Autor Tema: [FanFic] Digimon: A friendly power  (Leído 7899 veces)

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IsmaPkm

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[FanFic] Digimon: A friendly power
« en: 14 de Julio de 2012, 06:58:44 pm »
Este Fan Fic lo hago porque me gusta mucho Digimon (y me he viciado hace poco). :ph43r:

Capítulo 1: Un encuentro inesperado.

Hola,me voy a presentar,me llamo Ismael,tengo 13 y me encanta Digimon.Por si alguien no sabe qué son los Digimon,son criaturas virtuales.Bueno,pueden luchar,Digievolucionar...etc.Sin más rollos voy al grano.

Todo comenzó un día normal,una tarde soleada y fresca,un día perfecto.Ese día decidí ir a dar un paseo por un parque cerca de mi casa,aunque es pequeño es muy bonito.Empecé a recordar una serie que ví cuando era pequeño:Digimon 3 Tamers.Es una de las mejores que he visto,y recordé el momento en el que Takato,el protagonista,dibuja a Guilmon.Por si no lo sabeis,es mi Digimon favorito.
Cuando lo dibuja se escanea en un objeto llamado Dipower o Digivice apareció en la realidad.
Decidí imitarle,aunque a mi edad...bueno,sino me ve nadie no pasa nada.Cuando lo terminé me fijé en que el de Takato y el mío eran muy parecidos,pero Takato puso sus características,y yo como no sé que ponía...Decidí dejar sólo el dibujo.
Pero,¿por qué Dipower lo escaneo?No pensé en eso,y busqué si tenía cartas Digimon de cuando era pequeño,pero sólo encontré de Yu-Gi-Oh!
Pensé otra vez en el Dipower y recordé que tenía uno de Digimon Frontier,pero ese no tenía ranura.Vaya día que tenía...

Ya era hora de ir a cenar así que me apresuré en ir a casa.Mientras corría recordé que había niños que el Dipower les apareció de la nada,es decir,sin carta azul ni nada.Comí y dejé de pensar en eso y me fui a dormir.
Tuve un sueño extraño,uno en el que yo lloraba de emoción y abrazaba algo,pero de repente un ruido me despertó.Yo soy muy miedoso,así que pensé que era un objeto que se había caído.
La angustia no me dejaba y miré para saber qué se había caído,y allí estaba...¡mi móvil!
Claro,estaba en mala posición...Cuando quise dormir ya no era capaz,y para dormir pensé en un libro que leí hace poco.Me dormí a una hora mala,me levantaría tarde.Todo el sueño que tuve iba relacionado con los Digimon,y en el sueño yo me fui a una caseta para darle de comer a algo...
Me desperté más fresco que una lechuga y pensé en esa cosa,¿qué demonios sería?Bah,lo importante en ese momento era desayunar.Ví la tele,y pusieron Digimon 3 Tamers,¡qué recuerdos!Era el primer episodio,y ví si tendría relación mi sueño con el de Takato.No se parecían.Casi sabiendo la respuesta desde el principio pensé en Guilmon.Sí,soy muy pensativo,soy así.
Descubría poco a poco cosas que no me había fijado de él.Era muy bueno,fiel,amistoso...un Digimon encantador.Pensé en dónde tenerlo,pero no encontré ningún sitio.Rebusqué en mis recuerdos y pensé en una caseta que estaba alejada de la ciudad,un poco chapuzas pero con una simple reconstrucción serviría.
Asombradísimo chillé en mi habitación:

-¡¡Es la del sueño!!

Mis padres corrieron hacia mí y me dijeron asustados:

-¡¿Qué pasa?!

-Nada,lo siento.-dije triste.

-Ah,vale.

Se fueron y rápidamente me fui hacia la caseta,pero estaba en una esquina muy rota.Encontré unas tablas de madera,una pila bien alta de ella,y las puse como viga.Ahora la caseta estaba perfecta.Tuve una idea y pensé en dejar el dibujo de Guilmon allí,sería bueno tener un recuerdo.
Me fui a casa y desesperado cojí el dibujo.Me cansé de correr,y decidí tomar una bicicleta de alquiler.El alquiler era gratis si la usabas durante menos de 40 minutos.Era tiempo de sobra.

Allí hice un agujero,bastante profundo y quedé el dibujo en el fondo.No lo enterré,simplemente lo quedé ahí.Pero mirando mi reloj me dí cuenta de una cosa,¡¡habían pasado 35 minutos!!Fui corriendo con la bici y llegué a tiempo para devolverla.Uff,eso es tener suerte...

Destrozado me dirijí a casa,ya era hora.Comí y miré por el balcón la caseta,y había un rayo de luz...

-Qué extraño,yo no llevé ninguna linterna.-me dije a mí mismo.-¿Y si van a quitar la caseta?

Preocupado corrí con las pocas fuerzas que tenía,llegué allí con un dolor en la barriga,sería de haber corrido cuando estaba haciéndose la digestión...
Al llegar allí miré con los ojos medio cerrados algo,una silueta,una silueta grande...Me asusté mucho.Aunque en estos momentos se suele reunir valor yo no lo hice,estaba muy asustado.
La silueta salió corriendo hacia mí,pero fui más rápido y me dispuse a entrar en mi casa.La silueta parecía no cansarse,y yo entre el dolor de barriga y el cansancio me paré y finalmente desmayé.

Tardé bastante,creo,en recuperar el conocimiento,y me encontré dentro de la caseta.En el mismo instante en el que me dí cuenta de dónde estaba me pregunté cómo había llegado allí.
Después de unos 5 minutos algo emitió un sonido,como un "¿Uhm?".Miré a mi alrededor y ví una cola roja,pensé rápidamente en Guilmon,y me percaté de que el dibujo ya no estaba.
Con toda la tranquilidad del mundo fui a ver a la criatura,y vi a...¡¡¡Guilmon!!!

-¡Dios mío,eres tú!-dije a pleno pulmón.

-Ehm...¿Uhm?-dijo extrañado Guilmon.

Rápidamente me abalancé sobre él,¡un sueño que se ha cumplido!Él me sonrió con una cara super bonita.Pero había algo que no cuadraba...yo en el dibujo recuerdo no haber puesto la uña de atrás,yo puse las 3 delante,y este ya la tenía atrás...era curioso...

Dejando los detalles me emocioné mucho,tanto que me miró con cara de extrañeza.Ese era un buen día.

-¿Tú eres Guilmon,verdad?-dije con la emoción encima.

-¿Guil-mon?

-Sí,y ese es tu nombre.El mío es Ismael,sin el -mon.-dije pensando en lo de Takatomon...

-Ah,vale.-dijo con dificultad.

En ese momento...

Continuará...
« Última modificación: 15 de Julio de 2012, 05:47:11 pm por IsmaPkm »



IsmaPkm

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #1 en: 15 de Julio de 2012, 05:12:37 pm »
Capítulo 2: Un jóven luchador y un nuevo Digimon.

- ¡Esto qué es! -dije chillando.

- ¡Calu! -dijo lo que fuera.

Esa voz me sonaba, y mucho, pero no me acordaba de qué... ¡Pero si es Calumon!

- ¡Hola! ¿De dónde vienes?

- Calumon no lo sabe. -dijo alegremente.

- Ah,vale... -dije con una mirada fría.

Ese Digimon era muy bonito, pero muy miedoso. Aunque debía hacerme una grandísima pregunta, ¿cuándo ha venido?

- Oye Calumon, ¿hace mucho tiempo que estás aquí? -pregunté asombrado.

- No, he venido cuando te has asombrado.

Bueno, creo que debía hacerle caso, Calumon era muy sincero en todos los aspectos. Pero, ¿me olvidé de Guilmon? Sí,debía hasta estar triste.

- Oye... Guilmon, ¿cómo has venido?

- Guilmon no lo sabe, pero sólo recuerda un largo túnel por el que él viajaba y vió una luz. -dijo con cierta dificultad.

- Ah, vale. -dije llevándome la mano a la boca.

Vale, ahora hay dos Digimon, ¿habrán más? Supuestamente todos están en un mundo Digital en el que viven para pelear y ayudar en cosas como reconstruir su mundo, ¿por qué Calumon se ha ido, se fue por accidente? La verdad es que tenía un montón de dudas sobre Calumon, pero también sobre Guilmon. Lo toqué con la palma de la mano abierta. Tenía un pelaje pequeño y fino que no se aprecia a simple vista. Toqué su mano, concretamente su palma, dónde tenía su huella. Era como la de los perros, ¡y eso me encanta!

- Guilmon, ¿sabes qué soy? -dije con cara maliciosa.

- Sí, un Digimon sin el -mon. -dijo sonriendo y muy tranquilo.

Me llevé la mano derecha a la cara de lo ingenuo que era. Eso también me gusta de él, pero llega un punto en el que te decepciona.

- Mira, Guilmon... -dije pensando cómo explicárselo.- Soy un humano, un ser que habita este planeta, no soy como tú.

- Ah, ¿cómo se llama este planeta? -dijo pensativo.

- Tierra. -respondía alegre.

Ví que la pregunta era buena e inteligente, se estaba interesando por todo esto y lo iba comprendiendo. Pero había no caído en una cosa, ¡es un recién nacido! ¿cómo va a saber? Yo quería mucho ser su entrenador, pero como no tenía Dipower no se podía ni serlo ni demostrarlo, pero enseñarle a atacar sí podía.

- Guilmon, ¡bola de fuego! -grité a pleno pulmón.

Guilmon echó una bola de fuego... ¡a ramas secas! Corrí a apagarlas quitándome la camiseta. Afortunadamente lo conseguí apagar,aunque ví que es mejor no atacar a lo bruto,y menos a la nada.

- Guilmon, ¿a tí te gustaría que yo fuese tu entrenador? -dije impaciente de un sí.

- Sí, a Guilmon le gustaría. -dijo muy contento.

Justo cuando acabó de decirlo apareció un objeto de la nada, uno muy brillante. Después de unos treinta segundos se pudo ver unos colores, rojo, blanco, y una cinta roja. ¡Un Dipower!

- ¡Bieen! ¡Toma ya! -grité como loco.

- ¿Por qué Ismael se alegra? -dijo casi asustado de mis gritos.

- Ah,por nada. -dije vergonzoso.- ¿Y ahora qué hacemos?

- Guilmon no lo sabe.

-Ah,vale. Pero, ¿dónde está Calumon? -dije horrorizado.

Los dos salimos escopetados a buscar alrededor de la zona, pero no le encontramos. Me acordé de que los Digimon tenían una capacidad de detección de otros Digimon, una bastante eficaz.

- Guilmon, ¿notas algo? -pregunté.

- No. -dijo extrañado.

Quizás era porque no estaba, no creo que me mintiese. Vimos un jóven, diría que tenía algo a su alrededor, pero no conseguía verlo bien.
Al acercarnos más vimos un Digimon, un Agumon. Cuando lo ví el Dipower dió sus características, pero como me las sabía no les presté atención. Guilmon se puso rabioso al ver a Agumon, su mirada cambió y su pupila se hizo más pequeña.

- Tranquilo, no va a atacar.- dije, auqnue no estaba seguro de lo que respondí.

El jóven estaba agachado y miraba a algo, pero no le podíamos ver bien,ese Agumon tapaba lo que el jóven veía.

- Guilmon, escóndete en esos matorrales. -le dije al oído.

- Vale. -respondió susurrándo también.

Ese Agumon me vió y se asustó. Dió unos toques al jóven en la espalda para avisarle de mi presencia. El joven dejó algo en el suelo, aunque eso era lo menos importante.

- ¿Quién eres tú? -me preguntó un poco borde.

- ¿Y a tí qué te importa? -dije defendiéndome.

- Ya sabes mi secreto, no puedo dejar que escapes. Agumon, sal.

- Ya voy. -dijo ese Agumon con una cara distinta a la de antes.

- Agumon, ¡llama bebé! -gritó.

Entonces me rozó la pierna, como llevaba pantalones cortos... Me quemó la pierna, concrétamente la derecha. En estos casos se pide que pare, pero me quedé tirado en el suelo sin poder hacer nada. No pude aguantarlo, decidí llamar a Guilmon.

- ¡Guilmon, sal de ahí, ven! -grité con lágrimas en los ojos.

Salió Guilmon, tal y como le dije. Pero atacó sin yo decirle, con el ataque de bola de fuego.

- ¡Ah, eso me ha dolido! -exclamó Agumon.- ¡No te lo perdonaré!

Me fijé en un momento en el chico, estaba atónito con mi Guilmon. Ví cómo sacaba un objeto del bolsillo, pero estaba tirado en el suelo medio atontando por la quemadura y el dolor, y no pude divisar qué era. Finalmente desmayé por el dolor de la quemadura.

Al despertar ví a Guilmon, estaba sosteniéndome la cabeza, pero estaba todavía muy débil como para andar, así que no dije nada.

- ¿Ismael se encuentra mejor? -preguntó triste.

- No, estoy mal. Tengo una quemadura. -dije casi a punto de llorar.

- Guilmon te curará, ya lo verás. -dijo muy triste.

- No sufras, si me ha dado a mí, no a tí.

- Guilmon también se preocupa mucho por Ismael.

Miré mi reloj y me dí cuenta de que no era muy tarde, podía quedarme todavía. Lo malo era, ¿cómo les explico la quemadura a mis padres?

- Ismael, ¿pasa algo? -preguntó.

- Ah, nada, pensando en mis cosas. -contesté.

- Ismael, ¡Guilmon no pudo ganar la pelea, Agumon huyó! -dijo cambiando de tema.

- ¿¡Qué!? -dije asombrado.

- Sí, y su entrenador dijo: "Ya nos veremos tú y yo más adelante, esto no acaba aquí."

Guilmon repitió las palabras del entrenador con muchísima dificultad, pero porque no sabía hablar muy bien todavía. Esperé a que Guilmon me dejara la cabeza en paz, me dolía el cuello de tener la cabeza en esa posición.De pronto apareció algo que no esperábamos.

- ¡Calu! -dijo Calumon como siempre. - ¿Qué te pasa, calu?

- Ismael tiene una quemadura y le duele mucho. -dijo Guilmon antes que yo.

- Calumon, ¿dónde estabas? -pregunté con el corazón muy acelerado.

- En un lugar de por aquí. -contestó sin saber por qué le preguntaba eso.

- Se pueden llevar un sustazo si te ven, no te alejes mucho de nosotros.

- Vale, calu. -dijo sonriendo.

Me dí cuenta de que no sanaba la herida nada, y era muy visible. Me pregunté cómo podría irme a casa sin poder andar.

- Guilmon,deja de sostenerme la cabeza, ya duele.

- ¿Guilmon ha hecho algo malo? -dijo triste.

- No, sólo es que me duele el cuello, no te culpes. -dije buscando arreglar el lío.

Allí me quedé, tumbado y fijándome en mi alrededor. La caseta estaba cerca, así ue mejor era estar allí.

- Guilmon cuida de Calumon. -le dije.

- Guilmon hará lo posible para protegerle mientras Ismael se cura. -contestó muy decidido.

Pasó aproximadamente media hora cuando ví al entrenador de antes acercarse a mí. ¿Qué podía yo hacer en mi estado?

- Hola. -dijo con voz arrepentida.- Siento lo de antes, estaba furioso por haber visto que alguien había descubierto a Agumon. Tu Digimon te ha contado todo, ¿no?

- Sí, y no pasa nada.

- Nada no tendrá que pasar si estás ahí tumbado con una quemadura. Toma, te traigo hielo. -dijo mientras me lo colocaba con una cuerda  alrededor de la pierna.

- Muy amable. -contesté agradecido.- No quiero meterme donde no me llaman pero, ¿qué estabas haciendo agachado, y qué se te había caído? -pregunté.

- ¿Caído? Ah, vale, ya sé a qué te refieres. -contestó pensativo.- Estaba con un Digimon llamado Calumon, le daba de comer unos panes. ¿Le conoces?

- Sí, está allí... -dije señalando y dándome cuenta de que no estaba ni Calumon ni Guilmon.- ¡Mierda! ¡Ya no están,hay que encontrarlos!

- Bueno,antes de nada, ¿cómo te llamas? -preguntó.- Yo Paco,tengo 16 años.

- Yo Ismael, tengo 13, encantado. -dije.- ¡Pero dejémonos de charla y busquémosles!

- ¡Agumon, ven! -dijo.- ¡Encuentra a Calumon y a Guilmon!

- Vale, pero no le quites el ojo a ese niño. -contestó.

- Bueno, muchas gracias. Le dije a Guilmon que le cuidara, pero no me ha hecho caso...

- Tranquilo, date cuenta de que nadie es perfecto.- contestó Paco.

De repente...

Continuará...
« Última modificación: 18 de Julio de 2012, 06:17:26 pm por IsmaPkm »

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #2 en: 16 de Julio de 2012, 04:21:01 pm »
Capítulo 3: Un Digimon astuto y veloz como el viento.

- ¿Qué son esos cristales? -dijo de repente Paco.

Dado a mi posición no podía ver los cristales, pero seguro que no me mentía, así que me alarmé bastante.

- ¿Y si han hecho alguna gamberrada Guilmon y Calumon?

- Quédate aquí, ahora vuelvo. -me dijo, e instantaneamente me quedé sólo.

La herida había cicatrizado correctamente porque me dieron mucho hielo, y ya podía andar perfectamente, aunque me quedé ahí quieto, porque si me fuera y viniera...

- ¡Koyotetsu! -gritó algo.

Rápidamente divisé un brillo, como concentrado en un punto, pero desapareció. Era extraño... Debía apresurarme en encontrar a Paco, no podía quedarme quieto aunque tuviera que hacer lo contrario de lo que me dijo.
Andé mucho, e incluso llegué a correr, ya apenas me dolía la pierna. Pude ver a Paco, pero estaba lejos, y creo que se dirijía a donde estaba el brillo. Normal, si estaba allí Guilmon y Calumon debía cogerlos.
Paco era muy rápido, casi le pierdo de vista, pero pude verle parar y dirijirse a otro sitio.

- ¡Para! -le grité.

Se dió la vuelta y me miró asombrado.

- ¿Ya no te duele? -dijo con los ojos como platos.

- Eso es lo de menos, ¿qué fue esos cristales? -dije rápidamente.

- Creo que sé que eran, pero es mejor asegurarnos. -dijo temblando.

Me dejó con la duda, aunque me sonaba mucho el sonido que oí. El sonido era fuerte aunque era lejano, lo que fuera tenía un bozarrón.

- ¡Allí, ya le veo, no me lo puedo creer! -gritó Paco mientras pensaba.

- ¿¡El qué, dónde!? -contesté asustado.

- ¡Allí, es Renamon! -dijo señalando a un punto amarillo.

- Yo no veo nada, sólo un punto. -dije decepcionado.

- ¡Ven conmigo! -dijo, y acto seguido me llevó hasta el lugar cogido de la mano y corriendo, no quería que me perdiese.

Después de un largo camino me fijé en que, efectivamente, era Renamon. Aunque yo recordaba algo de la serie, no sabía algunas cosas, por lo que decidí coger mi Dipower y analizarlo. La respuesta fue: "Renamon, Digimon tipo Hombre bestia, su ataque principal es Tormenta de Diamantes (Koyotetsu).

- Ajá, pero, ¿contra quién lucha? -dije casi sin pensar.

- Ahora veremos, sólo le vemos la espalda a Renamon, difícilmente veremos al otro sin llamar la atención.

Muy sigilosos no desplazamos hasta estar viendo todo lo que estaba delante de Renamon.

- ¡Está luchando contra mi Agumon! -dijo Paco chillando.

- ¿¡Eh!? -dijo Renamon dándose cuenta de nuestra presencia.

Volteó la mirada y paró el combate, pero Agumon quiso atacarle por la espalda. A Renamon no le gustó eso, y decidió darle un golpe para quedarlo insconciente en el suelo.

- Fernando, dos chicos me han visto. -contestó fríamente.

- Mierda, no puedo hacer nada... -dijo con enfado y tristeza.- Un momento, ese Dipower... ah, qué susto, creía que no sabíais nada de los Digimon y no teníais.

- ¡Paco! -dijo Agumon llorando.

- ¿Estás bien? -dijo Paco contento.

- Siento lo ocurrido. -dijo Renamon, y desapareció instantaneamente.

- Por favor, dejemos de hablar, necesito encontrar a mi Guilmon y a Calumon. -respondí rompiendo la conversación.

- Cierto, vamos a por ellos. -contestó Paco.- Agumon, deprisa, tenemos que encontrarles.

- Ya voy.

- Voy también. -dijo generoso Fernando.- Renamon, ayúdanos.

- Ya voy. -dijo Renamon.

Estuvimos buscando por todo el lugar sin resultado, pero recordé que el Dipower podía hacer que le localizásemos.

- Ehm... puedo hacerlo yo sólo. -dije muy tímido.

- ¿Cómo? -dijeron Paco y Fernado al unísono.

Se lo expliqué, y tardó lo suyo.

- Vale, el rastreador indica que está cerca, ¿pero dónde exactamente? -dijo Renamon.

- Renamon, tú puedes localizarlo, los Digimon desprenden un aura y se atraen entre ellos. -dijo Fernando.

- Mmmm... -trató de concentrarse Renamon.- Allí.

- Vamos para allá.

Llegamos en poco tiempo.

- ¡Ya los veo! -grité.

Fui corriendo hasta Guilmon, pero como se dió cuenta de que estaba corriendo hacia él, él también corrió hacia mí.

- ¡Ismael! -dijo saltando y abrazándome.

Ese abrazo me tiró al suelo, pero no me hizo nada.

- ¡¡Guilmon!! -dije llorando a mares.

- ¿Qué le pasa a Ismael, Guilmon hizo algo malo? -dijo triste.

- Soy un poco llorón, qué le voy a hacer. -dije reconfortándome.

- ¡Calu! -dijo Calumon muy alegre.

- Bueno, asunto zanjado. -dijo Paco.

- Un momento. Fernando, ¿cuántos años tienes? -dije rápidamente.

- 15, ¿por? -dijo extrañado.

- Ah, por nada. -dije dándome cuenta de la estupidez que dije.

Despidiéndome de todos me quedé sólo con Calumon y con Guilmon.

- Guilmon, ¿por qué te has ido? -dije casi riñéndole.

- Ismael le dijo a Guilmon que cuidara de Calumon, y eso hizo Guilmon. -dijo arrepentido.

- Pero, ¿y si te pasa algo? No quiero perderte. Ahora que nos conocemos ojalá estemos para siempre. -dije.

Entonces Guilmon empezó a gruñir, pero muy fuerte.

- ¿Qué te pasa? -dije asustado.

- Hay un Digimon cerca, y no és Calumon. -dijo.

Entonces apareció un Digimon, uno muy raro, tenía pelaje blanco y lila, ¿qué Digimon era ese? Consulté mi Dipower, y su nombre era... ¡Dorumon!

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #3 en: 18 de Julio de 2012, 08:35:31 pm »
Capítulo 4: Dorumon, un Digimon robusto.

¿Y si ese Dorumon me atacaba? Debía atacarle yo primero, así que le dije a Guilmon que se lanzara al ataque, ya era hora de luchar.

- ¡Bola de fuego! -gritó.

Dorumon se quedó tirado en el suelo, se desmayó, supuse. Chillando y llorando apareció una persona, estaba muy enfadada con nosotros y se acercó a Dorumon.

- ¡¿Qué habeis hecho?! -dijo a pleno pulmón.

- Yo... creía que iba a atacarnos... -dije arrepentido.

- ¡No os lo perdono, nos veremos la próxima vez! -dijo llevándose a Dorumon.

Creo que me excedí, ataqué sin motivo y eso no era bueno que lo aprendiese Guilmon, podría hacerse una máquina de matar.

- Guilmon, eso no lo vuelvas a hacer.

- Pero si Ismael le dijo a Guilmon que atacase... -dijo triste.

- Ehm... bueno, pues no lo volveremos a hacer. -contesté sorprendido de cómo me había pillado.

- Vale.

Miré el reloj y me dispuse a irme a casa. Debía dejar a Guilmon en la caseta, pero si iba a morir de hambre.

- Guilmon, no te muevas de aquí, ahora vuelvo. -le dije recordándole lo de la última vez.

- Vale, Guilmon se quedará aquí pase lo que pase.

Corriendo hacia mi casa me acordé de que le gustan los panes, los bollitos, y cogí los panes que pude. Ese día había muchos, podía coger.
Entré en casa y mi madre me dijo que dónde había estado, y le respondí que con mis amigos. Cuando se fue de la cocina ví una bolsa muy grande, era perfecta para meter los bollos, y ví los bollos, y los metí todos en la bolsa.

- Hijo, ¿qué haces? -dijo mi madre sorprendida.

En ese momento una gota fría pasó por mi cuerpo, me quedé sin habla, me pilló con las manos en la masa.

- Yo... -dije pensando una excusa.- Vi un gatito en la calle, es grande, necesitará pan, no quiero que se muera.

- Ah, pero habérmelo dicho, toma. -respondió dándome otro bollo.

- Gracias mamá, Guilmon ya no pasará hambre. -dije dándome cuenta de que había dicho Guilmon al final.

- ¿Cómo? -dijo asombrada.

- Ehm... que así le llaman mis amigos, nada importante. -dije rápidamente.

- Ah, vale.

Me puse otros zapatos para ir, los míos estaban un poco rotos. Corrí a toda velocidad por si acaso le pasaba algo. Tan concentrado estaba en la corriendo que casi me caigo al subir unas escalera de la calle.
Cuando por fin llegué me di cuenta de que Guilmon estaba dormido. Dejé con sumo cuidado la bolsa en el suelo y salí de allí silenciosamente.
Me quedé en mi casa todo el resto del día, y allí me puse a leer un libro muy entretenido. Me terminé el libro y fui a cenar, pero en la cena me preguntó mi madre una cosa que no esperaba en ese momento.

- ¿Cómo está el gato? -dijo.

- No lo sé, se lo ha llevado un amigo. -dije con complejidad para ver si colaba.

- Ah, bien. -contestó.

Esa noche dormí como un tronco, fue muy raro en mí porque yo solía despertarme por la noche. Me arrepentí mientras desayunaba del ataque hacia ese Dorumon, fui muy injusto, es lo mismo que si alguien atacara a Guilmon sin motivo, estaría muy triste y enfadado. Debía disculparme, pero no sabía si volvería a estar por allí cerca... Me lavé los dientes y me fui a la caseta. Cuando llegué me fijé en que estaba Guilmon con Calumon, y estaba la bolsa de panes totalmente vacía.

- Guilmon, ¿te has comido todos los bollos de pan? -dije casi asustado.

- Calumon comió también.

Cuando Guilmon dijo eso, Calumon esbozó una sonrisa hacia mí.

- Estaban muy ricos los bollos de pan, Calu. -dijo jugando con Guilmon.

Me di la vuelta para ver el paisaje porque era bonito, y me percaté de que había una persona, ¿sería el que se enfadó por atacarle a Dorumon? Fui corriendo y no era él, era Fernando.

- ¡Hola! -le dije mientras sonreía.- ¿Dónde está Renamon?

- Con Tula. -respondió.

- ¿Quién es Tula? -contesté totalmente dubitativo.

- Ah, disculpa. Es una entrenadora Digimon, muy fuerte, por cierto. -dijo.

- Entonces, ¿no era tuyo Renamon? -dije muy asombrado.

- No, yo tengo otro, se llama Patamon. -dijo muy orgulloso.

- Ah, sé cuál es. -dije pensando en él.

- ¿Le conoces? -dijo asustado.

- No, sé cómo es, al tuyo no lo conozco.

- Ah. -dijo suspirando.

No quería meterme en donde no me metían, pero me mataba la curiosidad de saber por qué tuvo ese día Fernando a Renamon, pero era mejor no preguntar.

- ¿Y dónde está Patamon? -pregunté.

- Allí, ahora viene. -dijo señalando a una piedra.

Detrás de esa piedra estaba él, y se me acercó a la cara, y del susto me di de cabeza contra el suelo, pero no pasó nada.

- ¡Yo soy Patamon! -dijo mientras volaba.

- Pues te voy a presentar a mi Digimon, se llama Guilmon. -dije mientras le decía a Guilmon con la mano que viniese.

- Ah, yo soy Guilmon, encantado. -dijo Guilmon con educación.

- Guilmon, ¿desde cuándo eres tan educado? -dije riendo.

Todos empezaron a reir, y como nos reíamos, Calumon se acercó hasta apoyarse en mi cabeza.

- Ah, este es Calumon. -dije muy contento.

Después de habernos presentado todos me fijé en que detrás de de Fernando había algo.

- Fernando, ¿qué es lo que tienes detrás? -contesté preocupado.

Guilmon empezó a gruñir, era señal de que había un Digimon cerca.

- ¡Está ahí! -chillé señalándolo.

Era Dorumon, y allí estaba el chico del otro día, querría venganza, otra cosa no había.

- ¡Las vas a pagar por lo que le hicistes a Dorumon! -dijo con una rabia que parecía llegarle hasta a Dorumon- Dorumon, ¡¡ataca!!

- Guilmon, no le hagas mucho daño, quédale sin conocimiento. -dije chillando.

- ¡Vale! -contestó.

Guilmon le dio con la pata en la cabeza, pero no pasaba nada. Dorumon arañó toda la cara de Guilmon con sus garras, pero Guilmon estaba demasiado eufórico como para rendirse.

- ¡Bola de fuego! -gritó Guilmon su ataque.

La bola de fuego fue a parar a la cara de Dorumon, y eso le debilitó mucho.

- ¡Vamos, Dorumon, no te rindas! -dijo el chico con una mirada diabólica.

Cuando Dorumon escuchó lo que ese chico dijo se lazó a por Guilmon con las garras por delante, le arañó muy fuerte. Eso le afectó gravemente a Guilmon, y yo me temía lo peor.

- ¡No! ¡Te mataré! -dije enfadado.

Me dirijí a Dorumon y le pegué un puñetazo en la cara. Valió la pena, mi puño fue lo suficientemente fuerte para quedarle aturdido un momento. Fernando corrió hacia mí y me apartó de la lucha.

- ¿¡No ves que te puede atacar!? -me riñó chillando.

Cuando gritó tan fuerte, Dorumon se percató y fue directo a por mí, pero...

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #4 en: 20 de Julio de 2012, 06:31:52 pm »
Capítulo 5: Un bollo de pan por la paciencia.

- ¡Agumon digievoluciona en... Greymon! -dijo con voz grave el nombre de la evolución.

- ¡Bien hecho, Agumon! -dijo una voz.

- ¡Paco! -gritó Fernando mientras me dejaba.- ¡Es urgente, ayúdanos!

- Ya nos ayuda Greymon, no te preocupes. -dijo muy tranquilo Paco.

- ¡Mega flama! -gritó Greymon.

Quedó totalmente sin fuerzas ese golpe a Dorumon, significaba que le habíamos vencido.

- Date por muerto. -dije mientras me estallaba los nudillos.

Me acercaba a él poco a poco para pegarle, pero me detuvo alguien, pero no sabía quién era.

- Quédate quieto. -dijo lo que me inmovilizaba con voz fría.

Giré un poco la cabeza y era... ¡Renamon!

- Bicho de mierda, quítame las manos de encima. -le dije con una mirada que no era normal en mí.

Renamon se me quedó mirando muy asombrado, sus ojos se abrieron por el asombro. Era inútil salir de entre los brazos de Renamon, era demasiado fuerte.

- Parece que te has puesto negro. -dijo una chica.- Me llamo Tula, tranquilízate.

- Ah, encantado, me llamo Ismael. -dije sin sentir enfado.- Fernando me ha hablado de ti.

- Ah, vale. -dijo sonriendo a Fernando.- Vamos a ver... ¿qué ha pasado para que quisieras pegar a ese pobre chico?

- Arañó a Guilmon... -dije muy bajito por vergüenza.

- Te has pasado, lo mejor sería que te disculpases. -dijo muy pensativa.

- Vale. -contesté caminando hacia el chico.- Oye, lo siento, me he pasado.

- Vale, yo también me he excedido. -dijo con la mano levantada para darle un estrechón.

Nos dimos la mano y nos perdonamos, pero Greymon quedó desmayado en el suelo a Dorumon, mejor era despertarle.

- Dorumon, despierta. -le dijo mientras le daba una cachetada.

- Oye, ¿no nos dices tú nombre? -interrumpí las cachetadas.

- Miguel, tengo 16 años. -dijo mientras se fijaba en mí.

- Soy el más pequeño de todos... -dije decepcionado.

Todos se empezaron a reír, incluso Guilmon.

- Bueno, parece que está despertando. -dijo de repente Miguel.- Bueno, me tengo que ir, hasta otro día.

Se llevó a Dorumon consigo, y nos quedamos Tula, Paco y Fernando.

- Paco, ¿cómo ha digievolucionado tu Agumon? -dije mientras me fijaba en Greymon.

- Estábamos entrenando, y de repente mi Dipower empezó a brillar mucho, y de repente digievolucionó. -dijo muy extrañado mirando a Greymon.- Debes volver a ser Agumon, haz el pino.

- Ah, eso se parece a lo de la serie de Digimon, la temporada 3. -dije riéndome.

- Sí, pero yo lo hago porque creo que se debe hacer así, no por la serie. -dijo muy serio.

- Bueno, Ismael, todavía no me has dicho mucho de ti, ese Digimon es tuyo, ¿no? -dijo Tula sonriendo y un poco agachada porque yo era más bajito.

- Pues sí, se llama Guilmon, es mi Digimon, mira. -le enseñé el Dipower cuando terminé de hablar.


- Ah. Por cierto, ¿cuántos años tienes? -dijo ella muy pensativa.

- 13, ¿y tú...? -dije observándola.

- 17. -dijo riéndose.

De repente sonó un estruendo, un fuerte sonido.

- ¡Garras V! -dijo una voz.

Ya pensé que sería un Digimon, me esperaba ya cualquier cosa. Pero había una cosa rarísima en la que no me había fijado, ¿cómo es que hay tantos Digimon que antes no veía, sería porque no me fijaba bien? Aunque esa pregunta debía hacerla después, tenía que averiguar cuál era ese Digimon, si es era uno...

- ¡Vamos, mátalo! -dijo un chico detrás del Digimon.

Ese Digimon era Veemon, pero, ¿a quién atacaba?

- ¡¡Ismael!! -gritó Guilmon.

Salió disparado, casi que voló por los aires, pero tuvo que caer encima de mí, había mucho espacio pero Guilmon tuvo que caer encima mía, y con lo que pesaba...

- ¡Guilmon, ataca! -grité sin darme cuenta.

- ¡Bola de fuego! -gritó Guilmon el ataque, pero lo falló.

- ¿¡A qué viene este ataque repentino!? -le grité al chico que creo que era entrenador de Veemon.

- Espero a que digievolucione. -dijo muy serio.

- Renamon. -dijo muy seria Tula.

- Ya voy. -dijo Renamon lanzándose al ataque.

Renamon era muy rápido, más que Veemon, pero Veemon era muy astuto.

- Greymon, ven. -dijo Paco dándose cuenta de que todavía no era Agumon.- Atrápale.

Greymon lo atrapó con la mano en un abrir y cerrar de ojos y Veemon no podía escapar. Era muy extraño que solo ataque por digievolucionar, creo que había algo más, querría fastidiar solamente, era probable. Aunque intentara digievolucionar atacaría todavía, eso pensé, ese chico era el típico creído por las pintas. Ese tipo de gente me comía los demonios, no los aguantaba.

- Guilmon, a por él. -dije señalando al chico.

De pronto Veemon escapó y se colocó con los brazos en cruz delante de nosotros, intentaba proteger a aquel chico, el que era, creo, su entrenador.

- ¡No os dejaré ponerle ni un dedo encima! -dijo muy fuerte.

- Quita de aquí, cosa con patas. -intenté darle una patada cuando terminé de hablar, pero me detuvo el pie.

- No te creas que una patada me echará atrás. -me dijo diciendo que no con el dedo índice de la mano libre que no.

Cuando me detuvo me vino a la cabeza el momento en el que dijo Tula que me tranquilizase, pero era demasiado enfado lo que tenía como para calmarme.

- Guilmon, ataca a Veemon. -dije.- Bueno... mejor no, no le toques.

- ¿Por qué? -dijo Guilmon extrañado.

- Debemos ser más pacientes, hay cosas que no se solucionan con la violencia.

Veemon se me quedó mirando con admiración, había una mirada de arrepentimiento en él, era muy percibible. Me acerqué al chico con amabilidad, era bueno, pero creo que había que enseñarle a no atacar por atacar.

- Mira, tú quieres que tu Veemon digievolucione, ¿no es así? -dije.

- Efectivamente, pero para que lo haga debe haber ganado combates, ¿no? -dijo con rentintín.

- No, debe saber atacar y madurar, son cosas muy diferentes. -dije con aires de sabio.

- ¿De dónde has sacado eso? -dijo Paco.

- Ehm... De ningún sitio. -dije muy bajito.

- ¿Qué has dicho? -preguntó él.

- Nada. -dije cambiando la frase.

- Bueno, ¿cómo te llamas? -le pregunté al chico mientras le daba una palmadita en la espalda.

- Antonio, ¿y tú? -preguntó.

Le conté cómo se llamaban los demás y todo lo que habíamos hecho juntos, así que decidió él una cosa.

- ¿Sois una pandilla de entrenadores? -preguntó ilusionado.

- Pues no, solo nos conocemos y somos amigos. -dije yo.

- Formemos una, seremos un grupo bastante fuerte. -se animó Fernando a la idea.

- Vale, pues ya veremos otro día mejor las cosas, ahora debemos irnos a casa, debemos comer. -dijo impaciente Paco.- Yo me voy.

- Yo también. Vamos, Patamon. -se despidió Fernando.

Despidió todo el mundo, y yo me fui a la caseta, allí estaba Calumon. Guilmon jugó con él y yo me fui a casa, pero debía darle más pan a Guilmon, debía planearlo bien para que mi madre no me pillara...

- Guilmon, ¿tienes hambre? -dije.

- Sí, Guilmon tiene mucha hambre. -contestó exagerando un poco.

- Bueno, yo te voy a traer pan, después vuelvo. -me despedí.

Fui a casa, pero ya estaba la comida, no podía llevarle el pan, mientras comía. Terminé de comer y me fui directo a la cocina, cogí otra bolsa, metí muchos bollos de pan y me fui.
Al estar a medio camino me acordé de que me quedé la bolsa de panes antigua allí, debía llevarla a casa, ya que la había cogido de allí... Me fui a la caseta y vi la bolsa, pero Guilmon no estaba, solo estaba Calumon.

- Calumon, ¿dónde está Guilmon? -le dije mientras le daba un bollo de pan.

- Calumon vio que se fue para allá. -dijo señalando a donde nos solíamos reunir Paco, Fernando y yo.

- ¡Guilmon! -chillé en medio de aquel lugar.

- ¡Ismael! -contestó al chillo Guilmon.- ¡Estoy aquí!

- Ah, ahora voy. -dije mientras corría.

- Guilmon tenía hambre y pensó que habría bollos de pan en este sitio. -me dijo triste al ver que no había nada.

Yo me reí un montón, fue muy gracioso ver la seriedad y con la ilusión que los intentaba encontrar, así que le di uno.

- Toma.

- ¡Muchas gracias! -dijo mientras se comía el bollo como si alguien fuera a quitárselo.

- Guilmon, ¿estás cansado? -dije de repente.

- Sí, Guilmon ha luchado mucho.

- Bueno, ven a la caseta, allí está la bolsa con los bollos de pan. -dije señalando la caseta.

- ¡Bollos de pan, bollos de pan! -repetía muy contento.

Llegamos a la caseta y...

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #5 en: 21 de Julio de 2012, 07:53:56 pm »
Capítulo 6: Una lucha más para el diario.

- ¡Guilmon quiere pan! -dijo mientras corría a por la bolsa.

- ¡Espera! -dije entrecortado.

- ¡Calu! -exclamó Calumon al ver de nuevo a Guilmon.

- Toma. -le ofreció Guilmon a Calumon unos bollos de pan.- ¡Están muy ricos!

- Me alegro. -contesté sonriendo.

Un dato curioso era que Guilmon era muy alto, aunque como estaba un poco encorbado a veces no se apreciaba. Era curioso saber si era más alto que yo.

- Guilmon, ponte erguido. -le dije de repente.

- ¿Qué es eso? -me contestó comiendo otro bollo de pan.

- Así, ponte de pie, mira. -le expliqué estirando mi cuerpo porque él estaba sentado.

- ¿Así? -dijo mientras se ponía ponía a dos patas en el suelo lo más estirado que podía.

Era más alto que yo, tenía el tamaño de un adulto, pero eso era curiosidad más bien.

- Guilmon es más alto que Ismael. -dijo.

- Ya lo veo. -dije mientras le miraba de arriba a abajo.- ¿Os importa si me como un bollo?

- No, a Guilmon y a Calumon no nos importa. -dijo Guilmon tomándole la palabra a Calumon.

- Bueno, gracias. -dije mientras lo masticaba.

Hacía buen tiempo, era por la tarde, estaba seguro con Guilmon, era un día perfecto. Me entró sueñecito, y a los dos también, así que nos dormimos sin darnos cuenta. Yo me quedé con la cabeza entre las manos de Guilmon y Calumon en mi cabeza y así nos despertamos todos.

- Guilmon se ha ido a otra parte mientras dormía. -me dijo nada más despertarse.

- Eso ha sido un sueño, los sueños son... -dije mientras pensaba una definición.- Cosas que tu cabeza hace, parecido a los pensamientos.

- Ah, vale. -dijo muy serio.

- Calu... -dijo Calumon bostezando.- Todavía quedan bollos.

- ¿Os importa si comemos nosotros también? -dijeron dos voces al unísono.

Eran Paco y Fernando, cada uno con su Digimon.

- Hay muchísimos, coged cuantos querais. -dije muy contento.

Patamon tomó un bollo y se sentó en el suelo mientras lo mordisqueaba. Guilmon le ofreció a Agumon un bollo, y Agumon lo aceptó muy gustoso. Yo les ofrecí también a Paco y a Fernando, ellos se los comían mientras miraban a sus Digimon, y yo me comía mirándo sus caras.

- ¿Dónde está Tula? -pregunté.

- No sé, no estamos todo el día con ella. -contestó un poco serio Fernando.

En ese momento recordé lo de Renamon y Fernando, ¿qué estarían haciendo ellos juntos como si fueran compañeros? No querían entrometerme pero la curiosidad me estaba matando.

- Fernando... -dije tímidamente.

- Dime. -dijo mientras miraba a Patamon.

- ¿Por qué tuviste el otro día a Renamon como si fuera tuyo, en el combate de Agumon? -pregunté.

- Ah, eso... Fue porque Tula me dijo que debía irse y que yo cuidara de ella, aunque se cuidaba ella solita. -me dijo decepcionado.

- Ah, vale, eso era. -le dije mientras pensaba que sería más complejo todo.

- Guilmon, ven un momento. -le dijo Paco a Guilmon mientras sacaba un bizcochito del bolsillo.- ¿Lo quieres?

- ¡Sí, Guilmon lo quiere! -dijo con la cara enbobada.

- Veo dos Digimon. -dijo de repente Patamon.

- A ver... -dije dándome la vuelta.- A ver si el Dipower los puede reconocer desde aquí.

- A ver, espero que sí. -dijeron Fernando y Paco a la vez pegados a mis hombros mientras todos nuestros Digimon miraban el Dipower en busca de la respuesta.

- Vale, son Gaomon y Gabumon, aunque desde aquí se ven muy mal, no se aprecia si son los que dice el Dipower.

- Según me estoy fijando parece que están solos. -dijo Paco.

- Patamon, tú que puedes volar, fíjate si están solos o no, pero con cuidado de que no te vean.

- Ten cuidado, también se atraen entre ellos, los Digimon se atraen entre ellos. -dije yo antes de que volara.

- Es verdad... pues haz lo que puedas, Patamon. -dijo Fernando sin poder hacer nada.

- Bueno, ahora vuelvo. -dijo Patamon mientras se preparaba.

- Que tengas suerte. -le dijo Paco mientras le veía volar.

Patamon se fue a un árbol y se apoyó en una rama tratando de parecer un pájaro, pero él acercaba la vista a los Digimon que queríamos. Él estaba mirando fijamente a los dos, pero de repente los Digimon se movieron en dirección al árbol.

- ¿Van a por Patamon? -dijo muy asustado Fernando.

- No quiero desesperarte, pero creo que sí. -dijo Paco preocupado.

- Guilmon va a ayudar a Patamon. -dijo Guilmon muy decidido.

- ¡Espera, no sabemos si podemos contra ellos! -dije atrapándole el pie.

- Guilmon seguro que puede contra ellos. -dijo Guilmon.

- Yo también voy. -dijo Agumon de repente.

- ¡Van a por él! -dijo asustado Fernando.

- ¡Vamos todos! -dije yo con mucha valentía.

Mientras corríamos vimos que estaban intentando atacarles, pero Patamon tenía muy buenos reflejos y por eso no acertaban un ataque.

- Están viniendo unos chicos. -dijo ese Gaomon cuando estuvimos a su lado.- Será mejor que les ataquemos.

- No, pueden que no nos quieran hacer daño. -dijo Gabumon.

- Os estamos oyendo. -dijo Fernando.- ¡Patamon, baja de ahí!

- Vale, ya voy. -contestó Patamon.

Eso fue un error. Patamon llegó a estar cerca del suelo, y como Gaomon se percató de ello, decidió atacarle.

- ¡Gao puños! -chilló Gaomon.

Los puñetazos les dieron de lleno a Patamon, lo dejaron en el suelo aturdido.

- ¿Veis? Este amigo vuestro no estaba espiando, eso le pasa por hacerlo.

- ¡No! ¿¡Qué has hecho!? -gritó Gabumon.

- Se lo merecía. -dijo Gaomon.

- ¡Os vais a enterar! -gritó Patamon. - ¡Disparo de aire!

Ese ataque no le afectó nada a Gaomon, es más, hizo enfurecerle más.

- ¡Gao puños! -le atacó con una fuerza bestial a Patamon con ese ataque.

El pobre Patamon se vio afectado y tuvo que seguir esquivando los ataques en el suelo, no tenía fuerzas para volar.

- Te mueves rápido pero no consigues hacer daño, es lamentable. -decía Gaomon con impotencia.- ¡Toma!

Le dio otro puño en la cara. Patamon ya no podía más, estaba en unas condiciones pésimas, pero de repente Gabumon le paró un puño a Gaomon.

- ¡Déjale, no ha hecho nada! -dijo muy triste.

- Nos ha espiado. -dijo muy enfadado.

- Puede ver lo que quiera, está en su derecho. -dijo muy sabiamente Gabumon.

- Como no te quites te va a pasar lo mismo que a él. -dijo amenazador Gaomon.

Gabumon dio unos pasos hacia atrás, no querría verse en el mismo estado que Patamon. Cuando parecía que iba a acabar todo con un último puñetazo el Dipower de Fernando brilló.

- ¡Oh! -dijo asombrado Fernando.

- ¡Patamon digievoluciona en... Angemon! -gritó Patamon el nombre de la digievolución.

- Mierda, esto no lo esperaba. -dijo Gaomon.

- ¡Bastón de ángel! -dijo tirándolo como un bumerang.

Eso le dolió a Gaomon, le quedó tirado en el suelo. Angemon sabía controlar su furia, seguro que no se pasaba de la raya.

- ¿Volverás a hacerme daño? -le dijo atrapándole por la mano.

- ¡No, lo siento mucho! -dijo muy arrepentido.

- Está bien, te perdono. -le dijo sonriendo.

Angemon le dejó suavemente en el suelo, muy suavemente.

- ¿Dónde vives? -le preguntó Angemon.

- Cerca, con mi entrenador. -dijo seriamente.

- Ajá, ¿cómo se llama? -le pregunto curiosamente Angemon.

- David. -le contestó.

- ¿Y el tuyo? -le preguntó Angemon a Gabumon.

- Ángel, pero vive un poco más lejos que David.

- ¿Y qué estais haciendo aquí? -le interrumpí a Angemon.

- Nada, aquí solos. -me contestó Gaomon.

- Ven, ven un momento. -le dije mientras le hice un gesto con la mano para que viniera.

Estuvo delante de mí, y le dije al oído una cosa.

- No eres el único que se enfada sin poder pensar antes. -le expliqué mientras metía la mano en mi bolsillo para darle un bollito de pan.- Toma.

- Gracias. -dijo alegre.

- ¿Qué pasa? -dijo Angemon.

- Nada, no es nada importante. -le respondí.

- ¿Me dejas el bastón? -le preguntó Fernando a Angemon.

- Toma. -le dijo Angemon entre risas.

- ¡Qué chulo! -dijeron Paco y Fernando al unísono.

- ¿Qué pasa? -dijo una voz.

- Hola. -saludó Fernando mientras sostenía el bastón.

Era la voz de Tula, y al lado suya estaba Renamon.

- ¿Cómo estais? -dijo mirando a Angemon.

- Todos bien. -contestó Paco.

- Perfecto. ¿Y Guilmon? -preguntó mirando a todas partes.

- Seguro que está en la caseta comiendo panes. -contestó Angemon riendo.

- ¡Angemon! -le riñó Fernando.

- Perdón. -dijo Angemon arrepentido.

Todos nos dirigimos a la caseta, y efectivamente estaba allí. Fui a revisar la bolsa de panes y no quedaban, se los había zampado todos Guilmon.

- ¡Guilmon, podrías haber dejado para Gaomon y Gabumon! -le reñí.

- Guilmon lo siente. -dijo muy triste.

- Bueno, ya no podemos hacer nada, pero gracias por el detalle. -dijo Gabumon.

- Vaya... -dijo Agumon.

- Será mejor que traiga más. -dijo Tula.- Renamon, ¿puedes traer alguno?

- Por supuesto. -dijo Renamon muy fríamente.

Pero, cuando todo parecía tan tranquilo, una gran explosión sucedió cerca.

- ¿¡Qué demonios...!? -dije asustado.

- Ha sido allí, vamos para allá. -dijo Angemon señalando.- Fernando, necesito el bastón.

- Toma. -dijo Fernando dándoselo.

- Vamos. -dijo Tula.

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #6 en: 22 de Julio de 2012, 09:49:53 pm »
Capítulo 7: Un Digimon gamberro.

- Gabumon, Gaomon, quedaos en la caseta. -les dije.

Ellos afirmaron con la cabeza. Gaomon estaba destrozado después del golpe de Angemon, y, aunque Gabumon estaba bien, er mejor que hablasen, debían solucionar lo que estuvieran hablando antes.

- ¡Guilmon estará dispuesto a luchar! -dijo Guilmon.

- ¡Vamos todos! -dijo Angemon.

Todos nos fuimos al lugar de la explosión, y allí pudimos ver a un Digimon, era... ¡Impmon!

- Mmmm... no me gustais. -dijo muy chulo él.

- Pues vale, tú tampoco es que seas muy guapo que digamos. -dijo Paco.

Todos intentamos contener la risa, hasta que al final explotamos de reír.

- Bueno, ¿y qué quieres? -dije limpiando las lágrimas que tenía en los ojos de tanto reír.

- A ella y a él. -dijo señalando a Guilmon y a Tula.

Era fuerte, le podía atacar a Guilmon, pero, ¿y a Tula? Era extraño... A Guilmon lo podría querer para torturarlo o cosas así, pero no había explicación del por qué a Tula.

- ¿Por qué quieres a Tula? -dije yo.

- Es secreto. Y además, por hablar, tú también. -dijo muy serio.

- Anda, no tenía otra cosa yo que hacer. -dije vacilando.

- Te vas a venir conmigo. -dijo acercándose a mí.

- Que te calles, bicho de mierda. -dije.

En ese momento, en la punta de uno de sus dedo, apareció una llamita. Yo me quedé en blanco, no sabía si ir con él o resistirme, era un momento trágico.

- Renamon no vuelve, ¿qué pasa? -le oí a Tula decirse a ella misma.

- Tranquila, Guilmon atacará. -pensaba en una estrategia mientras.- ¡Guilmon, ven aquí!

- ¡Guilmon ya va! -dijo corriendo.

- Toma esto, te hará falta. -me dijo Tula enseñándome una carta.

Era una carta de las que se pasa por el Dipower, su nombre era: Accesorio S de super-velocidad. Sonaba interesante, pero, ¿y si la utilizaba mal? En un momento en el que todo pendía de un hilo...

- ¡Ya estoy aquí! -dijo alguien.

Todos nos dimos la vuelta, ¡era Miguel y su Dorumon! Estábamos salvados, o eso creíamos...

- ¡Dorumon, ataca! -le chilló Miguel a Dorumon.

Dorumon atacó con sus garras a Impmon, había mejorado. Al cabo de un rato pudimos notar que Impmon estaba resistiendo muy bien, era difícil hacerle mucho daño.

- Es demasiado fuerte... -dijo Paco.-

Después de unos minutos combatiendo Impmon habló.

- Bueno, pues me llevo a ese. -dijo señalando a Guilmon.

- ¡No! -dije yo.

Era tarde, vino una especie de niebla y rápidamente Impmon tomó a Guilmon de la mano y se dirijieron corriendo hacia el lugar donde estaba la niebla, pero me dio tiempo a decirle una cosa mientras que Tula se iba a atraparle.

- ¡Guilmon, no te rindas, libérate! -dije con un chillo muy fuerte.

Tula pudo coger la mano de Guilmon, y tiró con todas sus fuerzas, pero Impmon era muy fuerte...

- ¡Déjale! -dijo Tula tirando de Guilmon.

Guilmon estaba chillando del dolor que tenía de que tiraran de sus extremidades, era horroroso ver eso.

- ¡Toma! -le dijo dándole Tula con el zapato en la cara a Impmon mientras seguía tirando de Guilmon.

Impmon no podía ver, pero sí podía seguir tirando de Guilmon. Nadie podía atacar, ¿y si le daban a Tula y a Guilmon? Al final ganó Impmon, y se llevó a Guilmon hacia la niebla.

- ¡Todos a la niebla, vamos a luchar contra Impmon! -dije yo sabiendo que lo que lo que la niebla creo es un campo digital.

- ¡Renamon! -dijo Tula al cielo.

Parece que estaba Renamon al lado de Tula, hizo un movimiento y se colocó al lado suya. Renamon no había atacado desde la batalla contra Agumon, así que pensé que era fuerte, pero, ¿era lo suficientemente fuerte para derrotar a Impmon? También me acordé de la carta que me dio ella, a lo mejor era hora de ver a Guilmon en plena acción...

- Tula, deja que luche Guilmon. -dije decidido.

- Ah, vale, utiliza la carta. -me respondió guiñándome el ojo.

- ¡Vamos al campo digital! -dije alzando el puño.

Nos dirigimos allí y pudimos ver a Guilmon atacando a Impmon, ¡Guilmon estaba ganando!

- ¿Cómo puedes ser más fuerte que yo? -dijo Impmon con un ojo cerrado.

- ¡Guilmon, muy bien! -le di ánimos.

Era increíble, Guilmon era muy fuerte, pero seguía siendo un poco más lento que Impmon, era buena situación para probar la carta, así que la escaneé. Guilmon se hizo muy veloz, yo creo que no se podía ver cómo se desplazaba de un lugar a otro.

- ¡Muy bien! -le dije a Guilmon.- ¡Sigue así!

Guilmon le propinó un arañazo en la cara a Impmon, llegó a dolerle a Impmon mucho.

- ¡Esta vez habeis tenido suerte, la próxima vez no será así! -dijo huyendo.

- ¡No le dejes escapar! -gritó Fernando.

- Tranquilo, déjale. -dijo Tula.

Tras habernos calmado del ataque repentino nos fuimos a la caseta para dejar a Guilmon, pero yo me quedé con Guilmon solo, los demás ya se fueron cuando le comenté una cosa.

- Oye, a ti te gustaría digievolucionar, ¿no? -le dije agotado.

- A Guilmon no le importa, pero si Ismael quiere, Guilmon digievolucionará. -dijo alegre.

- No, solo preguntaba... -dije.- Creo que será mejor que me vaya a casa. ¡Adiós!

- ¡Adiós! -dijo diciendo adiós con la mano.

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #7 en: 25 de Julio de 2012, 12:04:04 pm »
Capítulo 8: Renamon se queda sola.

Pasó un día hasta que volví a ver de nuevo a Guilmon, era por la mañana, había mucho tiempo para ir de nuevo a casa. Tomé bollos y fui a dárselos. Llegué y lo primero que me percató fue que Guilmon estaba todavía dormido. Me apeteció ver cómo reaccionaba si le ponía el bollo de pan delante de la cara si estaba dormido. Empezó a olisquear, y abría poco a poco los ojos.

- ¡Bollo de pan! -dijo rápidamente levantándose.

Me empecé a reír mucho. Pero una vez le di unos cuántos bollos más me daba la sensación de que faltaba alguien... ¡Calumon!

- ¿Dónde está Calumon? -le dijo muy despreocupado.

- Allí. -señaló con una de sus garras.

Señaló al sitio donde estaba, y era donde Patamon tuvo el combate. Bueno, allí no había nada, no debíamos preocuparnos.

- Guilmon, ¿te gusta esta caseta, quieres cambiar algo? -le pregunté.

- No, a Guilmon le gusta. -me dijo.

Se habría acostumbrado, no sé. Bueno, le dije que si buscábamos a Calumon, y me dijo que sí.

- Pues allá vamos. -le dije muy emocionado.

Tardamos un poco, estaba en el fondo del bosquecillo.

- Calumon, estás muy sucio, deja que te lave. -le dije.

Había una fuente para beber que daba un chorro grueso, así que allí lo lavé. Tenía una piel muy suave, era como de algodón.

- Ya está, ya puedes ir a la caseta. -dije muy alegre.

Calumon se sacudió para estar seco, tenía la piel muy mojada después de lavarlo.

- Toma. -le dije dándole un bollo.

- ¡Ismael! -oí la voz de Fernando viniendo.

Estaba muy asustado, tenía que calmarlo como fuera.

- Tranquilo, ¿¡qué pasa!? -dije atacado de los nervios.

- ¡¡Tula no está!! -dijo chillando.

- ¿¡Qué!? -dije mientras me tiraba de los pelos.- Un momento, ¿no habrá ido a alguna parte y volverá dentro de un momento?

- ¡No, se ha esfumado, así como si nada, como por arte de magia! -dijo muy nervioso.- Estaba en su casa hasta que por la noche desapareció, y el móvil no lo responde.

- Dios, es más grave de lo que creía. -dije destrozado.- Madre mía, ¿no ha dejado pista de quién podría haber sido?

- Por su habitación había huellas de una criatura, como un perro. Pero claro está, no pudo ser un perro. -dijo más calmado.

- Mierda, eso no sirve de nada... -dije pensativo.

- Bueno, debo decírselo a los demás. -dijo sacando su móvil.

Después de habérselo dicho a todos estuvimos en la caseta, nos quedamos allí con Guilmon y Calumon.

- ¿Y Patamon? -le pregunté a Fernando.

- Ahora viene. -dijo mirando a ver si estaba de camino.

Tardó unos cuántos minutos, y venía con todos.

- He sido el líder de todos. -dijo riendo.

- Déjate de tonterías, hay un tema muy serio pendiente. -dijo con una mirada tétrica Fernando.

Esa cara nos dio miedo a todos, pero a la vez nos causó risa, pero por respeto nos comimos las ganas de reír.

- A ver, necesitamos ir al lugar donde desapareció, a lo mejor hay algo que nos interese para saber más pistas. -dijo Paco.

- Sí, pero, ¿dónde vive? -dije yo con cara de duda.

- Yo sí lo sé, pero desde aquí no sé... -dijo Fernando.

- Os diré dónde está, yo también estoy preocupada. -oí una voz justo detrás de mi.

- ¡Renamon! Llegas en buen momento, guíanos, por favor. -le contestó Fernando a Renamon.

Fue un largo camino lo que nos llevó, pero mereció la pena.

- Sus padres no están, podemos entrar, pero no toqueis nada. -nos advirtió Renamon con una mirada helada.

Se fue un momento, y nos abrió la puerta desde dentro. Nos fuimos a la habitación de Tula, estaba muy desordenada.

- ¡Mira, las huellas! -dijo muy sorprendido Fernando señalando al suelo.

Todos los Digimon y nosotros no cabíamos en la habitación, así que les dijimos que se fueran un momento, todos excepto Renamon, claro.

- Ahora sí las veo, y me resultan familiares... -dije muy pensativo.

- Sí, y a mí. -contestaron al unísono Fernando, Paco y Miguel.

- A mí no me suenan. -dijo decepcionado Antonio.

- ¿No? A mí me recuerdan a las huellas de... -dijo pensativo Miguel.

- Renamon, no es que no confiemos en ti, solo es que queremos ver la huella de tu pie. -dijo Fernando.

Renamon alzó un poco el pie, y pudimos ver su huella.

- No, no hay en la habitación nada parecido. -dijo Paco.

- Mierda. -dije al ver que no había más pistas.

- Pero aún así debemos recordar esa huella... -dijo Paco.

- La vimos hace poco. -pensaba en alto Fernando.

- ¿¡No será...!? -dijo Miguel entre cortado.

- ¿¡Quién!? -dijo Renamon un poco asustada.

Esa reacción no la habíamos visto en ella nunca, como siempre era tan seria... Bueno, pero lo importante era saber quién era el que la raptó, o escondió.

- ¡¡Impmon!! -dijo chillando Miguel.

- ¡Es verdad! -gritamos Fernando, Paco y yo al mismo tiempo.

- Daos cuenta de que dormida, si es que lo estaba, no podría haber hecho nada. -dije nervioso pero pensativo a la vez.

- Eso es lógico. -me dijo Renamon.

- Ahora vuelvo. -les dije.

Ellos no preguntaron el por qué, simplemente me dijeron adiós con la mano. Mi plan era hacer que Guilmon olisqueara la zona en busca de Tula. Estaba él y los demás Digimon reunidos hablando, pero les tuve que interrumpir.

- ¿Qué pasa? -me dijo Veemon.

- Necesito llevarme a Guilmon un momento. -dije mirándole.

- Jo, con lo bien que nos lo estábamos pasando... -dijo Patamon.

Haciendo caso omiso a Patamon cogí a Guilmon por la mano y los llevé a la habitación pero con la advertencia de que no tocara nada. Una vez allí dentro les expliqué a los demás el propósito.

- Guilmon puede olisquear el rastro de Tula para buscarla. -dije con aires de sabelotodo.- Guilmon, huele el lugar.

Tras unos minutos ya consiguió tener reconocido el olor de Tula.

- ¿Qué hace Guilmon ahora? -me preguntó.

- Salgamos a fuera, debemos rastrear. -dije acariciándole la oreja.

Una vez cerramos las puertas que habíamos abierto, dejar todo como estaba y limpiado nuestras huellas nos fuimos a la calle, debíamos rastrear lo antes posible.

- Guilmon, es urgente, por favor, busca lo mejor que puedas. -le dije muy serio.

- Guilmon hará todo lo posible. -me respondió.

- Patamon, digievoluciona. -dijo Fernando alzando su Dipower.

- No puedo, ahora no puedo. -dijo Patamon.

- Un momento. -interrumpió Renamon.- Esperad aquí.

Tras unos segundo apareció de nuevo, pero esta vez tenía una caja, ¿qué contendría? El tamaño de la caja era como el de una caja de zapatos, es decir, una forma rectangular y unas dimensiones no muy grandes.

- Abridla. -dijo echando misterio Renamon.

La abrimos todos a la vez, y la caja contenía muchísimas cartas, eran como la que me dio de velocidad, pero con algunas con otras características.

- Toma esta. -le dijo Renamon a Fernando.

Se la dio con suma delicadeza, y vi qué ponía, la carta era Accesorio S de super-digievolución, ¿eso haría que Patamon se convirtiera en Angemon?

- Vale, ahora la escaneo. -dijo Fernando emocionado mientras la pasaba por su Dipower.

- ¡Patamon digievoluciona en... Angemon! -dijo su Digimon.

- ¿Qué pretendes hacer con Angemon? -le pregunté a Fernando.

- Que vuele y que rastree la zona. -dijo aún con la emoción en el cuerpo.

- Tengo una idea mejor. Que Guilmon rastree también, y como Guilmon olisqueará, que Angemon esté vigilando la zona por la que Guilmon se encuentra, y como Guilmon está abajo no puede divisar nada, pero sí guiar a Angemon. -dije casi faltándome el aire de tantas palabras.

- Vale, bien pensado. -dijo guiñándome un ojo.

Tardó un poco en explicárselo a Angemon, pero al final lo comprendió y se puso en marcha el plan.

- Guilmon, olisquea. -le dije.

Afirmó con la cabeza y se puso a ello.
Después de unas dos horas chilló Angemon, pero no lo pudimos entender.

- Veemon, ¿qué dice? -le dijo Antonio a su Digimon.

- No soy un receptor de sonidos. -dijo Veemon riendo.

- Bueno, ven. -le contestó Fernando a Angemon.

- ¡No hay nada! -dijo desesperado.

Todos nos llevamos la mano a la cara. Era increíble que no hubiera rastro de ella ni de Impmon en ninguna parte, pero debíamos seguir buscando.

Continuará...
« Última modificación: 26 de Julio de 2012, 07:50:19 pm por IsmaPkm »

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #8 en: 27 de Julio de 2012, 10:13:43 pm »
Capítulo 9: Un empujón a lo desconocido.

- Guilmon, te lo pido por favor, esfuérzate al máximo, solo te pido eso. -dije llorando.

- Guilmon hará lo posible. -dijo mientras me acariciaba con sus manitas mi cabeza.

Estaba muy hundido, no paraba de llorar, y todos, hasta los demás Digimon, se me quedaron mirando. En estos momentos se suele uno recuperar muy rápido, pero no, lo mío perduró como media hora.

- ¿Ismael se encuentra mejor? -me dijo Guilmon sonriéndome.

Cuando me contestó aquello lo único que pude fue abrazarle, muy fuerte, son reacciones del momento.

- Gracias. -le susurré al oído.- No sé qué haría sin ti.

- Bueno, Guilmon va a seguir buscando.

- Vale. -dije mientras le veía.

Estuvieron paseando por toda la zona, era increíble las ganas que le echaba a buscar, hasta que por fin vino Guilmon, pero Angemon seguía volando.

- ¡Ismael necesita venir! -me dijo agarrándome la mano y llevándome al lugar.

- Se adentró en el bosquecillo que estaba al lado de la caseta, ¿qué querría allí?

- Guilmon nota algo aquí, siente algo. -dijo señalando al suelo.

- Es barro. -contesté riendo.

- No, no es eso... -me respondió mientras excavaba en el suelo.

Estaba haciendo un agujero muy profundo, pero como lo hacía rápido pudimos ver sin esperar mucho a lo que se refería. Al terminar de cavar empezó a haber un brillo muy fuerte.

- Guilmon, quédate aquí, ahora vuelvo. -le dije advirtiéndole de que no se moviera.

No respondió, pero creí que querría decir un sí. Fui a avisarle a todos, y miré si estaban todos, podía pasar algo.

- Venid, está allí. -dije señalando.- Un momento, ¿y Guilmon?

- Está allí. -dijo Veemon.

Me alivió saberlo, no querría que se perdiese como la última vez.

- Noto algo ahí yo también. -dijo Patamon.

- ¿De verdad? -se sorprendió Fernando.- A ver si lo toco...

- ¡No! -le advirtió Miguel.- ¡No sabes lo que puede hacerte, a lo mejor es mortal!

- No sabemos lo que tiene, brilla demasiado. -aclaró Antonio.

- Bueno, pero algo deberemos hacer... -dijo Fernando.- La curiosidad me está matando...

- Tú eres demasiado curioso. -le dijo burlándose Paco.

- Oíd, ¿dónde están Gabumon y Gaomon? -dije de repente cortándoles el tema.

- No lo sé, hace días que no sabemos nada. -dijo Paco.

- Bueno, ¿y Calumon? -le dije a Guilmon.

Hizo un gesto de no saberlo, pero era raro que no estuviese con él...

- Voy a la caseta un momento, ahora vuelvo. -les dije a todos esperando que estuviera allí.

Fui y para mi sopresa, sí estaba. Se encontraba dormidito, estaba muy agotado por como estaba, pero debía llevármelo. Lo tumbé en mis manos sin despertarle. Me fui andando muy despacio hacia donde estaban los demás diciendo que guardaran silencio con el dedo.

- Calumon, por favor, despierta. -le dije mientras lo acariciaba.

- Calu... ¿oh? -dijo mientras abría los ojos.

- Mira, si quieres, súbete a mi cabeza. -le dije alegre.

- ¡Calu! -me contestó mientras se colocaba en ella.

- Fernando, tira una piedra grande. -le dije señalando al brillo.

- Vale. -respondió.- ¿Ésta?

- Sí. -le dije mientras la examinaba.

La tiró, pero no pasó nada, es como si el brillo se la hubiera tragado.

- ¡Oh, se la ha tragado! -exclamó Miguel.

- ¿Ves? Si lo hubieras tocado te habría tragado. -le dijo con una mirada malvada Miguel a Fernando.


- Bueno, vasta ya. -dijo Veemon.

- Oye, tú no digas nada. -dije muy serio.

- Yo puedo decir lo que quiera. -me replicó Veemon.

- Me tienes hasta la coronilla. -dije a punto de pegarle, pero Guilmon me detuvo atrapándome por los brazos.

- Veemon, tranquilo. -intentó en vano Antonio.

Guilmon y yo estábamos frente al brillo, y Veemon me empujó, lo que hizo que nos cayéramos al brillo.

- ¡No! -gritaron todos.

- ¡Agárrate a mi mano! -me dijo Angemon.

Guilmon estaba dentro del brillo y tiraba de mi pie, y no podía aguantar en la mano de Angemon, le tragaría igualmente.

- Lo siento. -dije soltándome.

Fue horroroso, Guilmon y yo nos abrazamos para no separarnos, pero aún así todo era horroroso.

- ¡Guilmon, no te sueltes de mí! -le dije a pleno pulmón mientras cerraba los ojos muy fuertemente.- ¡No te separes de mí!

Notaba que caíamos al vacío, a esa velocidad seguro que no la contábamos. Era una sensación muy extraña, estabamos cayendo a una velocidad muy rápida pero parecía que no caíamos.
Después de unos minutos caímos en tierra, pero ese golpe me hizo desmayar, no me esperaba tal golpe contra el suelo.

- Guilmon... -dije cuando estaba despertándome.

- Guilmon está aquí. -me dijo muy asustado mirando a todo el lugar.

Era como un desierto, y arriba había una bola, como un planeta.

- ¿Qué es esto? -le dije de rodillas.

- Guilmon no lo sabe. -dijo aún con la preocupación en el cuerpo.- ¿Aquí hay pan?

- No lo sé, pero espero... -dije muy asustado.- Guilmon...

- ¿Uh?

- Tú... ¿me protegerías pasara lo que pasara? -le dije con una voz muy débil.

- Sí, por supuesto, siempre. -me dijo alegre.

- Bueno, ya estoy más tranquilo. -le dije reuniendo valor.

Era mejor estarse quieto en el lugar, no sabíamos qué pasaría, pero, de repente apareció Calumon.

- ¡Calu! -me dijo.- ¿Qué es esto?

Claro, Calumon estaba en mi cabeza, se debió preocupar que no le hiciéramos caso, pobre.

- Perdón, Calumon, no te hice ningún caso mientras caíamos. -dije muy arrepentido.

- Calu, no pasa nada. -dijo sonriendo.

Era muy majo, yo creo que mucho.
De repente, como si saliera de la nada...

Continuará...
« Última modificación: 29 de Julio de 2012, 12:21:55 pm por IsmaPkm »

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #9 en: 31 de Julio de 2012, 09:11:36 pm »
Capítulo 10: Un pistolero novato.

- ¡Mierda! ¿Eso qué es? -le dije a Guilmon señalando lo que veía muy desesperado.

Guilmon abrió lo ojos como platos, pero luego su mirada cambió, su pupila se hizo más pequeña y empezó a gruñir.

- Madre mía, mala pinta veo en esos gruñidos. -le dije temblando a Calumon.

- Calu... -me contestó tapándose su cara con mi cuerpo.

- ¡Ahí viene! -le dije a Guilmon a pleno pulmón.

- No voy a haceroz nada, tranquiloz... -dijo una especie de Digimon.

Rápidamente supe cuál era, Puppetmon, un Digimon muy fuerte, más que Guilmon.

- ¡Guilmon, corre! -le dije mientras le cogía su mano para correr.- ¡Calumon, agárrate bien!

Guilmon y yo salimos pitando de aquel lugar, pero Puppetmon nos seguía, era rápido.

- No hoz ezcapeis, no teneiz ezcapatoria... -dijo mientras sacaba un algo.- ¡Uy, zi ezto ez un revólver Magnum, ezto tiene mucha potenzia...

El corazón me dio un vuelco, era un arma, y no tenía protección.

- ¡¡No, ni se te ocurra!! -le dije cubriendo a Calumon.

- Zi vienez conmigo puede que no ataque... -me respondió con una mirada malvada.

- No. -dije decidido.-

- Entonzes prepárate... -dijo apuntándome a la cara.

Rápidamente empecé a moverme de un lado a otro, no podía hacer más, y Guilmon atacó cuando Puppetmon estaba concentrado en mí. Guilmon atacó con las garras, y le dolió a Puppetmon porque no se lo esperaba.

- ¡Guilmon, quédale quieto! -le avisé.

Hizo caso, y se abalanzó sobre él, y Puppetmon se quedó inmóvil.

- ¡Quítate de encima! -le dijo a punto de disparle.

Antes de que lo hiciera le quité el arma, y descubrí que tenía balas, así que no dudé en apuntarle a la cara.

- No me dizparez, tranquilo, puedo zer tu amigo... -dijo viendo el arma en su cara.

- Te puedes ahorrar los comentarios... -le dije casi a punto de disparar.

Pero recordé una cosa, hay que tener paciencia, hay que saber esperar, no hay que precipitarse, pero tampoco hay que ser tan flojo...

- Bueno, está bien, te dejo ir, pero este arma me lo quedo. -dije metiendo el arma en el bolsillo.

- Bueno, si me liberaz te puedo dar otra coza... -me dijo tranquilo.

Bueno, si era importante no lo podía dejar pasar.

- Guilmon, ven aquí. -le dije sin dejar ni un momento el arma sin vigilancia..

- ¡Cruz voladora! -dijo quitándose la cruz que teía en la espalda.

Me miró a mí y a Guilmon, pero al final me miró a mí, e intuí que el ataque iba hacia mí, así que corrí dejando a Calumon en manos de Guilmon.

- ¡Toma! -dije sacando el arma.

Empecé a disparar, pero no le acertaba, y él lanzaba la cruz una y otra vez. Llegó un momento en el que no podía más, estaba agotado, y me caí al suelo. Puppetmon me quitó el arma y me apuntó a la cara, estaba perdido. Pude ver a Guilmon que estaba sorprendido y a la vez destrozado.

- Dezpídete de todo... -me dijo.

Y lo hice.

- Adiós para siempre, Guilmon.

Se dispuso a apretar el gatillo, pero un fuerte sonido nos sorprendió a los dos, venía de Guilmon. Mi Dipower empezó a brillar, así que mientras Puppetmon estaba distraido le robé el arma, pero seguía un poco cansado, no podía hacer mucho.

- ¡Guilmon digievoluciona en... Growlmon! -dijo diciendo su digievolución con una voz muy grave.

No era el mismo, tenía la mirada muy rara, y era enorme, ya ni parecía que ese era Guilmon...

- ¡Llama de combustión! -gritó su ataque.

Tuve suerte de salir corriendo, si me hubiera quedado ahí me habría quemado vivo. Vi a Calumon, y rápidamente lo abracé, no quise mirar la lucha. Pude oír decir a Puppetmon que ya nos veríamos, que no quedaba esto aquí. Era normal, era cobarde.
Me fui a donde estaba Growlmon, y tuve que levantar la mirada, era gigantesco.

- Growlmon... -le dije mientras le miraba.

Solo sabía mirarme y moverse ligeramente, y yo estaba zurrado de miedo, me temblaban las piernas. ¿Ese era Guilmon, era seguro?

- ¿Eres tú? -le dije conteniendo las lágrimas mientras me apoyaba en su rodilla.

Movió su mano para acariciarme, pero me asusté y reaccionó, así que apartó su mano de mí.

- Es difícil de creer todavía... -dije a punto de llorar.

Intentó acariciarme de nuevo, pero le reñí.

- ¡¡No me toques!! Mientras no vuelvas a ser Guilmon, no... -le dije mientras me iba colocando de rodillas.

Me quedé dormido mucho rato, y me desperté con la cara de Growlmon delante de mí, lo cuál me asustó tanto que el corazón se me aceleró por un momento.

- Growlmon... disculpa, creo que me pasé bastante. -le dije reconociendo mi error.

Él acercó su mano hacia mí, y me colocó en su cabeza. Me agarré a uno de sus cuernos, y de repente vi a Calumon, estaba dormidito.

- Growlmon, bájame un momento. -le dije.

Me bajó suavemente y fui a por Calumon, estaba profundamente dormido. Lo agarré y me lo llevé.

- Growlmon, ¿puedes volver a ser Guilmon? -le dije cabizbajo.

- Growlmon no lo sabe, pero hará lo posible. -me dijo serio.

Había un interrogante en mi cabeza todavía, ¿dónde estábamos? Bueno, estábamos en una especie de desierto, a lo mejor es una ilusión...

- Tranquilo, Growlmon volverá a ser Guilmon dentro de poco. -me dijo una voz mientras me apoyaba su mano en mi hombro derecho.

Me giré, era... ¡Tula!

- ¡¡Tula!! -le dije abrazándole y dejando a Calumon en el suelo.

- Tranquilo, no me va a pasar nada. -me contestó riendo.

- ¿Fue Impmon quién te raptó? -le dije apresurado.

- Sí, en otro momento te lo cuento. Antes de nada, esto es el mundo Digital. -me dijo muy tranquila.

- ¿¡Eh!? -le dije chillando.- ¿¡Cómo!?

- Como lo oyes, es un mundo que está organizado por Digimon.

- Bueno, cambiando de tema, ¿cómo hago que Growlmon vuelva a ser Guilmon? -le dije preocupado.

- Debe gastar el poder que lleva en él ahora con ejercicio. -dijo sorniéndole a Growlmon.

- Growlmon, lo has oído, ¿no? Pero creo que debes descansar, depués de todo has luchado.

Me respondió afirmándome con la cabeza.

- Tula, ¿cómo salimos de aquí?

- No lo sé, deberemos esforzarnos en saber cómo. -dijo un poco triste.

Continuará...

IsmaPkm

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #10 en: 08 de Agosto de 2012, 12:18:02 pm »
Capítulo 11: El cazador cazado.

- Bueno... ¿qué hacemos? -le pregunté a Tula mientras le acariciaba la cabecita a Calumon.

- Qué quieres que te diga... Recorrer trayecto, más no podemos. -me respondió con tristeza en sus ojos.

La cagué, no debía haberle dicho eso... Debía arreglarlo o entonces no salíamos de donde estábamos, un lugar parecido a un desierto.

- Growlmon... -le dije dudoso.

- ¿Uh? -me respondió extrañado.

- Ehm... nada. -le contesté cabizbajo.

Todavía tenía miedo, aunque no debía. Bueno, debía aconstumbrarme, era eso.

- Growlmon, sube a Calumon a tu cabeza. -le dije alzando a Calumon.

Lo colocó de manera que se sujetara a uno de sus cuernos.

- Tula, ¿tienes ahí tu Dipower? -le pregunté por curiosidad.

- Sí, lo tengo. -dijo mientras se metía la mano en el bolsillo para sacarlo.- Mira. ¿Tienes alguna idea?

- No, lo dije por curiosidad.

- Vaya... -se decepcionó.

¿Qué me pasaba, solo sabía deprimir a la gente yo? Hoy no estaba como siempre.

- ¿Qué le pasa a Ismael? -me preguntó Growlmon.

No podía mirarle, me daba miedo, aunque debía hacerle frente a ellos. Me di la vuelta y me fijé en él de nuevo, se me hacía raro.

- ¿Te importa que nos subamos todos a tu cabeza? -le pregunté temblando un poco.

- No. -dijo con una sonrisilla baja.

Extendió su mano hasta el lugar donde estaba Tula y la subió hasta el cuerno en el que estaba Calumon, y Calumon se subió a la cabeza de Tula.

- Bien, vamos. -le dije señalando aleatoriamente el lugar al que nos fuimos.

Estaba lejos, y cada vez veíamos más cosas, como piedras con formas extrañas. Andamos un montón, y ya paramos a descansar.

- ¿¡Cuándo vas a ser Guilmon otra vez!? -le dije furioso de tanto tiempo que llevaba siendo así a Growlmon.

- Eso ya le está doliendo. -me dijo Tula con una mirada fría y aterradora.

Una gota helada bajó por mi cuello, me quedó impactado esa reacción, nunca esperé algo así de ella.

- Disculpa. -le dije a Growlmon mientras miraba disimuladamente a Tula.

- No pasa nada, Ismael le tiene un poco de miedo a Growlmon, solo es eso. -dijo con una cara con alegría y a la vez con decepción.

Le sonreí, y de pronto empezó a sonar un crujido, uno como de madera.

- ¿Qué suena? -le dije a Tula.

- Madera... -dijo pensantiva.

Y cuando Tula terminó de decir eso empezó un sonido de correas y metal, era un poco extraño...

- ¿Quién está ahí? -gritó Tula.

Ese sonido se detuvo, parecía que hubiera oído a Tula, pero el crujido de madera perduraba.

- Growlmon, acércate... -le dije ya sin miedo.- Tú, que eres muy grande, mira a ver quién es.

- Vale.

Empezó a mirar por el lugar y se detuvo en un punto, pero yo no podía verlo.

- ¡Ahí! -gritó Growlmon.

Entonces sonó un disparo, ¿qué sería eso?

- Hola, me presento. -dijo una persona, aunque de espaldas.- Me llamo...

- ¡Calla, no ze lo digaz a loz niñoz! -dijo Puppetmon.

Estaba claro que era él, esa manera de hablar era de él.

- Bueno, dejémos la cháchara, es hora de el combate. -dijo el chico misterioso levantando levemente un sombrero de vaquero que tenía en la cabeza.- ¡Vamos allá!

Sacó un arma, como el que tenía Puppetmon. El corazón otra vez se me aceleró.

- ¡Mierda, corre! -le dije a Tula.

El chico empezó a disparar sin control, parecía ido.

- Te toca a ti. -le dijo Puppetmon a Growlmon.- ¡Cadenas de títere!

Mientras yo corría me fijaba en Growlmon, estaba siendo controlado por unos hilos.

- ¡Ismael, corre! -dijo mientras Puppetmon le controlaba para que me pegara con su mano.

Todo parecía sacado de una película de acción, y Calumon estaba en la cabeza de Tula, podían darle con el arma.

- ¡Yo voy a por el chico, a ver si le detengo! -me dijo Tula mientras se libró de un ataque de Growlmon.

Era un caos, debía arreglar lo de Growlmon porque Tula ya se encargaba del chico del arma. Growlmon era muy grande, si me atacaba me mataba a la primera, no lo resistiría. Fui a por Puppetmon, quien estaba intentando defenderse con el cuerpo de Growlmon.

- ¡No te puedez acercar! -me dijo Puppetmon moviendo las manos de un lugar a otro.

Antes debía avisar a Growlmon de una cosa, que bajo ningún concepto hiciera nada de  fuego, entonces la fastidiaría.

- ¡Growlmon, nada de fuego! -le dije mientras me movía para evitar los golpes.

No pudo decir nada, estaba un poco cansado. Me acerqué a Puppetmon por debajo de Growlmon, tenía un gran espacio ahí.

- ¡Por fin te encuentro! -le dije moviendo los dedos de maneras muy extrañas.

- ¡Vamos, ataca al chico! -le dijo Puppetmon a Growlmon con cierta amabilidad.

- ¡No, te voy a hacer astillas! -le dije abalanzándome sobre él.- ¡Tula, ayúdame!

Por lo que pude fijarme estaba contra el chico, Tula quería quitarle el arma al chico. Estaba muy reñido todo, pero si dejaba a Puppetmon libre podía pasar algo más gordo, pero tenía que ayudar a Tula. Además, si conseguíamos quitarle la pistola al chico podríamos deshacernos de Puppetmon.

- ¡Tula, ya voy! -le dije corriendo y gritando.

Tula no podía quirtarle el arma al chico dado a que estaban en una posición muy incómoda, no podían hacerse nada el uno al otro, excepto arañarse o cosas así.

- ¡Ya está! -le dije a Tula enseñándole el arma.- ¡Y tú estate quieto, por tu bien!

- Vale... -dijo elevando los brazos.

- ¡Tú déjale en paz a Growlmon! -le dije chillando a Puppetmon.

- No, ezo no va a zer pozible. -me contestóv mientras controlaba a Growlmon.

- Bien, tú lo has querido. -le dije mientras me acercaba a él.

Evitando los golpes me fui, aunque uno de los golpes me dejó en el suelo un poco pude volver a levantarme. Me acerqué hasta él y apretaba cada vez más fuerte el gatillo, aunque él ya dejó a Growlmon.

- Di adiós a todo. -dije mientras le apuntaba a la cara.

Puppetmon estaba derrumbado, estaba mrándome con cierto asombro. Eso me dio lástima por él, y como si fuera obligado me vino a la cabeza esa frase de Tula: "Eso ya le está doliendo."

- Está bien, te dejaré ir, pero no vuelvas. -le dije bajando el arma.

Puppetmon se fue corriendo hacia otro sitio, pero corría de manera alocada, casi se cae en camino.

- Bueno, di algo, ¿cómo te llamas? -le pregunté al chico.

No parecía en la labor de responder, era normal, éramos totales desconocidos para él.

- Bueno, ¿tienes balas para esto? -le dije balanceando el arma.

- Sí. -dijo con un aire de misterio.

Me fijé en el pantalón, en un bolsillo había unas cajas, parecían las de cerillas.

- Dámelas. -le dije muy serio.

El bolsillo era profundo, tenía tres cajas llenísimas de balas. Podía deferderme ya solo, no pasaría miedo.

- Bien, ¿ese Puppetmon es tuyo? -le preguntó Tula.

- No. -contestó el chico.- El mío es otro.

- ¿Cuál? -le pregunté.

No parecía querer responder, pero todo lo que no quisiera responder lo debíamos saber sí o sí.

- Vale, este revólver me lo quedo. -le dije guardándme el arma y las cajas de balas en los bolsillos.

- ¿Eh? No. -me dijo muy serio.

- ¿Algún problema? -le contesté sacando hasta la mitad el revólver.

- No, no...

- Ya puedes irte. -le dijo Tula mientras le inspeccionaba para ver si tenía algo.

Yo le hice una mirada para que no le dejara escapar, podía hacernos algo si nos veía otra vez. Tula lo comprendió todo con una sola mirada, así que le dijo algo que no pude entender, pero seguro que era algo de no dejarle escapar.

- Growlmon, ¿estás cansado? -le dije mirándole fijamente a los ojos.

Él afirmó con la cabeza, creo que no quería hablar por lo que le decía antes, pensé que le dolió más de lo creí.

- Bueno, ¿qué hacemos? -me dijo Tula sin dejar de mirar al chico por si se escapaba.

- No lo sé, debemos inspeccionar el lugar. -le contesté pensando a dónde ir.

Entonces, pasó algo inpensable...

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #11 en: 19 de Agosto de 2012, 11:40:42 am »
Capítulo 12: Una luz que retrocede.

- ¿¡Qué le pasa a Growlmon!? -chilló Tula agarrando muy fuerte al chico.

De Growlmon empezó a salir una luz, no era muy intensa, pero era luz. Fui alejándome de él poco a poco, podría hacerme algo, no sabía qué era esa luz.

- ¿Puede ser que...? -dijo Tula entrecortada.

- ¿Qué puede ser? -le contesté mientras miraba la luz que emanaba Growlmon.

Growlmon estaba queriendo decirme algo, pero a saber por qué no lo soltaba ya...

- ¿Qué quieres? -le pregunté un poco desesperado.

No contestaba, y la luz se iba apagando poco a poco, y cada vez Growlmon se hacía más pequeño.

- Ismael... -oí decirle con una voz que no se parecía a la que había obtenido hace poco.

- Seguro que alegra lo que va a pasar. -me dijo Tula sonriendo.

Yo me hacía cruces, ¿qué se supone que debía pasar, cambiarle la voz, eso me haría feliz?

- ¡¡Ismael!! -oí delante mía.

Esa era la voz de Guilmon, no había duda, entonces...

- ¿Por fin se ha convertido de nuevo en Guilmon? -le pregunté a Tula mientras vigilaba al chico.

Afirmó con la cabeza, entonces era ya de nuevo Guilmon, ¡por fin! Fui a por él sin pensármelo, tenía que abrazarle.

- ¡Guilmon! -le dije demasiado emocionado.

Le abracé con todas mis fuerzas, no me esperaba tal suceso en ese momento.

- ¡Ah! -gritó de repente Guilmon.- ¡Me haces daño!

- Vaya, lo siento. -le dije.

- No pasa nada. -me trataba de tranquilizar mientras pasaba su mano por mi cabeza.

Su mano tenía una huella, y al pasarme su mano por mi cabeza la sentía, y me encantaba ese tacto, es difícil de expresar con palabras el por qué.

- Tienes unas huellas muy bonitas. -le dijo mientras le agarré la mano tan rápido como un ninja.

- ¿Eh? -me contestó sin saber a lo que me refería.

Le señalé a lo que me refería, y se empezó a reír. Giré la mirada hacia Tula, y ella no le quitaba el ojo de encima al chico, no me extrañaba nada... Pero como yo tenía su arma no corríamos peligro.

- Yo también me puedo defender, mira. -le dije a Guilmon enseñándole el arma.

- ¿Qué es eso? -me preguntó.

- Mira, con esto se protege uno. Se llama arma. -le aclaré bastante sonriente.

No me hizo ningún gesto de afirmación ni me contestó, pero suponía que lo había entendido.

- Guilmon... -titubeé.

- ¿Uh? -se extrañó.

- Ahora que vuelves a ser Guilmon... -le dije muy tímido.- Mira, me voy a dejar de dudas, toma.

- ¡¡Pan!! -dijo emocionado.

Lo tenía guardado, a saber por qué...

- Tula, ahora que Guilmon puede digievolucionar... ¿me das una carta para que lo haga cuando quiera? -le pregunté.

- No tengo aquí, las he dejado en el mundo real... -me respondió pensativa.

- Bueno, no importa.

Debíamos tener vigilado al chico mientras nos dirigíamos a cualquier otro lugar, a saber lo que podría hacernos.

- Tú ni se te ocurra de moverte, o... -le dije mientras caminábamos.-

- ¿O qué? -me contestó serio mirando hacia adelante.

No me gusta que me hable la gente así, saqué un poco el revólver, y se silenció todo, solo se oía los pasos que dábamos.

- Ismael, ¿no se extrañarán los demás? -me preguntó Tula de repente.

Le conté la historia, el empujón y todo, y ella se quedo bastante sorprendida.

- Veemon... -dijo con una mirada ardiente en sus ojos.

Guilmon también tuvo una mirada en ese momento muy extraña, como de enfado, parecida a la de Tula. Le acaricié las orejitas con forma de alas que tenía en la cabeza para tranquilizarle, y de hecho también me gustó a mí, eran tan suaves y bonitas... Guilmon hizo un gesto de extrañeza, estaba acariciando una de sus orejas mucho rato, era como un vicio.

- ¿Qué le pasa a Ismael? -me preguntó Guilmon.

- Que me gustan tus orejitas. -le dije muy tímido.

- ¿De verdad? -me preguntó muy sonriente Tula.

- Y sus huellas. -le contesté mirándo a Guilmon.

- Qué curioso... -dijo mirando al frente.- Calumon, ven aquí.

Estaba detrás nuestra, yo no me había fijado. Andaba que parecía un borracho, ¿se habría pegado un golpe?

- ¿Está bo...? -pregunté entrecortado.

- ¿Qué has dicho? -me miró Tula bastante asustada y después fijando la mirada en Calumon.

- Nada. -le contesté con una voz rara.

- ¡Llevamos andando mucho tiempo! -gritó Guilmon de repente.

- No te preocupes, ya pronto descasamos. -le calmó Tula.

Le guiñé un ojo, y ella me contestó a eso con una sonrisa.

- ¿Tú no hablas? -le preguntó Guilmon al chico que Tula tenía como prisionero o algo así.

- ¡¡Guilmon!! -le grité fuertemente para reñirle.

- Déjale. -me dijo el chico.

No le dije nada porque no quería ofenderle gravemente, porque si hubiera querido...

- Ahí viene.

- ¿El qué? -le preguntó Tula un poco asustada.

No contestaba, y la preguntá cada vez se la hacía más desesperada y fuerte, pero seguía sin contestar.

- ¡¡Contesta!! -le chilló al oído Tula al chico para que le hiciera caso.

- ¡Mira! -empezó a decir Guilmon mientras me tiraba de la ropa.

Era algo antropomorfo, a lo mejor no era humano... Tenía a alguien al lado, y era más bajito, pero no se distinguía bien.

- Guilmon, a saber qué es eso, ten cuidado. -le dije tapándole con mi mano la boca.

- ¡¡Aquí!! -gritó el chico a los que venían.

- ¡No, cállate! -le chilló Tula mientras le retorcía el brazo.

Al chico le dolió, pero aún así seguía chillando, y las figuras llegaron a detectarnos.

- Mierda de niño... -murmuré.

Las figuras ya se acercaban corriendo, y eso no era bueno.

- ¡Corre, Guilmon, corre! -le dijimos Tula y yo al unísono a Guilmon.

Guilmon me agarró del brazo, me estuvo arrastrando por la arena todo el rato y me estaba clavando sus garras en mis manos.

- Ya estamos a salvo, o eso creo... -dijo Tula mientras abrazaba a Calumon.- ¡No puede ser... el chico, se ha escapado!

- Bueno, no hablaba, tampoco es tan importante. -la tranquilicé.

Se quedó un poco decepcionada, pero aún así no podíamos hacer nada, si saliamos a ver podríamos convertirnos en polvo, esa cosa que venía no sabíamos qué era. De pronto, del cielo cayó una escopeta, ¿qué haría una ahí?

- ¿Uh? -se acercó Guilmon a inspeccionar.

- No eres más tonto porque no te entrenas, ¡que te vengas! -le reñí.

Entonces...

Continuará...
« Última modificación: 19 de Agosto de 2012, 09:17:53 pm por IsmaPkm »

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #12 en: 26 de Agosto de 2012, 09:01:00 pm »
Capítulo 13: ¡El vaquero Digimon!

- Guilmon, deja eso. -le aconsejó Tula muy dulcemente.

- Niños, fuera de aquí. -oímos cerca de donde estaba Guilmon.

Fui corriendo hacia él, pero como es muy curioso se acercó a donde estaba la voz.

- ¡Guilmon! -dije corriendo hacia él.

Demasiado tarde, ya estaba prisionero de un Digimon, y lo agarraba del cuello. No sabía qué Digimon era, así que decidí ver mi Dipower. Mi Dipower marcaba que era un Beelzemon, un Digimon muy fuerte. Guilmon estaba queriendo decirme algo, pero no sabía el qué, Beelzemon le retorcía el cuello.

- Madre mía... -me eché de rodillas al suelo tampándome la cara con las dos manos.

- Bueno, a lo mejor lo suelta. -me trataba de traanquilizar Tula.

Calumon se me puso en la cabeza, pero no me animaba, Guilmon estaba en peligro.

- Vale, es hora de poner en práctica mi puntería. -dije mientras sacaba el arma de mi bolsillo.

Yo no era bueno con la puntería, pero por intentar no se perdía nada... ¿o sí?

- Tula, toma. -le di a Calumon, aunque Calumon prefería más estar en mi cabeza.

Guilmon trataba de decirme algo, pero como no le entendía seguí mi preparación.

- Bien, ya estoy listo, prepárate.

Todo se volvió alrededor mía como un ambiente del oeste, y claro, Beelzemon tenía armas, pero tenía una más que yo, y seguro que era hábil con ellas.

- Vamos, dispárame si puedes. -me decía con esa voz que parecía robótica.

- Vale. -dije apuntándole.

Mientras intentaba fijar el blanco me disparó con una de sus escopetas, pero le disparó a mi arma, y salió disparada hacia donde estaba Tula y Calumon.

- ¡Tula, dámela, corre! -le chillé con un potentísimo tono de voz.

Corrió a por el arma, pero, en vez de dármela lo que hizo fue disparar, y le llegó el disparo a la cara.

- Malditos... -maldecía mientras se tapaba la cara con una mano.

- ¿Ves? -me dijo Tula mientras se guardaba el arma en el bolsillo.

- Trae para acá. -se la quité.

Era mía, debía manejarla yo. La mano, por lo que podía ver, mientras que se tapaba la herida se tapaba a la vez un ojo, pero tenía otros dos...

- Guilmon, ven. -le decía con señas y muy bajito.

- Vale. -respondió de la misma forma de la que le hablaba yo.

Beelzemon se enteró demasiado tarde, pero se enteró.

- Bien, ya no podeis escapar. -dijo mientras nos apuntaba con sus dos escopetas.

Le apunté a la cara, pero lo esquivó muy hábilmente.

- Vale, estamos perdidos. -le dije a Guilmon.

Beelzemon apuntó a Guilmon a la cara, pero nada podía hacerse. Le agarré la mano muy fuerte, apretó el gatillo Beelzemon y...

- ¡Dale duro! -gritó alguien.

Era la voz de Miguel, ¿qué hacía aquí?

- ¡Es demasiado fuerte, va a matar a Dorumon! -le advertí.

- Bueno, por lo menos te he salvado, eso es algo. -me dijo mientras miraba el combate.

Dorumon acabó en el suelo muy herido, y eso que se lo advertí.

- Ya basta. -dijo un chico saliendo de la nada.

- Vale. -le respondió Beelzemon.

- ¿Quién eres? -le preguntó Tula un tanto sorprendida.

- Bah, eso no es necesario. -dijo mientras trataba de ver cuántos estábamos.- Beelzemon, vámonos.

Beelzemon se fue, y no les quisimos seguir porque parecía que eran muy fuertes, si nos metíamos en problemas no saldríamos de ellos.

- He traído comida, y una especial para Guilmon. -dijo mientras metía la mano en una mochila que tenía.- Voy a atender a Dorumon, comed lo que querais.

Cuando lo dijo sacó la mano de la mochila, y ahí había un bollo de pan con una suculenta pinta, parecía hecho con todas las ganas y cariño del mundo.

- Guilmon, ¿me das un poquito? -le dije muy suavemente.

- No, este es solo para Guilmon. -me contestó.

Hinché los mofletes, era un poco rácano.

- Vamos, tú tienes aquí una cosa, pone tu nombre. -me dijo Tula mientras cotilleaba en la mochila.

Tardó un poco en sacar lo que me tenía preparado Miguel.

- Aquí tienes.

Tenía forma de bocadillo, estaba envuelto en papel de aluminio y ponía mi nombre con bolígrafo azul.

- Uy, Guilmon quiere eso si es pan. -me dijo mientras masticaba su bollo de pan.

- Ja, entonces, yo te tengo que dar a ti, pero tú a mí no... -le dije mientras intentaba de romper el envoltorio.

- Como tiene que ser. -me respondió.

No le hice caso, y por fin abría el envoltorio, ¡era un bocadillo de queso!

- ¿¡Cómo sabes que me gusta el queso!? -le pregunté altamente sorprendido.

- Ha sido casualidad. -me dijo riéndose y a la vez inspeccionando las heridas de Dorumon.

Una cosa en la que no me había dado cuenta era que ya era de noche.

- Guau, ya es de noche, supongo que habrá que dormir. -dije mientras hablaba con el bocadillo en la boca.

- ¡No hables con la boca llena! -me riñó Tula.

- Bueno, pues vamos a dormir, yo por lo menos... -dijo Miguel mientras se preparaba una camita entre la arena.

Ya era de dormirse, debía descansar...

Continuará...

IsmaPkm

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #13 en: 12 de Septiembre de 2012, 10:34:27 pm »
Capítulo 14: Un Digimon leal.

- Buenos días. -oí la voz de alguien en mi cara.

Abrí los ojos lentamente, ¡era Dorumon!

- Mmmm... ¿tú hablas? -le pregunté tranquilamente.

- Acaba de hablar, no creo que la respuesta sea no. -me contestó Tula.

- Caramba, estás muy rara por las mañanas. -dijo Miguel mientras bostezaba.

Me peiné con los dedos, me preparé bien, y eché un vistazo alrededor y vi a Guilmon.

- Este seguro que sigue dormido. -les dije a todos los demás mientras le señalaba.

Noté algo en mi cabeza, era Calumon de nuevo, pero no le presté mucha atención.

- Efectivamente, está roque. -les informé.

Llegó a moverse mientras dormía.

- Quiero gastarle una bromita. -le dije sin pensar a Miguel.- ¿Tienes cartas ahí?

- Sí, toma.

Me dio un taco de cartas, pero yo buscaba una en concreto.

- Ajá, ésta es.

Era una carta de digievolución, por una bromilla no se iba a morir. Agarré mi Dipower, escaneé la carta y empezó a salir luz de Guilmon, estaba digievolucionando.

- ¿¡Qué estás...!? -me miró Tula.

El brillo cada vez se hacía más grande y tomaba forma.

- ¿Ismael? -me preguntó Growlmon.

Noté un fuerte golpe en mejilla, fue un tortazo fortísimo, casi me tiró al suelo.

- ¿¡No te da pena!? -me empezó a reñir Tula.

- Solo era una broma sin importancia... -dije encogiendome de hombros.

- ¿¡Tú crees que está bien lo que has hecho!? -me gritó a la cara.

- Tampoco está mal, ¿sabes qué es una broma? -le contesté con una mirada penetrante.

Me abofeteó de nuevo, ya se estaba pasando.

- Oye, para ya. -gimeé con lagrimillas en los ojos.

- Debes darte cuenta de tu grave error, no debes ir así, Guilmon debe estar un poco hasta la coronilla.

Miré a Growlmon, y no respondió nada.

- Puede que tengas razón...

- Anda, déjale en paz. -me dijo dándome palmaditas en la espalda.

- Bien, sigamos por donde lo dejamos. - dijo Miguel señalando al frente.

Comenzamos a andar, y vimos un poblado, era un poblado muy pequeño, pero no le quitaba que no lo fuera.

- ¿Entramos? -nos preguntó Tula a todos.

Afirmamos todos con la cabeza, hasta Growlmon. Llamamos a unas de la puertas, y se oían pasos dirijiendose a ella.

- ¿Sí, quién es? -nos preguntó la voz de un chico.

- Humanos. -dijo Miguel.

- Hombre, qué vamos a ser... -le dije.

- Esto es el mundo Digimon, usted perdone. -contestó Miguel.

Olvidando lo que dijo vimos la puerta, todos nos quedamos ahí como bobos mirando, y cuando por fin se abrió...

- ¿Quienes sois? -nos abrió un chico.

- Unos que se perdieron por aquí. -les contestamos Miguel y yo al unísono.

- Pasad, yo me llamo Christian, encantado, Terriermon os atenderá. -dijo mientra cerraba la puerta.

Bajamos un mogollón de escaleras, y por fin pudimos ver la casa.

- ¡Hola, pasad! -nos recibió un Terriermon.- ¡Por aquí!

Nos guió hasta un salón, y Terriermon se fue corriendo hacia donde estaba otro chico, estaba leyendo algo, y nos atendió.

- Me llamo Lucas, mucho gusto. -me estrechó la mano.

Disimuladamente vi que Terriermon estaba en junto a las piernas de Lucas, seguro que era su Digimon.

- ¿Christian tiene Digimon? -le pregunté.

- Sí, es Gomamon, está ahí. -señaló a una parte del salón.

No podía verle, estaba tapando la entrada Miguel.

- ¿Tienes Digimon? -me preguntó.

- Sí.

- ¿Dónde? -me miró extrañado.

Mierda, se me olvidó que Growlmon no podía pasar, estaba fuera.

- Ahora vuelvo.

Subí otra vez las escaleras, pero como iba a tardar un poco en ser Guilmon de nuevo les grité a mitad del trayecto que subieran todos.

- Growlmon, ¿estás bien? -le pregunté.

Su mirada era rara, parecía no tener pupila.

- Oye... -empecé a chasquear los dedos.

- ¿Qué ocurre? -me preguntó Christian.

- No tengo ni idea... -le empecé a dar palmaitas en la rodilla.

- No es un trasto, no se arregla con golpecitos. -me dijo Miguel.

- Growlmon, ¿qué te pasa? -le pregunté.

Fui a acercarme a la cabeza pero empezó a gruñir, qué raro, ¿no?

- ¿No será que hay algún Digimon malo cerca? -le pregunté.

- Si fuera eso te podría hablar. -contestó Tula.

- Ismael, Growlmon está enfadado por la broma, puede ser. -me recordó Tula el momento de antes.

- Growlmon, ¿es eso? -le pregunté.

Afirmó levemente con la cabeza, era crucial no hacerle enfadar. De pronto empezó a brillar y disminulló de tamaño, se estaba transformando de nuevo en Guilmon.

- ¡Qué mono! -comentó Christian viendolo.

Me acerqué a él y le di un trozo de pan del bocadillo que me comí, a lo mejor así se tranquilizaba.

- ¿Mejor? -le dije acercándole más y más el pan a la boca.

La mirada malvada le desapareció, así estaba mejor.

- Bueno, ¿qué haceis aquí? -les preguntó Lucas a Tula y a Miguel.

- Es una historia muy larga. -dijo Miguel llevándose la mano a la parte de atrás de la cabeza.

De la nada apareció de nuevo Beelzemon, se puso justo delante de nosotros.

- Esta vez no me contengo, toma ráfaga de balas. -le dije sacando el arma.

Todas las balas salían rebotadas, no le hacían ni pizca de daño.

- ¡Dorumon, ataca! -gritó.

Beelzemon se fue a donde estaba Miguel, le agarró del cuello y le aplastaba.

- Esto por haberme zumbado antes, no mereces vivir. -empezó a gritar.

Miguel se estaba quedando sin aire, era mejor actuar.

- Guilmon, ¡digievoluciona! -pasé la carta para que lo hiciera, era bueno tener esa carta.

- ¡Terriermon, tú también! -dijo Lucas.

- ¡Gomamon, vamos! -gritó a pleno pulmón Christian.

Todos empezaron a llamar a sus Digimon para digievolucionarnos, todos los Digimon fueron a por Beelzemon, pero Beelzemon los tiraba al suelo golpeándolos con una sola mano. Dorumon estaba muy furioso, pero nada podía hacer. Presintió el peligro de en el  que se encontraba su entrenador y emitió brillo, estaba digievolucionando, pero no le serviría de nada. Digievolucionó en Dorugamon, y su aspecto era bastante terrorífico.

- Growlmon, no le dejes vencer, ¡dale con todas tus fuerzas! -le animé.

Dio la casualidad de que todos los Digimon golpearon a Beelzemon a la vez, hizo que soltara a Miguel.

- Gracias. -me dijo.

Beelzemon sacó una de sus escopetas, me apuntó, y...

Continuará...
« Última modificación: 22 de Septiembre de 2012, 10:51:34 pm por IsmaPkm »

IsmaPkm

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #14 en: 23 de Septiembre de 2012, 07:47:50 pm »
Capítulo 15: Escondites, casas y carreras.

- ¡No! -gritó Growlmon.

Beelzemon apretó el gatillo y la bala salío disparada, cada vez se acercaba más a mí y no podía hacer nada. Me cubrí con los brazos, llegó la bala a estar a poca distancia mia, y cuando menos lo esperaba...

- ¡Al suelo! -gritó Christian.

Me eché al suelo y me quedé pegado a él como un cromo, y Beelzemon no volvió a disparar.

- Beelzemon, quieto. -gritó una voz.

Beelzemon guardó su arma y se quedó cabizbajo.

- Ismael, saca el arma tuya, ¡deprisa! -gritó Miguel.

Desenfundé mi arma y apunté al chico, era el mismo de la última vez, el que no quería revelar su nombre, creo que era amigo del vaquero...

- No dispares. -dijo Beelzemon poniendo su brazo delante mia.

Bajé el arma, y el chico se acercó a todos los nosotros.

- Perdonad lo de la última vez, es una historia muy larga. Luego os la cuento. -explicó el chico muy nervioso.

- Ismael, ¿de qué habla? -preguntó Miguel.

- Te digo lo que el chico, luego te lo cuento. -dije riendo.

- Growlmon debe ser de nuevo Guilmon, ¿no? -me preguntó Growlmon mientras se miraba las manos.

- Sí. -le contesté.

Y así hicieron todos excepto Dorugamon, no podía contener la rabia interior, y se fue a por Beelzemon mientras estaba de espaldas.

- ¡Growlmon, para a Dorugamon! -le dije rápidamente.

Growlmon actuó de manera rápida e inteligente, se echó sobre él.

- Bien, quédate así un buen rato, hasta que Dorugamon vuelva a ser Dorumon. -le dijo Miguel.

Dejamos a nuestros compañeros solos y nos fuimos todos al interior de la casa, ya la había visto antes, ya no me parecía tan impresionante.

- Sentaos. - nos ofreció Christian mientras no daba unos refrescos.

- ¿Qué os contais? -preguntó Lucas muy relajado.

- Bien, nosotros yo estoy aquí por un accidente. -le expliqué cambiando de tono a Christian.- Fue gracias a un empujón.

- Ah, vale... ¿Y vosotros? -preguntó Christian a Tula y a Miguel.

- Lo nuestro no fue un accidente, vamos, Miguel, supongo que a ti no te empujaron. -dijo Tula y nos reímos todos.

- No, lo mio fue por curiosidad, no sabía qué era el brillo, pero ni siquiera sé si ellos saben que estoy aquí. -explicó Miguel mientras señalaba al techo.

- Explícate mejor. -le dije dando un pequeño sorbo del refresco.

- Que no sé si saben que el brillo era esto.

Afirmé con la cabeza dando por hecho que había captado lo que quería decirme. En uno de estos momentos insconscientes en los que miras sin querer a los demás vi a Tula, estaba callada, pero no había tristeza en su mirada, estaba encorbada y con las manos unidas, haciendo como un puño con ellas.

- ¿Te ocurre algo? -le preguntó el chico.

- ¿Tú eres Jesús? -se recompuso Tula de repente.

- Ehm... sí, ¿por? -le preguntó el tal Jesús con una cara de duda enorme.

- Ejem... tuyo es ese Beelzemon, ¿me equivoco? -preguntó Tula con la cabeza bien alta.

- Sí, ¿por qué lo preguntas? -contestó con otra pregunta Jesús.

- ¿Puede volver a ser Impmon? -preguntó Tula de nuevo.

Mmm... Impmon, ¿podría ser el que nos atacó esa vez?

- Sí. -respondió de nuevo.

- Vale, tu Digimon me trajo aquí, por su culpa estoy aquí. -explicó Tula.

No sabía que ese Beelzemon era el Impmon de la lucha que tuvimos, era toda una sorpresa.

- La historia lo explica todo, pero no encuentro el mejor momento para contarla.

- Vale, tranquilo, no pasa nada. -le tranquilizó Tula.

Pasó un largo tiempo sin que nadie dijera nada, solo se escucha los sorbos que hacíamos al beber los refrescos y el ruido al comer los aperitivos.

- ¿No es hora de ver si ya están como siempre nuestros Digimons? -ofrecí ir a verlos.

- Buena idea, vamos. -aceptó Christian.

Subimos el mogollón de escaleras. Abrimos la puerta, inspeccionamos el lugar y nos percatamos de dónde se situaban.

- Devimon, ¿estás ya mejor? -le preguntó Jesús a Beelzemon mientras le miraba.

Asintió con la cabeza, parecía un poco deprimido. Ese Digimon tenía una cara muy morbosa, daba repelús mirarlo, pero la verdad es que yo soy un poco miedoso...

- Yo voy a por Guilmon. -les expliqué mientras me ponía a buscarlo.

A lo mejor se había alejado un poco, era recomendable buscarlo un poco más a fuera.

- Estoy aquí. -me dijo Guilmon.

Le hice un gesto con la mano para que se acercara a mí, y vino. Caminé hasta donde nos debíamos quedar, el sitio donde está la casa. No me había fijado en que había varias casas, solo íbamos a una.

- ¿Y las demás casas, no vive nadie? -pregunté.

- No, es por si acaso se rompe ésta, o pasa algo grave. -respondió Lucas.

- Qué de seguridad... -bufó Miguel.

No le respondí, pero yo pensé lo mismo, ni que fuera una base secreta.

- Bien, pasad. -nos ofreció Terriermon.

Al entrar me percaté de la presencia de Calumon en el interior, estaba jugando con un cojín.

- Ven aquí. -exclamó Tula para que se pusiera entre sus brazos.

Nos sentamos todos, bebimos lo que nos faltaba y comimos hasta rebentar.

- Bien, ya que nos conocemos mejor, hablare de lo sucedido, la historia que tanto he quedado suspendida en el aire. -explicó pausadamente Jesús mientras se colocaba en el sofá más cómodamente.

- Bien, traed palomitas, hay que celebrarlo. -dijo Miguel.

Vi claramente que Tula le dio un codazo en las costillas para que se callara, y lo consiguió.

- Mi Digimon evolucionó 3 veces a Beelzemon debido a un extraño símbolo que aparecía en mi Dipower. Vosotros lo habeis visto dos veces a Beelzemon, pero ha estado en esa digievolución tres veces. La primera arrasó todo, no había quien lo puediera parar, la segunda era complicado manejarlo, y la tercera, la que habeis visto hace poco, por lo que veo ya se ha calmado. En el principio era una furia, daba miedo mirar la destrucción que causaba a su paso. -explicó Jesús.

- Ya entiendo. Ismael, a ti no te lo llegué a contar, escucha. -se preparaba Tula también.- Impmon seguro que me estaría siguiendo hasta casa, me llevó a un sitio, lo más seguro es que fuera de donde has venido tú. Ya aquí quería que quería digievolucionar para ser más fuerte, pero no podía negarme, podría hasta matarme si le decía que no. Llegué a ayudarle un poco, y al final se convirtió en Devimon.

- ¿Y qué hacía tu Digimon con ella y no contigo? -le pregunté asqueado a Jesús.

- Tuvimos una pequeña bronca, y se fue. Pero hace poco le encontré, poco antes de que el chico que crees que es vaquero te atacase.

- Entiendo... ¿y quién es ese chico que aspiraba a vaquero? -pregunté.

- Bien, a eso iba. Existe una organización que se dedica a apoderarse de los Digimon, pero los utilizan para sus caprichos, o para simple destrucción, esas cosas... Él está allí, pero no sé qué cargo lleva, me refiero a jefe, un simple soldado... a eso me refiero.

- Estaba yo poco informado sobre todo... -dije asombrado y boquiabierto.

- Bien, ya os habeis conocido mejor, ¿quereis algo más, refrescos o patatas fritas? -dijo Terriermon.

- Yo no. Además, ¿no son datos entonces? -pregunté muy curiosamente.

- Sí, tú eres también datos ahora. -me respondió Lucas.

Inspeccioné mi cuerpo para ver si faltaba algo, pero no, estaba todo donde debía estar.

- ¿Me puedo unir a vosotros? -preguntó Jesús entusiasmado.

- Claro. ¿Y vosotros? -les ofrecí también a Lucas y a Christian.

- Vale, cuantos más mejor. -respondió Lucas por los dos.

Dicho esto, nos dispusimos a prepararnos. Y debía pensar en cómo llamar a los demás, en Fernando, Antonio y en Paco, ¿dónde se habían metido?

- Tula, ¿qué crees que están haciendo Paco, Antonio y Fernando? -pregunté dudoso.

- No sé, pero no creo que nos dejen por aquí, creo que tienen la suficiente cabeza como para pensar que podríamos estar en peligro. -dijo Tula.

Tenía razón, no podía decir nada más.

- Bien, sigamos inspeccionando el lugar. -dijo Miguel.

Todos afirmamos con la cabeza, y eso hicimos. Dejamos la casa antes de irnos como nueva, limpiamos de rincón a rincón la sala que habíamos usado. Una vez ya salimos de la casa fuimos a caminar por la zona, por inspeccionar algo...

- ¿Qué es eso de allí? -comentó Christian entrecerrando los ojos.

Es verdad, había una silueta, ¿de qué sería? No era buena idea ir a ver qué era, pero la curiosidad me estaba matando.

- Vamos. -animé a todos mientras cogía a Guilmon de la mano para que se moviese.

Al acercarme más me di cuenta de que era una silueta exactamente igual que la de Guilmon, ¿había otro Guilmon ahí?

- Mirad, parece otro Guilmon. -dijo Gomamon.

Era la primera vez que le había escuchado hablar, como no hablaba pensé que no sabía o algo así.

- Vamos para allá. -mandó Tula mientras acariciaba a Calumon.

Fuimos acercándonos más y más, y llegamos a estar tan cerca que pudimos ver que no era rojo, ¡era negro!

- ¿¡Eh, negro!? -chillé.

Todos me miraron con caras serias, había hablado muy alto.

- ¿Quién hay ahí? -dijo ese Guilmon.

Casi a la velocidad de la luz saqué el Dipower para ver su nombre, se llamaba BlackGuilmon, era rápido y resistente.

- ¡Nosotros! -exclamó Guilmon.

- ¿¡Tú eres tonto!? -le dije susurrando.

BlackGuilmon se fue a donde nos encontrábamos rápido como la luz, y se quedó mirándome, y se acercó a mí. Tenía una sonrisa de oreja a oreja, y sus pupilas parecían las de un psicópata.

- Das miedo. -dije seriamente.

- Me da igual, tienes un Guilmon muy poderoso, me gustaría quedármelo. -exclamó mientras sonreía mostrando todos los dientes.

- No, no lo tendrás, quédate contigo mismo, tú eres uno. -le dije.

En ese momento BlackGuilmon apretó un botón de un mando que tenía en una de las manos, y empezó a temblar todo el suelo.

- ¡¡¡Ismael, corre!!! -chilló Tula a pleno pulmón mientras corría ella y todos los demás.

Fijé la mirada en el horizonte, y pude divisar una multitud de personas con uniforme que se dirijían hacia nosotros.

- ¡¡¡Guilmon, corre como el viento, te va a coger!!! -le ordené a voces mientras trataba de correr arrastrándole.

Hizo caso, y se puso a correr, pero no era suficiente, nos estaban pillando, cada vez estaban más y más cerca.

- ¡Guilmon, voy a usar una carta de velocidad y debes cogerme para llevarme, debemos escapar, vamos! -le expliqué casi fatigado.

Usé la carta, y Guilmon me cogió como si de una carpeta se tratase, pero íbamos a una velocidad muy buena, ya estábamos igualados, pero seguían viniendo.

- ¡¡¡Ismael, al frente...!!! -chilló Tula, pero lo final no lo entendí.

BlackGuilmon se estaba acercando por el frente, ¡no pintaba bien!

- ¡Guilmon, atácale, rápido, no me falles!

Pude ver que asentía levemente con la cabeza, empezó a preparar el ataque, y finalmente expulsó la bola de fuego hacia BlackGuilmon.

- ¡Bien hecho! -le felicité para animarle.

Llegamos a un punto en el que encontramos todos, y me dijeron con señas que debíamos girar bruscamente para ir a un sitio, y así hice. Giré hacia una esquina que estaba llena de rocas, pero tenían agujeros, por ahí podíamos entrar.

- ¡Deprisa! -ordenó Tula.

Nos fuimos hasta lo más profundo de las rocas, estaba todo tan oscuro que no se veía nada.

- Guardad silencio... -dijo muy bajito Lucas.

Desde donde estábamos podía oirse los pasos de la multitud, y se pararon en seco. Volvieron a oírse al rato después, y eran pasos sigilosos, estaban acercándose a donde estábamos. Tapé la boca de Guilmon por si acaso intentaba hacer algo, como lo hiciera estábamos perdidos.

- Parece que han desaparecido. -dijo un hombre.

Todos respiramos tranquilos, pero para asegurarnos nos quedamos un buen rato en la cueva.

- Bien, creo que podemos salir ya. -susurró Tula.

Salimos, y nos llevamos una sorpresa al salir...

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #15 en: 14 de Octubre de 2012, 05:31:15 pm »
Capítulo 16: Kyubimon y Tula, técnica explosiva.

- ¿¡Renamon!? -chilló Tula.

Era Renamon, se notaba claramente.

- Tula, traigo también tu caja, la de las cartas. -comentó Renamon con esa voz tan fría que tenía.

- ¡Muy bien! -le dijo Tula.

- Bien, pero tenemos que seguir con lo nuestro. -comentó Jesús.

- Oye, ella hace mucho que no ve a su Digimon, és lógico que nos quedmos un poco aquí, así que calla. -le contestó Miguel.

- Vale, no importa. -se disculpó.

Renamon y Tula se abrazaron como si de dos años se tratase, pero si se habían separado...

- ¡En marcha, debemos seguir! -exclamó Tula una vez ya se había restaurado.

Andamos alrededor de tres horas, pero no encontramos nada.

- Estoy agotado. -dije rendido.- No puedo dar un paso más.

- Guilmon ayudará a Ismael. -se ofreció Guilmon para ayudarme a seguir.

Su ayuda consistía en la misma que utilizó en la persecución, cogerme como una carpeta bajo el brazo.

- ¿Qué haces así? -preguntó Christian.

- Ya ves...

La verdad es que no me cansaba, pero a Guilmon ya le estaba cansando llevarme así.

- Buff, Guilmon está cansado. -dijo mientras me dejaba en el suelo y se desplomaba a él.

- Bueno, ¿descansamos? -propuso Tula.

Todos ellos no estaban muy cansados, pero tampoco rebosaban energía. El paisaje estaba cambiando poco a poco, de desértico total ya pasó a haber algunos arbustos, pero tampoco era muy notable a simple vista.

- Bien, Renamon, ¿qué pasa arriba? -le preguntó Tula.

- Fernando y Paco están aquí, pero no sé dónde.

- ¡Oh! -nos soprendimos Tula y yo a la vez.

- ¡Busquémosles! -ofreció Miguel.

- Pero... -titubeó Jesús.

- A la mierda la misión, más importantes son nuestros amigos. -explicó brevemente Miguel.

La verdad es que coincidía con él, pero eso de "mandar a la mierda" la misión no me parecía correcto, el mismo derecho tenía Jesús a que hicieramos lo suyo a que buscáramos a Fernando y Paco.

- Bueno, tengo una idea. -pensé mientras hablaba.- Que Jesús y yo nos dividimos, vosotros cuatro os podeis ir solos.

- No, sois pocos. -replicó Lucas.

- Da igual, nosotros sabemos cuidarnos. -contestó Jesús por mí.

- Bueno, vale, ya nos encontraremos de algún modo. -suspiró Tula.

- Pues eso, nosotros nos vamos. -les dije a todos mientras le hacía un gesto a Guilmon para que se acercara a mí.

Jesús no dijo nada, pero suponía que no le caían mal los demás, solo era un poco tímido, nada más.
Una vez ya nos habíamos alejado Jesús se "soltó" más en el aspecto de personalidad, a lo mejor no se encontraba a gusto con los demás.

- Mira, un pilar, ¿qué hace ahí? -saltó de repente Jesús.

- Ah, es verdad. -aclaré forzando la vista.

- Vamos allí, seguro que hay algo. -se animó Jesús.

- Está bien.

Nos acercamos, y vimos a unas personas, era un grupito, se estaba acercando, ¿quién serían?

- Alto. -nos detuvo Devimon.

- Allí hay personas, cuidado. -le dije a Jesús.

Las personas hicieron lo mismo, se detuvieron, y diría que hasta con el mismo gesto. De pronto empezaron a correr y se metieron en la torre, ¿qué demonios...?

- ¡¡Vamos, allí hay alguien!! -exclamó Jesús.

Nos fuimos todos corriendo, pero cuando llegamos ya no estaban, o a lo mejor estaban más a dentro, quién sabe. El pilar era muy soso, los bloques de piedra se notaban en la pared y había unas escaleras de caracol, pero antes había una habitación, ¿podrían estar ahí?

- Abro la puerta, guardad silencio. -susurró Jesús.

La puerta la abría poco a poco, girando el dorado pomo hacia la izquierda, y sonaba la puerta al deslizarse como la de las películas de terror, era escalofriante.

- ¡Pero bueno! ¿Qué haceis ahí? -saltó de repente Jesús.

Entré rápido y alborotadamente, pero al final los vi, era Lucas, Christian, Tula y Miguel.

- Nos encontramos nada mas dividirnos, genial. -afirmó Miguel.

Bueno, no pasaba nada, era mejor estar juntos, si pasaba algo grave nos podríamos ayudar entre todos.

- Vamos a lo alto del pilar, veremos qué hay. -me susurró Jesús.

Afirmé con la cabeza, y nos dispusimos todos a ello. Las escaleras estaban unidas a la pared y no había seguridad ninguna a la derecha, si te caías te matabas, así de claro.

- Todos arrimados a la pared, no os preocupeis, las escaleras aguantan. -nos tranquilizó Tula.

Tula estaba con Calumon entre los brazos, no se despegaba de Calumon en ningún momento.
Mientras subíamos parecía que estábamos más cerca del cielo, el pilar era muy alto, pero no había nadie ahí.

- Ya falta poco, aguardad. -impacientó Renamon.

Cierto, no faltaba mucho, se podía ver el final, distinguía una base cuadrada, estaba también unida a la pared. Una vez llegamos ahí vimos una caja de cartón, una parecida a la de las cartas que tiene Tula, pero más grande.

- Se parece a mi caja, la de la mochila. -afirmó Tula.

Es que la caja de las cartas estaba dentro de una mochila que tenía, era lo justamente grande como para que cupiese en su mochila.

- ¿La abrimos? -sugirió Miguel.

Todos pusimos una manos en los bordes de la caja, y la abrimos todos a la vez. Dentro había un papel, era como una folio, parecía nuevo. Ponía algo de una guarida, y no entendíamos más debido a la mala letra.

- ¿Puede referirse a la organización de la que nos hablabas? -le pregunté a Jesús.

- Puede, o no. -dudó.

De buenas a primeras, empezó a temblar el pilar.

- ¿Uh? -se extrañó Guilmon.

Le cambió la pupila, clara señal de que había un Digimon cerca.

- ¡¡Corred todos, bajad!! -apresuró a pleno pulmón Lucas.

Fuimon pegaditos a la pared, y esta vez íbamos casi saltan de dos en dos escalones. El pilar ya empezó a derrumbarse por arriba, ¡y nos estaba alzanzando!

- ¡¡¡Corred!!! -apresuré a todos.

Nunca había corrido tanto, pero lo llegué a conseguir. Lo primero que pude distinguir era una mano negra gigantesca, nada más. Saqué mi Dipower y una carta de la de Tula, necesitaba que Guilmon se convirtiera en Growlmon.

- ¡¡Guilmon, toma!! -le chillé.

Mientras estaba digievolucionando vi que todos los demás huían, excepto sus Digimon.

- Bien, vamos. -animé a todos.

Después de que pasara el polvo vi al Digimon enemigo, ¡un BlackGrowlmon! Todos los Digimon digievolucionaron, Dorumon, Gargomon, Ikkakumon... pero Devimon y Renamon no.

- Vamos, no podemos perder. -animé a Growlmon.

La batalla fue reñida, solo intervino Growlmon, los demás solo estaban preparados por si acaso.

- Vale, ¡¡Growlmon, vamos allá!! -le animé de nuevo a Growlmon.

La batalla estaba muy reñida, Growlmon y BlackGrowlmon se ponían las manos en los hombros del otro e intentaban tirarse al suelo, pero no se conseguía un desempate. BlackGrowlmon actuó de manera que tuvo acceso a nuestros compañeros, los que estaban corriendo, y atrapó a Tula, pero Tula ni chillaba ni se imutaba, parecía que sabía que iba a ser liberada. Growlmon no se movió, si le atacaba a BlackGrowlmon podría pasar que Tula...

- ¡Ya no lo aguanto más, ayuda! -gritaba desesperada Tula.

Renamon estaba bastante preocupada, y se lanzó al ataque, cosa que no debería haber hecho, pero nada podía hacer, BlackGrowlmon la apartaba como si de un mosquito se tratase.

- ¡¡Ahhh, por favor, ayuda!! -pedía Tula.

Renamon estaba desesperada, pero mantenía su cara de seriedad, raro, ¿verdad? Como si de magia se tratase, Renamon empezó a digievolucionar, Kyubimon.

- ¡Bien, ya me encargo yo! -avisó Kyubimon.

Yo desnfundé mi arma y disparé a bocajarro, y por lo que pude ver le hice bastante daño, y finalmente soltó a Tula, pero de una manera brusca, la lanzó como si fuera un avión de papel que va a planear.

- Growlmon, atrápala. -le pedí.

Puso la mano antes de que se espachurrara en el suelo, y sirvió, ahora debíamos dejar que Kyubimon se encargara de todo.

- Toma. -le di el arma a Tula mientras le abría la mano.- Haz lo que quieras, ayuda a tu Digimon.

Con pequeñas lágrimas en sus ojos apretó el mango del arma, y se montó sobre Kyubimon. Kyubimon fue corriendo hacia BlackGrowlmon, y se lanzó a por él mientras preparaba un ataque. El ataque consistía en llamas azules que salían de su cola, y Tula preparó el arma, todo se concentró en un punto, disparó y ambas gritaron.

- ¡Muere!

Una gran explosión ocurrió ahí, una nube de polvo se extendía. Vi claramente una sombra, arrojó el arma, era Tula.

- Muchas gracias. -me felicitó.

Una vez la estela de polvo se desvaneció distinguí el cuerpo de BlackGrowlmon tirado en el suelo, no estaba muerto, pero estaba en unas condiciones lamentables.

- Que se pudra. -dijo Tula.

Fue algo que me impactó, pero bueno, tampoco era malo que se descargara.

- Bien, dirigámosnos a otra parte. -ordenó Jesús mientras miraba a Devimon.

- Espera, todo esto nos ha agotado, descansemos. -ordené yo.

Eso hicimos, estábamos muy agotados.

- Tula, ¿cómo hicistes eso? -preguntó Miguel.

- Son ráfagas que vienen así por que sí, no sé.

Ya tenía yo cansancio hasta para hablar, estaba agotadísimo, nada de energías tenía.

- Guilmon, ven aquí. -dije mientras estaba observando que se había convertido ya en Guilmon.- Qué suave...

Y me quedé dormido.

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #16 en: 04 de Noviembre de 2012, 08:08:48 pm »
Capítulo 17: ¡Campeonato Digimon en el "Prado"!

- ¡¡Despierta!!

- ¿Uh?

Mientras aclaraba la vista y apoyaba mi cabeza sobre mi brazo pude ver a Tula que intentaba de despertarme mientras me balanceaba de un lado a otro, quería avisarme de algo.

- ¡¡Mira allí!! -señaló.

Veía una residencia o lo que parecía serlo, pero no veía nada más.

- Bien, vamos allá. -ordenó Miguel.

Fue una caminata muy larga, y cada vez el suelo era más bonito, había cada vez más plantas, todo muy bonito. Llegamos, había un cartel en el que ponía "Residencia y campeonatos: El prado", raro no, lo siguiente.

- ¿Y esto, te dan a elegir entre estar ahí o luchar? -preguntó Lucas.

- A saber... -respondí.

Entramos, era todo muy clásico, la entrada parecía hecha sin seguir un orden, tenía unos muebles por un lado y otros por otro, parecía todo hecho con prisas, pero diría que era bonito, los muebles eran de madera barnizada.

- Hola, ¿en qué podemos ayudarle? -dijo un Digimon delante de nosotros.

Era un Gaomon, diría que lo había visto antes...

- Oye, ¿tú no eres el de David? -le pregunté.

- ¡Oh, sí, no me acordaba de vosotros! -se sorprendió.- David está ocupado ahora, o eso creo. Bueno, ¿os ayudo en algo?

- Sí, ¿qué es esto? -preguntó Miguel.

- Esto es una estancia en la que para quedaros debeis apuntaros a un torneo, es un torneo de lucha, y se gana un premio, el cuál es secreto.

- Bien, desearía apuntarme. -dijo Tula.

- ¿¡Eh!? -exclamamos todos.

- ¿Qué pasa? Ya que nos podemos quedar y todo...

- Bueno, está bien, yo también. -cedí.

- Y yo. -se animó Jesús.

En realidad nos llegamos a inscribir todos, mejor, se hacía más interesante todo.

- Está bien, rellenad estos datos. -Gaomon nos dio papelotes a todos en los cuales había millones de huecos en los que debía rellenar con mis datos.

- Bien, yo ya. -dijeron todos a la vez.

Yo ni había empezado, solo sabía mirar como un tonto al papel, pero debía darme prisa.

- Esto aquí, y esto así... -murmuré por lo bajini para mí mismo.- Ya está.

- Bien, pues ya podeis luchar. -sugirió Gaomon.- ¿O quereis cambiaros por una ropas más a corde a la lucha?

- Lo segundo. -dijo Tula.

- Bien, id allí, son los vestuarios, tienen ropas especiales.

Todos nos fuimos, y había un vestuario, solo uno, ¿qué hacíamos con...?

- ¿Y yo qué hago? ¡Es injusto! -protestó Tula, y con razón.

- No pasa nada, cambiate tú primera, luego nosotros. -sugerí.

Aceptó, bien. Mientras, observé el decorado una vez más, ya era más soso, metal tras metal, ya no había madera.

- ¡Ya estoy! -exclamó Tula.

Se vistió muy rápidamente a mi parecer, pero bueno... El manillar de la puerta se abrió, vimos a Tula, ¡no parecía la misma! Tenía unos pantalones amarillos con decorados en las rodillas, eran "uves" picudas rojas, eran de plástico, creo. Luego lo acompañaba una camiseta rosa con un lazo en el pecho, era lila.

- Ismael, hay una cosa que te gustará, ya podeis entrar. -y me guiñó un ojo.

Entré, era como un vestuario normal y corriente, pero sin duchas, solo había armarios tras armarios, y todos eran de madera, era preciosos, tenían espejos exteriores y luces en el interior para ver la ropa, era muy moderno.

- Bien, ¿qué quieres que vea? -le pregunté.

- Abre el segundo armario.

Lo abrí, y entre toda la ropa pude ver que había un conjunto que hacía referencia a Guilmon, ¡todo era de Guilmon! Y... ¿dónde estaba Guilmon?

- Oye, ¿dónde están...?

- En otra zona, podrás verle, creo. -me interrumpió.

Afirmé con la cabeza, y me dispuse a probarme el conjunto. Era una camiseta corta grisacea, tenía el símbolo de la tripa de Guilmon. A continuación, había una sudadera roja con los triángulos de Guilmon en los hombros, eso era más detallado, todo seguido de un pantalón rojo con líneas grises, y finalmente acabado con unos zapatos con los símbolos de Guilmon, se podría decir que no me gustaba Guilmon, ¿verdad?

- Bien, ¿y vosotros? -pregunté a los demás.

Todos iban vestidos con ropas menos destacables, pero Jesús tenía algo más llamativo, una camisa azul con un símbolo Digimon, y seguido de una capa. Sus pantalones no destacaban muchos, eran unos negros muy largos, nada más.

- Bien, ya podeis ir todos a recepción. -nos ofreció Gaomon.

Yo estaba como Mateo con la guitarra con mi ropa, ¡era chulísima!

- Bien, esa puerta grande es por la que debeis pasar. No hay luz, pero guiaos como podais.

- Bien, gracias. -le agradeció Tula.

Fuimos todos tocando la pared para saber a dónde íbamos, y llegamos a la gran puerta.

- Bien, suerte a todos. -nos deseó Lucas.

- Igualmente. -dijimos todos.

Abrimos el portón y un fogonazo de luz nos cubrió por completo, hasta que por fin cedió.

- ¡Ya están aquí los nuevos participantes! ¡Sus nombres...! -se cortó el que supuestamente era el comentarista.

- ¿Qué? -oí decir a Christian.

- ¡Hombre! -oí al comentarista cerca nuestra.- ¡Cuánto tiempo!

- ¿Uh? -vi que Tula y Miguel abrazaron a alguien.

- ¡Paco! -oí gritar a Miguel de emoción.

Fui hasta donde estaba y le estreché la mano, no quería entretenerme mucho, estaba demasiado eufórico por el torneo.

- Lo siento, no puedo entretenerme más. -se despidió Paco.

Vi cómo corría hasta una torre, parecía cansado cuando llegó a lo alto.

- ¡Bien, sus nombres son...! -jadeaba.- ¡Ismael, Tula, Christian, Lucas y Miguel!

- ¿Por qué yo el último? -se quejó Miguel.

Tula le pidió silencio con un codazo, se vio a leguas.

- ¡Bien, comencemos, cada grupo deberá enfrentarse contra otro en el lugar de lucha! Rogamos que no molesten a los participantes.

El público era de Digimon y unas pocas personas vestidas con ropas de lucha, a lo mejor luchábamos luego contra ellas.

- ¡El primer combate será entre el equipo de Guilmon e Ismael y Alejandro y Lucemon! -acabó mientras jadeaba.

- Buena suerte. -oí decirme a Tula.

- ¡¡Ismael!! -gritó alguien.

Guilmon, era Guilmon.

- Bien, es un cam...

- Guilmon lo sabe. -me interrumpió.

Uy, ya le explicaban todo...

- Bien, vamos allá. -le animé.

Empezaron a salir del suelo unas vallas muy altas, serían para que no se tirara nada en la lucha.

- Suerte, la necesitarás. -me deseó un chico.

Ese chico me sonaba un montón de haberlo visto antes, pero no hice mucho caso. Esperamos a que viniera el Digimon de ese tal Alejandro, el Lucemon ese.

- Oye... -le dije apuntando hacia mi muñeca derecha.

- Ya viene, un momento. -me explicó con una mirada amenazadora.

- Ya estoy. -oí a alguien.

- ¿¡Es un ángel!? -exclamé.

Nadie me respondió, genial.

- ¡El combate empieza en 3... 2... 1...!

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #17 en: 10 de Diciembre de 2012, 01:02:06 am »
Capítulo 18: ¡Growlmon se enfada!

- ¿¡Qué demonios...!? -grité.

Ese Lucemon era increíblemente rápido, Guilmon estaba en una gran desventaja, una pena, le llovían los ataques por todos lados desde el aire, incluso quiso defenderse, pero no fue capaz. No había hecho nada más que empezar el combate y ya estábamos perdiendo, bien.

- ¿Qué dices a esto? -dijo Alejandro pavoneándose.

Estaba así como si nada, hablándome, pero yo no le hacía ni caso, estaba loco.

- ¡No es posible! -chillé.

Guilmon estaba perdiendo sus fuerzas solo en querer atraparle, no le hacía ni un rasguño.

- ¡Lucemon, acaba ya! -gritó Alejandro.

Lucemon miró a Guilmon con las pupilas casi dilatadas, y empezó a concentrarse.

- ¡Guilmon...!

Ya supo qué hacer, era el momento de atacar. Lanzó una bola de fuego, ésta hizo desconcentrar a Lucemon, ¡bien!

- ¡Guilmon, vamos! -le animé.

Se le encendieron los ojos y comenzó a digievolucionar, ¡por fin!

- Bien, ¡a por él, Growlmon!

Growlmon le asestó unos cuantos golpes, parecía que tenía conocimientos sobre kárate, o algo así.
El ambiente estaba bastante tenso y se respiraba un aire de nerviosismo, o eso parecía, pero no por eso iba a dejar perder esa victoria, ¡ni mucho menos! En ese instante ya estaba con el corazón a cien, ¡Growlmon estaba pegándole a Lucemon una buena tanda de golpes!

- ¡Growlmon, acaba ya! -grité.

- ¡Llama de combustión! -y acabó todo.

Lucemon acabó casi achicharrado, estaba incosciente pero no muerto, si por cada campeonato hubiera un muerto...

- ¡No! -se oyó por todo el estadio.

- ¡¿Lucemon!? -exclamé.

Se había despertado repentinamente, ¿cómo era posible eso?

- No te preocupes, se te va a acabar la suerte. -me dijo Alejandro.

- ¿Te ves en apuros? Toma, con esto también él podrá volar. -me dijo alguien.

Una carta apareció en el suelo, según ponía servía para darle alas a tu Digimon, ¡perfecto, la agilidad de Lucemon se vería disminuida con eso, ¡no podía dejarlo pasar!

- Gra... -intenté agradecerlo, pero no había nadie.

¡Bien, era uno de esos momentos de ahora o nunca! Deslicé la carta rápidamente por mi Dipower y conseguí lo que quería, Growlmon tenía alas.

- ¡Vuela, ataca desde el aire igual que él! -le ordené.

Ajá, Lucemon estaba perdiendo agilidad, pero no por las alas de Growlmon, sino porque estaba agotado.

- ¡Mátalo ya, acaba con él! -chillé.

Deseaba con todas mis fuerzas ganar, no podía permitirme una derrota. Pude observar que Growlmon estaba bastante raro, actuaba muy fuertemente a todo. Se echó las manos a la cabeza y comenzó a gritar, pero gritaba muy fuerte. De prontó, Growlmon cogió a Lucemon del cuello y lo estampó a Lucemon contra el suelo y asestándole un puñetazo en la tripa.

- ¡Lucemon! -chilló Alejandro a pleno pulmón.

- Ehm... Growlmon gana, ale. -titubeó Paco.

Un silencio sepulcral se hizo toda la zona, solo se llegaba a oír el viento que se deslizaba por el entorno.

- Bien, ya me voy. -dije con miedo.

Alejandro hizo lo mismo, se llevó a Lucemon ayudándole, pero no dijo nada ni me felicitó.
Me dirijí al público para reunirme con todos y para hablar más tranquilamente luego con Paco, pero todo eso sin Growlmon, él se iba a otra zona.

- ...

- ¿Qué pasa? ¡He ganado! -alegré el ambiente.

- Siento decirte que no me ha gustado que tú ganaras. -dijo Tula rompiendo el silencio.

- ¿¡Por!?

- Has sido muy agresivo, has hecho que hasta Growlmon perdiese el control, eso no es una batalla.

- Pero he ganado, eso el lo que cuenta, ¿o no? -cuestioné.

Otro silencio se hizo en el ambiente.

- Jesús, ¿tú qué opinas? -pregunté en busca de un apoyo a mi favor.

- ...

Genial.

- Ya está, ya podemos hablar. -dijo Paco viniendo hacia nosotros y rompiendo el ambiente de tristeza.

- Bien, cuenta tu historia. -dijo Miguel interesado.

- Fernando está aquí, os lo aseguro, está en este mundo, pero no sabemos dónde. Los dos bajamos hasta aquí para saber qué es esto, y caímos en un desierto, supongo que igual que vosotros. Bueno, vagando por él al final decidimos una cosa de la cuál me arrepiento hasta ahora, nos separamos, y yo acabé aquí. No creais que llevo aquí mucho, solo hace unas horas antes de que nos viéramos que estaba aquí.

- Oh, vale, genial. -mostró Jesús interés.

- Esto no acaba aquí, te lo aseguro. -oí a Alejandro detrás de mí alejándose.

- Déjale, está enfadado, es normal. -me susurró Tula.- Pero no creas tampoco que se me ha olvidado lo de antes.

- Tranquila... -le dije.

- ¿Y qué haces como comentarista? -preguntó Christian.

- Si lo hacía tenía estancia permanente, ¿a que es un chollo? -se rió Paco.

- Valla morro. -hinchó Miguel los mofletes.

Siguieron hablando ya de otros temas menos importantes, hasta que al final saltó una pregunta que debería haberse hecho.

- ¿Quienes lucharán mañana? -preguntó Lucas.

- Tula contra Jesús. -contestó Paco.

Oh, eso se ponía intersante, pero que muy interesante.

- Bien, ahora podeis hacer lo que querais, una buena sugerencia sería vagar por este mundo, o buscar a Fernando...

- Podríamos elegir la segunda. -sugerí.

- ¿Y por qué no las dos? -preguntó Lucas.

- Está bien, pues os acompaño. -se entusiasmó Paco con la idea.

Todos afirmamos rápidamente con la cabeza, ¡qué bien, cuantos más mejor!

- Pero antes quitaros vuestras ropas de ahora. -dijo Paco.

- ¿Por qué? Con lo que me gusta esta ropa de Guilmon... -bufé.

- Bueno, si sales deprisa y sin armar un escándalo puede que no se fijen. -dijo Miguel.

Buena idea, a veces adoro las ideas de Miguel.

- Bien, ¡salgamos ya! -grité alzando el puño.

Continuará...

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #18 en: 17 de Febrero de 2013, 10:50:53 pm »
Capítulo 19: ¿Revancha o venganza?

- Estoy cansado, ¿podemos parar? -jadeó Jesús con la lengua hacia fuera.

Habíamos estado horas y horas andando sin rumbo fijo al que quedarnos, es decir, andábamos como zombies, pero por alguna extraña razón me invadía una emoción gigantesca.

- No, no vamos a parar, ¿sabes que Fernando puede estar en peligro inminente? -repliqué.

- Pero...

- Nada de peros, seguimos hasta que le veamos. -contesté.

- Guilmon tiene... -susurró Guilmon.

- ¡Me da igual! -grité.

Fernando podría estar en cualquier sitio, es un gran amigo, no se merece la solitaria espera de sus amigos bajo ningún concepto, ¿por qué haríamos eso, por cansancio? ¡No!

- Creo que debemos parar, en serio, que no se te suba la emoción aventurera a la cabeza. -me riñó Lucas.

- ...

Guardé silencio y respondí a lo que me dijo con un gesto de afirmación, ¡pero no podía callarme y hacer como si nada, debía de decir algo!

- ¿¡Y qué pasa con él, le dejamos tirado!? ¡Retiro mi afirmación de descansar de antes! -grité para que me oyeran todos.

Todos se voltearon, hasta sus Digimon.

- ¿Pero qué...? -se asombraron todos.

Me estaba enfadando casi tanto como la vez del combate, pero eso no era normal, algo me pasaba. Vi todo negro, no podía ver, ¿qué me pasaba, me moría? Bueno, pues me tocaba a mí, pero... ¿tan jóven? Vaya, pues si por una rabia así se muere una persona somos muy débiles los humanos, ¿no?
Pude mantener fría mi mente durante un momento, lo justo para que vieran que me encontraba bien.

- ¿Ismael? -preguntó asombrado Jesús.

- Por favor, dejadme, no es normal lo que me ha ocurrido, algo me ha pasado y no bueno.

Mantuve la cabeza fuera de pensamiento alguno para poder preguntarles lo que había pasado.

- ¿Qué me ha pasado? -me dije a mí mismo dejando los hombros caídos.

- Juro que he visto otra cara que no era la tuya. -anunció Tula asustada.

- ¿Qué me cambiaba?

- Los ojos y el pelo, es curioso. -dijo Lucas mientras me analizaba de los pies a la cabeza.

- Os lo habrá parecido. -me defendí.

Bueno, pues nada, tengo algo y no sé qué es, pero debíamos seguir. Caminamos unos minutos y se dió una noticia bastante inusual, sobre todo por la zona en la que nos encontrábamos:

- ¡Allí, un bosque! -gritó Jesús señalando con el dedo hasta una zona verde.

Todos nos quedamos sin aliento, nuestras mandíbulas parecían desencajadas de su sitio y los Digimon como si nada.

- Guilmon, vamos, ¿tú crees que estará allí Fernando? -le pregunté.

- ...

Parecía resentido por lo de antes, lo que le grité fue muy fuerte para él, seguro.

- Bueno, pues vamos. -intenté ocultar mi error.

El bosque parecía tranquilo desde lejos, allí podríamos seguir buscando algo relacionado con Fernando.

- No, no os lo permito. -se oyó al fondo.

Se desplegaron unas alas de una sombra que había cerca, ¿qué demon...?

- Quiero la revancha, por todo.

- ¿Quién eres? -pregunté.

La sombra se colocó un sombrero de vaquero, ¡como contra el personaje misterioso que luché con el arma de fuego!

- Me sorprende que no lo sepas. -se escuchó la voz del ángel.

El personaje de la sombra sacó de sus bolsillos dos armas como la que tengo.

- Soy... Alejandro.

Continuará...
« Última modificación: 18 de Julio de 2013, 09:31:29 pm por IsmaPkm »

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Re:[FanFic] Digimon: A friendly power
« Respuesta #19 en: 18 de Julio de 2013, 09:32:04 pm »
Capítulo 20: ¡Misterioso objeto!

¡En guardia! -gritó.

¿Era él, en serio? Ni se parecía ya a lo que era Alejandro, un chico misterioso, o más bien, "oculto".

¿Qué le pasa a mi arma? Estas cosas ya no sirven... Ale, pues uso la espada. -y, como dijo, sacó de su espalda una espada larga y afilada, y muy brillante. -Y, además... ¡Lucemon!

Las alas se convirtieron en una visión más clara, ya no eran una simple sombra. La silueta formaba una épica unión entre ambos, creando un aura de lucha alrededor de quien se adentrara en la batalla.

¿Qué te hice? Tal vez con el campeonato me haya pasado, cierto, ¿pero es tal el motivo para arrebatarme la vida? -dije.

No sé si pronto, pero sabrás por qué. No es por el campeonato, ni mucho menos, uno de tus "compañeros", si es que los consideras así, no es quien crees. ¿Qué, estás seguro ya de que debes seguir? Si crees que debes luchar, adelante, pero no creo que sea buena idea. -respondió.

No dije nada, simplemente actué, y todos hicieron lo mismo. Me cuesta admitir que puede tener razón, odio admitirlo.
Tras dar estocadas con su magistral espada, y Lucemon atacando a todos, no pudimos hacer nada.

¿Es esto... el final? ¿Hemos perdido? -asumí con dolencias por todo mi cuerpo.

Creía que podría superar todo aquello sin derrotas, sin poderes ultra-especiales, pero parece que me equivoqué.

¡Growlmon! -chillé.

Hice su típica evolución, y eso fue de gran ayuda. No podía frente a la gran velocidad de su enemigo, pero, si le pillaba, le hacía mucho daño. Siempre me fascinaba el ímpetu que desempañaba Growlmon, o Guilmon, siempre trataba de... ¿protegerme, o protegernos?

¡Quizás hayas mejorado, pero no sabes hasta qué punto puede llegar ese amigo tuyo, puede revelarse en cualquier momento, aunque parezca inofensivo! -exclamó Alejandro.

De detrás de nuestro enemigo salió un soldado, un soldado con ropa semi-furutista. Parecía tener que comunicarle a Alejandro algo, pero bastante importante. Dicha aparición que el combate se parara en seco.

Señor, hemos recibido la noticia de que nos han robado el documento de nuestro jefe.

¡¿Cómo?! -gritó por todo lo alto Alejandro. - ... Bueno, empecemos por algo, ¿no crees?

¿Por dónde, señor? -preguntó el soldado.

Tú estás despedido. -dijo Alejandro con toda tranquilidad.

¿Por qué, señor? Si solo he venido a informar de dicho suceso... -bufó el soldado.
Solo era una broma. La misión es que busquéis por todo este lugar, y, por lo que veo, por la pérdida de aquella valiosa prueba, habrá una investigación más profunda, ¿no?

¡Sí, señor! -respondió ese soldado.

¡Pues hay que empezar por chequear a estos muchachos! -se dispuso a comenzar Alejandro.

Primero abrieron la mochila, donde estaba la nota. ¡¡Un momento...!!

¡No puede ser...! -gritó el soldado. - ¡Niño! ¿Dónde has conseguido eso?

Ehm... ¿por? -pregunté.

Lógicamente, si se trataba de algo importane, no le iba a decir dónde lo había conseguido, me haría quedar como un incrédulo también.

¡Niño, tú limítate a responder!

- ¡...!

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¿Qué podía hacer? Solo se me ocurren unas opciones: correr, decir una mentira, o, en su defecto, decir la verdad.

Pues... ¡corred! -sugerí.

Inmediatamente empezamos a correr, pero muy deprisa, cada uno, hasta los Digimon, iban apresurados.

- ¡¡No huyas!! -oí tras de mí al soldado.

- ¡Lucemon...! -ordenó algo Alejandro.

Casi sin tiempo de haber analizado su frase, Lucemon estaba delante mia, mientras me apuntaba con su dedo.

- ¡Ahora sí que no tienes escapatoria! -gritaron.

- ¡Guilm...! -pedí ayuda a Guilmon, pero se habían ido.

En cambio, Jesús seguía conmigo, ¿no le habría dado tiempo a escapar? Parecía que le consumía el miedo, pero, ¿por qué?

- ¡Ya es hora de que nos digas la verdad! -exclamó Alejandro.

Continuará...
« Última modificación: 18 de Julio de 2013, 09:37:58 pm por IsmaPkm »