de a lo que se refería pero estábamos en una sala de estar que para describirla gigantesca era poca, parecía que no tenía fin.

- ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? - Pregunto con ansiedad, al recordar que no tenía absolutamente ningún conocimiento sobre mí y este lugar.
 
- ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? Ni idea pero se dónde estás. Estás en Limbad, el refugio de los vestigios de la humanidad, de aquello que sobrevivió a la Caída. -

Respondió con voz omniosa el tal Raroto. - Ahora siguenos, te llevaremos antes el comandante. - Apareció una parte gigantesca y se abrió, un luz poderosa y deslumbrante invadió mi iris, llenándome de tranquilidad y sosiego.



He sido obligado por un stalker [Pakopez] ha hacer el fic, azi que disfrutenlo y critcadlo.

No posteen aqui.


e35d2 (mago)
Spoiler: Psycho-Pass • mostrar